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Edición #4866 |  Ecuador, lunes, 10 de diciembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores

EXPRESO (Guayaquil) La lluvia más fuerte del mes ahoga al norte

2018-02-21 07:41:15
Sucesos
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Familias en peligro por el deslizamiento de un cerro. Sauces 6 y Samanes, entre los sitios más perjudicados. El tráfico resultó afectado

La lluvia no da tregua. Una vez más Guayaquil amaneció inundada y con varias emergencias que, además de preocupar, alteraron las actividades comerciales y laborales.

Calles y alcantarillas colapsadas, congestionamiento vehicular, la pérdida de productos en varios mercados fueron algunos de los estragos reportados y causados por la inundación, ocasionados por el taponamiento de los sumideros de la ciudad.

En la avenida 25 de Julio, el embotellamiento se presentó hasta pasadas las 09:00, principalmente en su intersección con la calle San Martín, frente al estadio Capwell.

Las precipitaciones prolongaron hasta las 11:00 el congestionamiento vehicular en el puente de la Unidad Nacional con dirección a Guayaquil, que por lo regular se presenta hasta las 09:00.

Hileras de carros que se extendieron a más de un kilómetro se observaron en la avenida del Bombero, por empozamiento de agua en la curva que conecta con la Carlos Julio Arosemena.

Los moradores de Flor de Bastión tuvieron dificultades para salir hasta la vía Perimetral, debido a que hasta las 10:00 permaneció inundada la avenida Modesto Luque.

La inundación también afectó a sectores que por lo regular no resultan tan perjudicados, como las inmediaciones del CityMall, donde decenas de habitantes permanecieron con el agua hasta las rodillas, al igual que en la ciudadela Sauces 6.

Manuel Segovia, residente de este barrio y dueño de una panadería fue uno de los afectados. “Mire hasta dónde tenemos el agua, los negocios no han podido abrir”.

En el sector, al menos 60 locales permanecieron con las puertas cerradas. Panaderías, peluquerías, ferreterías, bazares. Nadie -dijo Susana Blanco, propietaria de una cafetería y residente- se ha atrevido a salir de sus casas para abrir su local.

“De qué sirve ir temprano si primero tengo que sacar el agua que entró a la sala. Los muebles se mojarán, un equipo de sonido se dañó”. Todos los años pasa lo mismo, se lamenta. Y la culpa, dice al igual que Wilson Sánchez, residente desde hace 20 años, es de la misma población que “por comodidad” saca la basura a la hora que “le da la gana” o la bota por las rendijas de las alcantarillas.

En otras áreas como la V, VI y VII etapa de la Alborada el panorama fue igual. El nivel del agua obligó a decenas de oficinistas a no salir de sus casas. Y a Coralía Ledesma, residente, a perder una entrevista laboral.

En la ciudadela Álamos Norte, que colinda con la X etapa, los parqueaderos se llenaron de lodo. Hasta cerca de las 11:00, hubo quienes se resguardaron bajo los techados de los negocios.

“Estamos fregados. Febrero nos ha recibido con invierno, inundaciones, influenzas y patada china”, manifestó Marlon Traverso, administrador de un gimnasio en la zona.

Otras vías como la Nicasio Safadi de La Atarazana, la avenida Las Aguas en Urdesa y la calle Boyacá lucieron igual de afectadas. Fue tal el congestionamiento que hubo quienes optaron por remangarse los pantalones y bajar de los colectivos para llegar más rápido a sus destinos.

De esta situación no se salvan ni las vías recién rehabilitadas como la Francisco Rizzo, que separa Samanes 1 del 2.

Jorge Mendieta, quien había tomado el bus a la altura del Garzocentro, llevaba casi 50 minutos en la unidad. “Entre el mes pasado y este, he soportado cuatro veces lo mismo. Laboro en el centro y cada vez que llueve llego tarde. Es imposible vivir así”. La solución, sostiene, está en comprarse una bicicleta.

En Las Aguas, personal de Puerto Limpio desde temprano llegó con palas y saquillos a desfogar una alcantarilla que está en esa hondonada de la avenida.

El Mercado del Norte, ubicado en las calles Baquerizo Moreno y Padre Aguirre, así como el de la calle José Mascote también resultaron afectados.

Los comerciantes ofrecían sus mercancías en medio de una leve ‘marea’, que por ratos ingresó a la infraestructura y se llevó consigo una que otra fruta. No tenían otra opción.

Entre los comerciantes estuvo Juana Caicedo, quien durante el aguacero optó por sentarse sobre una banqueta que no le permitía entrar en contacto con los residuos del agua. “Hay mucha basura, insectos. El año pasado ya caí enferma. Prefiero aguantar un rato la venta, que gastar luego en medicina”, expresó.

Las redes sociales fueron el medio más creativo que les permitió a algunos desahogarse. “Toda la vida Guayaquil se ha inundado con lluvias grandes o leves. A lo mejor fue la marea, la basura o el universo. Sea cual sea el caso nada cambia, todos con el agua hasta la nuca”, precisó el usuario Rodrigo Pillasagua.

El Inamhi

Vienen los picos más altos

Los datos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) indican que la precipitación de ayer en el Litoral, específicamente sobre Guayaquil, es la más intensa en lo que va del año, con un registro de 101 litros de agua por metro cuadrado.

Según José González, especialista regional en pronósticos meteorológicos, las lluvias caídas entre la noche del lunes y madrugada del martes han excedido el promedio considerado histórico de febrero en Guayaquil, en un 45 %.

Asimismo, se espera un récord en la mayor parte de las estaciones de observación meteorológicas de la región Litoral, inclusive en la provincia de Santa Elena, en donde generalmente las lluvias son escasas.

El pronóstico de los expertos del Inamhi es que se mantendrán condiciones climáticas similares con lluvias abundantes en el Litoral. Se espera que entre finales de febrero y durante marzo ocurran los picos máximos de lluvias, por lo que se recomienda tomar las debidas precauciones para evitar desastres.

Por cierto, el pronóstico para hoy es de un 80 % de probabilidades de lluvia.

Como es conocido, la presencia de precipitaciones en esta época se asocia con lo que los expertos denominan ‘Zona de Convergencia Intertropical’, que es una gran concentración activa de nubes y donde convergen los vientos del norte y sur, lo que genera lluvias sobre el continente, incluido el perfil costero del país.

Otro de los factores que inciden es el incremento de la temperatura del mar que en estos días supera los 26 y 27 º C.

Mirador del Norte

“Un estruendo nos alertó”

Cerca de las 07:00 de ayer un estruendo alteró la tranquilidad de los habitantes de la manzana 56 de la ciudadela Mirador del Norte.

El ruido provenía del cerro. La fuerte lluvia que caía en ese momento ocasionó el desprendimiento de material pétreo y tumbó un muro de contención, que estaba en la parte posterior de dos casas contiguas.

La vivienda más afectada fue en la que habitan tres universitarios oriundos de Quevedo.

“De repente escuché gritos de auxilio y me di cuenta que ahí estaba un joven atrapado. Parece que dormía en la parte baja de una litera y eso le ayudó a sobrevivir, porque se formó una especie de triángulo que lo dejó en una zona segura”, recordó la vecina Linda Molina.

Se trata de Israel Mogro, de 18 años, quien sufrió golpes en sus piernas y en el cráneo. Se encuentra estable.

Mogro comparte el inmueble con sus primos Anthony Terán y Érick Martínez.

El peligro persiste en el Mirador del Norte: en uno de los patios cayeron montículos de tierra y una pared está a punto de colapsar.

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