SECCIONES
Edición N° 1597
Durante todos estos años, el grupo roldosista, en franca pugna con una parte de la clase política, ha manejado la muletilla del “déjenlo volver”. Este grito que mete miedo se había convertido la “tesis” del PRE, desde la condición fundamental de cualquier diálogo con el bucaramismo, hasta un arma de chantaje para formar mayorías móviles o repartirse el poder y sus restos.
Si bien es cierto que todos los congresos del mundo son un reflejo exacto de lo que son sus sociedades, también es cierto que a cada parlamento le atacan las situaciones coyunturales de tal modo que cada uno se las busca para salir, en el caso del Ecuador, la Función legislativa ha optado por el ejemplo del cangrejo: ir de lado, y hacia atrás.
Como que de pronto cada quien se vio enfrentado a su conciencia, y se sintió culpable del gran relajo que entre toda la clase política se ha armado, hasta llegar al extremo de una crisis nacional, que ha traído graves confrontaciones a la nación, entonces parece que han 'negociado'
Cuando saltó un nuevo escándalo por los dichos del Canciller Zuquilanda, que ponía a la explotación laboral, la discriminación, la burla de las leyes internacionales ejecutadas por su propia madre en la condición de “ejemplo académico”, lo que quedó en claro no fue la ligereza de palabras del individuo, sino la pobre condición en la preparación de algunos de que se presume son “diplomáticos de carrera” , porque mas allá de que sea o no el ministro el que lo diga, esta el hecho de que Zuquilanda es un producto de la Cancillería de Ecuador, de cuyas filas salió para exponer esta y otras lecciones de cómo humillar a la nación.
Parece una especie de “casa de locos” donde ninguno se pone de acuerdo, y mientras unos gritan, los otros contra-gritan. El parlamento de Ecuador ha llegado a tal grado de auto-anulación, que al momento en que vivimos, no existen votos para ninguna iniciativa, léase bien, para ninguna de las iniciativas que se tienen desde los sectores políticos y el problema ha crecido hasta convertirse en una especie de “bola de nieve” que va camino a transformarse en alud, que los atropellará a todos.
Tal pareciera que no es coincidencia. Mas bien que todo esto se ha ido montando como una especie de torre de sal, palada tras palada. La imagen del Ecuador hacia fuera, la poca que tenemos, se echa cada vez mas por lo suelos, y quien lo creyera pero somos nosotros quienes hacemos todo el esfuerzo para que se nos vea mal, y como no podemos con el tema pues echamos la culpa al resto.
Es una verdad dura, durísima, pero no por ello debemos dejar de decirlo: Hemos desperdiciado la visita del señor Leandro Despouy, peor aún, lo sujetamos a manipulaciones grotescas, y todo porque en el Ecuador nos cuesta aceptar que no hemos tenido justicia; que la ley debe imperar para zanjar nuestras propias diferencias, sin violentar a la misma, sin justificar una violación con otra.
No es necesario conocer demasiado a la política ecuatoriana para saber lo que viene esta semana: Un festival maniqueo de manipulaciones entre todos quienes se sentirán con derecho a utilizar el “Informe Despouy”. Sean del lado que sean, cada uno sentirá que “se nos ha dado la razón” y en una maraña de confusiones Ecuador corre el riesgo de desperdiciar una oportunidad de solucionar un problema álgido: la corrección de su función judicial, que es el problema de fondo, y que como señaló el propio Relator argentino: “es un acto criminal” que la nación no haya formalizado una ley orgánica de la justicia.
Si la oposición sueña que el Informe “Despouy” va a generar una ola de rechazo internacional, con sanciones de aislamiento como formas de presión urgente al gobierno del coronel Gutiérrez, pues va a tener que tomar asiento y esperar unos buenos días.
La frase refleja la situación política actual, a la que acuden todos y cada uno de los sectores nacionales para buscar una salida a un conflicto permanente, constante. A ese “arreglo” invocan desde el presidente Gutiérrez, pasando por los dirigentes de la clase política, hasta llegar al ciudadano común; y como cada quien tiene su fórmula de arreglo, nada se consigue y seguimos viviendo de tumbo en tumbo.
Un debate silencioso, que se veía venir desde hace unos días atrás, va a mostrar una cara diferente en el Congreso de Ecuador, que tiene que definir entre quienes están con las poderosas empresas cerveceras y los que tienen que gravarle los impuestos que se requieren para que el estado ecuatoriano pague un mejor sueldo a los médicos.
Miércoles, 03 de diciembre de 2008
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