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Edición #4866 |  Ecuador, lunes, 23 de abril de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores

SI NO PUEDES CONTRA ELLOS…CONFÚNDELOS

2006-01-26 08:40:13
Análisis
9308

Ecuamex /FHA

Parece que al fin las cosas se van aclarando: ni el Presidente Palacio, ni el Gobierno, ni el Congreso, ni la clase política, ni la sociedad civil organizada, como tampoco la manipulada "clase forajida" tenían la aclamada reforma política entre sus planes. Tanto que por ello es que hemos pasado nueve meses en medio de trifulcas y triquiñuelas, hasta que el informe del pasado 15 de enero definió las cosas: No hay tal reforma, ni asamblea constituyente y peor "refundación del país".
Una de las primeras verdades a decir es que, la abrupta salida del coronel Gutiérrez del cargo, no era esperada por casi nadie. Tanto que no había plan ni propuesta, ni siquiera un atisbo de rumbo de lo que vendría después de su caída, por lo que no se entiende que camino se iba a tomar y, claro, finalmente algo había que decir, o “proponer”.

Estaba por verse que horas después del golpe de estado del 20 de abril de 2005, como resultado de la apurada conspiración alrededor del doctor Alfredo Palacio, para hacerse del poder, con la complicidad obscura de un Congreso, reunido entre las tinieblas de Ciespal, la promesa de “Refundar el Ecuador” sería una de las deudas más caras para cobrar en la política nacional.

El presidente Palacio se posesionó con dos grandes promesas: Asamblea Constituyente y Reforma Política, para lo que él mismo a gritos ofreció, cambiar el “estado caduco y obsoleto”. Nada de eso se ha cumplido, nada, absolutamente nada, por el contrario, más bien ha complicado él mismo las cosas, al grado extremo de ya no solo dudar de su palabra sino de sus propias intenciones.

No debería sorprendernos que el mandatario ecuatoriano no pueda cumplir con la propuesta de reforma, a nueve meses de ejercicio del cargo, cuando en verdad a las pocas horas de haberse posesionado en el Palacio de Gobierno, su ministro de entonces Mauricio Gándara, clásico por hacerle “la contra al mandatario” decía claramente que “no habría constituyente ni adelanto de elecciones”, con lo cual no había que llevarse a engaño.

El Presidente Alfredo Palacio llegó sin plan, sin propuesta, sin base para la Reforma.

Los siete intentos fracasados, los cuatro ministros de gobierno, los dos secretarios de la administración, los dos equipos de asesoría política, han marchado por su lado, cada uno con su propio esquema y, sin un libreto adecuado. Por ello, se puede colegir que no había ni hay una definición clara del ¿Cómo hacer una Reforma Política?

Las más de 25 mil propuestas entregadas al Vicepresidente de la República, el respetable doctor Alejandro Serrano Aguilar, en una muestra de confianza ciudadana, se quedaron en el archivo de la política nacional, porque no se supo ¿o no se quiso? hacer algo con el pronunciamiento ciudadano.

Tampoco tuvo certeza el primer mandatario de Ecuador sobre el rumbo que tomaría la oferta de instalar una Asamblea Constituyente.

La efímera ilusión de constituir una gran Asamblea, con un alto grado de participación, que rompa con la crisis de representatividad del Ecuador, que por el momento al menos adolece, se ha ido escurriendo hacia el olvido, en medio de un “torneo de descalificaciones” en las que entraron todos aquellos que discutieron el ¿Quién iba a integrar y como hacer una Constituyente?”.

Súmese a eso el que algunos de los “forajidos” salieron al frente a imponer “su” constituyente, excluyendo al resto, sacando de sus calificaciones de censores de la moral a todo aquel que se les ocurra atacar, o que no coincidía con sus “objetivos”, degenerando el pedido en un acto caótico sin ningún tipo de claridad ni concepto. Es decir: ¡Queremos eso, no sabemos para qué, pero lo queremos y ya…!

Para colmo de males, el gobierno del Presidente Alfredo Palacio, se ha visto envuelto en una serie de hechos realmente deplorables, entre sospecha y ruindad, entre nombramientos atroces hasta actos poco decorosos, (lo último es la complicidad y protección al embajador Huerta), que son los da la corrupción en el cargo; y ha contado con el silencio cómplice de los mentados “forajidos” que nada o casi nada han dicho.

Por eso no sorprende su silencio, y peor aún cuando este 15 de enero de 2006, en el punto más atendido de su informe, el Presidente Palacio enterró la Constituyente, en medio de la satisfacción de una clase política que aplaudió sin sonar sus manos, con una sonrisa de satisfacción y alivio, tras el muestrario de la inconsecuencia en vitrina, justo en el Palacio de Cristal.

Ya que terminó la primera parte del acto, vamos al intermedio, porque luego será el final, muy previsible por cierto.

Es evidente que el Régimen cambia de libreto con una total impunidad, sin pagar culpas y sin aceptar responsabilidades de la actual debacle política a la que le tiene sometido al Ecuador. Habla con ligereza, se contradice con torpeza y se rehace con simpleza.

Todo pasa porque no se ha aclarado desde un inicio, es decir, desde cuando asumió el cargo, la verdadera definición de lo que quiere ser la “reforma política”. Tampoco le ha dicho con certeza la nación ¿Para que se quiere esa reforma política?

Confundidos entre Consulta Popular, Reforma Política y Asamblea Constituyente, el país mira lanzarse culpas entre el Presidente Palacio y el Congreso de Ecuador, con grupos de personas de lado y lado, que en verdad buscan desmontarse del espectáculo, y para hablar en el lenguaje oficial usado “no quieren seguir en la pendejada”.

Si no fuera porque hay dudas de la verdadera capacidad política e intelectual del régimen, da para sospechar de que “existe un plan siniestro para no hacer ninguna reforma política” aplicando de igual forma los términos que usaba antes el ex vicepresidente, cuando estaba en la oposición.

La última proposición va, tras el desecho final de la constituyente, hacia el punto nada claro de “Reforma Legal Electoral”. Es decir: se convierte al proceso de transformación del “estado caduco” en “país electorero” que tiene que cambiar sus reglas de juego antes de avanzar a la entronización de un nuevo gobernante.

Con certeza de palabra podemos decir: Cambiar las Leyes de Elecciones, ¡Eso no es reforma política de ninguna clase!. Si máximo se requieren los cambios en las leyes, bien vale la pena cuestionar el motivo por el cual que se armó todo este albañal de malas intenciones, bajo el manido concepto de querer cambiar la nación.

Todo lo que hemos tenido que pasar para llegar a esto. El régimen del Presidente Palacio nos ha metido en una discusión innecesaria, para terminar usando la reforma en un cambio electoral baladí.

Bien dice el siempre tan citado Eduardo Galeano: “Hay quienes confunden política con partidos y democracia con elecciones”, se aplica entonces al centímetro semejante afirmación, para el caso del Gobierno de Ecuador y su clase dirigente.

La duda queda zumbando en el aire; ¿No será acaso que el régimen del doctor Alfredo Palacio se sabe ilegal, sin aprobación ni aceptación, cada vez con menos respeto en su integridad, y por ello acude a esta especie de “escalera de incendios” por donde escapar de manera apurada cada vez que se cuestiona y se censura su presencia en la historia nacional?, la respuesta no viene sola.

Habiendo visto con sorna los esfuerzos que se hacen para aclarar las barbaridades de abril del 2005, ahora buscan este atajo, y dejan de lado hasta los supuestos afanes reivindicatorios de esos días, para venirnos a “cambiar las elecciones”.

Por eso es que resiente el que se discuta tanto, sin tener ni norte ni rumbo, y se termine haciendo una especie de “revuelco de sus palabras”, ya que embriagados con el poder, a estas alturas del año electoral, el Presidente de la República o su Gobierno pueden decir “cualquier cosa” total, a nadie le importa ya, porque su cambio está próximo.

Entonces queda en claro que no se tiene nada. No hay Reforma, nunca la hubo; No habrá consulta, nunca se la quiso hacer; No hay Constituyente, no es necesaria. Ahí esta claro entonces lo que estamos viviendo: No hay nada; ni habrá nada.

El Presidente Palacio y la clase política, embarrada en sus propias miasmas de la actuación siniestra de ese entonces, hoy aplican con la nación ecuatoriana una frase muy cruda: “Si no puedes con ellos ( únete)…confúndelos”. Ahí estamos.

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ECUAMEX
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FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, Abogado
Director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.
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