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Fecha: 2008-07-04 16:26:00

FIFA: Las lágrimas vuelven al Maracaná

Por alguna extraña "maldición" ni equipos ni selecciones brasileras han conseguido un título en este estadio / Futbolinmediato.com

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Ningún equipo de Brasil, ni la misma selección de fútbol, ha conseguido un título en el Maracaná. Por inverosímil que parezca, en el estadio más emblemático de Brasil, las conquistas internacionales son nulas. La noticia se actualiza cuando el miércoles, Liga Deportiva Universitaria, con una autoridad notable, dominó a más de 80 mil personas que gritaban en contra y, en los penales, silenció el Maracaná, al igual que en 1950, cuando en la final de la Copa del Mundo, Uruguay venció a Brasil.  

Por extraño que parezca, una de las ciudades más futboleras del planeta, Rio de Janeiro, nunca había albergado un partido final de la Copa Libertadores. Y la primera vez, independiente del lado por el que se hinchase -Fluminense o Liga Deportiva Universitaria de Quito- fue absolutamente inolvidable. Primero, porque empezó con una de las más lindas fiestas jamás realizadas por cualquier hinchada dentro del Maracaná. Luego, porque lo que se vio al final fue otra histórica y monumental demostración de tristeza colectiva, inevitablemente comparable a la fatídica derrota de Brasil ante Uruguay en la final de la Copa Mundial de la FIFA del 1950 que dio origen al término "Maracanazo".

El "Maracanazo Tricolor", para colmo, tuvo un ingrediente frustrante: los aficionados presenciaron la séptima victoria del Fluzão en siete partidos disputados en el estadio durante esta edición del torneo continental. Fue una notable remontada, capitaneada por los tres goles de uno de los ídolos de la grada, Thiago Neves. Pero no sirvió de nada. En la agónica disputa de penales, los tricolores vieron su confianza en el título inédito desmoronar, y transformaron el templo del fútbol carioca en un inmenso y multitudinario velorio.

"¿Qué puedo decir ahora? La verdad es que no sé", dijo aturdido Renato Gaúcho, entrenador del Fluminense, en su melancólica conferencia de prensa. "Voy a tardar unos cuantos días para realmente entender lo que pasó aquí hoy. Es un golpe muy, muy duro. Ni hablé con los jugadores, porque ahora no estaba en condiciones. Lo dejo para el viernes. Sólo vine a la entrevista porque soy hombre y no quiero que digan que me escondí después de la derrota".

A pesar de que el Fluminense tenía la necesidad de lograr una diferencia de tres goles para conquistar el título, los tricolores demostraron confianza y excitación durante todo el día. Durante unas 5 horas, el Maracaná retumbó al sonido del himno del club, que sonaba desde todos los parlantes del estadio como un constante recuerdo de que se trataba de un día más que especial. De allí lo que se presenció en los instantes que antecedieron el inicio del partido: un espectáculo pirotécnico de 5 minutos y un festival de luces coloridas en la grada proporcionaron una performance emocionante incluso para los ecuatorianos que seguían el partido. "Sólo por eso, los brasileños merecerían la victoria", bromeó uno de los locutores que vinieron desde Quito.

Mal sabían los del Fluzão que el preludio no podría ser más incongruente con el desenlace del partido. Cuando Thiago Neves anotó el tercer gol de su hat trick, al minuto 57, aquella misma energía volvió a tomar cuenta del ambiente. Pero a medida que la LDU se aguantaba, un presentimiento negativo asaltó a los 80.000 hinchas a la vez.

El cuarto gol se negaba una y otra vez y, finalmente, cuando el árbitro pitó el final del tiempo extra, dio la sensación de que los tricolores sabían lo que estaba por venir. Como si previeran que, al cabo de tanto intentar y no lograr la diferencia de tres goles, todo se había ido. El último de los tres penales atajados por José Francisco Cevallos, el tiro de Washington, cayó como una bomba de hidrógeno. Hubo silencio inmediato, casi solemne.

Acto seguido, con las cabezas bajas, los hinchas se marcharon en dirección a la salida, lentamente. Afuera, un par de horas después del partido, muchos seguían así, letárgicos. Perdidos en algún punto de un sueño que se acabó.









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Jueves, 28 de agosto de 2008

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