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Edición #4866 |  Ecuador, viernes, 19 de enero de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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Y A QUITO LE EXPLOTARON SU ODIO CON… ¡UN CHOCOLATITO!

2016-03-28 07:42:00
Análisis
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Por: Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

Bien se dice que "Las verdades duelen, pero una sola vez; en cambio las mentiras duelen toda la vida, y más cuando te las recuerdan enrostrándote el pasado". Quito acaba de descubrir en forma cínica que fue inducida al engaño, a la actuación perversa, explotando su lado mísero para ganar el poder manipulando a sus gentes por el odio político. Eso es el nuevo capítulo inexplicado, mentido y revelado del alcalde Mauricio Rodas Espinel, con su nuevo actor protagónico Jaime Durán Barba, en una historia truculenta que da repugnancia saberlo.

La historia del odio político sembrado en Quito ha sacado los peores actos a los habitantes de la capital de Ecuador, con consecuencias nefastas a la vida de esta patria. Un momento, tan solo uno, demuestra lo grave que puede significar el que le enconen a los habitantes de la capital su mal lado: el cruel arrastre por las calles quiteñas para su posterior inmolación de Eloy Alfaro, el 28 de enero de 1912, para, luego, con el paso de los años en una muestra de arrepentimiento tardío elegirle como “el mejor ecuatoriano de todos los tiempos”. Desde los rincones obscuros del rumor y el chisme, azuzado con falsedades desde los púlpitos y, difundido en forma calumniosa en el periodismo de la época, llegamos a tan nefasto acontecimiento que nos marca en la historia por la miseria humana de la que se hizo gala con la cobardía del hecho.

¿Por qué este antecedente? Pues, porque en una sociedad politizada como la de la capital de Ecuador, sus gentes viven de cerca todos los procesos de conducción y toma de decisiones como si fuesen únicos o propios solo de ellos, de manera intensa, involucrándose de forma tal que da la impresión de que muchos de sus habitantes se sienten impulsados a tomar parte de la política y el gobierno en un acto de obligación histórica predestinada, siendo esta una exaltación al ego político de quien vive en Quito, lo que es fácilmente detectable en la gran masa ciudadana que responde a tales motivaciones.

En Quito la política se construye mucho solo con palabras, con un debate intenso, con conceptos y criterios que saltan de un lado para otro en conversaciones de todo orden. Así, casa adentro, en medio de lo cotidiano, entre el comer, convivir, trabajar o compartir una mesa, una copa y hasta lo afectivo sentimental, están marcados por lo político, de tal forma que es el pan de cada día, que se labra entre la vida de la sociedad y sus gentes. Aquí todo se discute, todo,  en especial si es político y muchas veces con un sentimiento anti-autoridad que mueve a las gentes a criticar y rebatir a veces en demasía, con excesos o falsedades, con exageración o ignorancia supina. Tal pareciese que siempre gana ese espíritu arrogante del con nada se está de acuerdo y menos con el gobierno sus personeros y decisiones.

En esta capital nacional el conocer y saber de la política y lo político se lo hace con una mezcla de curiosidad y ansiedad permanentes. Así, entre la verdad, el rumor o chisme, entre lo que se sabe y es cierto, entre lo que me dijeron y yo creo que es, se hace la opinión política del ciudadano. Muchas veces se la alienta con el prejuicio, la ignorancia o la pasión y el prurito de discutir sin sentido, pero de esa manera se construye fácilmente una masa crítica, a la cual se la puede azuzar hasta en sus más bajas pasiones forjando con este tipo de incubación política.

Con tal nivel de adaptación política diaria la información juega un papel vital, por lo que, en Quito, estás informado de cualquier modo. Es decir, sea por los medios de comunicación a los que les da mucha credibilidad si los siente como suyos, o a los líderes de opinión o analistas, cuya opinión las escucha y acepta como si fuesen certezas de última palabra. Se debe sumar como fuente básica de comunicación e información la presencia insistente del rumor que alimenta conciencias ignaras con mucha facilidad, destruyendo a veces toda lógica de verdad; o sea, el “me dijeron, así salió en la tele, está publicado en, o fulano de tal lo dijo” es más que suficiente para convertirse en verdad sagrada inamovible.

Súmele el papel que cumplen en la actualidad las redes sociales para hacer a esta una masa informada a la cual se le pueden inyectar conceptos con relativa facilidad, hasta hacer de la sociedad un grupo moldeado en sus criterios a lo que exige la mayoría que piense o crea. Entre todo eso hay una mezcla que construye una opinión pública colectiva, que bien puede ser influenciable, manipulada o conducida hasta la exaltación de lo anti, para lograr reacciones dignas de mejor causa.

Y claro, en un grupo social que basa en esto su comportamiento político es lógico entender que los valores y principios sean un reflejo de aquello. Así, es muy fácil perder la honra con un rumor, es difícil mantener el sentimiento de autoridad contra un prejuicio y, es temible tratar de vivir en orden en medio de un tumulto forjado a punta de discusiones.

Pues, todo esto hace el mapa en el que se dio la elección para alcalde de Quito el pasado febrero del 2014, en la que ganó Mauricio Rodas Espinel y que ahora lo ha revelado Jaime Durán Barba, en un acto de infidencia política que no le dignifica a un consultor político, y que le causa un serio daño al burgomaestre quiteño.

Tras dos años de haber sido elegido la ciudadanía está altamente desencantada con Rodas por su mediocre gestión al frente de la ciudad. Por ello, las la palabras y calificativos  de Durán Barba sobre “un chico que no conocía Quito”, y que no tenía por objeto ganar la alcaldía sino mejorar su imagen para lograr luego hacerse con la presidencia de la República, cayeron como un bloque en la conciencia colectiva de la masa ciudadana capitalina.

Más aún, en forma cínica Durán Barba revela que sus encuestas y estudios psico-sociales llamados “focus” le dieron como resultado que Quito tiene ciudadanos que no quieren vivir en orden,  que a sus gentes les molesta el control,  y que tal grado de comportamiento antisocial para parquearse donde quiera; pasarse los semáforos en rojo; beber en las calles y, violentar las normas  debe ser entendido al grito ofensivo del “no somos suizos”, “no podemos ser tan perfectos” poniéndole al quiteño en un plano de subdesarrollado mental, como sucio y desordenado, que no puede llegar a nivel presuntamente superior de la Confederación Helvética, porque no quiere y punto. Claro, duele escuchar tal denigración, pero duele más el que se haya usado tal debilidad y pésimo comportamiento que exalta el ego del quiteño, como una de las armas para conquistar el poder político local en Quito, porque “así somos” a criterio del consultor de Rodas.

Si eso fue duro, peor debe haberle caído a los votantes de Quito el escuchar de boca del verdadero triunfador de las elecciones municipales, o sea Jaime Durán Barba, el reconocer que la alcaldía de Augusto Barrera era perfecta y que confiese haber manipulado toscamente el sentimiento anti-autoridad del quiteño, que le vuelve fácil de ser usado hasta el extremo de denostar y renegar a voluntad contra el que está haciendo bien, “porque me da la gana” y complazca y vote por quien actúa como titiritero que maneja a sus marionetas.

Si. Durán Barba confiesa en sus palabras que torció la voluntad del votante quiteño en favor de quienes habían sido controlados, quienes estaban resentidos por haber sido multados o sancionados por actos ilegales o, de aquellos cuyos negocios estaban siendo sujetos de un orden lógico y respetable para la convivencia social. Las frases sueltas del consultor dan ese mensaje claro que la campaña obedeció a conquistar el poder para todos aquellos que violaron la ley y no podían permitir que ese control continuase, por lo que explotó el sentimiento de libertad con libertinaje para que a la gente se le deje hacer lo que quiera sin dios ni ley, mientras otros usufructúan esto haciendo sus negocios al margen de los controles y la legalidad ordenada. Que frágiles son las conciencias explotadas en sus bajas pasiones por una libertad mal entendida.

Aumentado y sobredimensionado en ciertos medios y redes sociales que actuaron como cabezas parlantes de personas y grupos dirigidos por el consultor, se consiguió explotar el sentimiento del votante quiteño del odio político que le dio el voto a Rodas, un muchacho que no conocía Quito para que sea su alcalde y, todo con la humillante figura ridícula del “un chocolatito” con el que se hizo de la alcaldía capitalina, sin importar el futuro de la ciudad que quedó hipotecada por tan sencillo truco ante un medio de comunicación, como para que se enteren todos.

Insisto, la verdad duele una vez, el engaño duele mil veces. Durán Barba no es culpable por haber triunfado con estas técnicas que explotaron las debilidades de los quiteños, con las que logró hacerle alcalde a Mauricio Rodas, a fin de cuentas hizo su trabajo. Lo que causa indignación en la gente es sentirse usada, engañada manipulada por los apetitos y ambiciones de quien hoy gobierna la ciudad y, que los usó en su provecho propio, explotando el odio a sus rivales con insania y falsedad. Eso es una herida abierta que le sigue estorbando a la conciencia de Quito y su propio alcalde.

Pero, si hay algo más que empeoró todo esto fue el descubrir que Rodas faltó a la ética y mintió públicamente, en forma descarada y con cinismo al negar toda relación con Jaime Durán Barba, tal como ha ocurrido en esta semana santa de marzo del 2016.

Mauricio Rodas siempre supo y se relacionó con Jaime Durán Barba, desde México donde estuvieron en pleno contacto con el grupo Ethos.  Y, no solo conocía de sus andares como consultor político de éxito, sino también de sus traiciones como las que se dieron en las campañas de López Obrador con las de Felipe Calderón Hinojosa. Rodas sabía que fue el hacedor de Jamil Mahuad y su nefasto gobierno, si lo sabía y, lo contrató para su campaña engañosa a la alcaldía, a un costo muy alto, porque Durán Barba es un profesional en lo suyo que cobra caro y se vanagloria de ello. Por eso, la campaña de febrero de 2014 fue sucia, indigna, cruel y manipulada para el votante quiteño. Si se fijan en el gran archivo de internet, ciertas tácticas de campaña sucia usadas en Argentina, y que motivaron un juicio contra Durán Barba en años pasados, fueron también aplicadas en Quito en contra de Barrera hasta asesinar su imagen, entonces las sospechas de que mano estaba detrás del hombre de SUMA resultaban lógicas. Por eso, porque Rodas si sabía de todo aquello es que cayó en el engaño para tratar de negar o disimular su relación “con esa gente” como se refirió despectivamente contra Durán al ser consultado por mí sobre esta nefasta asesoría.

En los corrillos políticos de la capital era dado por cierto que Durán Barba había provocado todo eso y, por ello le pregunté a un político como Mauricio Rodas, que había disfrutado de toda la apertura democrática de Ecuadorinmediato.com, por esa su relación contratada a Jaime Durán Barba, Rodas lo negó. En la entrevista, cuyo video ha sido preparado por Ecuatorianos en el Ring, me lo niega una y otra vez horas después del debate en Radio Visión, donde exhibió el famoso "chocolatito", Rodas mintió descaradamente. El paso de los días esa negativa comenzó a caerse poco a poco, el alcalde de Quito Mauricio Rodas Espinel decidió, para tratar de tapar su mentira, perseguirnos a nuestro medio, violentar la ley, reprimir y censurar la libertad de expresión a quien le acusaba. Y no se extrañen que haya salido ese audio ahora, porque siempre estuvo en la red en nuestros archivos y eso también le culpaba a Rodas el haber mentido.

Que Mauricio Rodas responda por esto, ¿Qué va a responder? No tiene que hacerlo, ya que él mejor que nadie sabe que le está saliendo caro su relación con alguien que sabía que antes había traicionado a sus asesorados, y bien se dice que “el que se junta con traidores termina traicionado o acaba culpado”

 Al final quienes está pagando el haber dado el poder a base de engaños y mentiras es toda una ciudad y sus habitantes que soportará un período de 5 años el resultado del haber exaltado el odio político por… “un chocolatito”, que pobre moneda ha servido para que alguien le grite cínicamente al mundo cómo hacer quedar como tontos a los quiteños al creer en sus artimañas. (FHA)

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Francisco Herrera Aráuz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex: Agencia editorial productora de contenidos para Ecuadorinmediato.com



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