Los festejos indígenas por el solsticio de junio, conocidos como el Inti Raymi, se iniciaron ayer en varias comunidades de la Sierra. Los ministerios de Cultura y Turismo impulsaron la celebración, en especial en Otavalo y comunidades cercanas a ese cantón, donde se realizan festejos con comparsas, música y comidas típicas.
En esta fecha, el Sol está más cerca de la tierra.
Desde tiempos prehispánicos, los astrónomos de los pueblos originarios lograron determinar, por medio de su calendario, la fecha exacta del solsticio, que en tierras equinocciales significa que el sol está totalmente recto en el cielo y un palo no tiene ni la más mínima sombra al mediodía.
Con instrumentos de este tipo, los indígenas identificaron el solsticio, y por lo que realizan fiestas, hasta la actualidad, en homenaje al sol y la tierra.
Ayer, en la Plaza de San Francisco, en el Centro Histórico de Quito, una comparsa de disfrazados, conocidos como diablo humas, realizaron una presentación.
Hoy es propiamente la fecha del solsticio, que coincide con la festividad católica de San Juan, por lo que es una de las manifestaciones del sincretismo.
A las 10:00, en el Pucará de Rumichucho, unas ruinas prehispánicas ubicadas en las afueras de la capital, tendrá lugar una ceremonia indígena donde se rendirá tributo al Sol.
Entre tanto, en Otavalo, población ubicada a hora y media al norte de la capital, se realizará una vistosa ceremonia, a la que fue invitada la ministra de Turismo, Verónica Sión, y otras autoridades.
La subsecretaria de Turismo, Carmen Chávez, recibió este viernes la invitación oficial para participar como anfitriona de la tradicional fiesta del Inti Raymi, por parte del alcalde de Otavalo, Mario Conejo.
En su intervención, la funcionaria resaltó tanto la riqueza cultural de la provincia de Imbabura como el progreso económico de Otavalo. Asimismo subrayó el interés de esa cartera de Estado de promover proyectos de difusión e inclusión turística en los que participe la ciudadanía.
Finalmente hizo un llamado a los ecuatorianos para que amen y respeten sus costumbres, también para que participen en esta fiesta de justo agradecimiento a la tierra.
Cerca de cinco mil turistas nacionales y extranjeros llegan cada semana al cantón Otavalo, según el alcalde Conejo, quien aspira a que en estas fiestas --cuya celebración principal es hoy y mañana--, el número se duplique, ya que los pueblos con identidad atraen mayor número de visitantes, aseguró.
Los otavaleños llegaron a la capital con una comparsa propia que, encabezada por el burgomaestre acompañado por representantes de juntas parroquiales, autoridades locales, danzantes y músicos andinos, recorrió varias avenidas capitalinas entre la torre del Ministerio de Ambiente y el edificio de Turismo, donde se realizó el lanzamiento oficial de la tradicional celebración. El acto que se convirtió en una fiesta de folclor, incluyó un ritual característico de la época, que consistió en la entrega de la cosecha al dios Sol y dio presentes a los anfitriones.
Sobre la simbología de los puntos cardinales, representados en un espacio que se tomaría como centro del mundo, las mujeres indígenas quichuas ofrecen al sol los alimentos cosechados, como el fréjol, maíz o papa que son ubicados en cada uno de los extremos de dicha cruz. De esta forma rinden también homenaje a la Pacha Mama.
La tradición indígena a través de la oral forma Yachaks o sacerdotes que presiden el ritual acompañado de los Aya Huma.
Estos sacerdotes hacen una purificación de los alimentos y de las personas que presencian la ceremonia, según explicó Gonzalo Nicolalde, representante del municipio otavaleño.