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Edición #4866 |  Ecuador, domingo, 23 de septiembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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LA CENTRO-DERECHA Y SUS DILEMAS EN ECUADOR

2016-06-13 20:30:00
Análisis
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Por Francisco Herrera Aráuz /Ecuamex

Quién lo diría pero, las mejores opciones políticas que pueda tener la derecha en las futuras elecciones de Ecuador, se ven confrontadas a un presumible fracaso por una serie de dilemas, que son interiores, que están en su entorno y sus gentes, que los limitan seriamente. Pero, el principal punto es que tales dilemas y conflictos están inconándose de entre ellos. Inaudito.

Si se mira desde un ángulo diferente al de los grupos y dirigentes de la derecha política nacional, que se proclaman confiados en ser los “únicos” en lograr un modelo opositor a la revolución ciudadana, se los puede apreciar como entrampados en una especie de juego de laberinto, en el cual cada uno busca su salida a su manera y nadie se ayuda entre sí, dejando todo a su propio albur.

Para el análisis del caso las dos tendencias mayoritarias en la centro derecha ecuatoriana se ubican en forma autodefinida detrás de Guillermo Lasso Mendoza (CREO) y, Jaime Nebot Saadi (PSC), cada una concentrando a su favor a agrupaciones de líderes, movimientos y partidos políticos que quieren dar la impresión de mayorías electorales que no son tales, ya que en los tres últimos lustros (2000-2015) no han logrado un triunfo sostenido en ninguna de las elecciones. Por el contrario, la pérdida del poder nacional solo les ha movido a lograr algunos ganadores para el poder municipal o provincial reduciéndose a una gestión local o seccional, espacios en los cuales se han fortalecido y se mantienen vigentes.

Pero, digamos que el actual momento de la historia les ha ubicado como una fuerza creciente, con un discurso agresivo, y una exigencia de confrontación constante desde los medios de comunicación que les dan apertura total a sus vocerías, en reclamo a un proceso que considere sus tesis y banderías, lo que el Presidente de Ecuador, Rafael Correa (AP) le ha denominado “restauración conservadora” y que busca convertirse en tendencia única, con un solo liderazgo y una sola candidatura que los agrupe, y aquí es donde saltan los dilemas.

Guillermo Lasso Mendoza tiene a su haber un antecedente electoral positivo para la centro-derecha, ya que acumuló un respetable 27% en las últimas elecciones presidenciales del 2013, quedando como la segunda fuerza política, que en cierta medida le dio el derecho a encabezar la oposición.

Lasso no paró su actividad proselitista. Luego de sufrir un percance en su salud, que lo alejó temporalmente del escenario político, unos meses después de ese año ya volvió a escena y con mayor presencia, buscando captar el reconocimiento de la oposición para encabezar sus huestes y se alzó ante la opinión pública como una voz crítica a Rafael Correa. Este agudizar de la contradicción no le ha sido del todo positivo a Guillermo Lasso, ya que la crítica constante al modelo económico que él hace le salta al frente con su pasado político y su participación en el gobierno de Jamil Mahuad (DP 1998-2000), que le generó al Ecuador la peor crisis financiera y económica del último siglo, con una quiebra bancaria de mala recordación a la nación. Pues, ese que podría haber sido su punto fuerte se convirtió en el lado frágil, del que han aprovechado sus rivales más importantes para volcarlo en su contra, con acusaciones que están constantemente enrostrándole las culpas en el tema.

Guillermo Lasso se mantiene vigente y en campaña electoral, y quizás, como previniendo que se podía dar una fragmentación en su propio campo ideológico, optó por anticipar su nombre como pre candidato a la presidencia al 2017. En principio se lo vio como la gran alternativa de la derecha al poder en disputa. Sin embargo, el que sea una verdadera opción de poder, sumado a un presunto crecimiento de la tendencia hizo que surjan en esas filas las ambiciones que le han negado reconocerle como el único candidato. Lasso no congregó a todos desde el inicio y, por ello, junto a la versión no comprobada que dice que no ha logrado crecer más allá de ese exitoso 27% en algunas encuestas  -nadie define con precisión cuál de ellas- ya que el pre candidato tiene las suyas y sus cifras dicen ser diferentes, eso movió a que algunos líderes local se unan en su contra y, busquen otros caminos, que por cierto se han lanzado abiertamente en contra del líder de CREO. Esa discusión de popularidades y aceptaciones le tiene dividida a la centro derecha ecuatoriana en un juego de vanidades que les afecta.

Un tercer elemento es la sustentación del discurso. La derecha hasta en sus lados más extremos, orientó su discurso en oposición a Rafael Correa para impedir que siga en el poder y agotó toda su fuerza para enfrentar una posible reelección. El momento en que el presidente ecuatoriano decidió no ir saltaron las contradicciones entre ellos y, una vez que el ataque directo al mandatario no tiene sentido entonces llegó la hora de la propuesta, la cual todavía no asoma con precisión, porque superar al “correismo” con sus vicios y virtudes no es un programa de gobierno, menos aún una salida a la crisis que ellos la proclaman como catastrófica. Es decir,  cuando todos critican y nadie propone, se quedan sin discurso.

Pues eso también les está pasando factura a Guillermo Lasso y sus gentes. Desde los primeros momentos de su anterior campaña electoral el hombre de CREO ha lanzado un plan de cambio del modelo económico, basado en lo que ha hecho el actual gobierno, pero sumado a su propia experiencia personal que la muestra exitosa. Lasso explica su propuesta a su manera, pero no tiene seguidores en su discurso dentro de sus propias filas. Una prueba puntual es su propio bloque legislativo de 8 asambleístas que se ha mostrado hasta aquí inútil a los propósitos del pre candidato, y aquello se desprende del tono y contenido de las intervenciones que sus asambleístas -con una severa excepción- dan ante el público una imagen desastrosa y conflictiva. Si uno los escucha siempre están atacando, ofendiendo, criticando, cuestionando, excediéndose en sus ofensas, sin consideración alguna a sus rivales políticos, como si Rafael Correa siguiese de candidato, y lo hacen con tal virulencia que se olvidan de seguir el discurso de propuesta de su líder. Revisen el discurso, ni una sola de las entrevistas, que con tanta frecuencia les hacen a los asambleístas de CREO, habla de la propuesta política de CREO y Lasso Mendoza más allá del 2017, y eso no le ayuda para nada a las intenciones presidenciales de su grupo político.

Guillermo Lasso es consciente de lo anterior y del aislamiento que le quiere propinar la otra tendencia dividida de la centro derecha, por lo que se ha esforzado por construir apoyos y creó la plataforma “Compromiso Ecuador”. Buscando ser el candidato único de la tendencia y quizás de la oposición, ha juntado en su entorno político a diversas agrupaciones, movimientos, partidos y voceros de opinión pública de tendencia disímil a él mismo, logrando un esquema de unidad que le puede dar resultado por el hecho de sumar fuerzas en sí mismo. Sin embargo, las constantes presentaciones de nuevos afiliados a su favor dan la impresión de ser una especie de “carroza del triunfo”, que suma agnados y cognados sin consideración de su pasado histórico o político. La imagen de oportunismo de algunos de ellos, y que se va forjando en la conciencia colectiva, va a ser difícil de desprenderse si es que hay un futuro político, a la hora de escoger candidaturas o, en el ejercicio del gobierno en sí. Lasso Mendoza no podrá argumentar que no los conocía o no sabía de aquel detalle, ya que se nota que él mismo los buscó o los unió.

El punto a favor en todo esto es que Guillermo Lasso Mendoza no ha disimulado su búsqueda del poder, muy por el contrario es el único definido desde la centro derecha con su pre candidatura y tiene un electorado consolidado, una propuesta política, así como una plataforma de aliados con la que cuenta. Eso le da potencial y podría inclinar la balanza a su favor dentro de la derecha para enfrentar el dilema del ¿Quién? que se mantiene en vilo en dichas filas.

Del otro lado, de la propia derecha política ecuatoriana, está la denominada “Unidad” que ha juntado a los alcaldes de Guayaquil, Jaime Nebot y de Quito, Mauricio Rodas, con los integrantes de lo que sería la “nueva derecha” como los prefectos de  Azuay, Paúl Carrasco, Morona Santiago, Marcelino Chumpi, de Bolívar Ramses Torres y, al partido político AVANZA con sus líderes visibles como Ramiro Gonzáles, John Argudo, Antonio Poso y Byron Pacheco. Todos ellos han aparecido como figuras de esta entente para justificar su alianza como un motivo de tener proceso unido para las elecciones del 2017.

El punto principal es que esta plataforma política da toda la impresión de haber surgido para enfrentarse en su propia tendencia, es decir, nacen para confrontar a Guillermo Lasso, y así dar paso a sus propias ambiciones presidenciales, o de grupos que buscan captar el poder de lo que llaman el “post-correismo”. Considerándose entre sí mismo que uno o alguno de ellos puede y debe ser el candidato que represente a este lado de la política nacional, y por lo tanto busca captar votos, electorado y poder en nombre de la derecha.

A diferencia de Compromiso Ecuador, aquí hay un grupo que está ejerciendo el poder local, ha estado como parte del gobierno actual, o que ha militado en los movimientos y partidos que hicieron gobierno en las últimas décadas, con todo lo que ello implica. Es decir, que el manejo de espacios de poder local puede ser una fuerza creciente, sobre todo si se la utiliza como parte de su prestigio y respuesta a las necesidades de las gentes y sus comunidades. Pero, de igual forma, aquí está su fragilidad, un pasado que de todas formas los acusa. Con justificación o no, a estos grupos y personajes se los enrostra, muy especialmente en las redes sociales donde se libra una cruenta batalla de acusaciones, egos y malas artes, de hechos anteriores que los avergüenzan políticamente y de los que no pueden dar explicación.

 

El principal problema de esta plataforma de Unidad está en la indefinición.

No tienen una propuesta política concreta para el 2017. Al igual que los otros, les une en forma justificada para ellos el anti-correismo, contra el que siguen enfilando baterías. Para ellos también se les cayó el discurso contra la reelección y, siguen luchando contra las medidas que adopta el gobierno, perdiendo siempre la iniciativa política. Es decir, no tienen hasta el momento qué proponerle a la gente para enfrentar su futuro, como tampoco le han planteado alternativas o soluciones concretas para que salga de la situación que ellos critican. Es evidente que se quedaron en el “tremendismo crítico” que no les ayuda en nada a conquistar votos o electores.

Se suma a ello el que no tengan hasta el momento un candidato que los represente, ya que ninguna encuesta les pone como posibles o con opciones al 2017, por lo que no tienen números que exhibir. La esquiva posición del alcalde Nebot, que no justifica para que mantiene a este grupo si no es para que sea candidato o para que otro lo sea y ahí le apoye. Este es, el mayor escollo para la tendencia de centro derecha, toda vez que la espera y tardanza está generando divisiones internas en su propia agrupación, con gente que se está yendo al lado de Lasso, como la última deserción castigada del PSC en esta reciente semana. Y tampoco les favorece el que la mediocre gestión del alcalde Rodas le haya descartado como candidato ambicioso, peor aún la negativa constante del prefecto Carrasco, que insiste una y otra vez que tal plataforma no es para que él sea el candidato de este lado derechista del espectro político ecuatoriano, que él mismo la rechaza asumiendo ser de izquierda, con lo que promueve mayor incertidumbre. Esa es la indefinición que les muestra sin programa ni candidato.

Como si de aumentar las tensiones se tratase, la presencia de AVANZA en el encuentro de la Unidad, aumenta mucho mas las distancias y divide de peor forma a esta tendencia. Las críticas contra Lasso, que fueran heredadas del paso por el actual gobierno, les pone a los socialdemócratas en un lado incómodo de encuentros o aproximaciones con el otro lado de los derechistas, y que ya han sido rechazadas, al menos con ellos, por parte de los voceros de CREO, que no hallan otra razón para que dicha agrupación política se haya aproximado a Nebot, Rodas, Carrasco, sino el juntarlos contra el pre candidato Lasso. Más fragmentación.

Se nota también una falta de unidad de criterios en sus bloques políticos. Los socialcristianos, que son los únicos que tienen representación política en la asamblea, también son parte del esquema de ofensas y agravios contra sus rivales políticos, y con mayor agresividad, sin tener que plantear para el 2017. En ellos si se nota carencia de propuesta, carencia de discurso, carencia de candidato a quien defender. Peor aún si se nota la distancia extrema que parecieran tener con los del bloque de Avanza, a los que les miran con justificada desconfianza.

Y para aumentar el crítico panorama, el haberse unido por una sola causa les afecta más. En este caso, da la impresión que a los bloques políticos de la centro derecha les afectó críticamente el anti-correismo, ya que votaron en común todos en contra la ley de Solidaridad con los afectados del terremoto en Manabí y Esmeraldas. A estas horas los líderes, voceros, y futuros candidatos del PSC, AVANZA y CREO no pueden explicar ¿Por qué votaron en contra de una ley que beneficiaba a estas poblaciones? Nadie sabe cómo les responderán a esas comunidades en las próximas elecciones.

A fin de cuentas, el principal dilema de la centro derecha ecuatoriana es ¿Cómo superar sus propias divisiones y luchas intestinas?. El tiempo y las condiciones post terremoto en el Ecuador les urgen respuestas, y sobre todo, definiciones que puedan devolverles una oportunidad de poder. Hasta tanto, las discusiones lo único que han logrado en la gente común, en el votante ecuatoriano es una certeza: No hay a quien mirar como posible al 2017, y con esto, menos al centro derecha que se está descartando sola.

Dr. Francisco Herrera Aráuz / periodista, abogado, es Director General de Ecuadorinmediato.com 
Ecuamex. Agencia informativa, productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com.

 

 

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