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La Audiencia con el Papa Francisco, una experiencia insuperable

2013-05-06 20:27:00
Reportes y Reportajes

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Por Francisco Herrera Aráuz, Ecuamex

Tras dos semanas intensas, que me han tocado vivir apresuradamente, vuelvo a Quito y me encuentro con un grato reclamo de muchos quienes comparten conmigo Ecuadorinmediato.com, que han pedido contar los detalles que describan con precisión mi experiencia como testigo de la historia de la Audiencia que otorgó el Papa Francisco al Presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado, el pasado viernes 19 de abril de 2013, en Ciudad del Vaticano.

Reviso mis apuntes, me encuentro con que todo transcurrió con una velocidad impresionante, tanta como para decirlo que me cuesta creer que todo haya salido en forma tan ordenada, precisa y con excelentes resultados. 

Pero no todo fue así. Esto empezó con la llamada cuatro días antes del inicio de la gira del Presidente a Europa, por parte del Subsecretario de Comunicación, Patricio Barriga, para transmitirme la gentil invitación deRafael Correa a acompañarle. Me sorprendió un tanto afectado ya que hace pocos días atrás había sufrido un atropello de un auto, que si bien no me lesionó, me dejó un dolor de espalda intenso y, la sola idea de 19 horas de viaje en los incómodos aviones de Tame para vuelos tan largos, no era nada divertida. 

Pedí la agenda de actividades y en ella constaba en forma detallada solo la visita a Alemania, mas el aterrizaje en Milán y, un solo un dato: 19 de abril de 2013, 11h00.- Audiencia con Papa Francisco y Presidente de la República.- Vaticano. Comitiva Oficial. No se dieron más datos.

El tema abrió la expectativa. Traté de consultar con los organizadores del viaje, pero se nos dijo que en Berlín se nos darían todos los detalles. Sin embargo, al montar en el avión en Quito el coordinador de prensa externa para esta gira, Wladimir Játiva, me anticipó: “No. No hay viaje al Vaticano, no se permitió la acreditación de la prensa”, balde de agua fría, porque el viaje reducía su importancia. Créanme, estuve a punto de desembarcarme, como sí lo hizo un colega de un diario, quien se negó a ir y se “enfermó repentinamente”. 

36 horas de vuelo, sin permiso de bajarnos en Fortaleza-Brasil o Islas Canarias-España, llegué exhausto. 

Ya en Berlín, en medio del intenso trabajo que comprometía casi por horas el desarrollo de las noticias de la gira oficial y la entrevista con la canciller Angela Merkel, tuve que cambiar de ruta. Tras ser ratificado el que ni la prensa ni la delegación iban al Vaticano, decidí hacerlo por mi cuenta. Eso implicaba separarme de la delegación y viajar solo, con mis propios recursos, financiar todos los costos que eso generó y retornar a casa por otra vía.

 La facilidad del acceso por Internet y el pago accesible con una tarjeta me permitieron conseguir en cuestión de una hora los boletos y conexiones de avión entre Berlín-Roma-Madrid-Quito. Coordinadas las frecuencias,aeropuertos y distancias mas el cálculo adecuado, me dieron el tiempo exacto para hacer el viaje. Era eso sí, fue un tiempo extremadamente acelerado y yo me pregunté a mi mismo: ¿Por qué haces todo esto? La respuesta fue una sola: es una noticia, y es trascendente para la historia. Había que estar ahí.

 Al llegar el fin de la gira en Alemania, jueves 18 de abril, me separé del grupo. Patricio Barriga, el Subsecretario de Comunicación, me anticipó que se había gestionado mi presencia en Roma y que John McKenzie, funcionario de SECOM, tenía instrucciones para mi acreditación. Fue una deferencia de este colega y amigo, que la anoto por la importancia que tuvo su actuación. Dejo en claro, además, que el propio Patricio no fue a la cita, cediéndome un espacio para que esté presente en el encuentro lo que denotó la consideración a la importancia de Ecuadorinmediato.com, según me dijo. 

Y en efecto, llegué en horas de la tarde a Roma. No coincidí con McKenzie, ni en el aeropuerto ni en el hotel por lo que avancé, en medio de una calurosa tarde romana, con su tráfico agitado y caótico, para irme de manera directa a la embajada de Ecuador en la Santa Sede. Luis Latorre, el embajador supo proveerme de detalles necesarios para saber con precisión lo que iba a pasar al día siguiente, ese fue un buen secreto para saber como comportarme en medio del estricto protocolo vaticano.

 Cayó la tarde noche y me fui a recorrer un rato la Basílica de San Pedro, en medio de un impresionante tumulto de turistas. De pronto noté un detalle importante para quienes conocen de temas vaticanos, cuando se ilumina una de las ventanas del departamento del Papa es porque Su Santidad está ahí. Justo logré una foto de la ventana famosa, que creí yo auguraba un buen encuentro. 

Pero, seguía con mi duda: ¿Podría acceder a la cita, sabiendo que las puertas cerradas del Vaticano son infranqueables? lo sabría al día siguiente, hasta tanto, la columna comenzó a cobrarme con un fuerte dolor de espalda por lo intenso de los viajes acumulados. Me fui a dormir en medio de una fresca noche de Roma, con muchas interrogantes en la cabeza.

 
Abrir las puertas del Vaticano, lograr lo imposible

 Viernes 19 de abril de 2013, son las 6h00 am hora de Roma, con 4 horas antes de la audiencia entre el Papa y el Presidente de Ecuador, este tenía una agenda apretada. La noche anterior había llegado de Milán y pudo el Mandatario descansar pocas horas, las entrevistas y los encuentros políticos abundaron con el mandatario ecuatoriano.

En el vestíbulo del hotel nos topamos con Rafael Correa, fue un momento mas un saludo cordial y su frase: “¡Qué bueno que viniste a cubrir esta nota!” me dijo, lo cual abrió más la expectativa de estar presente en la cita. A posteriori, sabría que por las disposiciones del propio Mandatario, tanto como las gestiones positivas de Fernando Alvarado, con quien había tenido un roce anterior y que su generosidad lo dieron por superado en esta ocasión, mas lo hecho por la Secretaría de la Presidencia, me allanaron totalmente el camino para que asista al encuentro, pero todo esto no lo veía en ese momento, eran entretelones que no se pueden apreciar sino en resultados.

Y fueron justo antes de las 9h00 que John Mackenzie, entre el correrío del equipo presidencial que me entregó un acreditación triple: Una era de la Sala de Prensa de la Santa Sede, que decía “Stampa” prensa en italiano; otra era un formulario impreso corto con los dos escudos nacionales del Ecuador y el Vaticano que destacaba la visita oficial; y una tercera con una acreditación personal, temporal, a mi nombre, como parte del grupo de Ecuador, con una foto que no sé cómo la obtuvieron, que se notaba de algún documento oficial que había presentado antes, pero que finalmente se convirtió en la llave de acceso.

McKenzie, a quien pude conocer ese momento, me supo explicar el problema de acreditación. En el Vaticano se restringe mucho las comitivas, para evitar que sean muy grandes y ese había sido este caso. Mas, yo sabía que en cuanto a la prensa el acceso es más cerrado aún, ya que para acreditarse como medio de comunicación particular se requieren 6 meses de anticipación. Las restricciones para la prensa son muy duras en la Santa Sede: no entrevistas, no declaraciones, no ruedas de prensa, no fotos en sitios no previstos; no acercarse al Papa en definitiva. Ese era el panorama. Ni soñar con obtener algo mas de Su Santidad, y por eso me pregunté ¿Nadie habla nunca de la libertad de prensa en Ciudad del Vaticano?. La respuesta siempre es No.

Bueno, sin embargo, ahí estaba, repito: aquí hay una noticia y es trascendente para la historia.

A las 10h00, una hora antes fuimos recibidos en la sala de prensa del Vaticano por un funcionario que, ni bien nos vió a los 6 del equipo de prensa ecuatoriano entre los fotógrafos del Presidente, el equipo de Radio Pública y Ecuador TV, mas dos españoles que hacen un documental de Correa en Europa y yo único representante de la prensa privada, de un medio virtual,por cierto pequeño pero con mucha alma para estas lides, nos comenzó a llevar apuradamente a cruzar la mundialmente conocida plaza de San Pedro, para llegar frente a la Basílica. Correr en medio de varios miles de turistas por esos pasillos es una tarea muy compleja, pero así lo exigía la cobertura.Y ahí, justo en la puerta clausurada de la famosa iglesia, se da el primer filtro que nos diferencia de los visitantes: exhibir credenciales, mostrar equipos, abrir maletas, todo un marco de seguridad severo.

El siguiente paso fue acceder a una puerta especial, que está al sureste del interior de la iglesia, al lado del famoso monumento de Miguel Angel, a la Virgen de la Piedad, que en ese rato está lleno de turistas observando. Credenciales y Voces del Jefe de Prensa Vaticano obran el milagro: Se abre la puerta, el acceso lo franquéa un guardia suizo severo, que sin hablar solo nos indica un camino de gradas ascendente que se debía subir corriendo, aprisa. Ahí entendí la diferencia: esa puerta, esa es la que separa entre quienes pueden ir o no hasta el mismo Vaticano, el Estado más pequeño del mundo.

LLegamos. Al frente nuestro el primer punto de entrada al Vaticano que es muy famoso: la plaza de San Dámaso, que nos recibe soleada sencilla pero engalanada, con un cuerpo completo de los guardias suizos y su tradicional uniforme tambien diseñado por Miguel Angel en los tonos azul y oro de gala estricta, con las banderas de Ecuador ampliamente desplegadas. "Buen recibimiento" digo yo, cuando quiere el Vaticano se puede poner regio y solemne, así estaba.

Otra vez, solo fotos, pueden ser varias, y de ahí, otra vez con prisa, a subir para ubicarnos en la segunda planta en la antesala del despacho del Papa.

Voy corriendo por los pasillos del recinto pontificio, mas si uno conoce de la historia del Vaticano, de la Iglesia y su poder, así como de su fino sentido del arte, no puede dejar de apreciar el valor de las manos de los artistas que lo han logrado, Lo impresionante de los salones vaticanos está fijado en sus paredes. Los frescos y murales de famosos artistas, así como cuadros o tallas de imágenes religiosas, son solo una muestra del inmenso y poderoso patrimonio que ha acumulado la iglesia católica a lo largo de siglos y yo me hallaba caminado justo en esos corredores, y de veras no me lo creía a mi mismo.

La situación lo ameritaba y decidí desobedecer las órdenes de prisa para ir caminando lentamente, poco a poco, y apreciar por un momento lo que mis ojos alcanzaban a ver de tanto arte religioso. El lujo es imponente, impactante, tanto que me acordaba de la frase de Frei Betto, días antes de la elección del Papa Bergoglio: “Que el Vaticano entregue la Santa Sede a la Unesco y se traslade a una casa pobre en América Latina” donde hay millones de fieles”. Y en verdad la solemnidad que aleja a los fieles de su iglesia se impregna en cada paso que das en el interior del Vaticano.

Reflexiones aparte, eran las 10h45 y el encargado del ceremonial con la prensa, un hombre mayor, afable, italiano de nombre Celso, me acompaña un momento para indicarme varias restricciones especialmente para mí, por ser prensa privada. De entre ellas estaba no acercarse al Papa y no asistir a la cita del Presidente con el Secretario de Estado Tarcisio Bertone.

Con un buen silencio de espera me pasé un buen momento observando por las ventanas de la antesala del despacho lo que son los jardines del Vaticano, la parte posterior de sus museos y las instalaciones del poderoso estado regente de la iglesia católica, y me imaginaba que esa es la vista diaria del Papa Francisco, justo desde esa ventana.

Y bien. Tras una tensa espera, había llegado el momento. Así lo escribí yo para Ecuadorinmediato.com.

La Audiencia Papa Francisco y Rafael Correa, un momento de la historia

 Siendo las 11h00 y en medio del estricto protocolo vaticano, arribó hasta la Plaza de San Damaso el Presidente de Ecuador, sitio en el cual recibió los honores de estilo de la Guardia Suiza.

 A continuación, a las 11h03 el Presidente subió hasta el segundo piso, en un grupo de miembros del protocolo vaticano denominados “Gentilhombres” que marcharon en forma solemne para acompañar al primer mandatario ecuatoriano hasta el ingreso al despacho de Su Santidad.

 Nosotros solo pudimos apreciar el paso del Presidente en medio de tanto frack y medallas, que se perdió por un instante entre la puerta de la Secretaría de la oficina vaticana y, de nuevo, otra vez, a prisa nos dan la orden de ingresar al salón del trono, ahi se agrupa a la prensa, son fracciones de minuto que se nos permite colocarnos y , de pronto se abrió una puerta de marco recio, color caoba y sale la figura conocida del Pontífice Romano.

 Son las 11h05, el Presidente de Ecuador ingresó al sitio del trono pontificio y caminó unos pasos hasta donde se dio el primer encuentro con el Papa Francisco, quien optó por recibirlo con muestras de cordialidad y afabilidad, tantas que rompieron el acartonado protocolo que hasta aquí se llevaba, es decir, se esperaba genuflexiones, una reverencia de rodillas o algo por estilo, pero no...esta vez fue diferente.

 “Que gusto volver verlo”, dijo el Papa para saludar al Presidente Correa. Luego de lo cual vino un abrazo fraterno que luego dio paso a un dialogo pequeño pero muy cordial, en voz alta, al decirle al presidente ecuatoriano “¿Y como está su madre?” en tono afable, recordando la presencia de la señora Norma Delgado, que acompañó a Rafael Correa en el acto de entronización de su papado el mes anterior.

Siendo las 11h07 los dos jefes de estado se sentaron en el conocido despacho de Su Santidad, para dar paso a un diálogo que se mostraba desde ese mismo instante en fraterno. Y yo, pues a disparar la cámara que se me había permitido, y desde el ángulo que se refleja en todas las gráficas que se toman de las entrevistas del Papa con los líderes del mundo, justo en las mismas sillas, los mismos muebles, el mismo marco solemne.

Como el Presidente Rafael Correa acabó de llegar horas antes de su gira por Alemania y desde Milán, Italia, el Papa le observó con energía suficiente, destacando con un cordial “está fresco como como una lechuga” le dijo entre risas, lo que se oyó claramente como una forma de romper el hielo.

El Presidente Correa contó luego en exclusiva a Ecuadorinmediato.com que la conversación fue de lo más agradable, abierta y en el tono afable del Papa Francisco, quien hizo gala de su estilo muy latinoamericano para referirse junto con el Presidente a varios tópicos.

Sobre el contenido de la conversación el Presidente Correa dijo: “Hablamos de la crisis, de los dilemas morales de la humanidad, de la supremacía del ser humano sobre el capital, de un poco de mi experiencia personal y de mi formación como nuestras ideas políticas sociales y económicas se basan en la doctrina social de la iglesia, hablamos un poco de eso”.

El tono ameno de la charla llevó a los jefes de estado habitúeselos convertirla en un diálogo positivo. El Papa Francisco le habría dicho al Presidente Correa que están observando su desempeño al frente del Ecuador, y la lucha contra la pobreza que libra la nación ecuatoriana, lo que es tomado muy en cuenta por el Vaticano.

El grupo de periodistas y el equipo de prensa, que estábamos en la sala continua separada por una puerta de tapiz verde que tenía todavía la inscripción superior en letras de oro de su antecesor Benedictus XVI, escuchamos un tono muy ameno en las palabras de los dos, que a veces se matizó con alguna risa grata. Entre los colegas especializados en la cobertura se anotó el que el Papa Francisco está imponiendo un estilo muy afable en el trato con los jefes de estado visitantes, pero que los diálogos máximo duran un tiempo entre 10 a 12 minutos, tras lo cual se despiden.

 Sin embargo, habían pasado 21 minutos y a las 11h28 sonó el timbre del llamado del Papa para dar paso a una nueva parte del encuentro que en su audiencia personal había terminado, fueron más de 20 minutos se comentó, lo que demostraría la comodidad con la que se sintió el Papa y su interlocutor el Presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado.

 A continuación, como se estila en el protocolo vaticano los dos personajes pasaron a la Biblioteca adjunta al despacho. Allá fue invitada la prensa para presenciar como el Papa recibió a la comitiva oficial que acompañó al primer mandatario, con los secretarios de estado, Fander Falconí y Fernando Alvarado, así como al equipo de seguridad y apoyo del primer mandatario. Con todos ellos se mostró muy amable Su Santidad. 

Al final del encuentro, el Presidente Rafael Correa obsequió al Papa 4 regalos, tal como lo habíamos anunciado: Un Sombrero de paja toquilla de las artesanas de Montecristi en una estructura de tejido muy fino. Un cuadro con la imagen réplica de la Virgen Dolorosa del Colegio San Gabriel, que el Papa se mostró muy devoto como todo Jesuita, a más de una edición lujosa del arte religioso de la escuela quiteña, así como una medalla conmemorativa en alto relieve de cerámica.

 Ese fue mi reporte periodístico, para eso había ido a la Audiencia, para ser testigo de la historia.

 

“¡Francisco saluda al Papa Francisco!”

 Eran las 11h40, La Audiencia había concluido, pero ocurrió algo que volvió a transformar la historia de la misma, muy especialmente para algunos de nosotros.

 Salió del despacho el Presidente de Ecuador y nos quedamos todos en silencio. Su Santidad nos quedó viendo al grupo de 6 comunicadores que estábamos junto a él, en sus mismas instalaciones y que seguíamos presenciando el hecho para la historia. De pronto, con una señal de su mano, como invitándonos a acercarnos, el Papa Francisco accedió muy amablemente a recibir al equipo de prensa que habíamos asistido a la audiencia.

 El personal de seguridad nos señaló que pasaríamos al frente y que no se permitían fotos o tomas. El Papa Francisco nos recibió uno por uno en forma personal.

 Mi encuentro fue breve, lo he recontado mentalmente fueron 13 segundos, pero son profundamente emotivos para quienes tenemos un sentimiento de fe. Celso me indicó que pase adelante, frente al Papa, en el camino que eran como 10 pasos de distancia entre mi pensaba,¿Qué le digo al Papa?, y como si fuese un dictado mismo de mi interior al llegar frente a él solo le dije con un tono de voz sensible:

 - Francisco saluda al Papa Francisco

 - “Gracias, Francisco” me dijo sonriendo por la frase.

 - Mi Madre me encomendó bendiciones por su salud, Santidad.

 - “Te bendigo”, me dijo, tras lo cual levantó su mano derecha, haciéndome la señal de la cruz en la frente.

 A la distancia el camarógrafo de la Presidencia había logrado la única foto testimonio de ese encuentro. Sin embargo, al frente mío estaba el fotógrafo oficial del Papa, es del Observatore Romano, diario oficial del Vaticano, que tomó varias fotos desde un sitio privilegiado.

 Eso fue todo, estaba impactado, sensible.

 En mi creencia religiosa un encuentro con el Papa es un privilegio para un católico, para un periodista es un testimonio vital y para la historia un hecho digno de ser contado.

 A la salida del despacho se me acerca el fotógrafo y nos da a todos su dirección electrónica para que reclamemos las fotos. Días después por gestión del embajador Latorre me hizo llegar un juego precioso de las fotos. De veras que reflejan la intensidad del momento, y en el que nunca perdí la sonrisa, que siempre me acompaña a todo lado. Estaba feliz, lo estoy hasta ahora.

 Siendo las 11h45 el Presidente de Ecuador y su comitiva se dirigieron hasta la primera planta del edificio de la Santa Sede para la entrevista con el Cardenal Tarcisio Bertone, el Secretario del Estado Vaticano.

 La charla con el cardenal fue para tratar asuntos de estado, dijo el Presidente. “El Cardenal Bertone es salesiano y yo conozco muy bien a los salesianos, se refirió a como van las relaciones entre estado-iglesia, el “Modus Vivendi”, la educación católica, temas de interés mutuo, y hasta la situación indígena, según comunicado oficial de la Santa Sede que se difundió después o como me lo dijeron Fander Falconí y Alvarado. El Secretario de Senplades señaló a Ecuadorinmediato.com, que la conversación con Bertone fue “básicamente las relaciones del estado, la nueva concepción de política pública que hay en el Ecuador, o en América Latina, pero también el interés de compartir principios y valores que son finalmente universales”.

 La charla fue extensa por un tiempo de 45 minutos que se extendió este encuentro.

 Según informó el embajador de Ecuador ante la Santa Sede, Luis La Torre, el Presidente de Ecuador invitó al Papa Francisco a recorrer el Ecuador, lo que se daría el próximo año, ya que en el presente es muy difícil por la apretada agenda de Su Santidad.

 A los periodistas y todo lo que estaba identificado como prensa se nos bajó a la Plaza de San Dámaso, ahí estaba el cuerpo de seguridad presidencial de Ecuador, al que lo encerraron en un cuarto especial sin que le permitan ver al Papa o al mandatario ecuatoriano. Ellos escucharon un tanto tristes nuestro relato porque esperaban ver al pontífice.

 De pronto, a las 12h20 se pudo ver como se aproximó un auto oficial de color negro hasta la puerta de entrada del despacho papal y salió el Papa Francisco, ante el asombro de todos. Si, esta vez el equipo de seguridad presidencial se entusiasmo y comenzamos a gritar ¡Santidad!... ¡Santidad!” para que note nuestra presencia, el Papa alzó a ver y con mucha sencillez saludó con la mano por un buen espacio de tiempo, en un tono amigable, después nos dió la bendición con su mano derecha en alto. Si, así es el Papa sin protocolo alguno. Para varios de los presentes fue suficiente el haberle visto al jefe de la iglesia católica tan de cerca y con su gesto.

 Las 12h30, la comitiva con el Presidente de Ecuador, salió de la cita en el estado vaticano. Digamos que para mi la experiencia fue significativa, de la cual me queda el grato sabor de haber presenciado –como nunca antes- un acto de empatía y diálogo fraterno muy diferente de lo que se espera de la máxima autoridad del vaticano, al que desde ahora lo veo como mas cercano, mas humanizado pese al poder que pueda ostentar.

 Solo alcance a correr al hotel a redactar las notas ya que hay 7 horas de diferencia con Ecuador, por lo cual a las 8h00 mientras yo salía de Roma a Madrid, en Ecuadorinmediato.com se abría la edición con la exclusiva que dio la vuelta al mundo. Desde este diario sencillo lancé al planeta esta versión a pocos minutos de haber presenciado este encuentro y me quedé en el hotel por largos minutos en silencio, reflexivo, repensando en mi parte personal lo noble de la experiencia, y esa si la sigo viviendo con intensidad.

 Ahora les adjunto fotos que no se pudieron publicar ese día, como un gesto de gratitud con todos aquellos amigos y amigas que nos reconocieron por este trabajo periodístico, todo con el afán de compartir lo que fue la Audiencia del Papa Francisco con el Presidente Correa, a la que asistimos para testimoniar la historia. (FHA).

 

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