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Edición #4866 |  Ecuador, miércoles, 17 de enero de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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ENTRE LIMPIAR LAS CAÑERIAS O QUE LES DEN LIMPIANDO

2016-05-23 11:59:00
Análisis
4362

Por: Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

Las revelaciones de los "papeles de Panamá" en el mundo están provocando una auténtica revuelta digital, ha dicho el principal promotor de la filtración, lo que ha obligado a algunos gobiernos a mirarse en su interior para buscar la corrupción, mientras que otros promueven formas de evitar el escándalo. En el caso de Ecuador, el régimen de Rafael Correa va a tener que optar por un camino urgente que enfrente el tema, y de paso, abrir todo lo posible tal investigación de forma tal que le favorezca a la salud ética y política nacional.

El sentido figurado del título de este análisis da cuenta de la actitud que se asume en una casa donde los habitantes enfrentan el problema de asepsia en las cañerías y alcantarillado de la misma. Es positivo que ante la presencia de un mal olor mínimo, que dé cuenta de un daño, sean ellos los que asuman prontamente la labor, pese a la hedentina y, coloquen todos los métodos sanitarios para limpiar los ductos y tuberías o; ignorar por un tiempo, soportar los malos olores fétidos hasta estallen en sus narices, haciendo la vida de una casa algo invivible. Así es la lucha contra la corrupción.

Pues, bien, el caso de reciente descubrimiento, el de Alex B, y la empresa pública Petroecuador, da a entender que ahí hay un caso sentido de corrupción que acaba de estallar. El mérito de la alerta hay que dársela a “focus”, quien dio cuenta y detalle de la existencia de una serie de datos y vinculaciones del personaje en mención con las cuentas off shore en Panamá, para que, luego, el Gobierno asuma la posición denunciante y le ponga tras las rejas al gerente de la principal petroleralo que habla de positivo tque iene el que haya ocurrido aquello, pues, que se ha aceptado dar un paso óptimo que sale del escándalo y se aplica el poder para sanear a la nación de quienes presuntamente mal usan a la cosa pública. Sin embargo, quedó la impresión de que no era ni estaba solo, hay mucho de lo público como de lo privado en esto.

No es de extrañarse que el régimen de Alianza PAÍS lo diga, sepa y enfrente el que haya corrupción en alguna parte de su actuar; y es notorio que optó por denunciar a quienes trabajan mal en sus filas. En ocasiones como lo del Ministro de Deportes; lo de las adquisiciones en la Vicepresidencia; lo de la asambleísta de Esmeraldas, y hasta en este mismo caso del funcionario petrolero, partieron de una denuncia del propio gobierno y dan cuenta de que hay una actitud emblemática en esos casos, que pidió sean castigados. Súmese a ello el constante desvincular de filas policiales a elementos corruptos, que se lo hace en público y con el consiguiente escarnio.

Sin embargo, la sensación extendida es que siempre puede haber más y, que en el manejo de la cosa pública el rumor extendido del “están robando” hace carne en redes sociales, como una acusación silenciosa que taladra la conciencia de muchos quienes, actuando de manera honesta, con todas las limitaciones que da el ganar el pan con dinero honrado. Sí, ahí es donde entra la duda que corroe la conciencia nacional y que le enfrenta al gobierno de la revolución ciudadana a un dilema ética: demostrar que actúa honestamente y, que si hay corrupción la combate sin excepción o discreción. Lo destapado de los “Panamá papers” le pone al régimen en esa posición urgente de proceder a revisar sus cañerías.

Asumiendo una actitud autocrítica severa, debe optar por abrir todos los canales y conductos de comunicación, dentro y fuera de casa para lograr identificar de donde sale el mal olor, donde está ubicado el daño, donde la ruptura o quiebre.  Y, el que no se hayan identificado en forma mayoritaria a sus empleados, funcionarios, o dignatarios como presentes en ese fétido escándalo de tales papeles, no quita a que revise y lo haga profundamente, uno por uno, tales roles, con el fin de asegurarse de que no está infecto de esa corruptela que significan las empresas de papel, las cuentas evasivas del tributo o, los disimulos financieros, o el enriquecimiento ilícito, que perjudican a la nación por sacrificar su desarrollo de manera descarada como lo están haciendo quienes promueven la fuga de capitales. Abra sus oídos, oiga, acepte, escudriñe lo que le digan los denunciantes, le hará muy bien.

Es más, dé un paso muy saludable: promueva en sus propias filas la honestidad a toda prueba que denuncie, exponga, critique o señale con precisión los malos pasos en los que se pudo haber incurrido en su propio gobierno. Quien mejor que sus propios militantes para sanear sus filas, purgar de los malos pasos; pues como que es la oportunidad de asumir un compromiso público ante la nación para enfrentar el tema corrupción de forma abierta y transparente. Si nada tiene que ocultar ni temer, el régimen bien puede salir fortalecido de esa  lucha, peso es necesario que lo haga ahora y ya, justo cuando las denuncias son mundiales.

Pero, llegó la hora de limpiar las cañerías en otros lados más allá del gobierno y sus oficinas, y con la misma urgencia  ha de exigirse que se investigue la fetidez que está saliendo desde el presumido muy honesto  sector privado, cuyos líderes y voceros de opinión pública le enrostran a la nación . ¿Porqué?, Pues porque si la corrupción se ejecuta en el sector público, bien se puede decir que se la promueve desde el sector privado.

Es urgente que se abran todas las grandes como las pequeñas negociaciones y contratos con quienes han tenido una relación con el estado. Que se revisen la honradez de los procedimientos en la administración de los dineros, pero también en la calidad de las obras, en la correcta cantidad o la validez de los productos y equipos, en las garantías y seguros apropiados, en el exacto valor de los precios, en el justo pago. Si, que se revisen, que el gobierno lo haga. Muy seguro estoy que encontrará honestidad, respetabilidad o responsabilidad en la mayoría, pero; el reto es que si hay corrupción en el sector privado pues que se identifique y denuncie a aquellos que le fallaron a la nación.

Vaya más lejos el régimen para identificar si los procedimientos en la contratación fueron honrados, si no se cayó en malas prácticas frente al régimen como entre ellos, si no se hizo práctica de competencia desleal, abuso de monopolio, soborno, coima o concusión desde un grande, mediano o pequeño contratista.

Que se averigüe y se sepa cuanta corrupción hay en los negocios privados. No porque sea entre ellos no hay responsabilidad con la nación. Pues que se sepa quienes mal contrataron con el estado, quienes lo incumplieron. Más profundo aún, quienes son los evasores de impuestos, quienes registran sus negociaciones con sub o sobrefacturación, o los que cobraron con sobreprecio de manera cínica. Si hay información que se denuncie las negociaciones privadas cuyos capitales que no ingresaron en la nación, de entre ellos las grandes empresas productoras, medios de comunicación o constructoras que se vendieron al exterior y que siguen operando en el país, usando el estado nacional sin contribuir un céntimo; es también es corrupción, eso también apesta.

Es más, si tanto hablan de la existencia de una “inmensa corrupción” como lo hacen algunos voceros gremiales o líderes de opinión, o medios de comunicación que fungen de opositores, sería estupendo que actúen como fontaneros en sus propias cañerías y averigüen en sus ductos de donde sale el mal olor. Sí, porque para que haya existido corrupción en lo público debió haber sido promovida por el negocio privado, y que se sepa o conozca hasta ahora nunca han revelado los nombres de las empresas o contratantes que han provocado tales delitos.

Si, que se revelen nombres de lo público y de lo privado. Y es mejor que sea así, no que estalle, porque ya es invivible el soportar la cantaleta de algunas  personas, varias de ellas inculpadas de ser receptoras de grandes contrataciones con el régimen atacándolo y culpándolo cuando tienen el mal sopor entre sus arcas, es indigno vivir con ellos y peor entre ellos.

Si ha llegado el momento de sanear las cañerías, en el caso del régimen de AP, como en el propio Rafael Correa, es mejor que lo hagan quienes tienen autoridad competente para hacerlo. Pero también de la otra orilla, que se lo haga porque están siendo inculpados por haberle robado los dineros al desarrollo al fugar los capitales, al haberle corrompido a la nación abusando de la libre empresa y su libre contratación. Lo exige la moral pública, y exige que se lo haga de manera severa, sin discrecionalidad alguna, so pena de quedarnos entre todos con la imagen de duda. (FHA).- 

Francisco Herrera Aráuz, Periodista. Abogado. Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex, Agencia noticiosa que produce contenidos  editoriales para Ecuadorinmediato.com

 

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