El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Gustavo Jalkh, salió al paso a las críticas que han surgido en torno a la destrucción de la celda denominada “infiernillo”, en la provincia de Esmeraldas. El hecho se ha prestado a las críticas porque, según versiones de prensa, esa infraestructura ya había sido derrocada semanas antes, sin embargo, se había reconstruido una parte de ella para que el presidente Rafael Correa la demuela en un acto público.
Esta mañana, el funcionario explicó que el pasado 27 de junio, en el marco del Día Internacional de la lucha contra la tortura, erradicación de los métodos inhumanos y degradantes, “se decidió que uno de los símbolos de celebración de esta lucha contra la tortura, debía ser justamente la erradicación de todo infiernillo, de toda celda de castigos en nuestras cárceles, que aún existen y que se ha prohibido su uso, y que hemos estado vigilantes de que no se las utilice”.
Así, señaló en entrevista para radio Sonorama, lo que se pretendía con la destrucción era enviar “un mensaje fuerte a todas las autoridades, a los directores de los centros de retención particularmente y a la ciudadanía”, para que se rechace esos centros de castigos.
“Esto lo habíamos planificado y pensado un mes antes, incluso habíamos conversado ya con el obispo de Esmeraldas sobre este acto y habíamos quedado de acuerdo en hacerlo (con) la ocasión de la visita del Presidente de la República al Centro de Rehabilitación de Esmeraldas para observar el avance de las obras de ampliación de ese centro”, manifestó.
El Ministro de Justicia aseguró que dos días antes del evento, “los trabajadores que estaban acondicionando el espacio afectaron la construcción del infiernillo y en el mismo lugar construyeron un símbolo; este hecho fue así igualmente relatado el día del evento a los medios de comunicación y se les mencionó que lo que se iba a hacer era proceder a un acto simbólico que lo de fondo, lo importante era el mensaje de lucha contra la tortura, con los tratos inhumanos y degradantes”.
Pero la noticia no fue difundida en ese sentido. Jalkh consideró que algunos medios de comunicación, a su criterio “confundidos”, mencionaron que la destrucción de esa infraestructura ya había sido realizada un mes antes de que lo haga el Mandatario, “lo cual es simplemente falso”, aseguró.