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Edición #4866 |  Ecuador, domingo, 16 de diciembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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COMPUTADOR DE REYES: ¿MÁS MANOSEADO QUE “TRAPO DE COCINA”“

2008-03-24 12:29:28
Análisis
11969

ECUAMEX /FHA

La publicación de la foto de una cita entre el líder guerrillero Raúl Reyes y el secretario General del Partido Comunista Argentino, Patricio Echegaray, confundiéndole con el ministro de Seguridad de Ecuador, Gustavo Larrea, por parte del diario oficialista colombiano El Tiempo, de propiedad del segundo mandatario y del ministro de Defensa de Uribe Vélez, con las consiguientes disculpas por el “error” del diario y el entredicho con su propia Policía que niega haberle dado la foto, no solo afecta a la credibilidad del diario, sino que estalla en pedazos la veracidad del computador rescatado del bombardeo colombiano contra Ecuador, el cual parece que anda en demasiadas manos y sin las debidas seguridades, lo que podría destruir una supuesta prueba de Colombia contra sus vecinos.

En efecto, un día después del ataque con bombardeo de las fuerzas de Uribe Vélez contra Ecuador, el 1 de marzo de 2008, en un aparte muy pequeño del sitio web de la Presidencia de Colombia se anunció que se “habían rescatado” computadores y documentos de propiedad de Raúl Reyes, en su campamento guerrillero. Solo fue un anuncio.

Horas después, cerca de la media tarde del domingo 2 de marzo, el jefe de la policía colombiana, Oscar Naranjo, se hizo presente, uniformado y solemne, para decir que se habían logrado rescatar tres computadores intactos y a salvo de las bombas, en los cuales se habían logrado encontrar una serie de charlas, cartas, correos electrónicos, a los que le daban toda la validez, y que vinculaban directamente al Gobierno de Venezuela como financista de las FARC, y al de Ecuador como un cooperador y protector directo del grupo guerrillero. Su blanco más directo era el ministro Gustavo Larrea, al que tales papeles y documentos electrónicos lo nombraban insistentemente hasta el cansancio de la acusación.

Con facilidad impactante el policía colombiano afirmó que la integridad de los computadores estaba a salvo y comenzó a prodigar información a los medios, especialmente el favorito era el diario El Tiempo de Bogotá, que juntos con la revista Semana, recibían todas las afirmaciones sin beneficio de inventario, sin la debida comprobación o el rigor periodístico debido.

No se escucharon preguntas de los periodistas colombianos sobre la tecnología usada para abrir los computadores, tampoco se puso dudas sobre la sobrevivencia de los equipos electrónicos al impacto de las bombas, y menos aún sobre el estado de dichos ordenadores si se considera que si estaban en plena selva amazónica debieron haber tenido algún tipo de protección, ya que los rigores del clima destruyen con facilidad un simple computador portátil. No, no se pregunto nada de eso, solo se recibieron y se difundieron las supuestas pruebas.

A esas alturas resultaba altamente cuestionable el hecho de que el Gobierno de Colombia entregaba el sustento de los computadores a todos los medios de comunicación colombianos, pero a ningún organismo de investigación, y era lo que salía de sus manos, no de la propia comprobación del registro del computador. Cuando se le preguntó por parte de algunos comunicadores sobre el destino de dichos computadores, el General Oscar Naranjo señaló con precisión que el Gobierno de Uribe Vélez pediría a la OEA la conformación de un grupo de técnicos expertos para que certifiquen la veracidad del documento.

Ecuador no aceptó tal cantidad de acusaciones que las consideró falsas, y en cuestión de horas escaló de la expulsión del polémico diplomático Carlos Holguín a una ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia, por considerarse agredido de tal campaña de “patrañas” e infamias.

Políticamente, el tema fue usado con una estrategia perfecta para enfrentar el embate diplomático que sabía que le sobrevendría a Uribe Vélez. Así, a día seguido, el mismo embajador colombiano en la OEA, Camilo Ospina, acusaba con base a los computadores de Reyes a Ecuador, y justificaba en ello la agresión con bombardeo a Ecuador, violando su soberanía, es decir, sacaba datos y temas de su propia mano sobre tal famoso ordenador, o sea, otras manos más. El Consejo Permanente de la OEA ni siquiera se molestó en tomar en cuenta tal intervención, simplemente la desechó y más bien rechazó a Colombia por su torpe acción militar que violentaba sus principios.

Como el primer impacto no había dado resultados diplomáticos pero sí mediáticos, había que reforzar la imagen, y fue en el escenario de la Cumbre del grupo de Río, en Santo Domingo, el 7 de marzo, cuando Uribe Vélez volvió a utilizar el computador, los dos o tres, no se sabe, para atacar al Presidente de Ecuador, Rafael Correa y reiterar que se han “descubierto documentos” que salían de dichos computadores como “conejos de chistera” con excesiva facilidad, sin ningún control técnico, pero sí muy útiles políticamente hablando.

Pero la primera duda de ese tipo, es decir, política, salió a flote cuando el Presidente de Ecuador le exigió a Uribe Vélez, delante de todos los mandatarios, que le entregue tales documentos electrónicos, para que la justicia ecuatoriana o la oposición, si quiere, los investiguen. La respuesta fue tajante de parte del colombiano, negándose a entregar tales computadores, una copia o un adjunto, diciéndolo públicamente: “No presidente, eso será para su uso personal” como buscando evitar que la transparencia que exigía Rafael Correa en la investigación le pudiesen afectar al manejo ya manipulado de tales ordenadores.

Pero el tal “uso personal” parece ser que no corría para los medios de comunicación colombianos, especialmente los del Grupo Prisa, sean El Tiempo, Semana, Cambio, Caracol y en especial El País de Madrid, que siendo de la familia Santos, pues se dieron gusto publicando con muy amplia difusión y el impacto desmedido, todo lo que ellos querían de tales computadores, acusando a diestra y siniestra a Ecuador y Venezuela, con el fin de comprobar su aserto de una supuesta protección a las FARC.

Colombia no paró en su campaña difamatoria mediática contra Ecuador. Después de la semana del incidente seguían publicándose los supuestos documentos, se hallaron dineros en Costa Rica, y se vinculaba a cinco policías ecuatorianos que supuestamente colaboraron para el ataque a su nación, pero ni siquiera con ese tono de gravedad que fue adquiriendo el tema se le ha entregado hasta estos momentos el computador al país.

Lo más grave del hecho fue que los “documentos del computador de Reyes” aparecían en demasiadas manos, entre los periodistas, los policías, los políticos y los diplomáticos. Se habían regado demasiados papeles, se habían forjado demasiadas versiones en toda la prensa colombiana, que parecería tener muchos accesos para solo tres computadores, y esa especie de cascada colectiva de “pruebas” que asomaron de un momento a otro tenían que tener un mal fin, eso es lo que ocurrió con El Tiempo de Bogotá.

Mientras el régimen de Uribe Vélez trataba de enfrentar la tormenta del bombardeo contra Ecuador, sea por el lado diplomático, sea por lo militar, lo político interno y externo, y hasta lo internacional, que a Colombia le dejó aislada y separada del resto de América Latina, la excesiva dispersión de “pruebas salidas del computador de Reyes”, hacían de las suyas sin ayudarle para nada, más bien todo lo contrario: azuzaban los ataques desde las columnas editoriales y las páginas de crónica roja contra el Ecuador, su gobierno y sus vecinos, a los cuales se les ofendía sin razón, por el mero hecho de reclamar la violación a su territorio, y se les acusaba de ser un “santuario de las FARC”, en complicidad obscura con el diario madrileño El País, lo que originó el indignado reclamo del Secretario de la OEA, José Insulza, que veía como el régimen de Uribe Vélez y sus periódicos mentían, todo lo que hacía más incomprensible la agresión, porque por un lado los ecuatorianos eran unos malditos que no le ayudaban a Colombia contra los bandidos de las FARC, pero al mismo tiempo se les suplicaba, y se lo hace hasta ahora, que “se reanuden las relaciones”.

La escena del diario El Tiempo no fue una simple contradicción sino el punto terminal de una escalada del descrédito al que le había sometido el régimen colombiano a su propia comunicación social, con una serie de elementos que develaban una estrategia preparada con anticipación, primero el ataque a Reyes, y luego el descrédito al Ecuador para atenuar el reclamo.

La aparición de la foto del secretario General del Partido Comunista Argentino, Patricio Echegaray, suplantado en su imagen como si fuese el ministro de Seguridad Externa e Interna de Ecuador, Gustavo Larrea, que había sido el blanco favorito del gobierno de Uribe Vélez para acusar la supuesta protección a la narco-guerrilla, no fue solo un error del diario colombiano, sino que le embadurnó de mentiras a toda Colombia si se toma en cuenta que era, justo el 17 de marzo, cuando se daba la cita de cancilleres en Washington, que el propio embajador Omar Ospina repartía generoso a quien quisiese tener, la foto en ciernes, y le ponía al frente al canciller Fernando Araújo como el adalid de las pruebas, para luego de ser descubierto el burdo montaje, atinar solo a exclamar que ese era un “error” de El Tiempo.

La ligereza del trato en el tema no solo puso en entredicho la posición del régimen de Uribe Vélez, sino que ofendió con grosería a los cancilleres de América toda, que no podían admitir que se haya buscado engañarlos justo en el momento de adoptar una salida al tema; los ministros de relaciones exteriores no dijeron nada, no reclamaron a Colombia, solo que adoptaron la resolución que rechazaba todas las acciones que se habían dado en contra de Ecuador, incluida la rústica sustitución de fotos, y sin exponerlo pero con hechos, aislaron a Colombia, que se ha quedado sola con su versión, cada vez menos creíble y ahora más cuestionable.

Bajo la lógica de querer solucionar un problema político con una solución de prensa, el gobierno colombiano, que en buena medida dirige el Diario El Tiempo, con sus principales autoridades netamente vinculadas, emitieron las debidas disculpas aplicando el “derecho de réplica” que quería rectificar lo dañado, y emitieron dos razones: la primera, que dicha foto había sido dada por la Policía de Colombia, directamente del computador de Reyes y; la segunda, que ellos lo asumieron como verdadero y no confirmaron fuente sino que creyeron en las autoridades colombianas, que estaban jugando a la guerra mediática contra Ecuador y, por lo tanto, los habían utilizado.

Mas, el desmentido de la Policía de Colombia frente a la acusación que le formulaba el diario El tiempo aumentó la polémica sobre la credibilidad de los computadores, porque negó que haya entregado cualquier material al periódico colombiano y aseguraba que salió de manera absolutamente desconocida. Ese fue el golpe final en contra de la credibilidad de los computadores de Reyes.

Como, según el diario El Tiempo, “una cosa es una cosa y, otra cosa es otra cosa”, verse obligados a rectificar y pedir disculpas, le reveló a su propio país que ese “error” le había destruido y afectado a una “estrategia diplomática”. O sea, que el escándalo de la foto descubrió que era parte de la denunciada campaña mediática que anunciaba el Ecuador, y que en efecto, era parte del proyecto político de desprestigiar a la nación para que no reclame la invasión. Las palabras dicen muchas veces lo que se quiere ocultar, el editorial de El Tiempo parecía un manifiesto más del régimen antes que del medio, que logró triplicar las dudas y pegar un duro golpe a la credibilidad de las informaciones que salían de tales computadores.

Lo otro, el que la Policía de Colombia desmienta que haya dado las versiones, al menos de manera oficial, y que no sepa “quién le dio al diario la fotografía del escándalo”, no hace sino ratificar que “cualquier persona tenía acceso a tales computadores, que es muy fácil llegar hasta los mismos, abrirlos, buscar en forma explícita tal o cual material, sacar una copia, proveerse de archivos de impresión, enviarlas a un sistema de copiado y distribución electrónica y entregar a un medio de comunicación. ¿Qué seguridad tiene cualquier persona con un elemental sentido común sobre el manejo de ordenadores para creerse eso?, o, ¿de veras los computadores de Reyes son fáciles de acceder, tanto por su acceso integral –electrónicamente hablando– como por el sitio donde estaban resguardados, al punto que cualquier mano anónima, uniformada o no, tiene la opción de lograr sacar todos los materiales que le parece, para darlos como “prueba” a la prensa?
Todos los desmentidos de ese lunes dejaban entrever varias razones para la duda y el descrédito. La principal razón de duda es que el Gobierno de Uribe Vélez ya no controlaba los citados ordenadores, el haber regado entre muchas manos y muchas versiones había generado que crezca el desorden en el manejo del mismo.

Sí. Porque justo entre la semana del 8 al 15 de marzo, tras la primera derrota en la OEA, que no hizo ninguna mención en su manifiesto del Consejo Permanente sobre los supuestos ordenadores de Reyes, pese a la atropellada intervención del embajador Ospina, Uribe Vélez se tomó la decisión como un acto en su contra y cambió de rumbo. Los computadores ya no iban a manos del organismo regional, tal como lo había pedido y anunciado Colombia, sino que ahora destinó a la Interpol.

Así, el jueves 14 de marzo arribó a Colombia un grupo técnico encabezados Ronald K. Noble, secretario general de la Interpol, y expertos australianos, coreanos y de Singapur, quienes llegaron al país para revisar tales “documentos” , informó el DAS en una comunicación a la prensa.

Si se toma en cuenta que el hecho fotográfico ocurrió un lunes 17, es decir tres días después, entonces poniéndole lógica al asunto, hasta ese fin de semana la misión de Interpol no controlaba tales ordenadores, sino que estaban en manos anónimas policiales colombianas, las cuales sacaban documentos a diestra y siniestra para entregarlos a la prensa. Es más que evidente que no se habían percatado los voceros colombianos que transcurrió demasiado tiempo en demasiadas manos los tales computadores como para que lleguen en condiciones seguras al francés, al coreano y australiano, Así: ¿bajo qué garantías de seguridad se le entregó a la misión internacional los tres ordenadores electrónicos?, pues la única respuesta que cabe es que a esas horas, tras 18 días, esos equipos habían sido manipulados de manera extrema y desordenada,  y en esa forma les dieron a los policías internacionales a que “investiguen”; da la impresión de querer que lo burdo y rústico de los hechos consumados le gane a la veracidad de las acciones.

Será por eso que el propio Secretario General de la OEA, ha sido el primero en lanzar cuestionantes a la veracidad de tales computadores y motivos no le faltan: un manejo inapropiado de la seguridad de tales aparatos electrónicos, que han sufrido dos rigores, de la selva y del bombardeo, no dan garantía de certeza. Un acceso inverosímil de muchas manos, policiales, gubernamentales, diplomáticas y políticas a tales computadores no es precisamente un factor de apoyo a la autenticidad de la información que sale de tales computadores. Y, finalmente: la autoría de tales mensajes no es aceptada como válida, porque salen de boca del gobierno colombiano que ya perdió credibilidad con la foto de Reyes y Echegaray.

Insulza ha dicho en las últimas horas que sus dudas se han incrementado, pese a la presencia de la Interpol, por la forma como se han manejado las versiones. "Voy a esperar qué es lo que dice la Interpol y que alguien me diga por qué razones cree que lo que está allí es verdad, porque también puede haber falsificaciones no solo materiales sino también ideológicas. Hay que tomar en cuenta que no porque se encuentra un documento se encuentra la verdad", señaló el secretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a la propia prensa colombiana, a la que le ha dicho en su cara los sentimientos de falta de credibilidad que recorren el mundo por el tema, ya bastante desacreditado por la acción del diario El Tiempo.

El hecho entonces se le ha vuelto un bumerán en su contra al régimen de Uribe Vélez, sea por la prisa, por la inseguridad o por la manipulación del tema, pero el hecho cierto es que por haber manejado política y técnicamente unos computadores como “trapo de cocina”, ahora entra en juego la credibilidad del mandatario colombiano y las pruebas ahí contenidas, que no han podido justificar hasta ahora el bombardeo y violación de soberanía en contra de Ecuador y, para colmo de males, tampoco ha cumplido con su promesa de entregar tales computadores hasta la fecha. ¿Será que espera algo más Colombia, o seguirá perjudicada en su imagen y más aislada de América cada día? Quién sabe…

ECUAMEX
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FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, Abogado
Director del Sistema Informativo  Ecuadorinmediato.com / Agencia de Noticias Ecuamex.
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