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Edición #4501 |  Ecuador, sábado, 18 de noviembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
urgente

Señor Presidente: Por favor, sus ministros se tienen que ir

2005-05-26 13:55:26
Análisis
2804

Ecuamex / fha

Duele decirlo, pero el gobierno que encabeza el presidente Alfredo Palacio tiene que luchar contra su propia gente para enfrentar a la corrupción y devolverle la legalidad a la Nación, tal como lo prometió el actual mandatario el pasado 20 de abril del 2005, tras la revuelta forajida de Quito, que lo llevó al poder.
Sí. Porque el presidente Palacio llegó al cargo con la esperanza de que tenía que poner en orden la Nación y devolverle la legalidad de una sola forma: cumpliendo con la ley.

Sí. Porque el primer mandatario ecuatoriano heredaba una dura carga de violaciones a la constitución, que desplazaron a su compañero de fórmula, el presidente Gutiérrez, y la respetabilidad en las normas, reglas e instituciones era fundamental que se anteponga como el primer objetivo desde el inicio.

Y, sí. Porque él, como todos los ecuatorianos que creemos en la Nación, creemos que la ley es para todos, con su cumplimiento estricto, para que sea esa la única forma de gobernar y hacer gobernable al país. La ley para todos y sin excepciones.

Porque además, el Ecuador, por tratar de vivir en democracia, ya ha tumbado a tres gobiernos que se han negado a cumplir con la ley. Porque sus titulares como sus ministros, representantes, funcionarios, autoridades, dignatarios y mandatarios, han violentado las leyes, han hecho caso omiso de su promesa de respetar la constitución y se han limpiado con las normas legales.

Es reciente y está muy fresca la humillación constante que tuvo que sufrir el propio presidente Palacio, cuando fue segundo mandatario, con los grupos de abusivos que se hacían de los cargos, sin cumplir con las leyes, generando vergüenza y rencor, siendo este uno de los motivos más graves para lograr el cambio de gobierno. El Ecuador se hartó de las violaciones a la ley y de sus violadores.

Ecuador se ha mostrado rebelde contra sus políticos porque “no aprenden a respetar ni las leyes ni a las gentes” fue el razonamiento general que ha justificado los hechos históricos de la última década, de siete gobiernos y de movilizaciones masivas. Y, aunque parezca raro, “seguirá tumbando gobiernos hasta que aprendan, y eso incluye a Alfredo Palacio”, dijo un forajido anónimo, de esos que tanto dicen respetar ahora desde la cúpula de gobierno.

Por todo eso va esta reflexión para el presidente Alfredo Palacio González.

Esta muy grave noticia se ha reflejado en los medios de comunicación de Ecuador: “Seis ministros de estado no han presentado hasta la fecha, 24 de mayo de 2005, a un mes y cuatro días de instalado su gobierno, sus declaraciones juramentadas de bienes, ante la Contraloría General del Estado. Los seis ministros son. Fausto Cordovez Chiriboga de Energía; Antonio Parra Gil de Relaciones Exteriores; Pablo Rizzo de Agricultura; Ana Albán Robles de Ambiente, Wellington Sandoval de Salud y el general Solón Espinosa de Defensa Nacional.”

La reacción inmediata que insurge en el común de los mortales, con rabia e indignación en palabras mayores o menores es: “Estos tienen que irse, y tienen que irse ahora mismo”.

Hay razones, hay motivos, hay causas legales y morales para exigir al presidente de Ecuador Alfredo Palacio que saque a estos seis ministros, porque este, el grupo de funcionarios, son un grupo que se toma privilegios que no tiene, bajo el pretexto del “soy honrado” que viola las leyes y la Constitución de Ecuador.

Tienen que irse los ministros de estado de sus cargos, aunque sea medio gabinete, porque han violentado la Constitución de Ecuador. Ellos no podían obviar el artículo 122.- que señala expresamente la exigencia de presentar PREVIAMENTE su declaración juramentada de bienes, sus activos y pasivos, sus deudas y compromisos, su levantamiento de sigilo de cuentas.

Ellos, los seis ministros: Parra Gil, Cordovez Chiriboga, Rizzo, Albán, Sandoval y Espinosa, NO PODIAN POSESIONARSE DE SUS CARGOS, porque no presentaron “el papelito” como lo dice en tono despectivo uno de ellos, sorprendido que los periodistas le exijamos que cumpla con la Constitución.

Ellos tienen que irse, porque engañaron a la Nación justo el momento en que se posesionaban, cuando prestaron juramento de ley, cuando rendían la promesa de CUMPLIR Y HACER CUMPLIR LA CONSTITUCION Y LAS LEYES DEL ECUADOR. No es válido cumplir con la disposición mandatoria a medias, es decir acudir al Palacio y celebrar un compromiso legal, ético y moral, con toda la formalidad del caso, cuando de por medio estaba la violación a la ley, y ellos sabían que estaban actuando así, pero se prestaron para el embuste e indujeron al mismo a todos.

Los personajes públicos, que exhiben su respetabilidad a toda prueba, como en efecto la pueden tener, generaron un problema ético con este comportamiento: traicionaron la confianza pública. Para empezar, la propia confianza del primer mandatario que los eligió como sus cercanos colaboradores, porque ha de suponerse que ellos cumplían con todos los requisitos de ley para ser ministros, y por ellos mismo debían haber procedido a poner en claro en que condiciones asumían los cargos.

Es más, tras esa muestra de abuso de la confianza frente a Alfredo Palacio, lo indujeron a cometer más de una irregularidad administrativa de ley al propio doctor Palacio, que tiene que ser sancionado por haber posesionado a un funcionario violando la Constitución y la ley, según lo manda la ley de presentación de Declaraciones Patrimoniales Juramentadas, que determina una responsabilidad en quien dé autoridad de ley a quien no cumpla con la misma.

No es mínimo el problema. Es ante todo una violación a la Constitución de la República del Ecuador.

Pero hay más.

El que las circunstancias políticas hayan generado prisas vuelve comprensible la falla, aunque no la exime ni la exculpa. Los ministros, todos, debían hacer su declaración pronta y urgente ante un notario, y luego enviarla en un plazo máximo de 10 días a la Contraloría General de la Nación. Era el 24 de mayo 2005 -fecha histórica y la prensa tenía que andar escarbando en la institución de control para hallarse con la novedad que pese a que han pasado 25 días los citados secretarios de estado- no habían entregado sus declaraciones, pese a que lo manda la ley, pese a que el propio Contralor encargado les dirigió oficio recordándoles sus obligaciones de ley, pese a todo eso, ellos no presentaban sus documentos sin tener ninguna razón o motivo para aumentar su grado de atropello a las leyes.

Con esta actitud violatoria de la Constitución y las Leyes, los seis ministros de Estado se hallan generando un conflicto legal con el Estado ecuatoriano. Porque desde el momento mismo de su posesión ilegal promueven que todos sus actos, disposiciones, acuerdos, normas, contratos, nombramientos de funcionarios menores y demás acciones ministeriales SEAN NULOS.

A partir de la posesión e incumplimiento de la Constitución y las leyes de: Parra Gil, Cordovez Chiriboga, Rizzo, Albán, Sandoval y Espinosa, cualquier ciudadano afectado por las decisiones adoptadas por estos ministros de estado, están en pleno derecho de reclamar la nulidad y reversión de los efectos de ley de las acciones o disposiciones que ellos hayan adoptado. Y si bien, por efectos de seguridad jurídica, el Estado garantiza la aplicación de las normas pese a estos conflictos, se va a entrar en litigios y conflictos que pueden ser altamente perjudiciales a la Nación, porque los funcionarios están en entredicho de su legalidad. ¿Ya ven lo que se logra por minimizar y violar a las leyes?

Por eso mismo tienen que irse, por el conflicto legal planteado.

Los ministros tiene que irse, además, porque hay un conflicto moral con la Nación. Su presencia desata sospechas, porque así lo exponen los textos legales que señalan que si un funcionario público no presenta al inicio de su gestión, previo a posesionarse, su declaración juramentada de bienes, se debe presumir ENRIQUECIMIENTO ILICITO.

Ahí, justo en este detalle es que tiene importancia el “papelito” que tanto desprecia uno de los ministros cuestionados del gabinete del doctor Palacio, en que dicha declaración presupone la limpieza legal de actos del posesionado, es una declaración voluntaria de fe pública que señala con cuanto ingresa y con cuanto sale tras manejar el erario público.

Más de una sospecha surge cuando se encuentra que un funcionario no ha hecho esa declaración de bienes, porque salta la intriga del ¿Para qué fueron al cargo?, ¿Cuán honrado es este individuo que viene a servir a su Nación? Es grave tener que mirar el triste espectáculo dado, que mueve a la rabia colectiva, el que se busquen pagar deudas, arreglar problemas, maquillar antecedentes, culpar a los otros de sus compromisos incumplidos, para luego ir a la notaría a cumplir con la ley. Eso es una actitud de tramposos que perjudica a la moral pública. Ellos, los seis ministros, al no haber cumplido con la ley son los que provocan las dudas sobre su honorabilidad.

Los seis ministros de Estado debían haber actuado legalmente por su propia voluntad, y no ser apremiados por la prensa a mal cumplir con sus actos legales. No se trata de botarle ministros, ellos son los que han causado este daño al mandatario y al Estado ecuatoriano. No es justo entonces que ahora, descubiertos, puestos en evidencia, como el “sorprendido al que le cierran el cajón en la mano”, alguno de ellos reaccione y diga que “son los afectados por mis decisiones, son los que robaban los que me atacan” y considere a esto como un duelo verbal de “estos que me infaman” refiriéndose a la periodistas, y todo porque se les exige que cumplan con la ley. No se puede actuar con la lógica de “al ladrón...al ladrón” con la que se ha respondido a este triste detalle de funcionarios que violan la ley y consideran que la “mejor defensa es el ataque”. Por eso tienen que irse

No se trata de que presenten ahora, en estos días, su declaración de bienes, porque si algo de eso asoma será por artes obscuras e ilegalidades evidentes. Ellos, los seis ministros, cometieron una falta grave, y la misma no se arregla después con una supuesta acción de legalidad, por el contrario aumenta la sospecha.

El tema en cuestión le ha puesto una dura prueba al presidente Palacio. Ahora mismo va a tener que demostrar que su gobierno es transparente como lo proclama. Es este el momento de comprobar su palabra de que cumple y hace cumplir la Constitución y las leyes de la República del Ecuador.

Es precisamente frente a sus amigos y conocidos con quien se comprueba los principios, los valores y los afectos, y el caso da para ello; el presidente debe proceder a sancionar a quienes no respondieron a su confianza, violando la ley y engañándole al posesionarse sin cumplir con la norma legal, provocando una serie de problemas posteriores.

Los seis ministros tienen que irse, porque ya le infectaron de dudas a la imagen del régimen, y el presidente tan afecto a los ejemplos médicos sabe que no hay salud sin ascepcia. El presidente tiene la cura, la receta y la decisión de sanidad en sus manos.

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FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.

Análisis Diario es propiedad de @ecuamex 2005. Se autoriza su reproducción citando textualmente su fuente y el link correspondiente:
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