Miguel Ángel Benalcázar, representante de FENAPAN (Federación Nacional de Maestros Panaderos y Afines del Ecuador), admitió un manejo irregular de la harina subsidiada por el Gobierno por parte del gremio en Pichincha, asegurando que no hay motivos para que el pan cueste más de $0,11 o $0,12 centavos por unidad. Por su parte Alfredo Garzón, coordinador de micro finanzas del Banco Nacional de Fomento (BNF), precisó que el Gobierno no ha fijado el precio del pan y que ha atendido a cerca de tres mil panaderos, sin importar que sean agremiados o no, en todo el país.
Benalcázar explicó que no es obligación agremiarse, lo que implica que el sector panificador no pueda unirse para conseguir los mismos objetivos.
Denunció que en el gremio de panaderos de Pichincha hay irregularidades, como el cobro de inscripción a socios, o el cobro de un dólar por saco de harina subsidiada que haya sido vendido, con el argumento de que se requiere este rubro para costear gastos operativos.
“Se vendieron 30 mil sacos ¿dónde están esos 30 mil dólares? De que haya colas para comprar la harina, eso no, porque nosotros simplemente hemos tratado con ellos para entregarlos al gremio, y el gremio, en base de listado los distribuye”, cuestionó.
Aseguró que si un panadero quiere asociarse para recibir harina subsidiada y se lo aprueba, deben pagar 20 dólares como inscripción y 5 dólares mensuales, con un costo desde enero.
“Con esas cosas no estamos de acuerdo dentro de la Federación Nacional de Maestros Panaderos y Afines del Ecuador, por esa razón no hemos aceptado la solicitud –de la Federación de Pichincha– de integrarse a la Federación”, insistió.
Aseguró que FENAPAN se ha organizado hace más de cuatro años, bajo la presidencia de Pedro Miranda.
“Hemos hecho un estudio de acuerdo al consumo de nuestros socios. Nuestros socios son 4 mil a nivel nacional”, puntualizó, al tiempo de precisar que hay panaderos que se han acogido al decreto que subsidia la harina sin estar agremiados, ya que de acuerdo a las estadísticas del INEC hay unos 12 mil panaderos.
Indicó que FENAPAN respalda la importación a de harina desde Argentina por medio del Gobierno, la cual, dijo, es de calidad.
“Como el panadero es un pequeño productor no dispone de una cantidad de dinero suficiente para importar, entonces tocamos la puerta del Gobierno Nacional”, señaló.
Fue enfático en señalar que no hay justificación para la elevación del precio del pan con harina subsidiada.
“Por cada saco de harina un panadero tiene una utilidad de entre 25 y 30 dólares. Lo que pasa es que si utiliza harina de los productores nacionales va a tener otro beneficio”, argumentó.
En criterio de Benalcázar, en Pichincha el pan debería costar un promedio de 0,10 o 0,12 centavos, considerando el precio de otros insumos como la grasa.
Alfredo Garzón, coordinador de micro finanzas del Banco Nacional de Fomento (BNF), por su parte, aseguró que la cantidad de harina subsidiada, importada por el Gobierno, proviene de estudios realizados por el gremio de los panaderos.
“Lo importante está en que debemos iniciar con algo, e iniciamos importando 130 mil –sacos– en base a la información que nos dio FENAPAN”, precisó.
Este criterio fue aceptado por Benalcázar quien dijo que estas cifras se dieron luego de preguntar a los gremios, con el riesgo de que luego no se la comprara, considerando además que en 6 meses la harina ya no es apta para el consumo.
“Ni el Banco Nacional de Fomento ni ningún funcionario del Gobierno está diciendo en cuánto se debe vender el pan con a harina subsidiada. El mismo representante de FENAPAN está diciendo que se debe vender, al menos en Quito, el pan a 10 centavos, y en las otras provincias, cuyos costos de operación, de mano de obra, de pronto son menores, el precio debe ser más bajo”, explicó.
Garzón negó que el Banco de Fomento haya entregado harina subsidiada únicamente a quienes integran un gremio.
“Estamos atendiendo a cerca de tres mil panaderos, sean agremiados o no a nivel nacional (...). Lo importante es que estamos atendiendo al sector panadero artesanal y el sector panadero artesanal está conforme con la harina y la forma como lo estamos entregando”, precisó.
Indicó que los reclamos únicamente provienen de los panificadores de Pichincha, en donde se estaría reservando cupos, y habría irregularidades y reclamos que se van contra el Banco de Fomento.
“Nosotros vendemos un saco de harina con anticipación si es que no lo tenemos en stock”, manifestó.
Los panelistas, entrevistados en Radio Centro esta mañana, coincidieron así que en Pichicha se estaría creando una suerte de “mercado negro de la harina subsidiada”, en contra de los intereses de los pequeños panaderos artesanales.