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Edición #4501 |  Ecuador, martes, 24 de octubre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores

“Crear miseria para después andar abrazando mendigos”

2005-04-07 08:02:12
Análisis
3803

Ecuamex /fha

Pareciera que la lucha política fratricida en Ecuador tiene un solo culpable: el Gobierno Nacional, mas la crisis política ecuatoriana tiene varios responsables que, como ayudantes prolijos echan leña al fuego y apagan los incendios con gasolina, esos son los sectores políticos nacionales, que muestran un grado de cinismo increíble. Todos, entre todos, han sido capaces de generar este caos, para luego, asomar como "salvadores de la patria" con máscaras de inocencia, para simular que nos rescatan, dando un espectáculo repulsivo.
La crisis tiene sus antecedentes. A esto nos llevaron las incoherencias del presidente Gutiérrez y sus rupturas con el movimiento indio; sus mutaciones con los socialcristianos; sus compromisos adquiridos con el roldosismo, el alvarismo y el emepedismo, junto a otros “ismos”,
como el independentismo y el socialismo.

A este conflicto nos condujeron los abusos del ex presidente Febres Cordero, con el grupo de magistrados con el que controlaron las cortes, dictando órdenes de prisión como sentencias, que destruyeron la moral pública, y que lacraron a la historia.

De este enfrentamiento es parte la indiferencia e ineficiencia con la que algunos legisladores de la Izquierda Democrática trataron el tema de la Cooptación, cuando fueron mayoría y controlaron el Congreso en los últimos dos años, en los que no se eligió Contralor, Defensor del Pueblo, y menos se zanjó el lío de las cortes.

Tanta parte de culpa en el manejo de los líos la tiene el MPD, con sus legisladores, en especial su jefe de bloque, Luís Villacís, que raudo y veloz, tras sumárse al régimen, presentó la lista de los magistrados de la corte de facto, de entre ellos el actual presidente Guillermo Castro Dager, y sin averiguar antecedentes de los otros jueces, se los eligió sin cumplir los requisitos, con niveles de prontuario.

Debe asumirse que el punto de crisis tiene también como actor protagónico al roldosismo y sus arrebatos, con sus clásicos chantajes de exigir a como de lugar el retorno del abogado Bucaram, aunque sea legalmente, porque total la clase política nacional daba para todo, especialmente para ceder y conceder con el grupo del PRE, que jamás claudicó en su manifiesta posición: O lo dejan volver o no hay nada; entonces hubo que complacerlos.

A esta mezcla explosiva hay que añadir el tozudo afán del ex presidente Febres Cordero, que le llevó a su agrupación, junto a la ID y a Pachacutik a una aventura alocada, clásica de su ego inflamado de pasión descontrolada: enjuiciar a Gutiérrez, que terminó en un espantoso fracaso, mezclado entre una búsqueda de torpes justificaciones de razones semi legales para acusar al mandatario.

Y si se quiere, debe sumarse el abusivo acuerdo de los “mayoritarios” contra los “minoritarios” que aprobó el Congreso de Ecuador, con un método “imperialli” impuesto a sangre y fuego, sin pensar en la venganza de los débiles, que se sintieron en el derecho de unirse para acabar con la arrogancia socialcristiana, socialdemócrata.

Vale la pena ver poco a poco lo ocurrido, todo esto fue en los últimos años, y que hizo crisis en los últimos meses.

Pero todo esto lo han hecho entre los diversos grupos políticos que han controlado las cortes de justicia, los tribunales constitucional y electoral, los tribunales provinciales, los organismos como contraloría, superintendencias, defensorías del pueblo y poderes seccionales. Más que controlar han abusado.

Es decir: entre todos y todo esto hicieron la crisis que vivimos; es mas nos han llevado a ella, paso a paso, papel tras papel, palabra tras palabra.

Pero, y aquí viene la parte esencial del hecho: Es el presidente Lucio Gutiérrez Borbúa el convertido en principal culpable de este conflicto interno que vive la nación, y lo es por acción como por omisión.

El actuó en forma desaprensiva al andar de espacio político en espacio político, afectando a unos y otros, comprometiéndose y pactando con unos, acusando a otros, negociando su estabilidad.

Fue su acción de pacto la que le llevó a entrar a hurtadillas en el Hotel de Panamá, para entrevistarse con Bucaram y luego negar públicamente lo que sería el estallido de la actual crisis, porque es innegable que allí se fijaron condiciones, se establecieron fórmulas para el “déjenlo volver” y se acordaron las estrategias de ataque, porque a fin de cuentas la reunión entre un soldado y un político audaz lograron hacer causa común para enfrentar a un ex socio convertido en enemigo común, ya que Febres Cordero fue quien los unió a Gutiérrez con Bucaram bajo el manido concepto de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Es sin duda el uso del poder desde el estado el que logró convertir a una nueva “mayoría móvil” en una “mayoría institucional” que le salvó del enjuiciamiento al presidente Gutiérrez, sea al precio que sea, pero a fin de cuentas lo preservó de una segura sanción. Y es mas, de ese manejo del poder se dieron cambios de conciencias, y también de tribunales como el Supremo Electoral, para perdonar la multa de un Alvaro Noboa, que hoy se siente traicionado, como de un Tribunal Constitucional a precio de una ilegalidad condenable que el propio Relator Especial de la ONU, Leandro Despouy lo pone como el ejemplo mas lacerante de que en Ecuador se vive en ilegalidad bajo el mandato del actual presidente.

Tanto o mas culpa tiene el presidente con su gobierno de lo que está soportando el Ecuador, ya que fruto de los acuerdos citó a un período extra para el 8 de diciembre de 2004, para que el Congreso Nacional trate en su segundo punto de la convocatoria: “Análisis y Resolución de la situación legal de la Función Judicial”, queda entonces para la historia consignado el que fue él, con su puño y letra quien llamó a formar el caos.

Y no puede dejar de señalarle el acusativo del caso, el que ha tenido la omisión indebida de dejar hacer lo que hicieron los diputados que se sumaron a su propuesta. Que dejó hacer y dejo pasar, con sus votos y aprobación, el que se hayan elegido al frente de las dos funciones del estado a dos personajes que le tienen paralizadas a las mismas, con suspensiones de sesión o impedimentos de ingreso de magistrados a sus despachos, porque les “da la regalada gana”, para después andar simulando un respeto de funciones del estado, que se vuelve imposible de aceptar por el ato grado de burla que contiene la frase y actitud manipulada y manipulable.

Si se suma a ello lo nefasto que significa el debatirnos entre acusaciones de funcionarios acusados de “coimar” como lo han hecho con el ministro de Gobierno, Oscar Ayerve, por parte de la Diputada Rocío Jaramillo, o las violentas acciones de las bandas tipo “cero corrupción” que actúan a despoblado, a sus anchas en saqueo propio, entonces la moral pública solo merece ser tratada como un pedazo de sayo miserable repartido a suertes en términos de andrajo.

Y finalmente tiene culpa directa, directísima en el retorno de Abdalah Bucaram, de Alberto Dahik y el ex presidente Gustavo Noboa, porque fueron todos estos antecedentes, su voluntad política permisiva, mas la engañifa a la que sometió a toda una nación con una opción de consulta popular, la que le llevó al letargo a la sociedad nacional, al punto de verse sorprendida de la noche a la mañana con los perdones a los corruptos, que él dijo combatir, y que ahora manchan mas su paso por la historia de la presidencia de Ecuador.

Por ello es que sorprende que entre todos estos actores, cómplices o encubridores, utilizando la figura jurídica de la concepción del delito, se muestren tan obstinados en vender la idea de que “luchan por salvar la dignidad de la nación”.

Nada mas duro de asimilar que el cinismo con el que los del PSC, ID, Socialistas, MPD, DP, PK, SP, PRIAN, PRE, CFP e Independientes, tratan este punto, y mas duro aún de aceptar algo, que ellos saben que son culpables, pero quieren echársela al resto para asomar como salvadores.

Es injusto con la nación y la moral de estado, el que el gobierno, el presidente Gutiérrez Borbúa, el ministro Ayerve Rosas, el secretario Cobo Montalvo, y otros más de la cúpula dirigente traten de convencer a la patria que ellos no son culpables. Sería perverso en alto grado el aceptarles que ellos solo han hecho lo que su conciencia les dictaba, y que “han salvado a la nación de un terrorismo judicial”, para caer en manos de quienes ellos mismo los acusaron de corruptos, para sacar como conclusión que “el retorno de Bucaram es culpa de la oposición, porque le beneficia a ella”.

Pues bien, hemos llegado a la fórmula fácil de hacer política demagógica: “Crear miseria para andar abrazando mendigos”; y claro, en medio de una crisis a la que esta demostrado a lo largo de todo este argumento, es fácil decirlo, pero imposible de convencer a la mayoría de los ciudadanos que “ellos los están salvando” porque es sabido que a la vuelta de la esquina ya han “negociado”, por lo tanto habrán justificado para que tuvimos esta crisis.

Duele como nunca que ahora, tras haber hecho todo esto, se lancen a espetarnos en el rostro su solución: El diálogo. Entonces utilizan la palabra hasta degenerarla, y encuentran en ella su única salida. Si todo este conflicto ha sido construido para encontrar 'el diálogo como alternativa' ¿Porque no dialogaron antes?, ¿Porque llevar las cosas a un extremos, para llegar a una respuesta tan simplona?, y vuelven de nuevo a la carga para un problema interminable. En esas nos pasamos hasta el sinfín de la historia.

Este intento de análisis solo busca una cosa: refrescar la memoria colectiva, mantenerla fresca sobre el modo en que fuimos conducidos a la crisis, y para que no se nos olvide ni perdamos como ciudadanía el rumbo o el norte.

El caos creado por la clase dirigente nacional ecuatoriana pone a prueba el sentimiento de responsabilidad de la nación entera. Si no se reconocen faltas entre todos, y dejan de lado sus “afanes salvapatrias”, no llegaremos a nada, mientras tanto en la sociedad ecuatoriana, que se ha quedado con la miseria y los mendigos, rumia en silencio un: “Que se vayan todos” que va sabiendo a reivindicación silenciosa, que de no ser oída va camino a convertirse en estallido de impredecibles consecuencias. ¿Se habrán dado cuenta?.

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