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Edición #4866 |  Ecuador, domingo, 23 de septiembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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YA EMPEZARON A "HABLAR" DE REVOCATORIA A MAURICIO RODAS

2016-06-27 20:50:00
Análisis
21644

Por: Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

Si, así como se lee. No debería sorprender que el tema de corte democrático como una revocatoria, y más a un alcalde de una gran ciudad, sea motivo de noticia. Pero, como han ido las cosas, con silencio cómplice incluido, el tema ya mereció un ligero, ligerísimo espacio en la prensa quiteña, que ya empezó a "hablar" de revocatoria del cargo al alcalde de Quito, Mauricio Rodas Espinel, sobre todo si es que aplica a rajatabla el "va porque va" sus proyectos emblemáticos como el "Quitocables" o, reforma vial a la zona de la plaza Argentina.

El sentimiento imperante en Quito es de los míseros resultados que dio el “voto del odio” con el que fue elegido el señor Mauricio Rodas, lo que va creciendo de manera trepidante, violenta y con fuerza dentro de la conciencia de los sectores que llevaron a administrar la ciudad a un “desconocedor desconocido”. Si, así como se lee, porque así lo definió el principal creador de Rodas Espinel, Jaime Durán Barba, quien dijo muy suelto de huesos “era un chico desconocido que no conocía Quito” pero que fue elegido “porque no somos suizos” ya que había mucha perfección en la alcaldía del anterior Augusto Barrera y se explotó el sentido de anti-autoridad, desorden y suciedad en el que -a su criterio del cínico asesor -  les gusta vivir a los quiteños. Ahí tienen los resultados.

Mauricio Rodas ha llevado una alcaldía gris y mediocre. Partió de la polémica decisión de silenciar a la crítica atropellando la libertad de expresión contra Ecuadorinmediato.com, provocándonos una grave desestabilización y cuyos efectos hasta ahora los sufrimos. Se sumó a ello la polémica relación con el tesorero del cartel de Sinaloa, Ignacio Muñoz Orozco, cuya presencia y aporte no han sido explicados para nada a Quito, pero estos dos detalles reflejan lo que ha sido la verdadera actitud del alcalde quiteño: atropellar los derechos de las personas, sin que importen la ley, la ética y, el  actuar sin  explicar, nunca, nada.

Se debe sumar a ello su manejo de opinión pública que solo busca disimular sus errores, silenciarse de sus fallas, ahogar las críticas, con una complicidad de los grandes medios como los dos periódicos capitalinos, una cadena de “miercolinas” que suma unas cuantas emisoras y dos canales vinculados al señor Rodas tan solo por lo explicable que dan los polémicos contratos y el dinero que facilita una relación dependiente de medios y periodistas, a donde por boca propia llegan los casos que ahora ya ameritan la investigación de la Contraloría General del Estado. Pero, claro, eso también se niega o no se explica y se pasa por el silencio lo que antes era crítica despiadada.

Rodas ha resuelto ir a “rompecincha” con sus proyectos del Quitocables y solución vial para plaza Argentina, bajo el amparo del rumor nunca explicado de “va porque va”, que impone acciones y condiciones sin que importen las personas afectadas.

El caso de la plaza Argentina, ubicada a la entrada del túnel de la vía interoceánica, es crítico porque se piensa destruir ese pedazo de ciudad para convertirlo en una terminal de buses, con intercambiadores y recursos viales que tratan de frenar al caótico tránsito en Quito. De nada han servido las acciones, gestiones, peticiones y hasta plantones ciudadanos, el proyecto sacado del archivo cuando ya fracasó en la administración del General Moncayo, allá en el año 2005, será efectivo como resultado de la necedad y actitud antiética y nada responsable que se da al violentar la convivencia ciudadana, la que busca salvaguardar sus casas, y su entorno, que al parecer poco importan para el caso.

 Lo de los Quitocables es más crítico aún. El proyecto que quiere convertirlo en el más representativo y emblemático del señor Rodas Espinel, es ante todo un muestrario de improvisaciones. Las críticas de los afectados, en especial en la zona del lujo barrio residencial de “El Condado”, que convive en forma contradictoria con una empobrecida zona de invasiones de “Pisulí” y, “La Roldós”, pasa por rechazar un proyecto que se ha formulado presuntamente sin estudios técnicos, que el alcalde no quiere mostrarlos, sin una socialización adecuada, agudizando la confrontación de clases, porque total a criterio de un funcionario municipal “los reclamos son solo de 20 a 30 familias”. Y que conste que estos reclamos son justamente de quienes promovieron y fortalecieron el voto por Rodas, y que ahora se arrepienten tardíamente.

Se da la impresión de que se impone una solución a costa de un derecho constitucional, porque,  el que pase por encima de casas y residencias una cabina tipo autobús, llena de gente, violenta la privacidad siendo ese el menor de los problemas, sin tomar en cuenta amenazas o peligros subyacentes para los beneficiados.  Pero, así es el alcalde de Quito, alguien que aparece como una autoridad que violenta fácilmente las leyes y la relación con los derechos y libertades, justificándose en el haber ganado las elecciones y, quien se opone “no le deja trabajar” nada importan las razones, los motivos legales, o los sentimientos ciudadanos de alguna parte, sector o clase social de Quito. Lo irónico de todo esto es que hasta los recursos legales presentados ante la justicia ordinaria son negados, como ocurrió con la deciisón de la jueza Karina Martínez  el pasado 14 de junio que negó el amparo interpuesto por el barrio "El Condado" contra Quitocables, bajo el criterio que no se ha violentado ningún derecho de los reclamantes.

En la historia política ecuatoriana, en el siglo pasado, en los tiempos del golpismo inconsecuente, se usaban a las gentes para promover las soluciones dictatoriales. Así, la frase extendida fue “Cuando salen a la calle las “peroles” (empleadas domésticas), no pasa nada; cuando salen las “pitucas” (patronas) se caen los gobiernos”. Es decir, que cuando protesta el pueblo no hay problema, pero si la “clase media” acomodada reclama, entonces la autoridad debe temblar porque corre el riesgo de caerse y, eso al parecer comienza a acontecer en Quito y se refleja en las últimas noticias y chismeríos que han empezado a regarse como rumor crítico.

La aparente tozudez del señor Rodas Espinel solo puede ser entendida como ese desconocimiento de la ciudad, que se alega a su favor para haber sido elegido alcalde de Quito. Sí, porque Rodas parece querer ignorar para qué, y por quién, fue electo. Él llego al cargo como parte de la tendencia del “odio a Correa”, “odio a todo lo que sea AP” y “odio al Quito perfecto de Barrera”, ese sentimiento fue estimulado por una masa electoral de distintos sectores, entre pudientes y empobrecidos, entre opositores y militantes del oficialismo resentido de Alianza PAIS, que le vieron al hombre como una alternativa política para que sea presidenciable al 2017, para que tumbe al gobierno del Presidente Correa. Lástima, su cuestionada gestión está echando por el suelo tales expectativas y, peor aún con las imágenes de salir atufado a las calles al grito de “Quito no se ahueva y yo tampoco”, que ahora las usa como actitud grotesca para imponer sus dos proyectos severamente cuestionados, que “van porque van”. No lo dude, les está fallando a sus votantes.

En Quito la oposición empieza por “hablar”. Así se hace masa crítica, después se pasa al rumor y termina con el reclamo masivo, muchas veces grotesco, incomprendido por las autoridades que no saben cómo combatir tales tendencias que le resultan en crisis. Y eso pasó la noche del jueves 23 de Junio de 2016, en el auditorio de la Universidad Andina Simón Bolívar, en el propio centro de Quito. La reunión fue convocada para discutir un taller sobre la movilidad, pero el tema saltó a cuestión por los moradores de “El Condado” para oponerse a los Quitocables. Según diario La Hora, en su edición del sábado 25, sobre la cita se reseña lo dicho por el señor Lothar Ranft, quien  -de acuerdo con el dato de prensa-  informó a ese medio:

 
“Moción por la remoción

Ranft comentó que al final de la reunión hubo la moción de una representante de un colectivo de ciclistas para para plantear la remoción del alcalde Mauricio Rodas. Dicho planteamiento fue apoyado por otros participantes que acudieron al encuentro en el que de inmediato se dio lectura a la normativa que rige para dar paso a este tipo de pedidos.

Aclaró que la reunión no tuvo como objetivo llegar a mocionar un pedido de revocatoria del burgomaestre, pero sostuvo que se tiene que tomar en cuenta que hay un malestar entre la ciudadanía y que es necesario escucharla. “”Ni apoyamos esa moción ni tampoco estamos en contra”, dijo”

El tema de Revocatoria a Mauricio Rodas Espinel es tendencia desde hace un buen tiempo en las redes sociales a lo cual está acostumbrado el propio Mauricio Rodas, quien explotó muy bien esa polémica e insultante relación con los ciudadanos y actores políticos. Sin embargo, el que ahora se refleje en un medio de comunicación, como resultado de una discusión de la gestión del burgomaestre y sus proyectos, es sintomático. 

O sea, cuando se debate en las redes no hay mucho lio, pero cuando se “habla” entre quiteños la cosa puede ser seria para el gris alcalde de Quito. (FHA)

 

Dr. Francisco Herrera Aráuz, periodista, Director General de Ecuadorinmediato.com.
Ecuamex: agencia de noticias y contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com

 

 

 

 

 

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