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Edición #5231 |  Ecuador, miércoles, 26 de junio de 2019 |  Ver Ediciones Anteriores
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ECUADOR Y LA TRISTE AUDACIA DE "VOLVER AL FUTURO"

2019-05-27 19:10:00
Análisis
8491

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz para www.ecuadorinmediato.com

La frase del presidente de la República, Lenin Moreno Garcés, con la cual aseguraba que a partir de este discurso "solo voy a hablar del futuro" lo que pudo ser entendida como una especie de "parte aguas" con la que divide a su historia en el poder tras dos años de mandato. Sin embargo, por lo que ha hecho hasta este momento, en medio de una ingrata contradicción, se puede prever que ese futuro que le espera va a ser más ingrato aún, con serio peligro a la estabilidad de la nación.

 

 

ECUADOR Y LA TRISTE AUDACIA DE “VOLVER AL FUTURO”

La frase del presidente de la República, Lenin Moreno Garcés, con la cual aseguraba que a partir de este discurso “solo voy a hablar del futuro” lo que pudo ser entendida como una especie de “parte aguas”  con la que divide a su historia en el poder tras dos años de mandato. Sin embargo, por lo que ha hecho hasta este momento, en medio de una ingrata contradicción, se puede prever que ese futuro que le espera va a ser más ingrato aún, con serio peligro a la estabilidad de la nación.

La anécdota se cuenta con el ejemplo dado en la famosa película de Steven Spielberg, “Volver al Futuro” (1985) en la cual el profesor Emmer Brown le grita al joven Martin McFly, que No haga nada que pueda cambiar el futuro, porque la historia ya ha sido vivida; esto refleja como nuestros actos una vez que los hemos ejecutado no pueden volverse atrás, no pueden comprometer nuestro futuro próximo como si no hubiésemos vivido.

 

El discurso del presidente Moreno Garcés, este 24 de mayo de 2019, para rendir cuentas ante la Asamblea Nacional por sus 730 días de ejercer como presidente de  Ecuador, partieron con esa promesa del mandatario: “Voy a hablar solo del futuro”. Entendido en el momento que vive la nación el mensaje puede ser una especie de escudo para proteger todo lo que hasta aquí ha hecho y, aspirar a que la nación se adapte a su comportamiento, de él y de la clase política ecuatoriana, para que sea perdonado y con ello se le deje trabajar en los siguientes dos años que le faltan.

El resumen de los actos de este tiempo de gobierno del presidente Moreno no pudo reflejar ni de lejos lo que había hecho, y menos atisbar lo que se viene en los próximos días, sea por incapacidad manifiesta o por un fingimiento de ignorancia para que la misma se extienda en forma colectiva. Citar cifras, que inmediatamente fueron controvertidas en las redes sociales por considerarlas falsas, o asumir como propias las obras o procesos en los que no tenía ni autoría ni participación, aumentaron la molesta del inmenso público que lo apreció en la pantalla de la televisión ya que evidentemente no fueron parte de los invitados a aplaudir.

 

Si se mira lo pasado en lo político, lo más destacado del presidente Moreno es el llamado a la “Transición”  proceso con el cual quiso satisfacer a la oposición de derecha que justificó el asalto al poder con el pretexto de acabar con la “dictadura del correismo”.

Pero, para llegar a ella, el mandatario convocó a un diálogo a todos quienes lo cuestionaban y se los ganó con ofertas de venganza contra Correa y su gobierno, desatando una ola de odio político con la que ha gobernado estos dos años. Para consolidar la toma del poder, llamó a una consulta popular ilegal, con el apoyo de magistrados incompetentes y consejeros electorales cómplices, que se sumaron en coro para conformar un consejo transitorio, al que usaron la imagen del anciano Julio César Trujillo, para generar un proceso de desinstitucionalización de grave daño para la nación.

 

Es desastroso mirar como ha quedado el estado ecuatoriano luego de la los dos años de la temida Transición. Sin instituciones confiables, sin respeto por las leyes, sin nombramientos legales. Los dos años han dejado a Ecuador sin justicia, forjando procesos, encarcelando a sus gentes a las que “les tomó odio por haber votado por él” y,  mantener preso sin pruebas a su propio binomio como Jorge Glas,  escudándose en siniestros y provocando destrucción de vidas y honras.

La transición no fue sino una disputa de cargos y empleos, de contratos y negocios de un grupo de gentes codiciosas del poder, los que en buen modo como “perros con hambre”  según la definición de León Febres, anduvieron con…. hambre de empleos, de cargos, de honores o todo lo que no se pudieron lograr en el régimen anterior. Es un vergonzoso reparto de nombramientos “a dedo”  entregados a personas equivocadas que se hicieron del poder como ex enemigos de Moreno y pronto se convirtieron en los amigotes del régimen, o a magistrados mediocres de “A 14”, por concursos con trampa para poner a gente con notas de 10/20 como reflejo de honestidad, nada bueno ha salido de ahí y menos podrá esperarse a futuro.

 

Como si no faltase nada, ha logrado hacerse de un puestito como ministras o ministros de un gabinete con gente rencorosa que ayer no mas gritaban por la mujer, contra la cirminalización de la protesta social o por el lenguaje duro del expresidente Correa. Hoy son eso y peor. Permiten que la policía ecuatoriana de manera cobarde patee a una mujer por querer rescatar la bandera nacional,  persiguen a los correistas como sus enemigos con saña o miseria tras haberse hecho de esos cargos que los han usurpado políticamente y, provocan daños en la libertad de expresión denunciando a medios electrónicos como Ecuadorinmediato, cierran espacios alternativos, en redes sociales, persiguen periodistas y se llenan la boca de “aires de libertad” de forma miserable. Eso y más han hecho estos dos años, eso queda en el pasado.

Económicamente, en los dos años el régimen de Moreno Garcés ha cumplido con poderosos grupos que mandan en el Ecuador, es a ellos a los que les ha dado todo. Ha cumplido y satisfecho sus afanes de imponer un modelo económico liberal, accedió a unirse a un acuerdo con el FMI, pese a sus costosas consecuencias para todo el país con incrementos de costos en combustibles, en los servicios básicos, en las tarifas de telefonía, afectando seriamente a los costos sociales. Se perdonaron deudas y tributos por más de US$4.500 millones, se “olvidaron” cobros por más de US$ 2.000 millones en facturas falsas, se tramitaron leyes de fomento productivo a costa del país y su esfuerzo fue para beneficiar solo a un grupo de poderosos empresarios mientras tanto han quedado afectados los medianos y pequeños industriales, emprendedores quitándoles las compras públicas y fingir olvido del campo agrícola. Se aduce apoyo porque se les ha dado ínfimos respaldos o créditos sin planificación, alguna, provocando un desastre mayor ya que no hay plan económico.

 

Se escuchó patético el llamado del presidente Moreno: “No lo piensen mas empresarios honestos, no hay excusas para dejar de invertir en Ecuador” como si ya ha sido suficiente lo dado como para exigirles que pongan algo a cambio. Es una muestra del fracaso de su política económica, ya que es notorio que la tan proclamada inversión por cerca de US$ 11.000 millones no llega, y se extraña que no sepan el motivo. El problema pasa por lo mayor. Si hay algo que exigen los tan esperados inversionistas es “seguridad jurídica”  mas, si tienes un gobierno que violenta el esquema legal para destruir lo anterior, que no respeta las leyes, que forja procesos sin pruebas para perseguir a sus propios, que impone un proceso transitorio que destruye la confianza en las instituciones y, para colmo de males, tiene un contralor como Pablo Celi auto-sentado “A la brava”, que le torpedea el manejo de la deuda externa con los tenedores de papeles nombrados como “veedores” que dejan en soletas la credibilidad en los mercados externos, y que destruye la contratación con procesos sin sustento dejando en ridículo el control de cuentas que deberá ser nulitado a futuro. Digo, ¿Cómo quiere garantizar las inversiones con tanta ilegalidad en estos dos años? Da para pensar la frasecita el pedir que “no piensen”  ante tal desastre jurídico ya que, esto han hecho y no pueden retroceder.

 

Lo social en el país es el fiel reflejo del afán perverso para perseguir y destruir lo que se había avanzado en la nación. Tras dos años de ejercicio solo se quejan de lo heredado, ya que no se registra un solo avance en salud, en bienestar, en vialidad, en desarrollo comunitario. Vuelven los desastres en los hospitales, las colas en los servicios públicos, la educación regresa lo “Unidocente”, los derechos de los trabajadores se amenazan a ser disminuidos, la seguridad social se la quiere destruir en forma perversa, se anuncia el incremento de los aportes, el aumento en los años de jubilación y, el sistema público colapsa ante tanta ruindad. Lo más impactante es la destrucción del empleo. Más de 300 mil empleos se terminaron en los dos años, según cifras oficiales, y tan solo del sector público se prometen botar a  más de 160 mil empleados con familias, provocando una conmoción social impredecible, pero el mandatario asegura que el empleo ha crecido siendo esta una falacia oficial impregnada en el discurso.

A estas alturas la sociedad ecuatoriana da la impresión de hallarse totalmente desmovilizada ya que el régimen en forma muy hábil comprometió a las organizaciones sociales, a la dirigencia sindical y política de la nación, a que se unan todos para “acabar con el correismo”. Todos lo hicieron, todos gritaron al viento sus resentimientos y se comprometieron junto al presidente Moreno Garcés a luchar contra Correa. Hoy, cuando se están tomando medidas duras, se compromete con el FMI, se despide a la gente, se abusa del poder con la persecución, y ya vienen las privatizaciones, su silencio es miserable. Se sienten manipulados y no pueden hacer nada porque los amordazaron con una “venda de oro” que se paga con el odio político saciado, mientras las reacciones más virulentas se limitan a la comodidad de las redes sociales, condenándonos a un estado de complicidad absurda frente al abuso en el gobierno.

La política exterior es tenebrosa por sus efectos posteriores. El sometimiento a los norteamericanos le llevaron a un forzado reconocimiento de Juan Guaidó como presidente, y que solo implica la poca visión de la diplomacia ecuatoriana que termina por avalar un golpe de estado en Venezuela. Mientras tanto, la entrega de Julián Assange a manos de sus perseguidores suma día a día los temores de que será entregado a la pena capital en Estados Unidos, y que le costará la vida al activista australiano, traicionando el derecho de asilo, y que le marca como una nación que no respeta el derecho internacional.

 

El estado de la democracia de Ecuador puede ser considerado como un absurdo.

A estas alturas, tras los dos años, al gobierno se lo sigue teniendo como contradictorio en su totalidad. Su diálogo para lograr gobernabilidad le llevó a destruir su nivel de apoyo político en las bases de Alianza PAIS, partido al que dividió al punto extremo que al momento ha desparecido electoralmente. Luego, se ha revelado un pacto progresivo con fuerzas políticas que se han unido para gobernar con Moreno Garcés, en una entrega sistemática a la derecha política ecuatoriana.

Así: empezaron sus alianzas con el Roldosismo con un reparto desconocido; Luego pasaron a unificarse con el Partido Socialcristiano, con el ex alcalde Jaime Nebot como adlátere, y con el que habían tenido acuerdos desde la campaña que hoy les mantiene firmes en la legislatura. El paso siguiente fue unirse con “Ruptura de los 25” que puso ministra de Gobierno en María P. Romo, secretario influyente en Juan S. Roldán y, un extraño aliado como Santiago Cuesta, al que se le encarga las privatizaciones.

Pero, esto no fue suficiente, en los últimos días se confirmó que la principal fuerza cuestionadora, que siempre acusó de fraude a Moreno, esa es CREO y Guillermo Lasso, los que hoy hacen un cogobierno con un pacto como el morenismo desde la legislatura y que les entrega la vicepresidencia en Patricio Donoso. Si se mira a todo esto que el gabinete actual está integrado por una sola tendencia de perdedores de las elecciones del 2017,  no hay duda: el gobierno de Lenin Moreno Garcés es un régimen entregado a la extrema derecha consolidada y poderosa que le arrebató el poder a la revolución ciudadana a punta de traiciones y miserias que no enorguellecen a nadie.

 

Si se busca una explicación a tales uniones, da la impresión de que tenemos un presidente “Chantajeado políticamente” al que al parecer algunos sectores usan cierta información de presumible corrupción proveniente de los denominados INA Papers, con la cual podrían haber forzado al mandatario a que actúe en su favor y en contra del Correa para destruir a su poderoso enemigo. Lo de la lucha contra la corrupción, al grito de Lenín Moreno “Se lo llevaron todo” se ha estrellado muy duramente con esta acusación que implica a su círculo familiar cercano, y que ahora sindica a todo el esquema político montado en la justicia, en la legislatura, en la transición y en la fiscalía, como en las cortes, ya que se teme impunidad para el mandatario y complicidad de sus aliados políticos, que dan la impresión de encubrir antes que combatir. Que desastre.

Si se miran las cifras de popularidad, aceptación y credibilidad del presidente Lenin Moreno Garcés, tras dos años del mandato, a mayo del 2019 se vuele crítico ver que no rebasan el 20% de lo favorable, mientras que un 80% no le cree, no acepta su gestión y no valora su palabra. Le quedan dos años de gestión, en una nación extremadamente crítica y dura ante la cual uno se pregunta ¿Cómo va a gobernar a futuro si su imagen decae más y más? La peor muestra de un gobierno débil es que no tiene rumbo y no sabe a donde lleva a sus gobernados.

 

Al final, el régimen del presidente Moreno Garcés no puede “Volver al futuro”  sin pagar todos los errores y traiciones cometidas a la fecha. No puede negar su historia y no puede cambiarla sin que no se afecte a lo que pueda hacer enseguida. Será que se aplica lo del refranero popular "Hablemos de tu futuro, porque de tu pasado mejor ni hablemos" ¿Aprendió la lección de la película el presidente y su gobierno? Quién sabe. (FHA).


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  Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com

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  Fuente fotos Archivo Ecuadorinmediato  

 

 

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