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Edición #4866 |  Ecuador, viernes, 22 de junio de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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NO SOLO LO ADMITAN, NO SOLO DISCULPAS…ENTREGUEN LOS CADÁVERES Y DIGAN LA VERDAD

2016-01-18 07:50:00
Análisis
5893

Por FHA /Ecuamex

Solo puedo imaginar la indignación de Pedro Restrepo tras recibir la llamada del ministro del Interior, José Serrano, para exponer una posición del mando policial ecuatoriano: tras 28 años, la institución quiere "admitir el crimen y pedir disculpas a la familia y la nación". A esta familia que ha sufrido tanto por la desaparición de sus hijos, Carlos Santiago y Pedro Andrés, les saltó automática la respuesta a flor de labios: "Si reconocen el crimen, devuélvannos los cadáveres y díganos la verdad ¿Qué pasó con el caso Restrepo?". Creo que ni las consecuencias que van a saltar tras la revelación ni la contundencia de lo exigido ha sido dimensionado por el Ecuador. Pero, ahora la verdad va a salpicar a muchos con la misma crueldad con la que ha jugado la policía ecuatoriana.

Cuando se difundió la noticia desde Ecuadorinmediato.com, las reacciones fueron de lo simple a lo complejo, para enfrentar a una posición que el Ministro José Serrano ha logrado arrancar con alta dosis de paciencia y ética al mando policial,  que alega la inocencia del desconocimiento para sí, pero carga todo el peso de las culpas a la institución con esta admisión del crimen, del que solo quiere dar una disculpa.

Que la Policía Nacional del Ecuador admita que cometió un crimen contra los dos jóvenes Restrepo Arismendi tiene una implicación muy grave para un elevado e indeterminado grupo de personas, que pueden ir desde simples policías rasos, hasta los comandantes generales de toda la institución que ejercieron sus funciones desde 1988 al 2015.

Ellos cometieron el peor acto en un caso como este: negar una y otra vez que este crimen había sido de la autoría de uniformados usando a la institución para atacar a los jóvenes inocentes, montando además todo un aparato de encubrimiento para que todo quede en la impunidad. Y la culpa se extendió entre todos como mancha de aceite en papel, unos y otros habrían actuado como cómplices o encubridores.

A la gravedad de los hechos se suma un silencio absurdo que nunca quiso dar respuestas, que oculta tras el vacío una verdad a gritos, más dura y dolorosa que el mismo crimen que cometieron los policías ecuatorianos. Y es que el reclamo de la familia Restrepo es más que lógico, ellos piden: “Que nos digan la verdad,  que nos entreguen los cadáveres de los niños” En eso se resume toda una lucha que le costó a esta familia colombiana tanto pesar provocado por la policía ecuatoriana.  

Haberle ocultado el crimen a la comunidad ecuatoriana es más que grave, es provocar que se extienda el daño a toda ella, ya que a la mayoría de ecuatorianos nos ha correspondido mirar con pesar y hasta con impotencia como por el Caso Restrepo el Ecuador fue sancionado, se le atribuyó un crimen de estado y se le sancionó, obligándonos a pagar a todos las consecuencias del hecho provocado por unos cuantos policías amparados en una política criminal impune de esos años.

Y no solo fue la sanción en sí. A la moral de la nación le duele cada detalle del caso Restrepo, desde el crimen mismo, la desaparición y toda la trama para ocultarlo entre malos policías, hasta el dolor de una familia que tuvo que sufrir no solo la pérdida de sus hijos sino de la propia madre, Luz Elena Arismendi, en el tránsito infatigable de la búsqueda de sus pequeños. Eso duele.

De por sí, debido al grado de dureza,  se vuelve difícil sobrellevar el reclamo para que la policía ecuatoriana para que “diga la verdad”. Eso implica descubrir secretos institucionales crueles, sacar a luz procedimientos y torturas, castigados como crímenes de lesa humanidad; generan un juicio a toda la conducción política ecuatoriana del gobierno derechista de León Febres Cordero, bajo cuyo amparo se produjo este malhadado y espeluznante caso. Sería una exigencia de la comunidad nacional para que se revelen en forma precisa las políticas, normas, órdenes, disposiciones y hasta ocultamientos dados para este caso, lo cual obviamente a esta clase política todavía actualmente es lo que menos le interesa, y por ello han callado a los policías tanto tiempo, para que nunca se juzguen los crímenes en el gobierno socialcristiano.

La crítica situación de enfrentarse a esta cruda realidad es lo que le ha desubicado al mando policial, que no se esperaba tal posición totalmente justa de la familia de Carlos Santiago Y Pedro Andrés Restrepo Arismendi. Porque eso es lo que se ha buscado desde el día mismo que desaparecieron.  ¿Por qué?, pues porque eso implicaría un grave hecho: que la Policía Nacional del Ecuador le caería como una especie de “efecto dominó” es decir, podría implicar que no solo tendrían en su poder los cuerpos de los dos jóvenes, sino de algunos otros desaparecidos más, y con ello la cruenta figura de un cementerio clandestino en sus manos es una presunción que hasta la propia Fiscalía General del Estado maneja, y por ello los descubrimientos de una fosa común en el cementerio de El Batán, en Quito, en el 2012, mueven a pensar en este atroz realidad.

Sin duda alguna que el reconocer y disculparse de la Policía Nacional del Ecuador es un paso, ahora tienen que asumir todas las consecuencias en su totalidad, de lo contrario con esta admisión del crimen, el Caso Restrepo seguirá siendo su dogal, que siempre moverá a la opinión pública ecuatoriana en su contra. 

* Francisco Herrera Aráuz, Periodista, Director General de Ecuadorinmediato.com
* Ecuamex: Agencia de noticias productora de contenidos para Ecuadorinmediato.

 

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