A China no solo le atraen los países con mayores posibilidades de inversión, sino también las pequeñas naciones con amplio potencial. Ese es el caso del Ecuador, país que presta facilidades para la colocación de una refinería y para el incremento de presencia en el área de exploración y explotación hidrocarburífera.
Por eso, el Gobierno chino ha invitado al presidente de la estatal Petroecuador, Luis Román, a que visite sus refinerías y otras instalaciones petroleras, con el objeto de abrir nuevas inversiones en el sector energético.
Román viajó el viernes anterior a Beijing en compañía de Ítalo Cedeño, quien maneja los intereses de Andes Petroleum, subsidiaria de la compañía pública China National Petroleum Corporation (CNPC), que concretó en diciembre de 2005, con la canadiense Encana, la compra de las acciones de los bloques amazónicos ecuatorianos 14, 17 y Tarapoa.
CNPC también es la operadora del bloque 11, en la Amazonía, donde se producen unos 720 barriles diarios. El presidente de Petroecuador permanecerá siete días en el país asiático.
China, con una economía altamente dinámica, es el segundo consumidor de petróleo en el mundo y tiene interés en construir una nueva refinería de alta convertibilidad en la Península de Santa Elena.
Su capacidad mínima sería de unos 200 mil barriles diarios de crudo pesado.
En la administración de Lucio Gutiérrez, el Gobierno chino firmó un acuerdo, que nunca se concretó, con el ex ministro de Energía, Carlos Arboleda, para modernizar la refinería de La Libertad que procesa 45 mil barriles diarios de crudo liviano provenientes del campo Libertador.
La planta no puede refinar crudo pesado, que es el que domina la producción ecuatoriana y su ingreso sería posible solo con la modernización, lo que a la vez incrementaría la capacidad de producción, dijeron técnicos de Petroecuador.
El petróleo financia alrededor del 35% del Prespuesto General del Estado.