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Observatorio cuestiona baja ejecución del presupuesto de salud y habla de una crisis “deliberadamente provocada”

El análisis, basado en información del Ministerio de Finanzas con corte a julio de 2026, identifica bajos niveles de ejecución en equipos, insumos, medicamentos y otros servicios vinculados con la atención sanitaria.

Observatorio cuestiona baja ejecución del presupuesto de salud y habla de una crisis “deliberadamente provocada”

La ejecución del presupuesto destinado al sector de la salud presenta bajos niveles en varias partidas de inversión, capital y gasto corriente, según un análisis del Observatorio de la Dolarización elaborado con información del Ministerio de Finanzas con corte a julio de 2026.

El organismo sostiene que estos datos evidencian una situación que califica como una “crisis de la salud pública deliberadamente provocada”.

El análisis toma como referencia el presupuesto inicial, codificado y devengado de diferentes partidas. Una de las principales observaciones es que, transcurridos siete meses del año, varios rubros relacionados directamente con equipos, insumos y servicios para la atención sanitaria presentan porcentajes de ejecución que no llegan al 41%.

Equipos médicos: menos del 1% ejecutado

Los niveles más bajos aparecen en partidas vinculadas con bienes que requieren hospitales y centros de salud para su funcionamiento.

El caso más notorio corresponde a equipos médicos: el presupuesto inicial era de USD 2.781,59 millones y el codificado se ubicó en USD 2.776,57 millones. Sin embargo, hasta julio se habían devengado apenas USD 5,27 millones, equivalente al 0,19%.

Una situación similar aparece en dispositivos médicos para laboratorio clínico y de patología. En esta partida se habían codificado USD 6,61 millones, pero el monto devengado llegaba apenas a USD 13.542,76, que representa una ejecución de 0,20%.

También registran porcentajes reducidos instrumental médico quirúrgico, con 1,50% de ejecución; dispositivos e insumos médicos de uso general, con 3,42%; y equipos odontológicos, con 4,36%.

En estos casos, la diferencia entre los recursos disponibles en el presupuesto codificado y los valores efectivamente devengados muestra que una parte importante de esas asignaciones todavía no se había utilizado al cierre de julio.

Medicamentos y servicios hospitalarios también muestran baja ejecución

El comportamiento no se limita a los bienes de capital. En partidas relacionadas con el gasto corriente también aparecen porcentajes de ejecución inferiores al 41%.

El rubro servicios médicos hospitalarios y complementarios tenía un presupuesto inicial de USD 80 millones, que posteriormente quedó en USD 27,14 millones codificados. Hasta julio se habían devengado USD 3,73 millones, equivalente al 13,74%.

En instrumental médico quirúrgico, el presupuesto codificado era de USD 159.025,74, de los cuales se habían devengado USD 41.220,20, con una ejecución de 25,92%.

La partida de dispositivos e insumos médicos de uso general registraba USD 1,24 millones codificados y apenas USD 42.482,02 devengados, equivalente al 3,42%. En medicamentos, la ejecución alcanzaba el 38,16%, con USD 62,29 millones devengados de USD 163,23 millones codificados.

Por su parte, los dispositivos médicos para laboratorio clínico y de patología registraban una ejecución de 40,22%, con USD 23,89 millones devengados de USD 59,41 millones codificados.

Las partidas de personal tienen una ejecución mayor

El cuadro muestra un comportamiento diferente en las partidas destinadas al pago de personal. Las remuneraciones unificadas de profesionales de la salud registraban una ejecución de 57,31%, mientras que los contratos ocasionales para el cumplimiento del servicio rural alcanzaban el 52,42%.

También los servicios personales por contrato de profesionales de la salud superaban el 41%, con una ejecución de 47,13%.

Por eso, el análisis del Observatorio diferencia estas partidas de aquellas relacionadas con bienes, insumos, equipos y otros servicios. La mayor ejecución de las remuneraciones responde a obligaciones permanentes asociadas al pago del personal, mientras que otros componentes necesarios para la prestación de servicios sanitarios presentan porcentajes considerablemente menores.

El presupuesto cambió durante el año

Otro elemento que destaca el Observatorio es la diferencia entre el presupuesto inicial y el presupuesto codificado. El segundo refleja las modificaciones realizadas durante el ejercicio fiscal.

En algunos rubros, las asignaciones fueron reducidas respecto del presupuesto inicial. Un ejemplo es servicios médicos hospitalarios y complementarios, que pasó de USD 80 millones iniciales a USD 27,14 millones codificados.

En otros casos ocurrió lo contrario: medicamentos pasó de USD 202,96 millones iniciales a USD 163,23 millones codificados, mientras que los dispositivos médicos para laboratorio clínico y de patología pasaron de USD 63,72 millones a USD 59,41 millones.

En determinadas partidas de inversión también se incorporaron recursos que no constaban inicialmente. Por ejemplo, instrumental médico quirúrgico registra un presupuesto inicial de cero, pero posteriormente se codificaron USD 12.581,94; de ese monto, hasta julio se habían devengado apenas USD 189, equivalente al 1,50%.

En medicamentos, otra partida de inversión partió de un presupuesto inicial de cero, posteriormente recibió USD 8,82 millones codificados y hasta julio registraba USD 1,84 millones devengados, es decir, una ejecución de 20,86%.

¿Qué significa el porcentaje de ejecución?

El Observatorio plantea que para analizar el comportamiento del presupuesto no basta con mirar el porcentaje de ejecución al finalizar el año. También considera necesario observar cuánto dinero fue presupuestado inicialmente, cuánto quedó finalmente codificado y cuánto se llegó a devengar.

Esto adquiere importancia porque una reducción del presupuesto codificado puede modificar el porcentaje de ejecución sin que necesariamente aumente el gasto efectivo. Por ejemplo, si durante el año se disminuye el monto disponible de una partida, el porcentaje de ejecución puede terminar siendo mayor sobre un presupuesto reducido.

El organismo advierte que podrían producirse nuevas reformas presupuestarias durante los últimos meses de 2026 y que estas modificaciones deben ser examinadas junto con los porcentajes de ejecución para determinar cómo evolucionaron realmente las asignaciones destinadas a salud.

Salud frente al pago de la deuda

El análisis también establece una comparación con partidas relacionadas con la deuda pública que aparecen en el mismo cuadro del Ministerio de Finanzas.

Mientras varios rubros de salud presentan ejecuciones inferiores al 41%, los intereses por bonos del Estado colocados en el mercado internacional alcanzaban una ejecución de 90,83%. Los pagos a organismos multilaterales registraban 91%.

En el caso de los bonos del Estado colocados en el mercado nacional, la ejecución llegaba al 72,63%, mientras que los bonos del Estado colocados en el mercado internacional alcanzaban el 95,43%.

El Observatorio utiliza esta diferencia para plantear un debate sobre las prioridades de la ejecución del Presupuesto General del Estado. Su análisis sostiene que mientras las obligaciones financieras registran porcentajes elevados de ejecución, varias partidas vinculadas con la infraestructura, los equipos, los insumos y los servicios de salud mantienen niveles considerablemente menores.

Pedido de explicación a la Asamblea

A partir de estos datos, el Observatorio plantea que la Asamblea Nacional convoque a la ministra de Economía y Finanzas para que explique la ejecución presupuestaria del sector salud y las modificaciones realizadas durante el ejercicio fiscal.

El organismo considera que el análisis debe incluir no solo los porcentajes de ejecución, sino también las reformas que modificaron las asignaciones iniciales y los valores finalmente codificados.

El planteamiento parte de una lectura del Presupuesto General del Estado como una herramienta que permite observar las prioridades de la política económica.

En ese contexto, el Observatorio cuestiona que los recursos destinados a determinados componentes del sistema sanitario presenten niveles de ejecución tan bajos al cumplirse siete meses del año, mientras partidas relacionadas con el servicio de la deuda muestran porcentajes superiores al 90%.

Según el Observatorio, esta situación constituye un elemento para sostener su afirmación de que la crisis de la salud pública sería “deliberadamente provocada”.


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