La frustración de los más de cuatro mil seguidores de la agrupación británica, considerada como la más representativa del metal gótico, generada por la ausencia de sus “ídolos” en el concierto del pasado sábado en la Plaza de Toros Quito, se tornó violenta.
Luego de una hora y media de la presentación de los grupos que abrieron el concierto el presentador anunció la cancelación definitiva de la presentación y la indignación se apoderó de varios de los asistentes que empezaron a destruir la amplificación contratada, perteneciente a la empresa Prosonido.
La violencia contagió a más “metaleros” y el caos se apoderó del lugar por mas de hora y media y terminaron destruyendo todos los equipos e incendiando la tarima dispuesta para el show.
La Policía no actuó de manera oportuna y según los perjudicados, no quedó ni un cable sano.
Por otra parte los organizadores del evento, aseguraron que darán la cara y estudian mecanismos legales para devolver el valor de la entrada a los asistentes y cancelar a los perjudicados; aseguran que los integrantes de Cradle of Fith no pudieron aterrizar en Quito puesto que el aeropuerto cerró sus operaciones y el vuelo se desvió para Cali.