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Edición #4866 |  Ecuador, jueves, 18 de enero de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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Presidente de Ecuador expuso en reunión plenaria de Cumbre de las Américas

2009-04-19 10:03:31
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Juan Carlos Gómez, enviado especial de ECUAMEX

El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, expuso esta tarde, en Puerto España u disertación dentro de las reuniones plenarias que se han desarrollado en la Quinta Cumbre de las Américas. La crítica al neoliberalismo, el apoyo de Cuba, la libre autodeterminación de los pueblos, fueron algunos de los tópicos que el Mandatario abordó en el foro americano.
Ecuadorinmediato.com, pone a disposición de sus lectores la intervención del presidente ecuatoriano, tomando en cuenta que las intervenciones plenarias no son transmitidas, ni tampoco la prensa tiene acceso a las mismas.

“Les traigo un saludo cariñoso de mi pueblo de la mitad del mundo, del Ecuador, con un abrazo interminable para todas, para todos. Para nuestras culturas milenarias, la palabra estuvo exclusivamente al servicio de la verdad. La mentira era, sencillamente, algo individual y socialmente inaceptable.

Este es un momento histórico particularmente duro, se esparce en forma agresiva una de las tantas crisis del capitalismo; la peor, desde los años 30 del siglo pasado. Esta coyuntura nos impone desafíos y también oportunidades, que podemos compartir, dada nuestra matriz común.

Somos pueblos de paz. Compartimos la idea central de que el principio y el fin de nuestras acciones es: el Ser Humano, su bienestar, su desarrollo equitativo. Es lo que la nueva Constitución de la República del Ecuador define como el buen vivir, el sumak kawsay en quichua, otra de nuestras lenguas aborígenes. La Revolución Ciudadana que estamos conduciendo en mi país, afirma los principios del buen vivir y de la paz, que honramos como nación.

“La Patria, es América”, dijo Simón Bolívar, nuestro compromiso con la historia, con nuestra gente, con nuestra coherencia política e ideológica nos lleva a mantener una práctica intensiva en la búsqueda del desarrollo equitativo, el bienestar común.

Proponemos una fructífera relación hemisférica basada en el respeto mutuo y en el diálogo simétrico y franco.   Esta época de crisis es nuestra oportunidad para profundizar los cambios que requieren nuestros países, fortaleciendo y dinamizando los mercados internos, armonizando los novedosos esquemas de integración regional recientemente surgidos en América Latina y el Caribe, incorporando nuevos actores a los sistemas económicos, consagrando la soberanía alimentaria, perseverando en nuestros proyectos energéticos, marcando distancias con el neoliberalismo.

Esta crisis se originó en el insaciable apetito especulativo del capitalismo desregulado de las hipotecas subprime; luego se trasladó a la demanda mundial, por la inestabilidad de los mercados  financieros, en esos mismos mercados que pretenden seguir aleccionándonos sobre regulación, política económica y riesgo país.    Las devaluaciones “competitivas” iniciadas a mediados del año pasado agravan la situación; como siempre ocurre en estas circunstancias, el reflujo de capitales, del Sur hacia el Norte, y la reducción de las remesas, exacerban los desequilibrios externos y agravan la contracción general.

En el 2005, cuando se celebró la IV Cumbre, todavía vivíamos en el Ecuador la larga y triste noche neoliberal en donde la principal víctima fue, sin duda, la clase trabajadora; con el eufemismo de lograr “flexibilidad laboral”, en países que ni siquiera cuentan con seguro de desempleo, se legalizó y legitimó la explotación; se abusó de la contratación por horas y de la “tercerización” laboral.

El neoliberalismo aplastó a la clase trabajadora y privilegió los derechos del capital; el trabajo humano, no es un factor más de producción, es el fin mismo de la producción y todo debe estar en función de ese trabajo.

Estamos cambiando radicalmente, hemos iniciado el futuro, con la Asamblea Constituyente de 2008, eliminamos estas formas de explotación; y, en la nueva Constitución de la República, se las prohíbe.

Estos son tiempos nuevos, con nuevos actores sociales y políticos, con nuevas miradas y actitudes diferentes. Anhelamos relaciones fraternas y respetuosas que reafirmen nuestra voluntad soberana de no permitir jamás una violación a nuestra soberanía, ni pesquisas ni requisas de información, no bases militares extranjeras, ni falsos protectorados. Así entendemos cualquier relación de respeto entre dos pueblos, independientemente del poderío de los mismos.
Estamos celebrando el Bicentenario de nuestro Primer Grito de Independencia, hace 200 años que se encendiera la luz de la libertad para América Latina; por esa libertad conseguida y firmada con sangre de nuestros próceres, debemos decidir nuestras propias formas de gobierno; perseguir nuestro propio desarrollo económico, social y cultural, en función de los mandatos de nuestros pueblos.

Libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad. Necesitamos consagrar el derecho a la libre determinación, tan esencial; pero, tan precario a la hora de sustanciar la convivencia práctica entre Estados, naciones y pueblos del Mundo.

Con legítimo orgullo podemos decir que si la crisis no ha golpeado con crudeza, con extrema fiereza a nuestra economía, es por las medidas oportunas, inteligentes, honestas, que hemos tomado; una serie de medidas creativas, originales, imaginativas; es decir, medidas que constituyen la política económica de la revolución ciudadana, radical, democrática, pacífica.
Miles de hombres y mujeres rubricaron con su vida nuestra primera independencia; mujeres y hombres honestos de todas partes de América, ejércitos internacionalistas, dieron su sangre por nuestra libertad.

¿Cómo fue que la novelería de un neoliberalismo maniqueo y los espejismos de una globalización inhumana bloquearon nuestras más nobles raíces históricas?
Hace escasos meses tuve la oportunidad de proponer, en San Salvador, una nueva arquitectura financiera regional que entonces sonó imprudente y desproporcionada. Hace poco, estas ideas, han sido replicadas por la Comisión Stiglitz y secundadas por China y, de alguna manera, también por Rusia. Incluso las ha recogido, de alguna manera, el G-20.

La propuesta del Ecuador para la nueva arquitectura financiera regional, se basa en:

1-    En el impulso a acuerdos monetarios regionales que incluyan bancos de desarrollo, fondos comunes de reserva y sistemas de compensación de pagos basados en monedas electrónicas;
2-    Una emisión de Derechos Especiales de Giro canalizados a través de organismos multilaterales como la FAO y el PNUMA, para prevenir riesgos de hambrunas, evitando que el FMI reedite la relación asimétrica que le permitía imponer condiciones a los países del Sur;
3-    Una reforma urgente a los tratados bilaterales de inversiones, a los sistemas de arbitraje internacional como el CIADI y a la Organización Mundial del Comercio;
4-    La reestructuración masiva de la carga de la deuda externa de los países del Sur;
5-    Un proceso de regulación financiera que evite la corrupción y la especulación; y,
6-    La superación de patrones de producción y consumo depredadores de los seres humanos y de la naturaleza.

Esta coyuntura puede ser nuestra mejor oportunidad para lograr un exitoso desacoplamiento de la crisis del dólar y de su lógica destructiva. La propuesta que hemos venido madurando, nos permitirá reducir la artificial necesidad de dólares para el comercio internacional y es una opción muy conveniente para nuestra región, incluso para quienes empleamos esa moneda como medio de pago.

El año pasado mi Gobierno recibió de la sociedad civil una auditoría integral de la deuda externa que nos ha permitido discernir si nuestros pasivos externos cumplen los requerimientos mínimos de legalidad y legitimidad que harían obligatorio honrarlos. Este es un problema fundamentalmente ético, pero también puede contribuir a reducir la presión sobre nuestras balanzas de pagos, más todavía en época de crisis.

Si algo necesita esta coyuntura internacional, es una reestructuración general de la deuda externa de los países del Sur para evitar que, desde el Norte, se la convierta, una vez más, en el fiero dogal que apriete la garganta de nuestros pueblos.

Creemos que esta es la ocasión propicia para re-definir el escenario mundial, de forma suficientemente explícita como para garantizar nuestras soberanías alimentarias, no esa ambigua seguridad alimentaria en la que medran impunes los especuladores de Wall Street, tanto como las transnacionales de la biogenética, sin que les importe si nuestros pueblos padecen hambre o si se destruyen sus ecologías.

Nosotros, los países del Sur -en América, Asia o África- no somos los principales causantes de la acumulación de gases de efecto invernadero que ocasionan el incremento de la temperatura en el Planeta. Pero sabemos que, para afrontar esta amenaza global, se requiere el esfuerzo conjunto de todos y todas, en el Norte y en el Sur.

El Gobierno del Ecuador ha asumido decididamente la lucha contra el cambio climático. Estamos convencidos de que el desarrollo humano es posible, sin destruir el Planeta.

Hemos presentado a la Comunidad Internacional el Proyecto Yasuní-ITT para impedir la extinción de dos comunidades originarias –los Tagaheri y los Taromenani- que han optado por su voluntario aislamiento. También evitará el riesgo en una de las zonas de mayor biodiversidad del Planeta, lo que contribuirá a reducir el calentamiento global. Se trata de una novedosa iniciativa que anticipa los esquemas ambientales post-Kyoto, por medio de la cual el Ecuador renuncia voluntariamente a su derecho a explotar casi 900 millones de barriles de crudo pesado emitiendo “Certificados de Garantía Yasuní”.

Estos certificados obligarán al Ecuador a dejar bajo tierra esa inmensa reserva de crudo, con lo cual se evitará emitir a la atmósfera unos 410 millones de toneladas de carbono. Invitamos a nuestros hermanos de América a apoyarnos. Este proyecto marcará el inicio de una nueva era en la lucha por impedir una hecatombe climática, tanto como un nuevo modelo de desarrollo, menos dependiente de las actividades primario extractivas.

Es lo menos que se requiere para acordar, sobre bases de corresponsabilidad, nuestra lucha conjunta contra el cambio climático. La nueva Constitución ecuatoriana es la primera Constitución en la historia de la humanidad que establece derechos para la naturaleza.

Estimados jefes y jefas de Estado, esta es la libre determinación del Ecuador. La misma libre determinación que inspiró a nuestra hermana Cuba a organizarse como una república socialista.
La Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo ya resolvió en diciembre pasado demandar el fin del bloqueo, iniciado hace 47 años, el más largo que recuerde la historia humana. 17 resoluciones sucesivas, aprobadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ya concluyeron en el mismo sentido. En la última, la decisión se tomó por 185 votos afirmativos, de 192 países miembros.

Consideramos interesantes las señales que está dando la nueva administración de los Estados Unidos en relación con la hermana república de Cuba; pero, pensamos que son insuficientes; nosotros, creemos fundamental superar la política anacrónica del bloqueo, apoyamos decididamente la total integración de Cuba a la hermandad americana, económica y políticamente, en todos los sentidos, como hermano integral, como corresponde.

Buscamos el entendimiento entre diversos a través de políticas de paz, de concilio, de consenso y, especialmente, de respeto a la autodeterminación y soberanía de los pueblos del mundo.

Se requieren nuevas actitudes para acordar la arquitectura financiera que hemos venido delineando para promover un nuevo modelo de desarrollo. Luego del estrepitoso fracaso del ALCA, América debe negociar tratados comerciales para el desarrollo que garanticen nuestras soberanías alimentarias y energéticas, nuestras industrias nacientes, el comercio justo, la inserción de nuevos actores sociales, el control de las transnacionales y el derecho a la salud de nuestros pueblos. Mantener los TLC será condenarnos a la exportación primario extractiva.

Nuestra profesión de vida, considera como eje central al individuo social y solidario, que se realiza en la vida compartida con los demás. Si algo nos ha enseñado la historia, es que las sociedades necesitan siempre, de manos muy visibles para lograr la justicia, la equidad y la felicidad.

Esta forma alternativa de concebir la sociedad y la naturaleza, no es espontánea, es producto de la extraordinaria y multiforme riqueza cultural de nuestros pueblos, que han sabido sobreponerse a la adversidad, que nunca ha claudicado frente a la opresión, que repudian la injusticia. Son los obreros, campesinos, pequeños propietarios, poetas, las señoras que venden en los mercados, los maestros, agricultores, todas y todos consideramos tener el mismo derecho a participar en la construcción de nuestro futuro.

América es un pueblo que sigue siendo joven, gracias a la sabiduría de nuestras culturas originarias. Un pueblo que piensa diferente, gracias al compromiso de nuestros Mariátegui, Eugenio Espejo, Simón Bolívar, Eloy Alfaro, Martí, de Sousa Santos, Roa Bastos, García Márquez, Neruda, Víctor Jara, o Ernesto Che Guevara, Salvador Allende, Nela Martínez, Benjamín Carrión, Camilo Torres…

Una renovada propuesta de integración, debe ir más allá de la desgravación arancelaria y del intercambio comercial, sin despreciarlos. Esta visión implica integrar la infraestructura física, compartir los proyectos energéticos, planificar el desarrollo social en forma compartida, construir una nueva arquitectura financiera, promover nuevos tribunales regionales para la solución de las controversias que nos afectan.

Queremos, con toda el alma, aportar en la construcción de un nuevo mundo, vocablo histórico, grande, sonoro, pero, y especialmente, prueba fehaciente del nuevo tiempo, de esta nueva era que está pariendo corazones, esperanzas, y, sobre todo, justicia y soberanía, que son, al final, palabras afines y destinos certeros.

¡Hasta la Victoria Siempre!

Rafael Correa Delgado
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR”.

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