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Edición #4866 |  Ecuador, miércoles, 26 de septiembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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ECUADOR: "CUANDO ESCUPES AL CIELO Y TE CAE EN LA CARA"

2018-03-12 20:08:00
Análisis
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Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz para www.ecuadorinmediato.com

Apenas terminó la sesión de la Asamblea Nacional, el pasado viernes 9 de marzo, con la cesación en el cargo del ex presidente José Serrano y un próximo llamado a juicio al Fiscal Carlos Baca, una sensación de "asco nacional" recorrió por las interioridades de la nación. Tras haber escuchado absortos las revelaciones que cada uno exhibió para defenderse de las acusaciones mutuas que se habían lanzado, quedó en claro que el gobierno, Alianza País, la revolución ciudadana y hasta los amigos hoy enemigos del "correismo" o "morenismo" resultan ser los culpables perdedores de todo este desastre en que han convertido a la política ecuatoriana, por acusarse entre ellos y descubrir verdades infames.

 

     Dicen que la historia no comienza ni termina nunca, sin embargo, es un momento el que define toda una época, y le marca a esa historia un sentido para el triunfo o la derrota; para el orgullo o la vergüenza. Estamos en ese momento, justo aquí y ahora, con todo lo que nos está ocurriendo con la política ecuatoriana. Si hay que ponerle un punto inicial este sería el 24 de mayo 2017, minutos después que asumió el poder el presidente Lenín Moreno y Rafael Correa dejaba el pasado de una década gobernada por su plan político, en medio de atronadores aplausos de sus partidarios y los gritos estentóreos de sus opositores duramente derrotados en los últimos diez años. La historia asumida por todos ellos, ellos y sus afines como enemigos, dieron un vuelco desde ese mismo instante.

     Es evidente que lo que esta pasando en Ecuador es un ajuste de cuentas con la historia, por ejercicio de la política y los políticos. Tras haberse ejercido el régimen de Rafael Correa con todos los vicios y virtudes se quedó un grupo de gente al frente del gobierno que optó por el conflicto con sus orígenes y pelearse con su pasado, todo con el fin de imponer su propia imagen sin ninguna semejanza. Entonces, por todo lo que han hecho en este tiempo, es cuando les han comenzado a cobrar las deudas políticas de ese esfuerzo, saltando muy pronto los conflictos por las traiciones y deslealtades.

 

     Fue el presidente Lenín Moreno, y su equipo de gobierno, con ministros y secretarios incluidos, los que dieron el primer paso para diferenciarse de Correa.  Fue mas que una simple manifestación cuanto una especie de necesidad imperiosa el establecer esa separación, que de un momento a otro estalló en guerra contra el Correismo y sus correistas a los cuales irónicamente se los comenzó a apartar, para luego pasar a perseguirlos hasta sacarlos del gobierno. El tono del discurso del mandatario ecuatoriano fue escalando de tono, en medio del diálogo solo con sus rivales y cerrando la puerta a los propios. Lo que vino luego fue la división del partido, las acusaciones veladas, las negativas de lo positivo y exaltar de lo negativo del gobierno anterior, hasta llegar al enfrentamiento que buscó con la consulta anular a Rafael Correa del espectro.

     De las insinuaciones se ha pasado a las acusaciones, veladas o no, con una serie de datos lanzados al viento con el fin de descalificar al anterior, sin asumir nada de lo pasado ni siquiera como referencia. Del lio comenzaron a asomar las víctimas políticas mortales, por un lado, la renuncia de funcionarios prestigiados en el pasado, por el otro, las perversidades de una imagen destruida en redes sociales. De una parte, la división fratricida, de la otra, el robo del partido que apartó a buena parte de la militancia.

     Cuando la figura de la corrupción se abalanzó a inculparlos a todos en masa, quienes están en el poder buscaron asociar directamente en contra del anterior gobierno negando cualquier relación con el suyo.  Consideraron que había que combatir el mal inculpando a Correa, y, al parecer, por las revelaciones de los actores de este drama, en la boca de ellos mismos, de lo que salió la noche del viernes pasado en la comparecencia en la asamblea, se hicieron pactos y acuerdos para complotar contra el ex gobierno para vengarse del correismo ante la opinión pública.  Es penoso mirar como los intervinientes en el escándalo del audio, el ex presidente José Serrano, el Fiscal Carlos Baca y el ex contralor Carlos Polit son parte de un complot en el que ellos se envolvieron acompañados de hechos y acciones que lo vinculan al régimen y a la clase política maltrecha de la nación.

 

     José Serrano asoma como el causante y promotor del complot contra Baca Mancheno, sin embargo, es más lo que no se ha explicado en su papel que el hecho en sí. El ex titular legislativo se puso muy pronto del lado del presidente Moreno Garcés y asumió papeles que no le correspondían tales como el presunto pacto con el grupo Bucaram; la traída de Capaya, las presiones a la fiscalía en caso Christiansen, el lio de los pases policiales y su presencia en la defensa de la consulta ante la Corte IDH.  El papel jugado por Serrano Salgado se ve salpicado de dudas en su actuación ante el ex vicepresidente Jorge Glas, a quien se habría buscado afectarlo con la traída al país de Pareja Yanuzelli, y por ello, sin aclarar cómo se obtuvo su liberación y entrega de la poderosa Interpol, queda para la historia que él mismo Serrano concurrió a la notaria para, en forma extraña, juramentar que no quería ser vicepresidente.  Mucho se jugó en esto a favor del gobierno de Alianza Pais como para ser inocente de culpa del complot denunciado que hoy lo sentencia con la cesación de su cargo.

     Aquí es donde entra la primera y critica revelación de la noche del viernes 9, en las expresiones de Serrano Salgado y que van dirigidas contra el Fiscal General del Estado, Carlos Baca Mancheno, al que le acusa de un acuerdo con Odebrecht, un pacto con la empresa brasileña corrupta y corruptora. Es grave la acusación porque a la nación ahora si le comenzaron a sonar razonables las duras acusaciones que se lanzan contra el Fiscal de ese pacto, toda vez que se culpa a Jorge Glas sin pruebas y con los testimonios de un delincuente José Concenciao Santos, mientras los pillastres brasileños de Odebrecht siguen inocentes y campantes con auspicio de la justicia ecuatoriana. Hasta ahora, ni en el juicio, ni en la comparecencia ante la asamblea Baca Mancheno ha podido explicar ¿Por qué no acusó a Santos, porque no acusó a Odebrecht? La no explicación del Fiscal es lo que mas le inculpa y ese es quizás el motivo mayor de un llamado a juicio político que podría costarle la destitución, ya que, si Serrano es culpado de hablar con prófugos, es peor enjuiciar a una persona en pactos y acuerdos con los corruptos a los que se les ha liberado de toda culpa, la nación no sale de su asombro de semejante conducta.

     Asociando palabras y hechos de este bochornoso escándalo, se nota que lo más sensible de esta confrontación alrededor de todo esto es la víctima llamada Jorge Glas, con todas las consecuencias en contra de su libertad y honra que ha traído.  Y es que el Vicepresidente tuvo que irse del gobierno de Alianza PAIS, y fue la separación de sus funciones por parte del presidente Moreno lo que le puso el punto más álgido de la victimización del caso, ya que con lo dicho por Serrano esa noche, se asume que hay una especie de utilización oculta de la justicia en su contra, al punto de llegar a su sentencia – según todas las versiones de su parte, entre abogados y defensores de Glas -  sin pruebas evidentes, sin que la Fiscalía logre una sentencia en la que pueda probar y demostrar hasta ahora ¿De qué se lo acusa?

 

     De los efectos colaterales de las acusaciones de esa noche expuestas por Carlos Baca, Serrano sale señalado una y otra vez porque, el escándalo de los pases policiales, así como los de la funcionaria del Ministerio del Interior, si bien le vinculan a un fuerte del régimen en presunta conspiración contra el Fiscal del Estado, usando todo el poder y hasta a los funcionarios mismos de la fiscalía como la subrogante Tania Moreno, quien queda tocada y cuestionada a sus futuras actuaciones por esta asociación directa que se le hace, es un todo que desata sospechas y temores por lo revelado contra ella y contra Serrano.

     Acusaciones van, ofensas vienen, el Ecuador no lograba salir de su asombro al escuchar las formas y modos como se ha usado a la Contraloría General del Estado en todo este enredo. El tercer actor de este nefasto drama, Carlos Polit Fagionni, con sus dichos en la conversa con Serrano Salgado solo revela que la manipulación de informes y la forja de documentos fueron parte del mal uso del poder del control de este individuo. El presunto documento del 30-S queda ahora si en entredicho por lo falso y manoseado, por estar en múltiples originales de dudosa reputación, tan dudosa de Pólit como la de los denunciólogos que lo presentaron al país como una moneda corriente del chantaje al que quieren someter a las autoridades y funcionarios de turno, víctimas de sus venganzas.

     Al apreciar como se usa de forma ilegal y asquerosa el manejo de inculpaciones de la Contraloría, tomaron cuerpo como verdaderas las acusaciones de muchos de los asambleístas que le señalan al régimen de Alianza País y su partido aliado Democracia Si, de la forma como dividieron al bloque legislativo, entre morenistas y correistas a punta de glosas, borradores e informes forjados. Y entonces se recuerda como la presidencia de la República apoyó al contralor subrogante, Pablo Celi de la Torre, a “hacerse del cargo”, reconociéndole como funcionario válido a alguien que rompió en forma arrogante y violando la ley su propia destitución que le hiciera su mentor Carlos Pólit, quien lo acusa ahora desde Miami, y se sentó en el sitio con la anuencia del ejecutivo. Despierta sospechas sobre si el actual régimen está también usando a la contraloría y al subrogante para fines inconfesables.

 

     La jornada legislativa no pudo tener peor final. Tras dos intervenciones que jamás se atrevieron a profundizar en el verdadero motivo del llamado: el estar envueltos en corrupción denunciada entre ellos mismos, reflotó el discurso mediocre de ciertos legisladores orientales glosados, militares o policías que hablaron de todo y de nada con una carencia de intelecto. Quedó en evidencia, por la firmeza en su denuncia de la legisladora Marcela Aguinaga, al dar a conocer los pactos y acuerdos esta vez entre bancadas de socialcristianos, morenistas, integradores y has seudo independientes, con negociaciones en medio de olores putrefactos de los baños. Volvió de golpe a la memoria del Ecuador la forma como se manejó hasta hace diez años atrás al poder legislativo, así, de esa manera deplorable. La renuncia de la secretaria Rivas solo reveló que hasta el final se cuestionaba la legalidad de lo actuado ilegalmente entre ilegales e ilegítimos. Digamos que tan solo la entereza del vicepresidente Carlos Bergman, entre conducir una sesión bochornosa y actuar en forma eficiente salvó la jornada legislativa para el olvido.

     De todo esto, para la conciencia mayoritaria de la opinión pública ecuatoriana, también se dirigen las culpas en alto grado al gobierno de Alianza País y el presidente Moreno. No pueden ellos querer zafarse de este lío aduciendo que estos son males heredados, queriendo que la gente se olvide que ellos fueron el gobierno de la década anterior y convivieron con estas gentes, actores y partícipes de este escándalo.  No pueden hacerse de lado de la responsabilidad de haber usado a estas personas, que ahora pierden el poder, como si nunca los hubieran conocido. No puede el régimen actual salir del entuerto sin cosechar lo sembrado, ya que a lo largo de estos 9 meses han actuado eludiendo leyes y normas, con indiferencia a los reclamos por las violaciones legales en las que han incurrido. No se puede gobernar al margen de la ley, no se puede convivir con las tribulaciones de quienes son afectados y reclaman su inocencia por los actos gubernamentales, algún día se las cobran.

     Esto saltó hace dos semanas y se sintió como acusaciones entre ellos, en el fondo no fue sinó una especie de autoinmolación para que se sepa algo de lo mal que andamos, por ello, al sentir que un escupitajo lanzado al cielo para que les caiga en la cara, tómese en cuenta la reflexión de Buda, que dice al respecto: “…Cuando escupes al cielo, éste no acabará corrompiéndose por tu causa. Serás tu el que se corrompa a causa de tu escupitajo, porque volverá a caer sobre ti. Estás escupiéndote en tu propia cara” Libro “Dijo el Buda” de Osho.

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Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex Agencia productora de contenidos editoriales para @ecuadorinmediato.com 2018
Fuente fotos. Fotolog/Ecuadorinmediato

 

 


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