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Edición #4501 |  Ecuador, domingo, 22 de octubre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
urgente

Panamá ya entendió, ojalá entienda Ecuador

2005-05-10 22:36:20
Análisis
2599

Ecuamex / fha

El mensaje es claro: Panamá, ha cambiado con Abdalá Bucaram. El Istmo entendió lo que significa alojar a una persona como él ante una realidad actual como la de Ecuador, con los desastres que ha causado su sola presencia por unos cuantos días en nuestra tierra y, acepta recibirlo con toda su carga de conflicto, pero no quiere más reclamos por su posición ante el mundo. Ahora es cuando el Ecuador debe dar muestras de que también entiende el cambio.
Todo lo que ha ocurrido ha sido vertiginoso, tanto que no se ha notado que las condiciones del asilo de Bucaram han cambiado y van a afectar al dirigente populista.

Al parecer, su tormentoso retorno de abril de 2005 a Ecuador, no solo derribó a Lucio Gutiérrez, sino que lo ha dejado débil, en condiciones distintas frente a su “adorada Panamá” que ha resuelto variar las formas con las que recibe otra vez al ex mandatario ecuatoriano.

La decisión adoptada el pasado jueves 5 de mayo de 2005 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, señala, mediante un comunicado, que justifica su actuación: 'en atención a la doctrina de asilo históricamente adoptada por Panamá'. Frente a Ecuador es totalmente válida aludir a esta razón, porque no hay que olvidarse que varios de los políticos ecuatorianos perseguidos en su tiempo, como: Eloy Alfaro, Carlos Julio Arosemena, Velasco Ibarra y los dos Bucaram, Asaad y Abdalá, se han acogido a esta tradición panameña.

La presencia de Bucaram en cualquier lado es conflictiva, problemática y genera daños políticos. Al menos así se puede interpretar de la lectura de la declaración de asilo territorial para el abogado roldosista, ya que la cancillería panameña señala haber adoptado esta decisión como 'una forma de colaboración con los requerimientos de estabilidad social y política en la región'.

Es decir, a juicio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá 'el asilo concedido a Abdalá Bucaram facilitará el logro de este objetivo', con lo que se confirma la imagen de permanente peligro que Bucaram parece desatar en su paso por las naciones a donde va.

Ahora bien, en esta ocasión, Panamá en su relación con Bucaram, por primera vez, le condiciona su presencia en ese país. El vicecanciller Ricardo Durán ha enfatizado muy claramente al dar el asilo al roldosista que 'de ninguna manera se permitirá que el territorio nacional pueda ser utilizado por Bucaram para promover acciones públicas contra las autoridades del Ecuador ni para afectar su estabilidad'.

¿Por qué cambió Panamá?, veamos los antecedentes.

Tanto Panamá como Abdalá Bucaram se acogen al derecho de recibir a quien considera perseguido político, definido en el tratado que está garantizado en la Convención sobre Asilo Territorial, adoptada en Caracas, Venezuela, el 28 de marzo de 1954, en el marco de la Décima Conferencia Interamericana y cuyo depositario al momento es la Secretaria General OEA.

En dicha Convención existen normas muy claras en los artículos 7mo y 8vo, que determinan con precisión que: - Bajo respeto de libertad de expresión el asilado no puede emitir conceptos constituyan propaganda sistemática por medio de la cual se incite al empleo de la fuerza o de la violencia contra el gobierno del Estado reclamante; y, además, - No se puede permitir que se propicien, por parte del asilado, reuniones o asociaciones tengan por objeto promover el empleo de la fuerza o la violencia contra el gobierno del Estado solicitante.

Estas normas están fijadas en los debidos tratados y las correspondientes ratificaciones desde la fecha indicada. Tanto Panamá como Ecuador lo sabían, pero al momento de otorgar el asilo a Abdalá Bucaram, en Febrero de 1997, no se lo dijo, no le condicionaron a esta norma y no fue lo suficientemente claro el gobierno panameño de Pérez Balladares, en ese entonces, para señalarle al roldosista estas limitaciones.

Bucaram es un abogado de profesión, y por ende conocía con exactitud de estas limitantes, pero como nunca se lo dijeron públicamente, entonces las dio por no existentes, y nunca aceptó tales límites. Como el Ecuador no reclamó y más de un sector propició la violación de estos artículos del acuerdo, pues no se respetó las correspondientes restricciones del asilo territorial a favor del ecuatoriano.

La primera fase del asilo a favor de Abdalá Bucaram fue un manifiesto grotesco del abuso de este derecho. Así, el líder del roldosismo dio declaraciones con frecuencia, muchas de ellas ofensivas contra las personas de sus opositores y considerados enemigos. En un sinfín de veces violentó el derecho a la honra de las gentes, en más de una ocasión periodistas y corresponsales viajaron a Panamá a forzar sus declaraciones, como una especie de “tour de exclusivas”, mientras algunas emisoras vendías sus espacios por centavos a cambio del espectáculo semanal que daba el fogoso político que cada vez más crecía en sus denuestos.

Fueron evidentes las constantes reuniones que se celebraban en Punta Paitilla, en ciudad de Panamá, donde se adoptaban decisiones políticas y hasta convenciones ordinarias del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) se cumplieron en los tiempos del exilio del ex mandatario en esta primera fase. Muchas de esas reuniones fueron para tomar acciones relacionadas con la seguridad del estado nacional, tal el caso del conflicto por la Corte Suprema de Justicia, como ocurrió tras la reunión entre los ex presidentes Bucaram y Gutiérrez en Panamá el pasado septiembre de 2004.

A todo esto Panamá guardo silencio, y el Ecuador jamás reclamó de los hechos.

Hay que hacer una salvedad, solo un grupo de “forajidos quiteños” en marzo de 2005, acudió a la embajada de Panamá en Quito y reclamó que el gobierno de Martín Torrijos cumpla con esta Convención de Asilo. Desde la República de Panamá hubo absoluto silencio.

Pero los hechos nuevos han cambiado la historia. Bucaram volvió a Ecuador, y en menos de 20 días provocó un estallido social impresionante, que terminó arrastrando consigo al ex presidente Lucio Gutiérrez, con una repercusión mundial, que por lógicas razones debió haber causado un alto impacto en Panamá. Pese a sus continuas amenazas a sus enemigos políticos de que no volvería a salir fugando del país lo hizo, y menos mal que había dejado la puerta abierta en Panamá, porque pudo regresar casi inmediatamente a la zona del canal.

Es más que notorio que Panamá ha condicionado a Bucaram, y lo ha hecho de forma manifiesta, por la vía legal, al emitir la aprobación de un nuevo asilo y por la vía de la opinión pública, al anunciar mediante comunicado que no va a permitir los excesos anteriores del ex mandatario, y por ende deberá callar o evitar cualquier acto que atente a la seguridad del estado ecuatoriano, del cual es ahora nuevamente su prófugo.

Es decir: Panamá cambió con Bucaram y eso debe entender el Ecuador
¿Cómo debe darse esa comprensión del estado legal del asilado Bucaram en Ecuador?

Lo primero de todo es que Ecuador debe entender que Bucaram no volverá a ser el mismo ni tampoco lo mismo que fue hasta el 20 de abril, en que tuvo que salir en precipitada fuga de la nación. Ese es el punto más importante: entender..

Quien debe entender con certeza este cambio es el propio Abdalá Bucaram, tanto como para darse cuenta de que no podrá volver a esas fogosas declaraciones desde el istmo. De seguro va a costarle trabajo el callar, porque sin palabras es un hombre perdido, sin hablar de lo suyo no existe y sin hacer militancia desde el micrófono, el teléfono celular y las radiaciones de su palabra, simplemente no es nadie.

Es muy probable que Bucaram ponga a prueba a Panamá, ya que su espíritu no es para callarse o reflexionar sino más bien para actuar hasta en forma desaprensiva, por lo que a la primera violación de estas normas del derecho internacional deberá verse la actuación de los dos gobiernos y solo eso podría frenar al líder populista.

Ha de confiarse en el Gobierno Nacional, en su Ministro de Relaciones Exteriores y su cancillería, para que actúen en pro de la legalidad del tema. Deben asumir la obligación de protestar, reclamar e interponer los debidos recursos ante las violaciones que se den sobre la Convención de Asilo que ampara a Bucaram en Panamá; un silencio sería cómplice e inexplicable desde nuestras autoridades.

El ¿cómo? se lo hace de diferentes formas, desde las notas verbales, la conversación del embajador ecuatoriano acreditado en Panamá, el reclamo pertinente, la llamada al embajador Panameño a la cancillería ecuatoriana, la presentación de notas entre cancillerías, así como el reclamo ante la comunidad internacional, son recursos válidos que puede el Ecuador mover como estado soberano, con un gobierno que exiga el cumplimiento de una convención internacional, para poder mantener una relación armoniosa. Panamá ha dado muestras de que entiende lo delicado del tema.

De las masas roldosistas se puede esperar muy poco. Han crecido con la palabra irresponsable de su dirigente máximo, por lo que ellos son los que menos entenderán el cambio de circunstancia. Es sabido que el futuro del PRE se jugaba en cada declaración que provenía de Panamá, ahora ya no. Nadie sabe como se irán a canalizar los actos del partido, como se financiará la estadía de Bucaram en su exilio, si la promesa del “déjenlo volver” seguirá siendo efectiva y si se podrán seguir controlando a las huestes populistas a control remoto. Para ese caso pedir que entiendan lo que está cambiando es un albur que no tiene destino cierto.

Los integrantes de la clase política ecuatoriana deben aceptar que el cambio de Panamá es el resultado de un irresponsable juego del poder, en el que ellos entraron y han perdido. Porque es sabido que durante muchas ocasiones se viajaba expresamente a Panamá a “pedir instrucciones” a “efectuar consultas” o a “pactar secretamente”. Fueron esos actos los que ponían en riesgo la seguridad del estado ecuatoriano, fueron esos acuerdos clandestinos los que llevaron al estallido social de abril de 2005. No va más, no se podrá seguir con esa cultura del chantaje al que se han sometido mutuamente entre Bucaram y los políticos ecuatorianos, porque tienen que entender que si por alguien se cayó Gutiérrez fue por el repudiado retorno del líder a Ecuador.

Pero quien tiene mayor obligación de entender este cambio de circunstancias son los medios de comunicación, y sobre todo los periodistas ecuatorianos.

No se puede justificar ya las violaciones al Convenio de Asilo Territorial de Bucaram en Panamá por ignorancia o desconocimiento. Los periodistas y la comunidad nacional ahora ya lo saben y, no pueden justificarse en una fingida actitud del “no sabíamos” para incurrir en una nueva acción atentatoria al derecho internacional.

No pueden, no deben, no tienen porqué salirse por sus fueros los periodistas, los medios de comunicación y los entrevistadores para ir a buscar “las exclusivas” declaraciones del exiliado dirigente, como tampoco es válido ni aceptable que se violente las normas mediante las declaraciones telefónicas, que en condición de ruedas de prensa virtuales, convirtieron a la palabra del abogado Bucaram en un penoso espectáculo del irrespeto por las normas de una relación internacional convalidada en la historia.

Es sabido que “callar a Bucaram” equivale a quitar una “mina de oro noticiosa” a cierto medios y periodistas, pero no se puede seguir actuando de manera tan irresponsable y delictiva, expandiendo vulgaridades, ofensas y ataques al honor de las gentes de manera impune, violentando los códigos legales y morales de una sociedad que se ve afectada por la complicidad benevolente de quien “abre los micrófonos” y no piensa en su nación, que esta siendo vituperada de manera indeseable.

¿Puede la prensa asumir este nuevo condicionante a Bucaram? La verdad es que va a tener que hacerlo, porque la situación del exiliado es de carácter controvertida en lo legal y se debe garantizar el cumplimiento la ley y del derecho, que es también una de las obligaciones de la prensa y sus responsabilidades. No hacerlo sería fomentar una violación a la ética profesional del periodismo y sus libertades. Súmese a esto el resentimiento de todo un grupo de ecuatorianos que no hallan justificación a la tranmisión en directo de la llegada de Bucaram a Ecuador, en un despliegue de recursos y dinero por parte de la televisión ecuatoriana, que sabe a mas de una intriga.

Entender el cambio frente a Abdalá Bucaram para el Ecuador implica poner en juego su respetabilidad por el derecho internacional. Respetar las normas, los acuerdos, tratados y convenciones es una obligación que como nación hemos asumido históricamente, por lo que violentar esa relación equivale a que perdamos el derecho a reclamar el cumplimiento de las mismas; es decir: para ser respetable hay que ser respetuoso, a ese dilema nos han puesto Bucaram, Panamá y la comunidad mundial.

Panamá entendió que con Bucaram debe cambiar, ¿Lo entenderá el Ecuador?

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FRANCISCO HERRERA ARAUZ Periodista, Politólogo, Abogado, director del periódico Ecuadorinmediato.com, y la Agencia de Noticias Ecuamex.

@ecuamex 2004. Se autoriza su reproducción citando textualmente su fuente y el link correspondiente:

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