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Edición #4866 |  Ecuador, martes, 11 de diciembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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Y MURIÓ EN ECUADOR LA PRIMERA VÍCTIMA DEL "LINCHAMIENTO MEDIATICO"

2016-01-25 20:25:00
Análisis
26030

Por FHA/Ecuamex

Fue una persona que sufrió mucho por la in justica de la que fue víctima, ella y su familia. Su lucha fue silenciosa, angustiante, desesperada. Siempre invocó al buen Dios para que se le entienda que los periodistas, presentadores de televisión y periódicos o revistas de Ecuador mentían sobre el caso en el que se había visto envuelta de un momento a otro por el odio político. Sí, para ella, mentían. Y lo repetía una y otra vez, sin agresividad pero con firmeza. El viernes pasado murió Inés Isabel León Palacios, y tan solo uno de sus victimarios le pidió perdón, los demás no. Queda para la historia que Isabel León Palacios es la primera víctima mortal del "linchamiento mediático" de la prensa ecuatoriana.

Todo empezó con la gloria de ver triunfadora a su hija ese 10 de agosto de 1996, Sandra Isabel era nombrada Ministra de Educación en el gobierno del PRE. Sin duda fue un honor para su familia, ella, una cañareja que había crecido con las letras como maestra, que se había formado para educar sabía que su hija podría hacerle mucho bien a su nación desde ese cargo. Que equivocada estaba, y cuanto sufrimiento le iba a costar esta honrosa designación.

El paso de los días de ese 96, y los aciagos momentos que se vivieron por el ascenso del gobierno de Abdalah Bucaram, estalló primero contra Sandra Correa. Doña Isabel no se explicó nunca porque cambiaron tanto los presuntos amigos de su hija que le llevaron al poder, de entre ellas la vicepresidenta Rosalía Arteaga, pues ella sintió que de ese conflicto empezaron los males.

Para esta mujer fue un desgranar de dolores abrir la prensa diaria, para mirar como destrozaban a su hija. Siempre le fue incomprensible hasta su muerte, tanta saña como la que exhibieron en el Diario Hoy. Los nombres de Jaime Mantilla, o Diego Cornejo Menacho promotores del ataque con la columna “en la república del papel carbón” con el que acusaron de plagio de su tesis doctoral de derecho a Sandra, fueron los primeros que asoció con un fenómeno que ella no conocía pero lo sufriría: el linchamiento mediático. Es decir, una campaña en la que entraron varios periodistas para ejercer un acto de humillación pública usando un periódico para asesinar la imagen de una persona, acusándola falsamente. Sí, eso fue el comienzo, y esos nombres no se le borraron nunca a Isabel León Palacios, a ellos les arrojaba sus lágrimas y los culpaba llorando, porque para ella esos fueron parte de los promotores de la injusticia.

Y luego vino lo peor. Para Inés Isabel fue una especie de danza macabra ver como entran en escena el presentador de televisión Freddy Ellhers y a posteriori su hijo Fernando, para lanzar la acusación aleve, sin derecho a defensa, de la “mochila escolar” para ver como se sumarían los nombres de Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, quienes junto a Vistazo y El Comercio publicaron la acusación de peculado por la “Mochila Escolar” que buscó inculpar a la ex ministra en un mal uso de dineros por US$ 40 millones de dólares, le marcó para toda su vida, porque le obligó a mirar como su hija tuvo que fugar del país por 8 años.

Isabel León Palacios comenzó a divagar sin rumbo, golpeando puertas de medio en medio. Tal como lo van a leer, ningún medio ni los periodistas o periódicos mencionados le recibió; jamás le atendieron, nunca le dieron cita, ni siquiera la oportunidad de expresar una letra en defensa de su hija.

Un día llegó con sus ojos secos de tanto llorar a verme en Notihoy, allá en el 97´, me clamaba y suplicaba que hable con los periodistas, para que le escuchen, que le oigan al menos ¿Qué les quería decir?, que su hija era inocente, y que no le ataquen tanto. Me preguntó si Calderón o Zurita tenían madres para hablar con ellas, si Cornejo Menacho tenía hijas, para contarles su dolor, o si a la propia familia Mantilla Anderson, o a la dueña de El Comercio, tenían hijos a los pudiera llegar con su clamor, y quizás al mismísimo Freddy Ellhers, para que se dolieran de su situación penosa en la que le habían puesto. No, no había respuesta. Nunca la hubo, porque ellos ya habían dictado sentencia condenatoria contra su hija, siendo el chivo expiatorio del golpe de estado contra Abdalah Bucaram.

La crisis en la que le pusieron estos periodistas y medios destruyó su familia, su círculo social se redujo notablemente, sus pocas amigas se alejaron un tiempo, mientras la ciudadanía se solazaba destruyendo la honra de su hija por efectos de las versiones injuriosas de la prensa. El efecto del “linchamiento mediático” no solo afecta al inculpado, destroza el entorno de las familias y cae como fardo de culpas sin consideración alguna; aleja a las gentes de su lado tratándolos como si fuesen apestados. Los Correa León, y la propia Isabel León Palacios tuvieron que volverse “casi clandestinos” en Ecuador por esas terribles acusaciones, que no se desvanecieron ni con el tiempo ni la razón.

Lo que más le dolió a Isabel fue que la injusticia se había convertido en una razón de ser de la prensa ecuatoriana. El asesinar a la imagen de su hija fue el gran motivo de estos periodistas y medios sentía ella y cada letra, cada nota, cada artículo, cada micrófono, fueron como clavos en su tumba. El caso le costó a ella aprender a mirar con temor, recelo e indefensión al estado al que le habían reducido a su familia, y que nadie acudiera a defenderlos, a ser solidarios con su causa, ni siquiera el movimiento de las mujeres, tan democraticas ellas, que callaron sospechosamente su caso. Total, su esposo afectado por un mal cardíaco, sus hijos enrostrados por un crimen que no cometieron, y a su hija prófuga le habían destruido hasta su matrimonio. Si, así como se lee, el tormento de verse inculpada en los medios de comunicación había destrozado buena parte de su vida.

Y cuando todo parecía re enrumbarse, y que se revise el juicio en contra de la ex ministra, su retorno al Ecuador le significó a Inés Isabel un mal mayor: ver a su hija presa, recluida en una cárcel, en la cual se mantuvo tres años, hasta que quedó paralítica en una cama del hospital Pablo A. Suárez, donde le fui a entrevistar el 7 de julio del 2007, y mostrar la penosa condición en la que le había dejado el “linchamiento mediático”, en un cuasi escombro humano.

Fue ahí cuando hablé con más profundidad con Inés Isabel León Palacios. No se cansaba de repetir y clamar la inocencia de su hija, de la injusta acusación que quedó como baldón para la prensa ecuatoriana, a pesar de lo cual no había resentimiento, y más por el contrario clamaba por el perdón para los señalados como acusadores de su hija. En especial recuerdo que con piedad religiosa a la que se había aferrado, los tenía en sus oraciones, para que cambien su conciencia y dejen de actuar injustamente.

Había pasado los años, desde el 2005 y hasta ahora, queda la imagen de esa dama que soportó el sentimiento tortuoso de la injusticia que le llevó como madre a acompañar a su hija a los juzgados. Igual seguía sin entender porque le acusaban, porque el juez de la corte Velasco Dávila, se solazaba comentando la sentencia de su hija con el ex vicepresidente Roldós, en un escándalo público con grabaciones de por medio. Y tampoco en eso hubo un abrir de puertas de la justicia, la causa estaba juzgada sin que exista culpa, de nada sirvieron sus súplicas, sus lágrimas, su lucha, el daño estaba causado.

Y es que en verdad es injusto todo el caso de Sandra Correa. Ella no plagió su tesis de grado doctoral, ni le fue quitado el título profesional, ya que un estudio grafológico llevado a cabo por el coronel Carlos Echeverría Benítez experto criminalista ya fallecido, se demostró la autoría de la tesis de la mencionada doctora Correa León Y, lo que es más grave: en el caso de la “mochila escolar” el estado ecuatoriano cumplió el contrato por los 40 millones de dólares, y la Contraloría General del Estado no encontró nunca, ninguna responsabilidad administrativa en Sandra Isabel Correa León, que finalmente mostró a su madre ese certificado que le exculpó de toda acusación, la injusticia estaba comprobada, pero igual le seguían persiguiendo.

En afán de salvaguardar su inocencia Sandra Correa pidió el recurso de revisión de su causa; esa fue la última puñalada moral que recibió Isabel León, que acompañó a su hija confiada en que se haría honor a la justicia, pero no. La ex ministra recibió la negativa a revisar su caso y, días después la jueza de apellido Veintimilla le confirmó que no podían retroceder su caso porque “sería irse contra la prensa” que desde hace tiempo ya le había sentenciado.

Llegó el tiempo final para Isabel, quizás para mirar que el perdón que ella había proclamado en algo lo iban a reivindicar. Fue con ocasión de una nueva escena de persecución que promovió esta vez Fernando Ellhers, el hijo de Freddy, quien trató en el 2012 de presentar nuevamente el ataque a Sandra Correa en su programa “La Televisión” como lo había hecho su padre, con todo el marco de injusticia. Aquello le valió que Sandra Correa por primera vez se defienda y acuda a enjuiciar a los Ellhers por delito de odio, causa que se tramita en las cortes sin que la justicia sepa que hacer al respecto.

Fue ahí que Freddy Ellhers ante la amenaza de ser encausado, siendo ministro de estado, acuda a la casa de los Correa León, a buscar la versión de Sandra Correa, a los 17 años, y tratar de conversar con Inés Isabel León Palacios, para escuchar su dolor al que se había negado antes. Pero, por ironía de la vida, esta mujer sufría desde hace algunos meses atrás de parálisis facial y dishablia, es decir incapacidad de hablar provocado por el estrés y la quiebra de su sistema nervioso, solo miró al presentador de televisión atinar una disculpa por el daño que le había causado a la familia. Pero, Inés Isabel no dejó pasar la ocasión para escribirle una carta en la cual le expresaba su perdón y el sufrimiento que había vivido, y según contó luego Sandra, su madre no dejó de mirarle con cierta ternura al ministro de estado, como bendiciéndole pese a todo.

Inés Isabel León Palacio murió el 15 de enero de 2016, fue la primera víctima mortal del linchamiento mediático, cuya causa y dolor se mantuvo en penoso silencio porque no quiso ser escuchada por la prensa nacional, y como ella hay cientos de víctimas que mirar con pavor como esta mala utilización de la prensa ha destruido honras y familias y provoca serios y graves daños a la moral pública.

Esta historia no pudiera ser contada sino la hubiera vivido de cerca y, no supiese el dolor que causa una falsedad publicada como noticia. Lo vi en esas lágrimas de madre, que hoy solo pueden ser enjugadas con pesar e impotencia porque no pudieron ser remediadas.

Por ello, tras conocer de este sufrimiento fue la asambleista María Augusta Calle la que propuso el art 25 de la LOC sobre el tema, y este es un mensaje a la asambleísta Mae Montaño de CREO, que justo esta semana ha presentado una reforma a la ley de comunicación para eliminar el linchamiento mediático, que no lo haga sin antes testimoniar el sufrimiento de las centenares de víctimas que existimos en el Ecuador por la manipulación miserable de la prensa ecuatoriana, No Mae, no actúes ignorando la injustica y protegiendo la impunidad de casos como este, el de Inés Isabel Correa León, la primera víctima mortal del linchamiento mediático en Ecuador.

Francisco Herrera Aráuz. Periodista, Abogado, Director General de Ecuadorinmediato.

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