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Edición #4501 |  Ecuador, viernes, 17 de noviembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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Una década después, la dolarización revela su costo político, económico y social (AUDIO)

2010-01-08 18:15:57
Entrevistas
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Enero 8 - Panel sobre década de dolarización I
Enero 8 - Panel sobre década de dolarización II
Enero 8 - Panel sobre década de dolarización III

Tres analistas dan su visión sobre el cambio de moneda en el Ecuador

En enero del año 2000, el entonces presidente de la República Jamil Mahuad anunció a la ciudadanía que el sucre dejaba de ser la moneda oficial y que se adoptaba al dólar estadounidense como nuevo valor de cambio; se implementó la dolarización. En un panel efectuado en el programa "El Poder de la Palabra" de Ecuadorinmediato.com/radio, Diego Ordóñez, dirigente de la Democracia Cristiana, el economista Mauricio Pozo y el historiador Juan Paz y Miño analizan las repercusiones para el país de este cambio económico y sus consecuencias. Y es que para el partido el ex presidente la dolarización devino en su entierro político, dice Ordóñez, mientras desde la perspectiva económica hubo un saldo positivo para el país, según Pozo; de su lado, Paz y Miño, manifiesta que durante la década de la dolarización se acumuló la conflictividad social en Ecuador.

Juan Paz y Miño afirmó que el tema de la dolarización debe entenderse en el marco de la construcción de un Estado y un modelo de sociedad en el Ecuador desde 1979.

“Partimos de una situación en la cual el reformismo se había impuesto con Jaime Roldós - Oswaldo Hurtado, pero desde el año 82 con la crisis económica y los iniciales condicionamientos del Fondo Monetario Internacional empezó un proceso de apertura que ya le tocó vivir al propio presidente Hurtado, sin embargo, desde 1984 con León Febres Cordero, el sistema volcó abiertamente hacia un modelo económico de corte empresarial que se afirmaría en los gobiernos de Sixto Durán Ballén y desde 1996 por todos los 7 gobiernos sucedidos y particularmente por Gustavo Noboa y Lucio Gutiérrez y Jamil Mahuad”, relató.

El modelo económico que empezó a construirse desde 1984 favorecería a los intereses empresariales, sostuvo el historiado, “y esa tendencia fue difícil revertir, ni siquiera lo pudo hacer el Gobierno de Rodrigo Borja que tenía un pensamiento distinto”.
En esas condiciones, para Juan Paz y Miño, la dolarización es la culminación de un proceso y no el nacimiento del uno.

“La dolarización culmina toda aquella construcción del modelo empresarial que estaba cifrada en la liberalización de precios de productos de primera necesidad que antes se los controlaba y que dejarán de controlarse, liberalización de los servicios públicos, privatización del Estado que se agudiza en la época de Sixto Duran Ballén”, dijo.

La acumulación de la deuda externa que en el año 1999 sobrepasa alrededor del 120 por  ciento del Producto Interno Bruto (PIB) condujo a que el Ecuador encuentre en la dolarización “promovida por la señor Joyce de Ginnatta y un grupo de miembros de la cámara de producción de Guayaquil” un hecho que afianzaba definitivamente a todo el modelo en construcción.

“Inmediatamente vendrá todo el sistema de flexibilización laboral con Gustavo Noboa y Lucio Gutiérrez y desde 1999 el deterioro sistemático de los índices sociales en el Ecuador, se dispara la migración”, manifestó.

El vínculo que tuvo Jamil Mahuad con cierto grupo de banqueros ecuatorianos se evidenció cada vez más “a tal punto que llega a tener directamente la información directa del ex presidente Oswaldo Hurtado de que en el Banco del Progreso se están cometiendo serias irregularidades y que debería controlar a ese banco y al banquero Fernando Aspiazu que lo había dicho: está robando en ese banco, todo ello crea un marco de expectativas ante la ciudadanía que condujeron al feriado bancario del año 1999 que hizo explotar la situación social para que en el año 2000 se adopte la dolarización”.

De su lado, el economista Mauricio Pozo precisó que desde el año 1979 hasta la dolarización, se puede hacer una lectura bastante importante, dijo: “hubo varias crisis, no es que hubo una sola, se repitieron problemas en varios gobiernos, podría decir que los gobiernos al principio hacían relativamente bien las cosas y después abrían la mano y terminaban entregando al siguiente una economía que requería ajustes, programas y reformas para poder estabilizar los principales indicadores”.

“Cuando hacemos esa lectura y vemos lo que paso en el año 99, digo que no había mayores márgenes de maniobra y muchas opciones para corregir el problema que se había presentado”, señaló.

El problema se puede determinar en varios ámbitos: “la crisis bancaria desatada por diversos factores de toda naturaleza, falta de controles, problemas de corrupción que desató que el 70 por ciento de la banca quiebre porque eso es lo que ocurrió, el 30 por ciento que se salvó es el que está vigente hasta este momento en el Ecuador”.

“Dentro del paquete que se adoptó en su momento, un 70 por ciento de depósitos bancarios se congelaron y mucha gente perdió ingentes cantidades de recursos, la emisión monetaria, es decir, la cantidad de dinero que salía de circulación impresa por el Banco Central crecía a tasas de aproximadamente en esa época de 120 130 por ciento por año”, recordó.

A ello, se suma la caída de los salarios reales que significó la pérdida de dos tercios del poder adquisitivo en un año, “la inflación llegó a cerca del 70 por ciento con un ritmo que no había duda que iba a caer en un problema de hiperinflación que el Ecuador nunca lo vivió en el pasado”.

Con esos elementos, la política monetaria, es decir, el rol del Banco Central para controlar los indicadores era nulo porque la economía había avanzado en un proceso de deterioro en la credibilidad de la moneda nacional y la gente se volcó a endeudarse, a ahorrar y sacar recursos vía la compra de dólares.

“El Banco Central controlada un 30 por ciento de los medios de pagos y el 70 por ciento ya no controlaba porque ya estaba en dólares, eso le hacía al Banco Central infructuosa su labor y es por eso que a pesar de sus intervenciones múltiples determinó que los márgenes de acciones se reduzcan y no había otra opción que buscar algo que rompa las expectativas, es decir, que la gente se tranquilice, deje de demandar dólares y pueda entrar en un proceso de convalecencia, en ese escenario es donde se adopta la dolarización más que como una solución, como una válvula de escape”, agregó.

Asimismo, Pozo argumentó que el feriado bancario se produce por un problema que conjuga varios elementos: cuando se pronuncia y se aprueba la nueva Ley del Sistema Financiero que reemplaza a la antigua Ley de Bancos que estuvo vigente por décadas.

“Se produce un cambio de filosofía en el sistema bancario hasta ese momento la filosofía de control de la Superintendencia que es la entidad reguladora son las entidades financieras no pueden hacer sino lo que está estrictamente autorizado, la ley cambió ese principio y dice, ustedes pueden hacer lo que ustedes quieran excepto si está expresamente prohibido”, enfatizó.

Por ello, la Superintendencia de Bancos tiene un rezago grande de control, “mientras que el sistema financiero privado caminaba a 80 kilómetros por hora, la Superintendencia caminaba a 20 y eso generó un vacío de control de liquidez, de solvencia terriblemente peligroso que fue uno de los problemas que desencadenó el problema que hubo después”.

El integrante de la Unión Demócrata Cristiana (UDC), Diego Ordóñez, precisó que en el ámbito político lo que ha caracterizado al país es una inmensa inestabilidad, por ello, “no hay sistema económico que resista, una sociedad con altos niveles de inestabilidad política genera altos niveles de inestabilidad en todo el resto de las partes de la sociedad”.

“Más que un proceso de reformas es un elevado nivel de populismo en el manejo del Estado y de patrimonialismo, significó que los gobiernos tomaran medidas de ajuste hasta la mitad de su periodo y en la mitad de su periodo soltaban la mano y empezaba a convertirse en feria de la alegría con la plata del Estado y va generando sucesivas situaciones de nuevos ajustes”, argumentó.

Ordóñez recuerda que el ex presidente Mahuad llegó al poder con una gran expectativa, “en particular había participado en algunas campañas previas y con gran entusiasmo ver al hombre perfecto, Mahuad era un hombre carismático”. El ex Jefe de Estado alcanzó el poder con un buen “performance en la alcaldía de Quito y llega y es un fracaso completo”.

Para el partido, sostuvo, Mahuad se convirtió en el “sepulturero” de la Democracia Cristiana, porque “quedó como un estigma de haber sido del partido Mahuad y empiezan a partir de ese momento, durante los 10 años, a pedir cuentas a todo el que se ponía adelante de cualquier forma de expresión de ideas demócratas cristianas”.

“Significó además que en la candidatura del ex presidente Hurtado reciba un castigo merecido pero esas eran las realidades políticas”, reconoció.

El ex Primer Mandatario contaba con el partido que lo proyectó al poder, dijo Ordóñez, “y creo que obviamente el partido cometió un montón de errores porque creo que no debió haberse votado, por ejemplo, la creación de la Agencia de Garantía de Depósitos con una cobertura ilimitada”.

La aplicación de la medida

Según Paz y Miño, “Mahuad toma la dolarización amenazando a la junta del Banco Central” con la renuncia forzada de sus miembros, por lo que varios de los miembros entregan su cargo el lunes 9 de enero, plazo que había puesto el propio Mandatario de ese entonces.  Siendo los que se quedan quienes adoptan la dolarización.

De ahí que se produjera, al interior mismo del Banco Central, “una diferenciación entre los que apoyaban a Mahuad y los que no”. Paz y Miño aclaró que “con una buena administración del Sucre también se pudo llegar a otro tipo de resultados”, pero en ese entonces “se trató de una cuestión de negocios, una situación macroeconómica  (…) y presiones al propio Presidente para efectos de que adopte la dolarización”.

Señaló que el cambio monetario alteró “muchas de las funciones económicas del país, de la institucionalidad del Estado y del propio Banco Central”.

El historiador explicó que el nuevo sistema monetario fue “muy grato para los altos sectores del poder en el Ecuador, pero fue ingrato para el pueblo ecuatoriano” porque las consecuencias “se advierten ahora, después de 10 años y no en aquellos momentos.

“Lo que la dolarización provoca es la expectativa del deterioro de la calidad de vida y del trabajo que en efecto ocurrirá en amplias capas de la población”, lo cual se reflejó en la caída del salario, de los servicios públicos, así como el deterioro de las condiciones de vida que se evidencia en los índices de migración que se disparan en esa época, manifestó.

Todo lo antes expuesto, sumado al “deterioro de las instituciones del Estado, que se venía desde la época de Febres Cordero” completa un cuadro que genera la reacción nacional contra Mahuad, que se convirtió en el eje de una política del interés de los grupos “identificables en las dirigencias de las Cámaras de la Producción”. Indicó que debido a esto en la población, con un 80%, “el 21 de enero del 200 se aprueba el golpe de Estado formado por un triunvirato” y  encabezado por Lucio Gutiérrez, quien cede el poder a Carlos Solórzano, Antonio Vargas y al General Carlos Mendoza.

“Lo cierto es que ese golpe expresaba la acumulación de reacciones en la construcción de una economía que deterioraba cada vez más las condiciones de vida de la población”, puntualizó Paz y Miño.

Por su lado, Pozo aclaró que la reacción refleja “la profundidad de la crisis que atravesó el país”, pero explicó que “el sector de menores recursos fue el más beneficiado con la dolarización” y recuerda que el proceso de migración no contradice la mejoría, sino que la brecha era tan grande que igual se iba a dar”.

Aseguró que la producción nacional cayó un 6% en el año 1999, mientras que entre ese año y el 2006, la caída en los niveles de pobreza baja del 52% al 38%. “El Ecuador no privatizó nada”, acotó y recalcó que se ha mantenido una participación en todas las actividades productivas, pero ahora aún más.

“El Estado tiene que intervenir porque los bancos manejan fondos públicos, de la gente”, aseveró, al tiempo que destacó que al quebrar un banco se socializa la deuda, “¿cómo lo hace?, eso es otra cosa”, enfatizó Pozo.

Respecto a la situación interna en el partido Democracia Popular (DP), Diego Ordóñez considera que Mahuad hizo algunas cosas buenas, como la dolarización, la firma del acuerdo de paz con el Perú y la instauración de los subsidios y bonos del desarrollo humano y el de la vivienda, según sus palabras.

“Pero nada de esto fue suficiente porque (…) nos metieron la mano al bolsillo y todos perdimos plata” porque se debió cerrar el Banco del Progreso y no convertir eso en un problema del sistema financiero, “luego nos dice vamos a congelar los depósitos”, los cuales se congelan en 6 000 sucres/dólar y son devueltos en 25 000 sucres/dólar, “es decir la cuarta parte”, motivo por el cual Ordóñez cuestionó “¿qué persona se puede olvidar de que le metieron la mano al bolsillo?”. “Se te evaporó el ahorro”, enfatizó.

Detalló que el incremento salarial en época de sucres en una empresa “al final del año ya no existía, porque la devaluación y la inflación se habían comido eso”, porque abarataba los costos y mejoraba los márgenes de ganancia.

Manifestó que, cuando se dolariza la economía, “ya no se hacen cálculos del incremento salarial pensando en que la devaluación y la inflación van a diluir el incremento de inicio de año”, lo que implica una gran virtud para los sectores populares y acotó que el proceso de cambio no resultó traumático porque el sistema monetario del Ecuador ya manejaba dólares en el comercio.

Recalcó que en aquella época se apuntaba a que el Gobierno adopte una medida que “Mahuad entendió como una salvación”, desde el punto de vista político, mientras que desde la perspectiva económica, “garantizaba condiciones de estabilidad que han sido buenas para el país desde ese momento”, afirmó y ratificó la caída de los índices de pobreza desde que se implementó la dolarización.

Además, aclaró que no hay mayores opositores a la dolarización que “aquellos empresarios que se enriquecían con los procesos devaluatorios”, respondiendo a las declaraciones de Paz y Miño.

El Ecuador después de la dolarización

Diego Ordóñez aclara que el gobierno que cayó debido a la implantación de la dolarización fue el Jamil Mahuad y no el de la Democracia Cristiana, y agregó el ex Presidente “hizo una serie de cosas que contradecían el pensamiento fundamental, entre otras, cuando cambió el sistema tributario y eliminó el impuesto a la renta y la progresividad y la proporcionalidad estaba haciendo algo que contradice principios fundamentales de la Democracia Cristiana, entre otras cosas”.

Dijo que durante estos diez años, “el Ecuador se ha adaptado a un sistema monetario que tiene sus ventajas, que tiene sus desventajas, sobre todo si es que se maneja la economía fiscal, el presupuesto del Estado con un sentido tan dispendioso, poco responsable y poco sensato, porque el momento en que, por ejemplo, baje el precio del petróleo, que nos vamos a ver las caras y como me decía hace unos días la asambleísta Betty Amores, ahí veremos qué haremos… Dios proveerá”.

“Pero para la economía privada, para la economía empresarial ha significado que los empresarios empiecen a entender que la competitividad no es un problema que tiene que ver con la devaluación, (sino) que la competitividad tiene que ver con un problema de productividad, de eficiencia, de eficiencia en costos, de eficiencia en cuanto al resultado del producto, a calidad que pueda ser competitiva”, destacó Ordóñez.

Añadió que para los empleados y obreros, “que tienen salarios fijos, el efecto devaluatorio pues ya no existe”.

Diego Ordóñez reconoce que el costo político de la adopción de la dolarización lo pagó la Democracia Cristiana, porque “durante diez años vino el sucesivo deterioro de su representatividad, a punto tal que en este momento no tenemos ninguna representación popular, salvo un alcalde en la provincia del Guayas, entonces el efecto destructivo, devastador, lo que decía Juan hace un rato, la condición de sepulturero de la Democracia Cristiana fue evidente”.

En criterio del dirigente político, Jamil Mahuad debió, “terminado su Gobierno, enfrentar a la opinión pública ecuatoriana, asumir sus responsabilidades, convertirse él en la persona que defienda y no dejar que el resto sean los que paguen la culpas de algo que no cometieron”.

Por su parte, el economista Mauricio Pozo manifestó que el saldo de la dolarización es absolutamente favorable, “creo que es positivo, las cifras están ahí, no es un análisis de economía política, sino de política económica; ahí están los números, en pobreza, en estabilidad, en poder adquisitivo, en crecimiento económico promedio”.

Pozo aseveró que “el crecimiento económico promedio de estos diez años es el 3 y medio; la década previa, la década de los 90 fue del 2 y medio, es el doble de lo que crece la población, promedio, porque hemos tenido los vaivenes; ahora estamos en recesión o tuvimos recesión el año pasado, este año el crecimiento va a ser pequeño pero tuvimos crecimiento del 6, tuvimos crecimiento del 8 en su momento, por cierto, año 2004, con precios del petróleo de 26, de 28 dólares, no con precios de 90 ni de 70 ni de 80 como ha habido en este momento”.

“Yo no quiero decir con esto que sea la solución de todos los problemas, creo, sí, que es un sistema mucho más rígido, mucho más limitante, resta grados de acción, de libertad, y por eso es que sin tener política monetaria, sin poder devaluar la moneda, como hicieron todos los países por la crisis internacional; ¿qué es lo que hicieron?, o devaluaron sus monedas o subieron tasas de interés, el Ecuador no puede hacer eso”, explicó el economista.

Adicionó que es la política fiscal el centro de la estabilidad, por lo que advirtió que si el régimen no maneja bien las finanzas públicas, “esto va a reventar. Yo creo que la dolarización tiene un riesgo a mediano plazo importante, porque no se ha sabido manejar la política fiscal, sobre todo, con la prudencia y la cautela que se requiere. Si ustedes piensan y entienden que la dolarización se alimenta de dólares y los dólares no se imprimen en el Ecuador, vienen de afuera, la política económica tiene que precautelar que los dólares que circulan se queden en el país y que sigan entrando dólares”.

“Si yo genero un ambiente de incertidumbre y desconfianza, como es lo que se ha producido, que produce fuga de capitales, si yo me peleo con la comunidad internacional, con el perro y e gato, multilaterales, gobiernos de países amigos, que lo que hace es poner una barrera a la inversión extranjera y al financiamiento, prueba de ello ahora es que no pueden cubrir el problema fiscal que tienen para el próximo año, lo que estoy haciendo es atentando contra la permanencia del sistema”, advirtió Mauricio Pozo.
De acuerdo con el historiador Juan Paz y Miño, lo que ocurrió en el Ecuador durante la última década “fue la acumulación de la conflictividad social, el deterioro de la institucionalidad del Estado, el deterioro de los partidos políticos, precisamente por el enquistamiento de la clase política en el Estado, el deterioro social evidente que se produce en los últimos diez años y que es increíble, no se trata, por ejemplo, el tema simplemente de que pueda haber menos o más pobreza, admitamos que hay menos pobreza… Y la flexibilidad laboral, ¿dónde queda?, y las condiciones del trabajo en general de la población ecuatoriana, ¿dónde quedan?”.
Paz y Miño cuestionó que “poco más y llegábamos a la esclavitud, que es lo que yo planteo, por ejemplo, en uno de mis libros, solo faltaba eso para que el Ecuador ya culmine el proceso de apertura como habrían querido los que tienen una visión centrada en la empresa privada y en el mercado libre”.


Además, escuche en la pestaña de AUDIO:

•    Cómo llega Jamil Mahuad al poder histórica y políticamente
•    Ley de AGD
•    Cómo mató la dolarización al Banco Central, en palabras de Juan Paz y Miño
•    Proceso de canje en el sistema monetario de la época
•    Situación del PIB entre los años 1999 y 2000
•    La inestabilidad política que hubiese existido de haberse mantenido el sucre
•    El peligro que implica el crecimiento del gasto del Estado
•    El cambio de visión económica que surge desde el año 2006
•    El cambio de visión estructural respecto de a quién hay que atender

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