MARIDAJE

Recetas exquisitas, platos elaborados y complejos o una cuidada presentación no son los únicos elementos que necesita un menú destacado; el vino con el que se acompañe es fundamental para realizar una composición digna de los paladares más exigentes.

Una buena comida necesita de un buen vino, pero no de cualquiera sino del vino adecuado para esos alimentos. Usted puede quedar espléndidamente con sus invitados si además de ofrecerles una exquisita comida está acompañada del vino adecuado, para esto está el maridaje.
El maridaje consiste en complementar adecuadamente el vino y la comida. Esta integración se debe buscar a través de los sabores y también mediante las texturas
Maridaje viene de la palabra "maridar" que significa "unirse" o "casarse". En materia gastronómica, podríamos decir que es el término acuñado de un tiempo a esta parte para definir la elección del vino más adecuado para armonizar o "casar" con un platillo o comida.

El mundo de la gastronomía encierra un sinfín de matices, de percepciones, de aromas y de gustos. Tanto, que es difícil hablar con exactitud del maridaje, de la unión íntima y armónica entre dos elementos. Pero más allá de esta definición enciclopédica, se esconde el verdadero sentido del placer de la degustación gastronómica. La combinación perfecta que permita saborear y disfrutar con los cinco sentidos tanto la bebida como la comida.

La elección de ese vino no es sencilla, depende de muchos factores, ya no vale sólo para la carne tinto y para el pescado blanco, ahora usted va a hilar mucho más fino en su maridaje, según el tipo de carne, según el tipo de pescado, según tienen o no salsas y sus condimentos, según el tipo de uva del vino, tempranillo, macabeo, merlot, chardonay, cabernet, ,el mes de cosecha, los meses de crianza, etc

En definitiva usted podrá argumentar ante sus invitados exactamente porqué ha seleccionado este vino y no otro, y explicar claramente su maridaje.

Ante todo tenga en cuenta que sobre gustos no hay nada escrito, así que hay situaciones en que varios vinos pueden acompañar perfectamente una comida, no obstante usted ahora lo sabrá y decidirá el que quiera según su propio criterio.

 

 

REGLAS BÁSICAS PARA BEBER VINOS CON COMIDAS:

1.-Vinos blancos con pescados.

2.-Vinos tintos con carnes rojas.

SE ESTABLECE OTRA REGLA:

1.-Beber vinos blancos antes que los tintos.

2.-Beber vino seco antes que el dulce.

3.-Beber vino joven antes que los viejos.

REGLAS ACTUALES QUE SE AGREGAN A LAS BÁSICAS:

1.-Maridar el cuerpo y las características del vino con la comida.

2.-La riqueza e intensidad del vino con la riqueza e intensidad de la comida.

3.-Maridar la acidez de la comida con la acidez del vino.

4.-Maridar el sabor dulce de los vinos con el sabor dulce de las comidas (frutas, miel, almendras ,comidas con pimienta).

5.-Maridar las comidas frías con vinos ligeros.

OTRAS REGLAS DE MARIDAJES

Unir no sólo el sabor de la comida con el del vino, sino también con la intensidad de sabor y el peso o cuerpo del vino. Esta fórmula es clave, es incluso más importante que la referente a la conexión entre colores mencionada: carnes rojas con tinto y blancos con pescados.

Considerar la textura de los alimentos: algunos entumecen la boca y dificultan la percepción del vino.

La riqueza de sabor de un plato puede ser minimizada a través de un vino ácido o bien acompañada con un vino también consistente y untuoso.

Complementar la acidez de un plato con la de un vino. El limón, por ejemplo, requiere vinos también ácidos.

Los platos salados pueden acompañarse muy bien con vinos con cierto dulzor, que podemos encontrar tanto en algunos tintos como en blancos. También combinan bien con la acidez, otorgada asimismo por ciertos tintos y blancos. Los platos dulces se acompañan bastante bien por vinos también dulces o espumosos.

Si un plato tiene salsa, los sabores de la misma se han de tener en cuenta en la elección del vino.

El queso se toma tradicionalmente con vino tinto pero el blanco es generalmente mejor. Dentro de los blancos los dulces tienen más afinidades con el queso. Para los tintos es mejor elegir un queso suave.

Tener en cuenta que ciertos alimentos van mejor con tipos concretos de uva. Por ejemplo, el Cabernet Sauvignon casa muy bien con el cordero. También una uva tinta como el Pinot Noir casa mejor que las blancas para pescados como el salmón.

Los vinos jóvenes se tomarán antes que los más viejos, los ligeros antes que los fuertes, o los blancos antes que los tintos.
Aunque estas reglas son válidas no constituyen más que una simple orientación, puesto que nada hay que hacer frente a la decisión del particular o a la armonía existente entre un vino y un plato que puede no cumplir del todo tales requisitos.

 

 

 

 

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