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Edición #4866 |  Ecuador, domingo, 24 de junio de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores

A UN MINISTRO DE GOBIERNO COMO GÁNDARA NO SE LO RENUNCIA... SE LO CESA

2005-09-10 08:47:35
Análisis
5236

Ecuamex / FHA

Ha salido el Ministro de Gobierno de su cargo. En sus declaraciones dice él que "renunció a su puesto", mas el Presidente de Ecuador señala claramente que lo destituyó por hacer de su despacho un campo de figuración política personal propia. Palabras van y palabras vienen, pero como resultado de esto Mauricio Gándara Gallegos debe ser el mejor ejemplo de un personaje público que suele "cavar su tumba con su propia boca" y que por eso lo acaban de cesar del cargo.
Lamentable espectáculo da quien se le entrega un espacio de confianza pública y lo desperdicia con una actitud ligera de palabras, suelta de lengua y poca respetabilidad por lo que dice, sin tener en cuenta que las palabras lanzadas con desparpajo siempre se vuelven en contra.

Mauricio Gándara Gallegos ha sido –en incontables veces- un hombre sin control adecuado de sus dichos, sea como miembro de algún gobierno del que fue su empleado, o sea como “analista” que suplicaba espacio en los medios de comunicación a donde concurría a exponer sus puntos de vista, y lo digo yo con la experiencia debida. Quizá porque muchas veces hablaba a mayor velocidad de su pensamiento, sin percibir que sensibilidades hería. La historia ha sabido cobrar de él en esta ocasión su conducta contradictoria entre lo que dijo y lo que hizo.

Gándara marcó el sino del actual gobierno del presidente Alfredo Palacio, que se debate en un desbarajuste de declaraciones, palabras, acomodos y arreglos sinuosos. Su pose de arrebato se puede medir a las 15h00 del 20 de abril, en la sala del Director de CIESPAL, en la que se hallaba capturado con el nuevo presidente ecuatoriano. “Vamos, señor Presidente, que hay que llamar a Solón” fue la primera muestra de que este había sido un grupo de personas que decidieron por sí y ante sí aprovecharse de la circunstancia de violencia política para acomodarse en los cargos, con el peor espíritu trepador, con el manejo de grupos pequeños. Ese justamente ese iba a ser el futuro a recorrer, y del cual más tarde iba a caer el propio ministro Gándara Gallegos.

No medió mucho en el poder para que al ministro le salte más su pose de analista antes que de funcionario de gobierno, y en minutos deseche cualquier reivindicación de los sectores sociales que exigían un cambio electoral, a más de una asamblea constituyente. Ni lo uno ni lo otro- dio a entender Gándara- asegurando que: “Nos quedamos hasta el 2007, para completar el período para que el fuimos elegidos”¿¿??. No, en sus palabras no hubo la respetabilidad adecuada de las exigencias “forajidas” que decía representar, él se sentía “elegido”, y por ello exigía la salida de los anteriores a quienes los descalificaba con su lengua, para ocupar un cargo en medio de ilegalidades e incongruencias. Pronto se olvidó de sus palabras y fue rebasado por sus acciones.

Un ministro vale lo que piensa, y más aún si piensa lo que dice.

El actual gobierno fue el resultado de una conspiración política, que en la disputa del poder es considerado como válida, sobre todo si el gobernante de turno falla, abusa y cae en su propio cúmulo de contradicciones; Pero justamente ese matiz político tiene confrontar el factor legal, ya que la conspiración es un delito que se persigue en nuestros códigos y normas constitucionales.

Confrontado el funcionario Gándara Gallegos por la prensa y exigido por la ciudadanía a que explique porqué el régimen se estaba llenado de funcionarios cuestionados, deudores morosos, empleados con prontuario en la penitenciaría del litoral, y sobre todo de ministros con alteraciones en su declaración de bienes (lo que hace presumir en enriquecimiento ilícito), pues no tuvo mejor respuesta el ministro de Gobierno que dejar aflorar su vanidad y arrogancia para decir muy suelto de huesos “Tres días antes yo sabía que ya iba a ser ministro” dando a entender con ello que en efecto el era parte de esa conspiración ilícita y, peor aún, fue desastroso de su parte, señalar que el mismo 20 de abril él concurrió a presentar su declaración de bienes, con lo que daba luces a una actitud desleal de haberse aprovechado que, mientras Quito peleaba con las bandas de matones que asaltaban la ciudad, él corría a una notaría a asegurar su cargo.

Ese tipo de ligerezas fueron las que le han llevado al cadalso político a Gándara Gallegos, porque con las mismas quitó todo argumento político al régimen que integraba – al admitir un origen sedicioso- al trascender que siempre hubo reunión de varios alrededor de quien iba a ser presidente con el fin de repartirse los cargos; y para colmo, dar paso al reclamo legal de que él había sido parte de una conspiración que terminó en golpe de Estado contra Lucio Gutiérrez el 20 de abril. A confesión de parte relevo de prueba; la ministra Fiscal General ha tenido que abrir el proceso de indagación previa y Gándara corre el peligro de ir a la cárcel por supuesto conspirador y golpista, en medio de aclaraciones que mas perjudican que arreglan su endeble situación legal.

Error tras error, Gándara Gallegos daba la impresión de ejercer una especie de poder propio sobre el presidente de Ecuador. Un “Gandarato” si se quiere explicarlo, ya que sus palabras evidenciaban el ejercicio arrogante del poder descalificando al resto.

El Vicepresidente Alejandro Serrano Aguilar está cumpliendo un trabajo respetable con la preparación de la Consulta Popular con el Conam, en medio de un régimen que no se respeta a sí mismo, y sin embargo fue censurado por el ministro de Gobierno, quien “suelto de lengua” según él mismo lo dijo ante un periodista “yo no creí mucho en ese procedimiento, en ese proceso; debo decirle francamente y desde un principio le dije al presidente”, con ello descalificó al Vicepresidente, a la consulta, a la opinión ciudadana y logró de esa manera imponer su caprichoso concepto de que la tan cacareada consulta no llegaría a ningún lado.

Un ministro tan burdamente díscolo así causa un daño increíble porque con esto el segundo mandatario fue arrinconado y él se quedó echando torpedos al interior del barco, propiciando desfases, incoherencias, acciones inexplicables, contradicciones y estropicios.

Peor papel juega quien con sus palabras interfiere la labor del resto. Su presencia en Nueva York, a mitad de julio, para “promover la imagen del Ecuador” saltó a interrogantes para cuestionar ¿Quién conduce la política exterior ecuatoriana?, en la que Mauricio Gándara Gallegos siempre se metió. El ridículo que generó con su “inglés” mal chapurreado, según el Diario El Comercio, generó confusiones y dudas entre los asistentes a una inexplicable conferencia del titular de la política del interior, confirmando que mas daño se puede hacer con la boca que con las manos.

Mal llevado con todos por su “soltura de lengua” enfrentó los paros con una actitud de desconfianza imponente, desgastando cada vez más su palabra. La cascada de inconsistencias, dudas y sensaciones de traición del paro amazónico volvieron a aflorar a cada instante cuando en sus días de “forajido” reclamaba por la dura represión de la policía de “Gutiérrez” y acusaba la intervención de la fuerza pública con sus excesos, cuando momentos más tarde – olvidándose de sancionar a la brutalidad de la gendarmería por los ataques de los uniformados en abril, que Quito exige tenuemente hasta ahora - dio paso al palo y al garrote contra los pobladores de Orellana y Sucumbíos.

Siendo el promotor de ese tipo de grupúsculos del poder, aprovechando las conspiraciones, se negó a si mismo el ser “forajido” cuando sobrellevó una pugna abierta con los miembros de Alianza Democrática Nacional, quienes se sintieron marginados por el ministro de Gobierno, y alejados de su entorno. Quizás por estar hablando tanto el doctor Gándara Gallegos no se dio cuenta que estaba siendo reemplazado del “circulo obscuro” y como lo que más duele de las argollas es “no estar en ellas” entonces el “hábil” ministro de la política quiso recuperar poder de maniobra justo cuando el mandatario ecuatoriano se deshacía en explicaciones de un escándalo de venta de cargos, falsificaciones y asesorías burdas, que demostraban un pobre nivel de moral en el manejo de la cosa pública. Por ello, se hizo nombrar “Jefe de Ministros”, y casi pide que lo llamen “Premier” cuando es bien conocido que dicha figura en la ley y estatuto de la Presidencia no existe, pero igual se lo pone para aparentar la parafernalia del mandato.

Frente al juicio con el Congreso de Ecuador, el ex ministro ha sacado su peor parte de esa política de hablar demasiado, construir poco, destruir mucho. Queriendo hacer gala del poder sobre Alfredo Palacio buscó utilizar ahora sí la Consulta Popular, que dijo no creer, y amenazó con usar la Asamblea Constituyente contra el Parlamento para salvar su cargo. Otra vez las palabras se fueron más allá de las razones, y por ende, el presidente de Ecuador, que demuestra ser muy celoso de quien le haga sombra y use su cargo para opacar al mandatario, tuvo que confrontarse con Gándara, ya que no está dispuesto a jugarse el poder adquirido – con tanto esfuerzo- por los excesos de un ministro que a todas luces había destronado la credibilidad con tanto enredo.

En esas condiciones, con tanta verborrea acumulada, deshacerse de un ministro era una urgente acepcia presidencial. Y por ello, no se aceptó nunca su nueva contradicción de la mañana del 8 de septiembre cuando decía “que no iba a renunciar en medio de la batalla”. Pues he aquí la mejor muestra de sus contrapuestas posiciones; él dice que renunció, pero la historia siempre dirá que lo destituyeron.

Mauricio Gándara Gallegos se va, y se va gritando y gimiendo que hay delitos en las sombras de Palacio y en Palacio, esos mismos delitos que los vio, miró, toleró y se calló. Ahora es tarde para denunciar, si lo hace lo convertirán en cómplice. Gándara se va acusando de traición a quienes lo hicieron de lado porque no aguantaban sus exabruptos y palabras mal pensadas y peor dichas, sin entender como lógica de la moral que “quien nace de la traición termina traicionado y que quien se junta con traidores o termina robado o termina culpado”.

Acostumbrado al manejo de una serie de silogismos, con los que buscó ilustrar sus abruptas justificaciones, un día, en Radio Democracia, Mauricio Gándara dijo en tono irónico al justificar los conflictos de los ministros en el actual gobierno, con una frase que le atribuyó al Rey Luis XIV de Francia: “Cuando nombro un ministro siempre tengo que enfrentar una corte de criticones, un grupo de descontentos y me gano a un malagradecido”. Se aplica esto al ahora destituido Mauricio Gándara, ya que al ministro de gobierno no se lo renuncia, sino que se lo reemplaza, así de simple, pronto lo tendremos de analista censurado al resto, y ya empezó por Alfredo Palacio., todo lo demás queda para la historia.

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ECUAMEX Agencia Electrónica de Noticias de Ecuador

FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.
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