FIESTA TAURINA


Los principios fundamentales del toreo clásico impuestos a principios de siglo por Juan Belmonte, han sido los parámetros en los que se ha desarrollado la actividad taurina desde ese entonces.
Las también legendarias plazas de toros quiteñas fueron, cada una en su tiempo, fueron, son y serán escenarios de triunfos y glorias de nacionales y extranjeros.
En los últimos cien años han surgido alrededor de treinta figuras ecuatorianas del toreo que se han consagrado en estos ruedos, en otras de América e incluso hasta de España.
Han transcurrido 102 años desde la primera corrida a la usanza española en Quito, se han celebrado cuarenta ferias en honor a esta bella ciudad y se conoce de cuatro siglos de historia taurina en la capital.


Las plazas de Quito
LA PLAZA GRANDE

Los conquistadores trasladaron al nuevo mundo la afición a los toros. Las corridas constituyeron, durante la época colonial, la diversión más popular. Toda fiesta religiosa, cumpleaños de alguna autoridad importante, cumpleaños de los reyes o nacimiento de algún príncipe español eran celebrados con corridas de toros como número principal.
Isaac J. Barrera, al referirse al siglo XVIII, en su libro "Quito Colonial", relata que toda la vida de la ciudad se concentraba en la plaza de toros, que era nada más y nada menos que la Plaza Grande. El área se cerraba y se construían tablados o palcos, lujosos, costosos y cómodos, en los que las familias vivían, materialmente, durante algunos días.
Desde los palcos, las damas nobles ostentaban hermosura y riqueza y recibían las innumerables pruebas de gallardía y de valor por parte de sus pretendientes, que se entraban a desafiar al toro, porque sabían que al hacerlo, despertaban en los corazones amados, inquietud y admiración.
Los caballeros lucían valentía, al tiempo que paseaban en magníficos y ágiles caballos, con los que debían burlar las iras del toro.
El pueblo siempre alegre y amigo de diversiones y peligros bebía el aguardiente que los ricos y los nobles regalaban, pero más que nada iban a ver la valentía que caracterizaba a algunos, aunque con muy poca técnica, sacando lances al toro más revuelto y bravo.

PLAZA LARREA

De lo que cuenta la tradición, existió a finales del siglo pasado, una plaza denominada Larrea, ubicada en el sector de las calles que llevan el nombre de los próceres de la Independencia Manuel y Juan Larrea, donde se ubican ahora el Consejo Provincial de Pichincha y la Escuela Espejo,
De este ruedo se conoce poco, pero se sabe que, aproximadamente en julio 1898, vio iniciarse a Manuel Pomares "El Troni", español, con toros de Don Santiago Velasco, en la primera corrida a la usanza española que se dio en Quito.

GUANGACALLE

La historia taurina de Quito nos cuenta que el 11 de julio de 1905 se inauguró una placita de toros en las afueras de la ciudad de Quito, en el sector del parque Alameda, junto al teatro Capitol, en la calle Chili, hoy llamada avenida Colombia. Se trataba de una réplica de la plaza española de Aranjuez.
Se sabe además que por este ruedo pasó la andaluza "La Sorianita", la inventora y única ejecutora del rejoneo en bicicleta, según apuntes del cartel de la época.
Otras damas pisaron estas arenas y sus nombres han quedado grabadas en la historia taurina, como Lolita Fernández "Joseita" y "La Mexicanita".

LA PLAZA BELMONTE

Esta plaza está ubicada en la calle Antepara, sector de San Blas. Fue construida por Don Abel Guarderas y se inauguró dos veces: en 1918 y en 1920. Tenía una capacidad para 2.500 personas.
Era una plaza en la que el límite del ruedo era de piedra, frente al cual se levantaban los burladeros; no existía callejón.
Actualmente, reconstruida en el mismo lugar, le pertenece al Municipio de Quito y en ella se realizan festivales taurinos y espectáculos artísticos.

LA MONUMENTAL QUITO
A inicios de la década de los cincuentas, la Cámara de Agricultura de la Primera Zona, adquirió al Municipio de Quito unos terrenos ubicados en "La Y", en los cuales, años más tarde, se propuso la construcción de una plaza de toros.
La intervención de los medios de comunicación y de aficionados como don Galo Plaza y Luis de Ascázubi fue decisiva en la aprobación unánime de este proyecto, en mayo de 1959; Zuleta y Guachalá se confabularon a favor de esta idea.
El Banco del Pichincha financió la construcción y se encargó de la elaboración de los planos, la compañía Mena Atlas, que en su primer proyecto, asesorado por un arquitecto francés, incluyó iglesia, enfermería y hotel. El proyecto costaba nueve y medio millones de sucres, según los datos que constan en el libro "Feria Taurina de Quito". Con los reajustes presupuestarios y arquitectónicos necesarios, se comienza la construcción en agosto de 1959 y seis meses más tarde estaba lista la Monumental en su primera fase, con capacidad para 15 mil personas.
La primera corrida la protagonizaron, el 5 de marzo de 1960, la inauguraron dos toreros Dentro de esta feria inaugural se presentaron otros dos cartels que actuaron el 6 de marzo y para el 13 se anunció el "mano a mano del siglo", donde se enfrentaban los mejores de cada fecha.

Primera feria de Quito

En diciembre de 1960 se da la primera feria taurina en homenaje a la fundación española de Quito.
Hubo rejoneo con Bernardino Landete y fue invitado el ecuatoriano Manolo Cadena Torres. Por desgracia para la afición, todos lo recuerdan, la primera corrida en que actuaron Gómez, Camino y De Paula, resultó un fiasco: los toros no envistieron, los diestros no se lucieron y hasta falló el puntillero; y para colmo, Paco Camino rechazó la única oreja de la tarde.
La administración de la plaza estuvo en manos de la casa Dominguín en la década de los setentas e inicios de los ochentas; más adelante la administró Pablo Martín Berrocal y actualmente pertenece a la empresa Citotusa.
La fachada y cerramiento que luce actualmente la plaza fueron construidos en los últimos años de la década de los ochentas.
Ya empapados u poco de cultura taurina, entremos a las corridas actuales. Nuestra Hermosa ciudad se llena durante la primera semana de Diciembre de personas vestidas a lo “cowboy” y los restaurantes se llenan de shows de flamenco, guitarras españolas y zapateo.
A los alrededores de la plaza de toros, se encuentra una congrecacion de quiteños afanosos por entrar a la plaza y ver como toreros internacionales y nacionales se enfrentan a bravos toros, demostrando valentía y determinación. En las bancas de la plaza se aprecia miles de alegres quiteños con botas en mano y uno que otro abrebocas.


Es así amigos como entramos a las recetas de hoy. Les traigo dos propuestas de sandwichs para que puedan llevar a la plaza y no tengan ningun inconveniente, así como consejos sobre lo que sería recomendable llevar a las corridas.

 

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