Donaciones
EL PERIÓDICO INSTANTÁNEO DEL ECUADOR
Donar
Conozca más
Edición #4866 |  Ecuador, martes, 24 de abril de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
exclusivo

PÚLPITOS, CUARTELES y AHORA PARLAMENTOS, USA LA TENDENCIA GOLPISTA EN AMÉRICA LATINA

2016-05-30 13:08:00
Análisis
5906

Por: Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

Parece que la historia de la patria grande comienza a definirse en forma cruel, con una nueva modalidad de golpe de estado; aquella que insurge de las entrañas de los parlamentos con el disfraz de legalidad, pero que en el fondo ocultan la verdadera disputa de intereses económicos. Para llegar a ello, al parecer, no importa cuál es el medio que justifique los fines, así sea caer en las prácticas del hampa política, que imponen los ataques al estado derecho y la democracia, como en los antiguos tiempos, por la fuerza o por la intriga, con resultados nefastos para la historia de nuestra América Latina.

En los días de la colonia y el concertaje esclavo en nuestro continente, la idea de que el poder natural provenía de la voluntad divina impuso a reyes y emperadores a costa de la creencia religiosa. La palabra sagrada ejercida desde los púlpitos constituía en sí mismo una fortaleza para sostener dicha corona. Las bendiciones tanto como indulgencias, la devoción de los fieles y la obediencia divina premiada con la oferta celestial, lograron consolidar un modelo de explotación inmisericorde de nuestra humanidad.

El poder divino duró muchos siglos. La iglesia estuvo al lado de los poderosos dueños de la tierra o del dinero y las autoridades políticas tenían que estar del lado de su prédica. La desobediencia u oposición era castigada con el escarnio público, sumado a la victimación cruenta que se dio por los sermones que azuzaban al populacho a que llegue al crimen masivo o linchamiento político criminal, lo cierto es que la gran razón oculta fue proteger los bienes terrenales de la iglesia, que de por si constituían en conjunto con los explotadores la base de una economía dependiente, al que hasta los estados estuvieron sometidos.

Pero, un día los propios sometidos, desde la propia clase dirigente de las sociedades dejaron de creer en tal divinidad y, como Napoleón cuando le arrebató al Papa la corona y se autoimpuso, así mismo la masa dejó de lado la autoridad impuesta de la iglesia y se fue por su lado, no sin que cueste muchas vidas aquello, que en el caso de América Latina fueron víctimas hasta gentes dentro de los propios conventos y órdenes eclesiásticas.

Surgieron entonces las imposiciones de las botas y las espadas. Los militares, que se habían constituido como casta por sus luchas en pro de la independencia de la corona española en nuestras naciones, pero asumieron el rol autoritario de superioridad por las armas y la fuerza para imponerse sobre la civilidad.

Al menos dos siglos han imperado las nefastas acciones de las dictaduras militares en nuestro continente. De igual forma, se unieron y se pusieron al servicio de los poderosos y el dinero, para mantener un modelo de explotación a la población civil, a la cual la trataron siempre con desprecio. En forma totalmente abusiva y atrabiliaria acumularon detrás de sí un sinfín de historias de su crueldad y miseria humana; asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, violaciones, destrucción de vidas y honras. Deben y hay excepciones de gobernantes con grado militar que puedan distinguirse como beneficiarias de las sociedades americanas, pero son solo eso: excepciones.

En esa historia amontonaron las peores acciones para hacerse del poder, como las conspiraciones, asonadas, reuniones sediciosas, traiciones aleves, crímenes aviesos, movilización de tropas con órdenes de represión selectiva, uso de armas dadas por las naciones para disparar contra los pobladores, asesinatos colectivos, genocidios inmensos. Los uniformes de los militares americanos están teñidos de sangre, en muchos casos inocente, al contar su paso nuestra historia.

Pero, de igual forma que lo anterior, la defensa del sistema económico establecido fue el gran pretexto con el que se movilizaron las tropas contra la democracia, y, por ello es que cuando han caído los regímenes impuestos por la fuerza, el juzgamiento es y sigue siendo duro y radical, porque los crímenes de las dictaduras militares y sus actos llenos de corrupción y abuso, no prescribirán jamás, y el juicio de la historia es duro y radical contra los uniformados por lo que siempre seguirán siendo enjuiciados, uno por uno, a pesar de que el sistema siga.

La llegada al poder de los gobiernos progresistas en América, ha significado una confrontación de modelos económicos, un proceso de búsqueda de cambio del poder para que sea administrado con altos beneficios sociales en desmedro del poderoso capital.

La fuerza de las masas, los votos, los esquemas democráticos y conquistas ciudadanas, han logrado en un principio establecerse y arrancar una serie de beneficios sociales, que han estado a la par de las inmensas ganancias y utilidades que ha logrado el gran capital. El cual, a fuerza del mercado sigue imponiendo sus condiciones aunque el poder político no le sea afín, ni en lo ideológico como en lo personal. En la última década los dineros han sido cuantiosos en el continente americano, y las cuentas bancarias del modelo de acumulación capitalista han subido cuantiosamente.

Por ello, en momentos en los cuales la prosperidad de los negocios ha generado ganancias, el gran capital ha dejado gobernar con paz y tranquilidad, bajo el concepto de progreso y beneficio colectivo. Mas, en el momento en que uno de los suyos, uno de sus moldes, una de sus cuentas, uno de los grandes conglomerados o leyes que siempre les han beneficiado, son topados, o pretenden ser reformados por los gobernantes progresistas entonces comienza el asedio hasta llegar al extremo de la reacción golpista. Total, en América Latina se habrán dado pasos de conquista y cambio del modelo económico, pero en el orden mundial las cosas siguen igual, se mantiene el mismo esquema de explotación en libre mercado, acumulación de la riqueza y los recursos, o la especulación de los capitales en el mundo financiero.

Si de impulso a un nuevo esquema de reacción golpista se trata, pues estamos viendo la apertura de nuevas formas: ahora los golpes de estado se dan desde los parlamentos y con su prensa, en ristre como poderosas armas al brazo.

Tras el fracaso del golpe cuasi militar, empresarial y civil de Venezuela en el 2002 contra Chávez, el “cuartelazo” se acabó, y tenía que venir otra forma.

La imagen de un grupo de políticos coaligados en el centro de prensa, legislando, presididos por una vicepresidenta encargada que buscó sumar votación mayoritaria con sabor a falso y, destituir al Presidente de la República, por una figura ilógica: “haber abandonado el cargo”  cuando este se encontraba en pleno ejercicio de sus funciones en el palacio de gobierno, es el reflejo del mal uso del poder legislativo, como fue el caso de Ecuador en abril del 2005, contra Lucio Gutiérrez. La sensación de que fue un acto ilegal que nunca pudo ser justificado, solo fue el inicio en este siglo de esta nefasta tendencia: Usar a los diputados como el arma golpista, con procedimientos injustificables, inventados, conspirativos, son los que se va a repetir luego, uno a uno.

Lo siguiente fue en Honduras contra Manuel Zelaya en el 2008. Igual, se reúnen un grupo de parlamentarios, en medio de la noche y resuelven destituir al mandatario bajo cualquier acusación, que en este caso es su unión con el ALBA y Petrocaribe. El comportamiento matonil del titular de la legislatura, se disfraza de legalidad y se desata la represión para justificar una defensa de la ley, que a todas luces es violentada con esta destitución.

El intento contra Rafael Correa el 30S buscaba justamente este espacio, el legislativo, para tratar de zanjar la crisis política. En buena medida el golpe iba dirigido a obtener una reunión de asambleístas que se dé la salida del cargo del mandatario, lo que no se logra en cierta forma por la torpeza con la que actuaron los presuntamente complotados que no alcanzaron su objetivo.

La matriz se repite en forma exacta con Fernando Lugo en Paraguay, sería el 2012. Se puede azuzar a la gente, acunar violencia, manipular a la masa e inculpar al gobernante de represión injustificada y destituirlo con una votación simple, mayoritaria, aunque sea forzada y, terminar con el cargo. Esta vez el principal motivo era no permitir que Mercosur sea compartido con Venezuela y Chávez, que al final se logra precisamente por el golpe de estado paraguayo.

Y ahora, este 2016, es nuevamente el poder legislativo en Brasil el principal acto de la reacción golpista contra Dilma Rouseff. No importa que el 60% de la legislatura esté siendo encausado judicialmente  por actos delictivos movidos por la corrupción política; tampoco son válidos los argumentos de la mandataria con pruebas de la evidente conspiración. La crisis brasileña está siendo juzgada por “un grupo de pillos” como los han calificado algunos analistas internacionales, de entre ellos el norteamericano Noam Chomsky. Total es la legislatura la que decide contra la democracia por el mero hecho de “tener mayoría”.

Al mismo tiempo, lo de Venezuela es exactamente la misma copia de lo anterior. La elección del poder legislativo significa confrontación, con un presidente legislativo que fue parte del modelo corrupto “adeco-copeiano”, y que no disimula que el interés del grupo legislativo es la destitución del mandatario venezolano, a como dé lugar, usando la presunta legalidad que le da el abuso parlamentario, es lo que se suma a los casos pasados en América.

Es por todo esto que, en los últimos tiempos, las fuerzas políticas coaligadas en las derechas de distinto tono en el continente, buscan en forma incesante el control del poder legislativo, la mayoría parlamentaria, el número más alto de escaños de diputados y senadores, a los cuales es fácil agruparlos en un tono golpista, sobornarlos, presionarlos y conseguirlos para que disfracen sus actos con una presunta legalidad y destruyan la democracia. Al parecer esa matriz impuesta para la reacción golpista en el continente es ahora el factor común que los une contra los progresistas, el tener el poder legislativo, porque desde allí resulta más fácil, cómodo y hasta seudo popular el dar el golpe.

Líbreme de pensar que se llame a no elegir parlamentos o no respetar a la función legisativa. Muy por el contrario, que esta sea una voz de alerta para que nunca caiga en la modalidad del golpismo legislativo, porque le harán daño a la patria, mientras que su comportamiento correcto legal y respetuoso del estado de derecho son vitales para una democracia. 

Por esa razón es que la historia política de nuestras naciones ve a los golpistas de todos los tiempos, sean estos religiosos militares o legislativos como traidores, y siempre serán tratados como delincuentes de la política, porque los atentados contra la democracia jamás se olvidan y siempre son juzgados por generaciones enteras que no tienen empacho en señalarlos uno por uno, nombre por nombre: porque golpistas y traidores son hampones de la política-.

Dr. Francisco Herrera Aráuz, Periodista, Abogado, Director General de Ecuadorinmediato,com
Ecuamex: Agencia productora de contenidos para Ecuadorinmediato.com.

 

Comentarios

Liberación de responsabilidad y términos de uso:

El espacio de comentarios ofrecidos por EcuadorInmediato, tiene como objetivo compartir y conocer sus opiniones, por favor considere que:

  • El contenido de cada comentario es responsabilidad de su autor, no representa ninguna relación con EcuadorInmediato.
  • Usamos la plataforma Disqus para identificar los autores de cada comentario, de tal forma que podamos crear una comunidad.
  • Todo comentario que atente contra la moral, buenas costumbres, insulte o difame será eliminado sin previo aviso.

Este espacio es suyo por favor utilícelo de la mejor manera.