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Edición #4501 |  Ecuador, domingo, 19 de noviembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
urgente

Rebeldía: ¿Por qué nos cambian la historia por el negocio“

2005-05-21 11:04:30
Análisis
2563

Ecuamex / fha.

¿Y por qué no se declara desobediencia civil para el feriado del 27 de mayo?. Probablemente este comentario solo sea una voz, pero no es la única y es resultado del reclamo por la dignidad de lo nuestro ante la actitud del Gobierno de Ecuador. Es un comentario que quiere hacer notar la forma inapropiada como sigue cayendo en las mismas prácticas de irrespetar al ciudadano. El cambio de la fecha histórica del 24 de mayo se lo puede tomar desde Quito, y se lo puede decir –especialmente desde Quito- como un ataque artero al sentimiento nacional de querer torcer la historia a su antojo, cambiándola por los sonidos del dinero y las conveniencias particulares por encima del respeto colectivo.
Todavía esta fresca en la memoria la noche boba del 23 de marzo de 2005, cuando de forma por demás absurda el coronel Gutiérrez quiso imponer un “feriado” a su antojo, abusando el supuesto beneficio que tiene el “reactivar el turismo” y con ello dar cinco días de vacaciones a una nación que no lo aceptó.

Nadie duda que fue impactante ver como en segundos, alcaldes, prefectos, líderes de opinión pública y sobre todo los medios de comunicación se adueñaron de la reacción, y se lanzaron a la desobediencia civil. El gobierno quedó debilitado por tan torpe medida.

En ese caso no era el feriado lo que molestaba sino la manipulación a la que se sujetaba a la sociedad para “reactivar el turismo”. Rechazo sentido fue lo que se tuvo como respuesta.

Vale la pena anotar como reflexión un ¿Qué está pasando con nuestro sentimiento de nación?; ¿Es que acaso no tenemos historia o nos sentimos avergonzados de ella?

Indigna y duele como ecuatoriano, viviente de esta tierra, ver como el sentido de respetabilidad por lo que hemos sido, somos y seremos se cambie de manera inconsulta e irresponsable, jugando con sus fechas históricas máximas que resultan las peor maltratadas: el 24 de mayo y el 10 de agosto.

Si regresamos a ver la historia reciente, justo esas dos fechas son movidas del calendario sin respetabilidad alguna. Tanto al 24 de Mayo, la gesta de Pichincha, que tiene una importancia histórica trascendente, por ser el punto final de lucha patriótica de nuestros libertadores; así como el 10 de Agosto, punto de partida de la Independencia Luz de América, cuyos protagonistas son Quito y sus rebeldes, se les ha ido arrebatando en forma torpe y mezquina el valor histórico que tienen, para convertirse en pretexto de cualquier cosa, menos de identidad nacional.

¿Será acaso que solo a las fechas que Quito tiene como símbolos se las puede cambiar? Veamos con sentido de veracidad crítica: El 9 de Octubre jamás se lo decreta “movible” o “cambiable”, Guayaquil no lo ha permitido, magnífico, eso es respetar a la historia y respetarse. El 3 de Noviembre jamás puede ser tocado, nunca, estupendo por Cuenca que se dignifica. Las fiestas provinciales, cantonales y parroquiales no son alteradas ni cambiadas jamás, porque significan mucho a sus ciudadanos que consideran a lo suyo como símbolo.

Se siente que con estas dos fechas nacionales, que son de alta consideración para la historia se las puede, según el lenguaje oficial: “mover” “cambiar” “variar” “estimular a la reactivación del turismo”, “fortalecer la economía”. Todos estos términos constan en los justificativos con los que los regímenes anteriores se han escudado para proceder a disponer el asueto respectivo. No se encuentra en ninguno de los acuerdos oficiales un sentido de justificación patriótica, histórica, de identidad nacional. No, solo el factor preponderante de la “producción” es el que impera sobre el sentido de respetabilidad de la nación y su memoria.

Da vergüenza ajena y propia leer que semejante disparate “consta en las leyes”, y por casualidad solo para estas dos fechas históricas, porque con las demás ni se les ocurre meterse a los gobernantes de turno y sus turiferarios. El mandato legal, tanto en la ley de fomento del turismo, como la de Servicio Civil y Carrera Administrativa, parecieran dedicadas a que dispongamos como quiera el 24 de mayo o el 10 de Agosto, y hallan su “solución” en la absurda redacción de un texto, es decir: “la torpeza por decreto” .

La verdad que aflora de semejante comportamiento disparatado es que, la nación ecuatoriana no tiene un sentido de unidad ni siquiera para su historia. Es grave decirlo pero da toda la impresión que el 24 de Mayo no es sentido como propio, valioso o nuestro por una gran mayoría de ecuatorianos. Ninguna ciudad, a excepción de Quito, lo tiene en mente o lo rememora y no se lo acepta por el contenido divisorio provinciano de que importa más lo que nos rodea que lo simbólico de la patria, total “allá Quito y sus quiteños”.

Duele mas todavía que el 10 de Agosto, considerado en los textos mundiales como el “Día Nacional del Ecuador”, sea festejado con sentimiento de patria solo en el exterior, en las misiones diplomáticas y entre los que añoran el terruño del que fueron expulsados a una diáspora miserable. Acá damos la impresión de haber convertido a la fecha en un acto “digno de ser olvidado” como lo dicen ciertas mentes enfermizas de regionalismo, y por lo tanto hacer “de la gesta un sarao y de la bandera un sayo”.

De esa forma nos hemos ido quitando nuestro Día Nacional. No lo tenemos, no lo respetamos, no lo festejamos, no nos enorgullecemos del mismo, y cada vez más lo enterramos en el archivo de la desmemoria colectiva.

Las razones oficiales, y las de sus razonadores, para tan desaprensiva actitud es que: “el cambio de fecha es para reactivar el turismo”. No se sabe porque siempre se alude a la misma razón. Sin menospreciar a la noble actividad turística, tan loada y beneficiada, habrá que ver si es conveniente en términos de nación el que hayamos propiciado el irrespeto a la memoria colectiva por la actividad de hoteleros, restauranteros, propietarios de cantinas y burdeles, mientras que estimulamos la estupidización colectiva al calor del marasmo del alcohol, convirtiendo a la cultura del consumo del licor en un auténtico problema de salud pública en Ecuador.

Sería interesante que como nación miremos la conveniencia de los “feriados” a los que los hemos convertido en una especie de contabilidad macabra para saber ¿Cuántos muertos y accidentes se tiene que lamentar? y, para finalizar, no dejemos de lado el abuso en los precios, el atropello al consumidor y la violación a las leyes de protección ciudadana como al medio ambiente que resulta devastado.

No es justo que el sentimiento de la historia se lo cambie por el negocio, que el sonar de las voces de la patria se lo altere por el sonido que tintinea en las cajas registradoras.

El tema siempre ha sido manejado de manera incoherente, esta vez no es la excepción. El Gobierno Nacional del presidente Alfredo Palacio cayó en la misma suerte de contradicción, denotando que sobre este tema no tiene nada de diferente a lo anterior que tanto criticaron sus integrantes del equipo presidencial. Es incongruente que el ministro del Trabajo, Galo Chiriboga Zambrano, vaya con un discurso a Radio Quito, el pasado 17 de mayo, señalando que “no van a caer en el “gutiérrismo” y que no se cambiará la fecha histórica del 24 de mayo, como se lo hacía en el gobierno anterior”, para que luego, pocas horas mas el secretario Cortez le contradiga de forma incomprensible y anuncie el cambio del feriado, “esta vez si para cumplir con la ley” como lo dijo. ¿Será acaso que no se entienden en el gobierno?; o es que ¿Acaso, una cosa quiere Chiriboga Zambrano y otra distinta la desea Cortez y el propio primer mandatario? Que irónico verdad.

Del mensaje del Gobierno, para celebrar el 24 de mayo, para esta ocasión, saltan mas dudas que indignan: “Se va dar la parada militar y la ceremonia clásica” dice el secretario de Comunicación, para festejar a Quito. La visión no cambia, para el régimen el sentimiento de patria solo está en los desfiles, el sentimiento de patriotas solo se otorga a los soldados, el sentido de nación solo lo pueden exaltar los uniformados. Y eso no es así, porque de la actitud ciudadana y su espíritu cívico nadie habla, y menos un estado que no promueve dicho comportamiento en sus connacionales.

Una elemental pregunta salta de la decisión del presidente Palacio, por decreto, para cumplir con el cambio de fecha: ¿Si es un día de trabajo, quien va a acudir a las celebraciones?. La respuesta sería: el ciudadano común no, porque ese día hay que laborar y no hay tiempo para celebrar a la patria y menos reflexionar por su futuro.

Este espacio, ecuadorinmediato.com, se ha visto inundado de reacciones en las últimas horas, pidiéndonos hablar y expresarnos sobre el tema, por ello lo hacemos:

Con sentimiento de rebeldía acumulada mas de un ciudadano en Quito está resuelto a exigir a su Alcalde, el General Paco Moncayo Gallegos, y al Prefecto de Pichincha, Ramiro González Jaramillo; a los medios de comunicación, a sus líderes de opinión para reclamarles ¿Por qué no protestan por este irrespeto a nuestra historia y dignidad nacional?. ¿Por qué se nos obliga a respetar a quienes no nos respetan?.

El reclamo es al mismo tiempo una conminación a las autoridades de Quito y Pichincha, a que reacciones y declaren su oposición, igual que en marzo pasado, con desobediencia civil, a una medida que afecta, ofende, altera el sentimiento cívico, que está latente en nuestras gentes y que se ve nuevamente apabullado por el gobierno actual, que repite los mismos vicios del anterior, al que también se le tumbó por esto.

¿Qué tal si la ciudad de Quito, y sus rebeldes gentes, demuestran que respetan a su historia y no acceden a cumplir con esta disposición gubernamental del feriado para el 27?. El llamado está hecho, y ya se demostró que el espíritu de respuesta esta latente todavía con el último pedazo de la historia que con dignidad ha vivido. Respondan autoridades, líderes y asambleístas populares, porque el reclamo es a la conciencia de todos.

Probablemente se piense que no tiene importancia reclamar de este tema, pero si se deja pasar esta nueva humillación, las dejarán pasar todas, porque es bien sabido que un pueblo sin identidad no es digno de si mismo, que una nación que olvida a sus patriotas termina eligiendo como mandantes a sus propios verdugos y, un estado que olvida su historia está condenado a repetirla.

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*Periodista, Politólogo, Abogado, director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.

@ecuamex 2004. Se autoriza su reproducción citando textualmente su fuente y el link correspondiente:

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