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Edición #4866 |  Ecuador, viernes, 20 de abril de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores

¿POR QUÉ NO TE FUISTE ANTES, RAFAEL“

2005-08-09 14:59:40
Análisis
3485

Ecuamex/fha

Respetable Rafael: Entiendo que esto se leerá en estos días, cuando todavía están calientes las palabras que han sido lanzadas en tu salida abrupta del Ministerio de Economía y Finanzas del Ecuador. Por eso mismo te escribo, precisamente para hacerte notar un punto crítico diferente, y quiero decírtelo frontalmente como acostumbro ante un hombre de honor, para reclamar lo tardío de tu renuncia frente a una decisión de triste recordación para Ecuador.
Hay una enorme diferencia entre lo que uno mira con los ojos, y otra con el sentimiento.

Distinto es que un ser humano sienta lo que hace, antes que haga lo que siente y por ello, ahora cuando te has animado a declarar públicamente tu desconsuelo de haber estado colaborando con el régimen de Alfredo Palacio y anuncias tu partida, quisiera más bien colocar esta misiva, como buen Scout, hablando en el lenguaje de los valores que tu y yo entendemos, para destacar que fuiste un patriota que se animó a colaborar con su nación, con honor e hidalguía. Aceptaste ser parte de quienes somos ciudadanos de verdad, que nos hemos formado para servir a los demás sin esperar recompensa.

Al posesionarte en el Palacio de Gobierno, te vi. Rodeado de halagos; tantos eran que no te dabas cuenta de quienes te estaban usando como “la esperanza joven del gabinete”. Momentos después saltaban los escándalos de quienes eran tus “compañeros de ruta”: ministros mentirosos que no entregaban sus declaraciones de bienes, deudores morosos, una jorga de “amigazos” con hambres atrasadas, gente irresponsable que asumía los cargos sin experiencia alguna, fomentadores de “círculos obscuros” más una cuanta gentuza a la que había que buscarle su prontuario judicial. Eso que olía a traición a lo que los “forajidos querían” nunca fue tu mundo, pero allí te ubicaron. Eso que era el “gobierno nacional” pronto iba a exprimir sus frutos amargos.

Quizá estuviste demasiado ocupado queriendo “hacer las cosas en orden, completas y bien” como manda tu ley scout, tanto que no tuviste tiempo de leer los mensajes cuando se comenzó a cuestionar las perversidades del régimen. Fuimos varios los que gritamos a voz en cuello que el modelo corrupto iba a obligar a “COMERSE LO VOMITADO”.

Tu gestión de estos meses ha sido conocida y te has ganado el derecho de que se te califique de diferente, tanto por las iniciativas cuanto por los planteamientos. Hombre inteligente al fin, supiste jugar tus cartas apuntando al sentimiento masivo de la autoestima combinada con la soberanía. Un ministerio que es sospechoso a los ojos de la gente, lo convertiste en paradigma de lo que debe ser; y lo hiciste bien.

No dejaron de ser criticables tus excesos verbales, que se fueron sumando a la triste imagen del régimen que tiene la política del “elefante en cristalería” haciéndose más daño con la boca que con las manos.

Fuiste, a momentos, muy ligero de palabras, olvidándote del recato que tu alto cargo aconsejaba. Llegaste al punto de acusarnos a los periodistas de cambiar el sentido de tus palabras, que eran tantas, que precisamente por su incontinencia provocaron más de una confusión, y fuimos víctimas mutuas de ello.

La altivez de algunos de tus planteamientos y posiciones acalló esa parte considerada negativa de tu imagen al paso por la función pública.

Tuviste muchos malos momentos, me imagino yo, dentro del gabinete, donde estoy más que seguro que fuiste mirado con recelo y envidia por tus “compañeros”, o por los “asesores” que conformando la “clase parásita” viven del comentario a quien está en el poder, tratando de hacer de lado a quienes son notables, brillantes, talentosos y honestos. Los hay muchos, de muchas clases y en todos los gobiernos; algunos viven de varios gobiernos como aves carroñeras para destruir cualquier avance en la nación.

Pues sí, veo con certeza esas imágenes de reclamo de tu parte de un trato digno a ti, como hombre de ideas frente a un grupillo de cafres, a los cuales has llegado al extremo de reclamar tu condición de “ministro de estado” que nunca te la quisieron dar, pese a que te ganabas el puesto dentro de los sectores nacionales.

Y ahora te vas molesto y resentido por el reclamo grosero -según tus propios términos- hecho por el Presidente Palacio, para que le digas los detalles de la negociación con Venezuela, pues es precisamente ahí donde me salta la interrogante del tiempo en que te has demorado en tomar tu decisión, y he de formularte la pregunta: ¿Por qué no te fuiste antes, Rafael?

Sí. La precisión es exacta, sobre todo cuando están en juego los principios.

Dice el Presidente Palacio que “nunca te pidió la renuncia” y uno siente que eso no es verdad, ya que en la semana del 18 al 25 de julio te enteraste que tenías que ir Washington, entre otras cosas, para votar por Luis Alberto Moreno, el embajador del “Plan Colombia”, que había logrado financiar toda esa operación político-militar que tanto daño nos está haciendo.

Se conoció de buena fuente que tu recibiste varios pedidos de organizaciones sociales, de personalidades de la izquierda, de gente de los derechos humanos, de los grupos de monitoreo de la relación con nuestro vecino, para pedirte que intervengas, porque el voto estaba en tus manos y el miércoles 27 tenías que votar en nombre del Ecuador. Se sabe que fuiste al Palacio de Carondelet y que en el despacho presidencial el propio primer mandatario te la puso muy clara: “O vota por el colombiano para el BID o me entrega su renuncia, ya las órdenes de este gobierno las doy Yo”. Se sabe que te puso en esa disyuntiva, te enfrentó a tus palabras, a tus conceptos de “política exterior soberana” que tanto exponían junto a Parra Gil y el presidente ecuatoriano.

La noche del 25 de julio fue muy difícil para ti, tuviste que asimilar el mal rato y salir del país con una orden precisa: votar contra lo que creías y defendías.

Ahí debías renunciar. Ahí, en ese momento justamente cuando el poder, representado de cualquier forma que fuese, te estaba obligando a traicionar a tus principios. Ahí es cuando la dignidad debió haber aflorado en ti, y desarmar la tramoya montada a tu alrededor que te hacía creer que tu decidías, pero que no pintaba para nada si no cumplías los mandatos provenientes del exterior. Ese fue el momento de salir que no aprovechaste, quien sabe porque..

Tu, respetable Rafael, votaste por Moreno, por el embajador del Plan Colombia y de la quiebra del Banco del Pacífico; eso es un hecho cierto, esa es la verdad, eso queda para la historia.

Fuiste a Washington y consignaste el voto por el colombiano, tal cual te mandó el presidente. No te atreviste a presentar tu renuncia y no pesaron en ese momento tus sensibilidades. Fíjate que difícil circunstancia, porque “entre lo sublime y lo ridículo hay sólo un paso”, tu decidiste seguir en el régimen, que te forzaba a apoyar una política destructora y agresiva que le ha hecho daño a tu propia Patria, porque eso era el votar por Luis Alberto Moreno para Presidente del BID.

Evidentemente, cuando un ser humano comete un acto contrario a si mismo lo único que suele dar son justificaciones. Y caíste en eso, en justificar el voto por el embajador Moreno, para lo cual en cuestión de horas, ese fatídico miércoles 27, se avenían las versiones más inapropiadas desde el despacho de tu propio equipo de comunicación del Ministerio de Economía y Finanzas, que “tu voto para el candidato colombiano era, además, una demostración de la voluntad y solidaridad de nuestro país para posicionar y apuntalar a la región andina y, a la vez, generar una relación bilateral recíproca en temas económicos, políticos y fronterizos comunes”, perdona Rafael, pero en verdad ¿tu creías eso?.

Es más, desde tu propio departamento de imagen pública se buscaba dar al traste con el perfil de conflicto que implicó dicho voto, y regaron a la prensa la fotografía que acompaña este análisis. La verdad se te ve triste en la foto, en el fondo da la sensación de que habías hecho algo con lo que no te hallabas a gusto, y por ello es mejor que se sepa que esa foto fue entregada por tu propia gente, y que existe, antes de que algún individuo busque hacerte daño con la misma, mejor que quede para la historia que estuviste condicionado ante tal acto.

A posteriori te fueron saltando los antecedentes de Luis Alberto Moreno, como “cadáveres del armario” que te vinculan a un hecho muy difícil de explicar: fue el propio Presidente Bush quien daba las órdenes para que se “vote por el colombiano al BID” tal como lo reveló la Revista Cambio, en su edición del 29 de julio de 2005, bajo el título “Se creció Moreno” y que publicamos en Ecuadorinmediato.com.

Que ingrato es mirar que el único país andino que votó por el candidato colombiano fue Ecuador, y tú fuiste quien votó. Si quieres indagar más sobre este dato, queda a tu buen criterio, la revista es dirigida por García Márquez y en ella constan esas intrigas en las que se vio colateralmente envuelto tu voto.

Es evidente que el impacto de tu actitud se midió en la decepción causada a algunos de los sectores de la izquierda, a los cuales “te les caíste del altar” ya que sin duda ellos son culpables de andar canonizando santos con milagro inventado.

La información dada por la APDH, por Alexis Ponce, de que habías sido condicionado a votar y que aceptaste la imposición del presidente Palacio, jamás la pudiste desmentir y no diste explicación alguna.

He decidido escribir todo esto porque te veo de nuevo frente al exceso de halagos y lisonjas, especialmente de quienes hace una semana estuvieron censurándote, rumiando en silencio sus frustraciones. Veo que hoy te quieren convertir en su “nuevo líder”. Como buen Scout sé que odias tanto como yo a la hipocresía, y por ello he preferido referirme a este tema, para advertirte que de esto se habla entre quienes gritan tu nombre como presidenciable, y tratan de ocultar este hecho que hasta hace unas horas lo gritaban a tus espaldas.

En el lenguaje Rover el “golpe de espada en el hombro” siempre manda que tomes a la voz de alerta con nobleza debida y esa intención tienen mis palabras. Se podrán decir muchas cosas para entenderlas, pero hay una sola verdad histórica, Tú actuaste de esta forma y yo, en función del periodismo cumplo con mantenerlo en la memoria colectiva. Mejor así.

Al final, al verte tan sentido por tu salida, sólo creo que amerita una reflexión oportuna: te demoraste una semana y hubo un acto tuyo de por medio para cambiar la historia, sinceramente hubiera sido mejor evitarte todo esto si renunciabas antes. Ahora es tarde, porque ya es parte de la historia de lo que fuiste y lo que no pudo ser. ¿Por qué no te fuiste antes, Rafael?

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ECUAMEX Agencia Electrónica de Noticias de Ecuador

FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.
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