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Edición #4866 |  Ecuador, lunes, 23 de abril de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores

ECUADOR: “¿Bronca de borrachos“”

2005-10-31 22:33:31
Análisis
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Frase de político ecuatoriano define la incomprensible discusión política nacional / Ecuamex - FHA

Ecuador sigue, en medio de una incierta crisis política, un camino de búsqueda de cómo legalizar su régimen político por las vías de consulta para instaurar una asamblea constituyente que reforme al país en su totalidad, tras arrastrar una situación inestable que ya tiene 8 años (1997 2005) y 9 presidentes de la República, pero que no logran calmar una lucha política intensa y menos ponerse de acuerdo sobre el porqué discuten.
Quizás la peor definición de lo que vive el Ecuador de este momento es la que ha lanzado un político ecuatoriano, Juan Manuel Fuertes, de la Democracia Cristiana, entrevistado en Teleamazonas, el pasado sábado 29 de octubre: “Damos la impresión de ser una bronca de borrachos, donde cada quien discute en forma incoherente sin entenderle al resto”.

El problema al momento se ha dirigido hacia la definición de llamar a una asamblea nacional constituyente, que es invocada por el presidente Alfredo Palacio, tras su llegada al poder de manera irregular el pasado 20 de abril del 2005, luego de que el Congreso cesara por un supuesto abandono del poder al ex mandatario Lucio Gutiérrez.

Dicha intención de llamar a la constituyente, que ha dejado de lado a una serie de planteamientos y consultas a diversos sectores, de entre ellos al propio Vicepresidente de Ecuador, Alejandro Serrano Aguilar, que recopiló en un proceso de apertura ciudadana algo más de 15 mil propuestas y criterios de la población, ahora se la ve como una salida apurada del mandatario ecuatoriano para calmar a los sectores y organizaciones sociales que se movilizaron para alcanzar la destitución de Gutiérrez.

El tema no solo ha despertado el celo de los sectores políticos agrupados en los 17 partidos y los 200 movimientos políticos existentes en el Ecuador, sino que ha llegado al extremo de generar una confrontación directa con el Congreso Nacional, al punto de que la intención reiterada de llamar a la consulta para la constituyente, que ha sido negada por la función electoral TSE, originó la semana anterior una tormenta diplomática al acudir el Parlamento, por inaudita decisión, a pedir la intervención directa de la OEA en los problemas del Ecuador, acusando al mandatario Palacio de desestabilizar el país y violentar una vez mas la constitución.

La petición a la OEA ha sido inmediatamente condenada por Palacio, quien movilizó al frente diplomático para convocar a los embajadores de los países miembros del organismo para explicarles la situación, a más de remitir una carta urgente al propio Secretario General José Miguel Insulza, para protestar cualquier intento de intervención en el país, y negar un papel a dicha entidad americana en este problema domestico de la política ecuatoriana.

Pero, al tiempo de que la confrontación no logra acuerdos en su interior, el desgaste del gobierno es evidente en tratar de imponer su decisión. Pese a tener de momento una amplia mayoría de respaldo a la propuesta de llamar a la constituyente – un 81% estaría con el llamado, según cifras de Ecuadorinmnediato.com – los sectores sociales movilizados le apoyan al mandatario siempre y cuando ponga en el referendo temas tan espinosos como la aprobación a una firma del Tratado de Libre Comercio TLC, la permanencia de la presencia militar norteamericana en la Base de Manta, o la participación en el mencionado Plan Colombia, que genera tanta conflictividad en la relación con su vecino. En caso de que aquello no conste en la convocatoria, el presidente tiene asegurado que le estalle un nuevo frente político en contra.

Por otro lado, los sectores sociales han movilizado a las calles a grupos menores para exigir el cierre del Congreso Nacional, lo que originó la respuesta del Parlamento, que en resolución acordada el pasado jueves 27, exigió de la nación una mayor cordura y al tiempo de anunciar enjuiciamientos penales a quien ose atacar a la función legislativa, delito que es penado con prisión según la justicia penal ecuatoriana. A más de ello, han dejado entrever su intención de adoptar decisiones políticas radicales como: trasladar la sede del Congreso a la ciudad de Guayaquil, aplicar una norma transitoria que adelante las elecciones generales previstas para octubre del 2006, o llegar hasta la destitución del propio presidente Palacio, que es por cierto fruto del actual Congreso, que lo instituyó en el poder de forma por demás irregular en un sustitución que hasta ahora no convence a la comunidad política ecuatoriana, y menos a la internacional.

Mas el problema está en que no hay una comprensión clara de que es lo que se busca con estas consultas o referendos, ya que cada quien tiene su versión y su intención de cambio. De hecho, consultada la población por los canales de televisión, no logra distinguir con precisión qué es lo que desea, en un debate de palabras entre “constitucional” o “constituyente” que lo confunden cada vez más, y por cierto, esa confusión se refleja de tiempo en tiempo en el discurso incoherente entre el mandatario ecuatoriano y su congreso, que han entrado en esa discusión y no se ponen de acuerdo.

Lo jurídicamente claro es que una asamblea constitucional es imposible ya que su existencia dependería de su inclusión en la constitución de 1998, lo cual no se produjo. Ergo, el único camino jurídicamente viable es la asamblea constituyente basada en principios universales de derecho.

Otro de los puntos que no se tiene claro en el conflicto ecuatoriano es ¿Qué se debe cambiar de la actual constitución ecuatoriana?. No hay un solo punto claro o al menos en el que estén de acuerdo todos los actores de este conflicto político. De hecho se invoca con radicalidad y dureza “hay que cambiar la carta política” pero hasta ahora, salvo uno que otro jurista como Ramiro Aguilar Torres, han sido frontales al sostener que: la Constituyente debe tratar temas de fondo como un régimen parlamentario mixto, la organización federal del Estado, la elección por distritos.

El reflejo del que nadie se pone de acuerdo en qué se está discutiendo, queda en la aplicación del dicho “El que no sabe a donde va no llega a ninguna parte”, porque si somos claros la mayoría nacional no se ha pronunciado en forma exacta y precisa ¿Qué es lo que quiere? y con este tipo de confusión menos, como ciudadanos no hemos dado la aprobación a nada ni a nadie.

La grave culpa de todo esto que nos está pasando la tiene directamente el presidente Palacio y su grupo que llegó a gobernar el pasado 20 de abril. Sí, porque de ellos han saltado tales niveles de contradicción sobre la misma propuesta de de Asamblea Constituyente, que ni entre ellos se ponen de acuerdo, entonces cómo quieren que se ponga el país en orden. Son incoherencias políticas las de Palacio y su grupo. Sí, incoherencias, porque con 10 (diez) cambios de posición entre abril y octubre de 2005, no son precisamente una muestra de que eso sea una propuesta seria.

Si entre ellos, y me refiero al gobierno de Ecuador, se han escamoteado la seriedad del planteamiento, ¿Por qué desean que se les tome con seriedad sus intenciones de construir esa asamblea constituyente?

La otra es la grosera reacción que ha tenido el pobre remedo de función legislativa que tiene el Ecuador. Con el discurso del grupo de diputados que amenazan a su propia nación que dicen representarla, de que “le caerán los peores males” si es que se les ocurre definir su propio destino, por lo cual le niegan toda opción de consulta, referendo o propuesta de cambio, lo único que han hecho es volverse una especie de dique que represa el odio nacional, que en cualquier momento los hará saltar en pedazos.

Y para empeorar las cosas, el tema se ha desbordado a los medios de comunicación, en donde se ha iniciado una especie de pésimo torneo de descalificaciones. Ay de aquel que se le ocurra oponerse a una constituyente, los voceros de los sectores organizados de una sociedad fragmentada le saltan a ofenderles; ay de aquellos que se les ocurran oponerse a la clase política nacional, porque el derecho a la honra es pisoteado con vileza, en palabras de todo aquel que logra acceder a un micrófono, a un diario, a una pantalla. En esa vorágine de las ofensas damos la impresión de que nadie tiene derecho a pensar libremente, sin el riesgo de ser denostado y callado a fuerza de los insultos irracionales.

Y los que hacemos los medios hemos sido – me incluyo – los menos indicados para orientar a la nación en ciernes. De hecho, independientemente de varios esfuerzos aislados, de aquellos que se han atrevido a dar cabida a las expresiones de la gente, aunque sea a que opinen en medio de su desconocimiento, solo hemos alcanzado la categoría de ser el reflejo de la crisis, con todo el destape de una rabia contenida

Da la verdadera sensación de lo que ocurre en Ecuador es que con este tipo de discusión lo que se busca cada poder es “legalizarse”. Así, el presidente de Ecuador lo quiere hacer ante la comunidad nacional, que duda de su capacidad de gobernante, es proponer la Asamblea Constituyente, para que se le permita llegar a entregar el poder el 2007, sin adelantos de elecciones; igual cosa ocurre con el Congreso y los partidos políticos que le temen al grito del “fuera todos” como un evidente peligro, por lo que quieren reconstituirse y aprovechar lo “constitucional” para reafirmar su papel en el juego democrático y; dan esa misma impresión algunos de los movimientos sociales que parece que quieren “legalizar” su lucha consiguiendo una serie de transformaciones a su medida, siendo esas aspiraciones menores, sin tomar en cuenta a toda una nación, que por lo visto no sabe que debate, pero si sabe que no quiere legalizar este verdadero bodrio de violaciones al espíritu de las leyes.

Sí, de veras: “Damos la impresión de ser una bronca de borrachos, donde cada quien discute en forma incoherente sin entenderle al resto”.

Mientras esto ocurra, un acuerdo real en el Ecuador sigue en el camino de la definición de un país imposible y por ello si es válido preguntar: ¿Quién le pone un alto a este verdadero atropello a la razón? ¿A dónde quieren llevar al Ecuador? Se esperan respuestas, y serias, porque en algún momento esto debe acabar. Ya basta.

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ECUAMEX Agencia Electrónica de Noticias de Ecuadorinmediato.com

Dr. FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, Abogado
Director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.
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