La industria Promasa, procesadora de atún y sardinas, fue la primera que se quedó sin el fluído eléctrico. Sus acometidas de alimentación fueron cortadas y retiradas por Emelmanabí. Se conoció que esta empresa adeuda 321 mil dólares. En abril pasado pidió que la desconectaran del sistema eléctrico, pero arbitriamente en marzo volvió a instalarse y por segunda ocasión se le cortó el servicio. Ayer se la encontró nuevamente conectada. Esto le significará un juicio de coactiva por robo de energía, dijo Washington Castillo, presidente ejecutivo de Emelmanabí, quien dirigió las acciones de corte.
Oportunidades de pago
Castillo dijo que las puertas de Emelmanabí están abiertas para celebrar convenios de pagos y otros compromisos que ayuden a pagar las deudas del sector residencial, comercial e industrial. Para los que no quieran entendimiento alguno con Emelmanabí, no habrá vuelta atrás. Necesitamos recuperar la cartera vencida y la pérdida de energía que justamente la provocan quienes roban este servicio, dijo.
Solo el sector comercial e industrial no adeuda 20 millones de dólares. De estos los industriales con el cuento de que tienen generación propia se niegan a pagar a pesar de ser descubiertos robando nuestra energía. El Fondo de Solidaridad ha dipuesto medidas radicales para estos clientes con alta demanda, anotó.
Las otras 2 fábricas que se quedaron sin energía fueron Olimar y Hielobloq. La primera mantiene una deuda de 92.304 dólares y la segunda tiene una mora de 67 mil dólares.
Telemetría
Xavier Saavedra, jefe comercial de Emelmanabí, dijo que se aplicará un sistema de telemetría que consiste en instalar equipos de medición en los transformadores de alimentación al sector industrial, justamente, para comprobar su real consumo y con ello facturar lo correcto. En 60 días se aplicará este nuevo control que es financiado por el Fondo de Solidaridad, señaló.