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Edición #4501 |  Ecuador, miércoles, 22 de noviembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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Ecuador se prepara para recibir al Papa Francisco que viene a "evangelizar con alegría"

2015-04-20 07:50:00
Reportes y Reportajes
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Quito y Guayaquil serán las ciudades a las que llegará el Sumo Pontífice entre el 6 y 8 de julio

La visita del Papa Francisco al Ecuador, programada del 6 al 8 de julio de este año, ha despertado el interés de todos los ecuatorianos, ya que hace 30 años recibió la visita de Juan Pablo II. La nación se convertirá en el primer país latinoamericano que visite el Sumo Pontífice en su gira. La llegada del Papa latinoamericano nació por una invitación del Gobierno ecuatoriano en 2013 y de la ardua labor de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para que venga acá. Aspectos como la lucha contra la pobreza y el cuidado a la familia, promovidos en Ecuador, provocó que Francisco acepte la invitación para el viaje apostólico.

A sus 85 años, Benedicto XVI, el Papa número 265 de la historia, renunció el 28 de febrero del 2013. La última vez que se produjo una renuncia al trono papal fue en 1415. Latinoamérica y el mundo no pensaron que la sucesión del Papa saliente sería un hecho histórico. Y así fue, el 13 de marzo del 2013, a las 13h06 del Ecuador, el mundo católico conoció el nombre del nuevo Santo Padre; la alegría que conlleva el humo blanco que sale del Vaticano, anunciando el famoso ¡habemus Papam!, llegó a su máxima expresión, cuando conocimos que quien comandaría la Iglesia sería un latinoamericano.

Jorge Mario Bergoglio, en ese entonces Arzobispo de Buenos Aires, Argentina, se convirtió en el Pontífice número 266 de la Iglesia Católica, en sustitución de Benedicto XVI. Pero no solo su país natal se regocijó por la designación de quien tomó el nombre de Francisco, sino el mundo entero y, por supuesto, los latinoamericanos que sin importar si somos ecuatorianos, peruanos, colombianos, chilenos o de cualquier rinconcito de Latinoamérica, lo veíamos como nuestro, como propio, como nacido de nuestras raíces.

Desde el preciso momento en que lo vimos salir al mundo como el nuevo Papa, quisimos verlo de cerca, que viniera acá, a Ecuador, a Quito, a Guayaquil, a Loja, a Cuenca, a cualquier ciudad, pero que viniera para escuchar de cerca el mensaje de paz que lleva por el mundo.

Hasta el Presidente del Ecuador, Rafael Correa, mostró su emoción: "¡Tenemos Papa latinoamericano! ¡Vivimos momentos históricos sin precedentes! ¡Que viva Francisco I!", escribió Correa en su cuenta de Twitter aquel 13 de marzo del 2013.

6 días después de la designación de Francisco, Ecuador estuvo presente, a través de su Presidente, quien fue acompañado por su madre Norma Delgado, a la entronización del Sumo Pontífice, que con la naturalidad y los gestos de sencillez que lo caracterizan, fue investido Papa de la Iglesia Católica en medio de una emotiva ceremonia. Visiblemente conmovido, el argentino Jorge Bergoglio recibió el anillo del pescador y el palio de lana, símbolos del poder pontificio y dio comienzo así a una nueva era con promesa de cambio.

Tras la misa de entronización, el Sumo Pontífice saludó a los jefes de las delegaciones oficiales y gobernantes de varios países. El Presidente Correa cruzó un par de palabras con el Papa luego de otros mandatarios latinoamericanos como Dilma Rousseff de Brasil, Sebastián Piñera de Chile, Laura Chinchilla de Costa Rica.

"Son importantes cambios que se están dando en la Iglesia y a nivel mundial, nuevos vientos soplan, un Papa que conoce Ecuador, ha visitado varias veces Guayaquil, conoce a su Gobierno, conoce la realidad de América Latina, eso cambia totalmente la situación para los pueblos latinoamericanos", sostuvo Correa en Ecuador, días posteriores al encuentro con el Pontífice.

Un mes después de la asunción de Jorge Mario Bergoglio como Papa, el 19 de marzo del 2013, el Presidente Rafael Correa hizo una visita oficial al Vaticano, en medio de su gira por varios países europeos. Correa fue recibido, a las 11h00, en la Plaza de San Damaso, con los honores al estilo de la Guardia Suiza en medio de un estricto protocolo vaticano. Tres minutos más tarde, subió hasta el segundo piso en un grupo de miembros de la representación diplomática denominados “Gentil hombres” que marcharon en forma solemne para acompañar al Primer Mandatario ecuatoriano hasta el ingreso al despacho de Su Santidad.

A las 11h05 el Presidente ingresó al sitio del trono pontificio, en donde se dio el primer encuentro con el Papa Francisco quien salió a recibirlo con muestras de cordialidad y afabilidad.

“Que gusto volver verlo”, dijo el Papa para saludar al Presidente Correa. Con un abrazo fraterno entre ambas autoridades, Francisco le preguntó al Mandatario: “¿Y cómo está su madre?”, recordando la presencia de Norma Delgado, que acompañó a Rafael Correa en el acto de entronización de su papado.

Siendo las 11h07 los dos jefes de estado se sentaron en el conocido despacho de Su Santidad para dar paso a un diálogo que se mostraba desde ese mismo instante fraterno.

Como el Presidente Rafael Correa acabó de llegar horas antes de su gira por Alemania y desde Milán, Italia, el Papa le observó con energía suficiente, destacando con un cordial “está fresco como como una lechuga” que se oyó claramente como una forma de romper el hielo.

El Presidente Rafael Correa obsequió al Papa 4 regalos: un sombrero de paja toquilla de las artesanas de Montecristi en una estructura de tejido muy fino, un cuadro con la imagen réplica de la Virgen Dolorosa del Colegio San Gabriel, una edición lujosa del arte religioso de la escuela quiteña y una medalla conmemorativa en alto relieve de cerámica.

Más tarde, y en diálogo exclusivo con el director de Ecuadorinmediato.com, Francisco Herrera Arauz, el Presidente Correa contó sobre qué conversó con el Papa Francisco: “Hablamos de la crisis, de los dilemas morales de la humanidad, de la supremacía del ser humano sobre el capital, de un poco de mi experiencia personal y de mi formación como nuestras ideas políticas sociales y económicas se basan en la doctrina social de la iglesia, hablamos un poco de eso”.

El Papa Francisco le habría dicho al Presidente Correa que están observando su desempeño al frente del Ecuador, y se toma en cuenta la lucha contra la pobreza que libra la nación ecuatoriana.

El Presidente y su comitiva también mantuvieron una entrevista con el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario del Vaticano, con quien hablaron de asuntos de estado.

Pero la visita al Santo Padre en su despacho no bastaba para el Presidente Rafael Correa, quien tenía la firme idea de que el Papa latinoamericano visitara su región, de que llegara a Ecuador, de que estrechara sus manos y diera un abrazo fraterno a los suyos, a los ecuatorianos. Y el 16 de abril del 2014 envió una carta al Sumo Pontífice para invitarlo oficialmente al Ecuador.

"La visita de Su Santidad constituirá, sin duda, una oportunidad propicia para la renovación de los más altos valores que orientan la fe de un pueblo profundamente católico. El mensaje pastoral de Su Santidad será la guía espiritual que contribuirá a la construcción de una sociedad más justa, equitativa, solidaria y democrática”, decía uno de los párrafos de la misiva.

Pero el Papa, antes de dar una respuesta oficial (o por lo menos de lo que conoce la prensa), dio una respuesta a la carta de Ecuador de la manera que lo caracteriza: informal, sin protocolos, sin diplomacia, sin normas escritas, lo hizo en el avión papal y directamente a la prensa, durante su viaje de regreso al Vaticano tras su visita a Filipinas a inicios del 2015.

“Hemos pensado para este año, pero todo aún está en proyecto, ir a Ecuador, Bolivia y Paraguay. Estos tres países. El próximo año, Dios mediante, me gustaría ir a Chile, Argentina y Uruguay. Ahí está faltando Perú pero no sé dónde lo podemos poner”, comentó Francisco en declaraciones recogidas por Aciprensa.

Tras esta noticia inesperada, se habló extraoficialmente de un visita para el mes de julio del 2015, se decía que llegaría primero a Paraguay, después a Bolivia y, finalmente, a Ecuador. Se habló también de que Quito sería la única ciudad privilegiada para ver y escuchar el mensaje de Su Santidad, se afirmó que el Parque Bicentenario sería la sede de la misa campal, se dijeron varias cosas, muchas cosas, que hicieron que los ecuatorianos ya hasta planeáramos cómo llegar hasta el ex aeropuerto de Quito para ser partícipes de este acto histórico, memorable, que no lo vivíamos, como nación, desde que Juan Pablo II visitó el país en 1985.

Pero la respuesta oficial se hizo esperar un año desde que se envió la carta por parte del Gobierno ecuatoriano, 365 días en que el Ecuador oró porque el Papa latinoamericano llegue a nuestra tierra, viva de cerca el amor ferviente que tenemos los ecuatorianos a Jesús, que evangelice con alegría, como nos tiene acostumbrados Francisco en estos dos años de papado.

Muy temprano, por la mañana, cuando los ecuatorianos estábamos prestos a iniciar nuestras labores cotidianas, el jueves 16 de marzo pasado, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y el Presidente de la República dieron a conocer la buena nueva.

"La Santa Sede confirmó que Su Santidad, atendiendo la invitación del jefe de Estado (Rafael Correa) y de los obispos del Ecuador, realizará un viaje apostólico a nuestro país entre el 6 y 8 de julio", anunció el cardenal Raúl Vela, arzobispo emérito de Quito, quien fue el encargado de leer el comunicado oficial emitido por el Vaticano.

El Cardenal Vela además agradeció al Presidente Correa y su Gobierno por su mensaje y su decisión por trabajar en favor de la familia.

“Es un tema que lo tiene al Santo Padre preocupado a nivel mundial, pero, por lo menos, en este caso, Ecuador sí le va a dar la respuesta muy positiva, ese también es otro punto crucial en los actuales momentos y el señor Presidente con toda entereza se ha dado cuenta también que la familia hay que salvarla de tantas situaciones para que sea realmente el hogar querido por el Señor, en donde hay dignidad, ejemplo, buen trato y nada de violencia”, indicó en la rueda de prensa.

El Presidente Correa, de su lado, dijo que "en su generosidad" el Papa accedió a la petición de que visite también la ciudad costera de Guayaquil y no solamente Quito, como se contemplaba en principio por motivos de salud del Sumo Pontífice.

"Felizmente, cambiando el itinerario, el Santo Padre también visitará Guayaquil. Llegará a Guayaquil, de ahí subirá a la ciudad de Quito, continuará a La Paz, luego Cochabamba y luego Paraguay", explicó.

La inclusión de Guayaquil en la gira papal tomó por sorpresa y generó alegría entre los fieles católicos; más tarde se conocería, en declaraciones a Ecuadorinmediato.com/Radio, que el artífice de que la perla del pacífico también sea visitada por el Sumo Pontífice tiene nombre y apellido: Monseñor Antonio Arregui.

“Yo escribí dos veces al Santo Padre y me consta que recibió las cartas porque su secretario me hizo saber que ya se las había entregado y le expliqué en Guayaquil, el cariño que se le tiene, el bien que haría su visita a esta parte del país, no solo a Guayaquil, sino a toda la costa que es una porción unida al Ecuador, pero con una personalidad muy particular, una serie de argumentos”, reveló el Arzobispo de Guayaquil.

El lema escogido por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para celebrar la venida del Papa será: ¡A Evangelizar con alegría! La idea de invitar a evangelizar, a anunciar a Jesucristo es para hacerlo con alegría, una de las máximas del pontificado del Papa Francisco.

“Su visita pastoral nos anima y compromete a testimoniar activamente nuestra fe", reza el documento de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

El itinerario preciso en las dos ciudades se anunciará a mediados de mayo, después de que en los próximos días visite Ecuador una segunda misión del Vaticano, que continuará con las labores de la primera que visitó el país en marzo pasado.

Sin embargo, ya en los medios de comunicación se habla de una posible agenda del Papa Francisco, quien iniciaría su viaje el lunes 6 de julio, saliendo desde Roma, y llegará ese mismo día a Guayaquil, en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo se realizaría la bienvenida y aunque el Sumo Pontífice permanecería algunas horas en el puerto principal, tendría dos actividades muy importantes en su agenda, uno sería una visita particular y el otro una misa masiva en un sitio aún por definir.

Después arribaría a Quito y tras aterrizar en el Aeropuerto de Tababela, se trasladará hasta La Nunciatura para descansar. El martes 7 de julio saldría al Palacio de Carondelet, en donde será recibido por las altas autoridades del estado ecuatoriano, para luego celebrar una eucaristía en el Parque Bicentenario, después, tendría una reunión con educadores en la Universidad Católica y, finalmente, un encuentro con laicos en la Iglesia San Francisco.

El tercer y último día, Su Santidad partirá de La Nunciatura posiblemente para Tumbaco para, luego, dirigirse al tradicional Santuario de la Virgen del Quinche, inmediatamente, se trasladará hacia Tababela para ser despedido por las autoridades y viajar hasta Bolivia.

Para ultimar detalles de la visita del Pontífice, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció que el próximo 27 de abril se reunirá con el Papa Francisco, en el Vaticano, en el marco de un taller sobre cambio climático de Naciones Unidas.

Ecuador se convertirá en el primer país de Latinoamérica en ser visitado por el Papa; su viaje a Brasil, el año pasado, fue parte de la agenda que tenía Benedicto XVI, antes de renunciar, para la realización de Jornada Mundial de la Juventud.

Sin lugar a dudas, la visita del Papa Francisco significará un quiebre importante en la historia, no solo del mundo católico ecuatoriano, sino del país, ya que podremos sentir de cerca esa Iglesia revolucionaria, informal, de cambios que ha prometido el argentino y que, por ahora, lo ha cumplido.

(PAY)

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