La asambleísta Martha Roldós, quién en esta semana renunció a la mesa directiva de la Constituyente, explica que al inicio los artículos se debatían con calma y se tomaba el tiempo necesario para estudiarlos y revisar hasta la última coma o punto.
Ahora, al tener como plazo máximo el 26 de julio para entregar la nueva Constitución, “vamos tan rápido, que hay un agotamiento enorme de los asambleístas” y por ello hay la posibilidad de que los temas no sean analizados rigurosamente lo que puede llevar a confusiones.
Puso de ejemplo el tema de Propiedad, cuando ya se tienen listos los artículos para la votación, una hora antes llega una reforma a uno de ellos y se debe contar con el tiempo necesario de revisar y evaluar, “porque cada cambio significan escenarios diferentes que uno tiene que evaluar” criticó la constituyente por la RED.