Ecuador Inmediato, El periódico instantáneo del Ecuador.












Fecha: 2008-03-09 15:41:22

Bombardeo colombiano a Ecuador alcanza a México

Problema va desde espionaje, implicación de terceros hasta ataque mortal con víctimas civiles

Envia por eMail Imprime

Quito (ECUAMEX).-  El bombardeo colombiano para eliminar a Raúl Reyes, con incursión violenta en territorio ecuatoriano, implicó esta semana directamente a México en el problema,  levantando una ola de sospechas sobre lo ocurrido tanto en esa nación, por un posible espionaje de por medio por parte de Colombia, cambiando además el panorama dentro del derecho internacional para revertir una acusación contra el Presidente Uribe por haber dispuesto ataque a civiles, que siendo terceros no vinculados en el hecho, resultaron víctimas mortales.

La embajada del México en Ecuador recibió una llamada la tarde del domingo 2 de marzo, una vez que las patrullas militares habían rescatado a tres mujeres de la zona del ataque, en Santa Rosa de porque existía una de las rescatadas que decía ser mexicana, se trataba de Lucía Morett, una estudiante investigadora de 29 años de edad, especialista en temas latinoamericanos en la UNAM, la principal universidad de la capital azteca.

La sede diplomática mexicana no supo atinar una reacción y la noticia se filtró a los medios de comunicación.

La noche de ese domingo, en plena rueda de prensa con el Ministro de Defensa Wellington Sandoval, se vio enfrentado a una primera pregunta de las muchas que saltarían sobre el tema y, tuvo que confirmar que en efecto tal mexicana si existía y estaba entre las heridas en el hospital militar de Quito.

El dato no activó ninguna alarma en el estado mexicano, pero si en los medios de comunicación, que por medio de sus periodistas, en especial el Diario La Jornada, de tradición cercana a los movimientos de izquierda, descubrió el perfil de la estudiante herida. Morett era una activista sobre el tema de las FARC.

Pero, a día seguido, es decir el lunes 3 en la tarde, otro dato saltó dentro de la conexión mexicana. La confirmación por parte de Colombia a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México que, los cadáveres del profesor de la UNAM, Álvaro Julián González del Castillo, y su esposa Rita, debían estar entre los victimados en el bombardeo contra Reyes, promovió ahí sí la preocupación del gobierno del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, que hasta el momento se había limitado a una especie de comedido mediador, sin sospechar que tenía muertos propios que recoger.

No pasó un día, para que las versiones comiencen a rodar y de manera vertiginosa crecieron hasta lograr la versión de los hechos: habían más víctimas mexicanas, que habían ingresado a Ecuador, que llegaron a un Congreso Bolivariano que se cumplió la última semana de febrero en Quito, y sus familias, al menos cinco de ellas, habían comenzado a reclamar al estado mexicano, mientras la embajada en Quito guardó silencio.

¿De dónde salió el dato?, pues del reclamo que habían comenzado a efectuar las familias mexicanas de sus hijos, que salieron a Quito, y ya debían estar de vuelta en México, pero no llegaban, no daban rastros de vida, y los tambores de guerra sonaban toda la semana justo entre Ecuador y Colombia.

Para el miércoles 5, apareció un testimonio en los canales de televisión con la versión muy escueta de Lucía Morett, que había sido filmada por una cámara de la seguridad del estado, sin preguntas de los periodistas, apareciendo solo micrófonos de la televisión ecuatoriana, pero se dio por válida esta filmación pese a la falta de rigor periodístico de tal versión.

En esa aparición se comenzó a hablar de la presencia mexicana en el campamento de Raúl Reyes, y que habría un número no determinado de estudiantes que se habrían conectado con el guerrillero.

Si, son mexicanos, y no eran de las FARC

En la noche del miércoles, el Ministro Gustavo Larrea, acudió a un canal de televisión y dio la primera confirmación oficial, El Ministro de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Gustavo Larrea, reveló en las últimas horas de la noche de este miércoles 5 de marzo, que varios estudiantes mexicanos sean los fallecidos en el grupo de personas abatidas por el bombardeo colombiano que se ejecutó el pasado sábado con el fin de ejecutar al líder guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, ya que al momento se están haciendo una serie de reclamos de las familias al estado ecuatoriano, a las cuales, Larrea señaló que se les pidió pruebas de ADN para comprobar con la veintena de cadáveres que tiene en su poder en este momento que se habían rescatado de la masacre.

La posibilidad de que dichos jóvenes hayan estado en el grupo que se encontró junto a Raúl Reyes, en el campamento bombardeado por Colombia en el lado de Ecuador, se comenzó a perfilar con la confirmación de la muerte de un profesor de la UNAM, Julián González, que estaba en grupo de victimados.

La certificación de que el profesor mexicano y su esposa habían muerto en el ataque extrañamente la dio Colombia a la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, a través de su organismo de seguridad, eso sin tener los cadáveres que puedan comprobar tal confirmación, añadiendo dudas sobre si el gobierno de Uribe sabía con exactitud de la presencia mexicana.

El dato, reportado por el periódico electrónico ecuadorinmediato.com, movió a la reacción, ya que eran las 22h00 de ese día y, estando en medio de una rueda de prensa en Caracas entre los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, fue aprovechado por el mandatario venezolano que ya le vinculó a México en el tema, porque habían más víctimas y no eran combatientes colombianos sino civiles de otras nacionalidades.

Para el jueves 6, tras los datos que comenzó a mostrar la prensa ecuatoriana y mexicana, las dudas del destino de los estudiantes universitarios se comenzaron a despejar con un nuevo detalle aportado por la versión entregada por el Ministro Gustavo Larrea, quien dijo a la prensa que la estudiante Lucia Morett aseveró que eran 10 los mexicanos que se hallaban junto a Reyes el momento del bombardeo, y no estaban de combatientes, ni tampoco eran militantes de las FARC, como aseguró la prensa mexicana.

Es más, el padre Lucía, Camilo Morett, con su madre llegaron a Quito para entrevistarse con su hija y, confirmar una vez más, que los chicos habían tenido el fatal destino de estar en el momento del ataque. “Mi hija estuvo en un mal momento y un mal sitio” dijo el profesor de la Universidad de Chapingo, al desmentir categóricamente que su hija sea militante de las FARC.

Los videos impactan por su dureza

Mientras eso ocurría en las afueras del Hospital Militar de Quito, donde se hallaba la estudiante Morett, en el Palacio de Gobierno de Ecuador, el Ministro Defensa, tras haber recibido a los miembros del Comité Internacional de Cruz Roja, expuso a la comunidad ecuatoriana un video sumamente fuerte donde se encuentras rasgos evidentes del ataque a civiles, ya que se exhiben cuerpos de personas en prendas interiores, sin uniformes militares y sin armas.

Como es conocido por los expertos militares y combatientes de la selva, el que hayan muchas personas en ropa común, y que se hayan desprendido de su equipo de camuflaje, en plena zona amazónica, demostraría que no son combatientes regulares sino visitantes, ya que el citado tipo de tela facilita el confort dentro del sitio afectado por mosquitos y alimañas que afectan seriamente a las personas.

En los videos se entrega además un detalle especial, los fusiles y otras armas de los guerrilleros en el campamento de las FARC, están apilados en forma cuasi ordenada, sin rastros de que hayan sido usados.
Los militares ecuatorianos y los forenses policiales determinaron que muchas de las víctimas no murieron en combate sino que fueron ultimados, ya que tenían tiros en la espalda.

En tanto, en Colombia, el Ministro Juan Manuel Santos, al presentarse en el Congreso entregó otro video, el del lado de los militares que participaron en el ataque, y se encuentra con el rostro de la joven Morett, herida incapaz de defenderse y, las voces que reclaman rendición. Lo grave del hecho fue que dejaron a las personas heridas, las abandonaron en el sitio, sin prestarles la ayuda humanitaria, lo que fue condenado por la Cruz Roja Internacional, que con este testimonio ya habló de posibilidades de demanda a Colombia.

En México, en esferas oficiales todavía se guardaba un penoso silencio. Un escueto comunicado de la SRE señaló que se habían comenzado a hacer las averiguaciones ante el estado ecuatoriano, ya que por las versiones de prensa se había enterado de la posible victimación de sus ciudadanos.

La Canciller de México, Patricia Espinosa, al llegar a Santo Domingo, en República Dominicana, para la cita del Grupo de Rio, solo atinó a decir a la prensa que se estaban haciendo las debidas averiguaciones, pero nada más.

Los reclamos de algunos sectores de la sociedad civil mexicana se evidenciaron ese día, para reclamar por sus muertos, y muy pocos se expresaron hasta esa noche al mirar con asombro el reporte en el noticiero de Joaquín López Dóriga, de la existencia de una supuesta acción de espionaje de Colombia contra la UNAM, nuevamente justificada por las dudas del activismo de las FARC en suelo mexicano.

La penosa confirmación con el ADN azteca

Para el viernes 7 estaba encendida la situación, en horas de la mañana, a través de Ecuadorinmediato.com, y por medio de una serie de datos de la prensa, especialmente de la agencia de noticias estadounidense Prensa Asociada AP, se dieron los primeros cuatro nombres de las víctimas, si, se confirmaba que eran mexicanos.

Ángeles Avilés Ulises Soren, Fernando Delgado Franco, Juan González del Castillo y Verónica Natalia Velásquez, más Lucía Morett, eran los cinco primeros nombres que se habían logrado identificar.

Al parecer dos detalles dieron la certeza, el primero los registros de ingreso a Ecuador por migración, lo que demostró que los mexicanos citados ingresaron legalmente al País, con la respectiva visa y, que hasta el momento no habían salido de la nación.

Por otro lado, una de las familias había hecho llegar las pruebas del ADN, con lo cual se pudo certificar a una de las víctimas, por el lado ecuatoriano, con los debidos exámenes de los cadáveres. Por ello sorprendía todavía que Colombia le había asegurado a México de una víctima, cuando el ADN lo delataba tres días más tarde.

México atinó una nueva reacción, esta vez otro ligero comunicado de la SRE aceptaba ya la existencia de víctimas mexicanas, tras una semana de tensa espera, y afirmó que estaba trabajando en conjunto con el estado ecuatoriano por el penoso caso, pero no formuló un reclamo efectivo ni mucho menos, y al parecer tampoco informó con efectividad a su presidente.

El Presidente de México, Felipe Calderón, en su discurso inicial en la cita cumbre del Grupo de Río, a las 11h00, atinó a exigir investigación de los hechos, pero en un tono que más sabía a inculpación a sus connacionales, antes que reclamo por lo ocurrido: ““Este grave incidente, donde por cierto ha quedado herida una persona de nacionalidad mexicana y probablemente ha perdido la vida otra u otras más, lo cual, por supuesto deploramos y exigimos la investigación correspondiente en términos de los órganos judiciales, no sólo de los hechos, sino también de las razones por las cuales se da la presencia misma de nacionales mexicanos en un campamento que se ha dicho aquí, es irregular, armado, etcétera y que por supuesto también ese hecho lo deploramos”.

Fue entonces que dos versiones movieron mucho más el ambiente, y agitaron la situación mexicana en este ataque armado de Colombia contra Ecuador.

La una, la confirmación de que eran estudiantes mexicanos y, que se hallaban en plena gira de investigación, expuesta por el embajador de Ecuador en Venezuela, René Vargas Pazos, un general de ejército que supo manifestar el real estado de los hechos.

La otra, la que provino del Secretario Ejecutivo de la ALDHU, Juan de Dios Parra, al concurrir a la Fiscalía de Ecuador para iniciar la judicialización del hecho. En su relato a la prensa, Parra confirmó que los 10 jóvenes mexicanos arribaron al Ecuador, estuvieron presente en el evento bolivariano en Quito, y que partieron a la zona de Sucumbíos, en plena selva ecuatoriana y, que llegaron al campamento de las FARC el 29 en la tarde, para entrevistarse con Reyes, y que estuvieron presentes en el ataque, por lo que se confirmaría que son víctimas civiles del conflicto.

Sabía Colombia de la presencia mexicana en el ataque?

Esta pregunta comienza a agitar el panorama de la relación entre Colombia y México.

De hecho la relación entre las dos naciones por la UNAM y las FARC es altamente conflictiva entre las dos naciones, de hecho, el gobierno de Uribe Vélez siempre ha acusado de ese tema, del apoyo supuesto de la principal universidad mexicana a la guerrilla colombiana, con graves incidentes diplomáticos de por medio, ya que en febrero de 2004 el régimen de Fox se vio obligado a pedir el retiro del embajador colombiano Luis Felipe Valencia, por haber atacado a la UNAM con declaraciones que le implicaban como vinculada a la guerrilla en ese país.

El otro detalle es el descubrimiento de supuestos espías colombianos infiltrados en territorio mexicano, en la propia UNAM, y que habrían estado haciendo un trabajo de inteligencia en la nación azteca. Si bien Colombia no acepta que son espías, pese a que se ha descubierto que entraron con visa de turistas, en cambio justifica nuevamente el hecho, al señalar que es parte de su lucha “contra el terrorismo” bajo el mismo argumento con el que atacó y bombardeó a Ecuador.

Y finalmente la duda sobre la conexión de los estudiantes con las FARC para conseguir la entrevista podría ser la pista que aclare como se le ubicó a Raúl Reyes, ya que el esposo de la secuestra Ingrid Betanocurt dice desde Francia dijo que hubo una interceptación satelital al teléfono del líder guerrillero. El propio ministro Larrea, en entrevista con el Noticiero Uno, con el periodista Andrés Carrión, señaló que una de las posibilidades de la ubicación por el teléfono satelital podría haber sido este contacto que se habría hecho desde México con Raúl Reyes, y que se habría convertido en el detalle que facilitó su eliminación por las fuerzas colombianas.

Confirmado entonces que del ataque colombiano a Ecuador, habrían caído un grupo de estudiantes ciudadanos mexicanos, varía gravemente el caso en términos diplomáticos, al involucrar a un tercer país, con víctimas civiles, y sobre todo porque existen violaciones a leyes y convenios internacionales que ameritan reclamos de estado a estado y, de ciudadanos en particular contra el mandatario Uribe Vélez, por ser el autor de las órdenes que se dieron para este  caso.

Hasta tanto, al momento los cadáveres de los mexicanos estan apilados en la morgue de Ecuador, y su retorno no se ha decidido, el estado mexicano no los ha reclamado y, por demás esta decir que desde el penoso momento de la identificación, hasta llegar a sus familiares aumentará la tensión e indignación, agravando más este hecho.

ECUAMEX.









Ecuamex Impulso Comunicaciones

Jueves, 28 de agosto de 2008

Hospedado en NuestroServer | Optimizado por UnderMedia S.A.