VINOS ARGENTINOS, CEPAS, BODEGAS Y REGIONES VINICOLAS



En el hemisferio sur existe una estrecha franja extendida entre el paralelo 32º al 38º donde se encuentran Argentina y Chile (América), Sudáfrica (África), Australia y Nueva Zelandia (Oceanía). En esa franja se encuentran verdaderos oasis donde las condiciones óptimas del suelo, el agua y el clima se unen para propiciar el cultivo de viñedos de gran calidad con los cuales se fabrica excelentes vinos.

Malbec, cepa emblemática de Argentina

Un país llamado Argentina
Ubicado en América del Sur, Argentina limita al norte con Bolivia y Paraguay, al este con el Océano Atlántico, al sur con la Antártica y al oeste con Chile.
Es un país potencialmente vinícola con una extensión de 3´757.407 km2 que actualmente conquista al mundo con sus vinos.
Con su capital Buenos Aires, este país ha logrado captar la atención mundial con productos de exportación como Alfajores, Dulce de leche, carne de res, modelos, pero por sobre todo, El Vino.
La amplia zona dedicada a la vitivinicultura, constituye una extensa franja con pendiente variable, ubicada al oeste del país, al pie del macizo andino, desde los 22° de latitud sur, hasta aproximadamente los 40° de latitud sur, abarcando toda la zona templada.
Esta gran amplitud en latitud norte-sur, combinada con la topografía de los numerosos valles andinos incluidos en la misma, condicionan grandes variaciones ecológicas que posibilitan la clasificación de regiones vitícolas bien demarcadas.

Historia de un país vinícola

En Argentina, la elaboración de vinos tiene siglos de existencia. Los primeros en prepararla fueron los jesuitas en el siglo XVI. Sin embargo, es en el siglo XIX cuando su producción asume un carácter profesional, con la llegada de los inmigrantes italianos, franceses, españoles y alemanes.
Se puede observar el legado de esta migración aun hoy en día si observamos las cepas utilizadas para la creación de la gran mayoría de vino argentinos.

En 1.853 arriba al país el Ingeniero Agrónomo de origen francés, Miguel Pouget. Esta llegada a petición del entonces presidente Sarmiento, logró la introducción de nuevas formas de cultivo de la vid. Hasta la llegada de Pouget, sólo se conocían la vid salvaje, es decir, nada de varietales. Ese fue el punto de partida, para obtener nuevos conocimientos y técnicas que permitieron sentar las bases de la vitivinicultura mendocina.
Otro factor de gran importancia para el crecimiento de esta actividad, fue la llegada del ferrocarril, que propició la distribución de la producción en los centros de consumo.
Para ese entonces, Mendoza, estaba siendo transformada con esfuerzos, para dejar de ser un desierto y empezar a lograr un oasis que permitiera sentar poblaciones de manera estable. Se progresó entonces en nuevas técnicas de riego y obras hídricas.
De acuerdo al modelo capitalista, el vino no estuvo exento de las grandes crisis, y por ello, en 1930, se producía mucho más de lo que se consumía. Esto terminó en un gran problema, que finalmente hizo decaer el precio de vino y por ello los productores en señal de repudio decidieron tirar el vino por las acequias. Esto creó un insólito cuadro, jamás visto, que derivó en animales deambulando por las calles embriagados por el alcohol bebido.
Para regular el problema de los excesos productivos se crea en 1959 la INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), el cual tiene dependencias en todo el país, pero su administración general y sede central, está en Mendoza- Capital vinícola de Argentina.
Desde entonces, Argentina ha logrado grandes estándares de producción mundial, con vinos reconocidos y premiados en todo el mundo. Hoy las estadísticas dicen que aproximadamente de cada 100 litros de vino que se producen en el territorio nacional, 70 se obtienen en Mendoza, logrando así, que la provincia sea la principal productora.
Al día de hoy, Mendoza ofrece grandes posibilidades de establecimiento y conoce de la producción de muchas variedades. Diversidad de uvas, posibilidad de degustar grandes vinos, y conocer el camino del vino, son algunas de las tantas posibilidades con las que se puede encontrar el visitante cuando conozca y disfrute Mendoza

Regiones vitivinícolas y bodegas representativas
El País se divide en 4 regiones vinícolas principales: Mendoza, San Juan, Región Noroeste y Región Sur.

• En Mendoza, la Ruta del Vino se divide en cuatro regiones.

Región 1: Centro-Oeste
En las cercanías de la Ciudad de Mendoza se encuentra un importante número de bodegas, museos y lugares históricos relacionados a la vitivinicultura. Comprende los departamentos de Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú y Luján de Cuyo. Los viñedos se esparcen entre los 650 y 1000 msnm. En Maipú, por ejemplo, se concentran las conocidas Bodegas Martins, La Rural, Viñedos y Bodega La Agrícola, Finca Flichman; Santa Ana, Familia Rutini y Trapiche.
En Luján de Cuyo se encuentran las Bodegas Chandon S.A., que posee el asesoramiento de la casa Moet & Chandon de Epernay, en Francia; Bodega Luigi Bosca, Bodegas Dolium S.A., la primera bodega mendocina con instalaciones totalmente subterráneas.
Región 2: Sur
Comprende los departamentos de San Rafael, General Alvear y Malargüe. Los cultivos de la vid oscilan entre los 450 a 800 msnm. Las bodegas más destacadas son Barral, Bianchi, Suter y Roca.

Región 3: Este o Valle Central
Comprende los departamentos de San Martín, Junín, La Paz, Santa Rosa y Rivadavia. En este valle se concentra la mayor extensión de viñedos de la provincia. Oscilan entre los 640 a 750 msnm.

Región 4: Valle de Uco
Al pie de la Cordillera de Los Andes, los campos de vid se hallan entre los 900 y 1,200 msnm. Comprende los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos. Aquí se ha establecido un importante número de bodegas nacionales y extranjeras, que producen vinos de altísima calidad. Las bodegas más destacadas, entre otras, son Lurton, Salentein y Frapes.

• San Juan
La vitivinicultura se desarrolla principalmente en el Valle del Tulum y en menor proporción en los valles de Zonda y Ullum, ubicados entre la Cordillera de los Andes y la sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan. También se cultiva la vid en otros valles cordilleranos más altos y en consecuencia más frescos, como Calingasta, Jáchal (a 1.165 m sobre el nivel del mar) e Iglesia. El clima es cálido, de gran estabilidad. Las lluvias son escasas. Predominan vientos generalmente suaves y en primavera suele soplar el viento, muy seco y caliente. La incidencia del granizo es mucho menor que en la provincia de Mendoza. Los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en parte cubiertos de arcilla y arena adecuados al cultivo de la vid. Las variedades rosadas y blancas predominan en forma notoria sobre las tintas.
La brisa suave predominante y las ondulaciones del terreno permiten disponer de excelentes condiciones para la desecación natural de uvas con destino a la producción de pasas. Es la zona más apta del país para este tipo de producción. Es en esta provincia donde se producen preferentemente los vinos de licor, debido a la elevada riqueza en azúcares que alcanza la materia prima.

• Región Noroeste
Es una región geográficamente amplia. Comprende el sur de la provincia de Jujuy, parte de las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja y el noroeste de Tucumán. El cultivo de la vid encuentra su mejor expresión en los valles cordilleranos irrigados, cuya altitud oscila entre 1 .000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar.


Pese a la gran amplitud latitudinal que presenta esta región, el cultivo se concentra en los mencionados valles, por lo que no es muy grande la superficie que reúne las condiciones de irrigación y altitud requeridos. Efectivamente, esta región representa el 5,70% de la superficie de viñedos del país.
• Región Sur
Es la más austral de todas las regiones vitivinícolas argentinas y la que está ubicada a menor altitud. Comprende áreas bien determinadas por la provincia de La Pampa, Neuquén y Río Negro, donde la vitivinicultura se asienta en las márgenes de los ríos Negro y Colorado. A diferencia de otras regiones del país, la vitivinicultura constituye una actividad secundaria en la economía de esta región y el cultivo de la vid ha decrecido sensiblemente en los últimos años.
Otras Bodegas son Trivento, Nieto Semetier, Finca las Moras, Navarro Correa, Familia Q Zuccardi y Bodega del Fin del Mundo.


Cepas
Dicen en Mendoza que el mejor "circuito" para conocer el vino es aquel que recorre los paladares. Y para producir este zumo espirituoso, los mendocinos poseen en sus fincas diversas variedades de cepas.

Pero en general las cepas cultivadas a lo largo de Argentina son:
 Cabernet Sauvignon
Inconfundible gracias a la densidad de sus taninos, posee deliciosos aromas frutales, lo cual le confiere un gran cuerpo, sólido y a la vez frágil al saborearlo. Sus matices violáceos son característicos y con el envejecimiento, adquiere una mayor distinción y elegancia. La variedad mendocina, posee un aroma a cassis, mientras que el Salteño a pimientos y el de Ríonegrino, a arándano.

 Malbec
Es el cepaje por excelencia que ha elegido Argentina para identificarse en el mundo, obteniendo grandes reconocimientos como premios y medallas internacionales. Introducida y cultivada gracias a las labores del agrónomo francés Michel Aimé Pouget, que tuvo la tarea de introducir esta variante para la producción de vinos, rompiendo el standard de uvas comestibles que solo existían en ese país en esos momentos. Poseedor de un cuerpo medio, y un agradable sabor, se distingue su color púrpura. Posee una textura que al paladar, da una sensación de rusticidad y de ligera aspereza.




Tempranillo
Es una uva muy sensible a plagas y que resiste poco a las elevadas temperaturas y condiciones de sequía, por ello, se la cuida con gran esmero. Tiene sus orígenes en Rioja, España, donde es la variedad de mayor cantidad de hectáreas plantadas. Poseedora de un sabor dulce, mantiene el equilibrio de azúcares, color y acidez.


 Merlot
Originario de la región de Burdeos, Francia, fue llevada a Argentina con la migración de franceses. Contiene una elegancia y suavidad propias heredadas de sus uvas tintas, que le confieren un color rojizo y un brillo de poca intensidad. En Mendoza sus principales polos productivos se encuentran en Luján de Cuyo, Maipú (Cruz de Piedra).


 Syrah
Es una variedad milenaria, de la cual no se tienen claros sus orígenes, ya que existen distintos tipos de versiones contrapuestas sobre su nacimiento. Existen distintas regiones en los continentes, en las cuales se elabora vinos Syrah. Las ubicaciones mas importante son: Francia, Australia y en zonas cálidas de Argentina.


 Pinot Noir
Es una variedad internacional originaria de Borgoña (Francia). En Mendoza la encontramos en la zona de Agrelo (Luján de Cuyo) y en el Valle de Uco. Estas uvas requieren un clima netamente frío para su adecuada maduración.

Vinos Blancos
 Chardonnay
Cepa blanca, originaria de Borgoña, Francia. Se cultiva también en todas las zonas vitivinícolas del mundo. En Mendoza, se encuentra en San Rafael, Tupungato y Maipú. Al añejarse en barricas de roble, adquiere cualidades de aroma y sabor distintivas de cualquier otra variedad y por ello es uno de los grandes elegidos internacionalmente. Tiene reflejos dorados que complementan su color amarillo verdoso. El ananá, la banana y el melón dan característicos en su olor. Es un vino que al degustarlo, logra dejar su sabor en la boca.


 Torrontés
Es una cepa cultivada en Salta, Argentina, y componente de los vinos blancos argentinos. Originaria de Galicia, España, tuvo su agotamiento hace mucho tiempo en la península ibérica, y mantiene sus vigencia también en La Rioja, Mendoza y San Juan, en Argentina, pero es Salta la que sobresale en cuanto a calidad de producción de estas uvas. Ligero sabor a cáscara de naranja, con olor a ananá, durazno y un toque de miel.


 Viognier
Si bien se le atribuye su nacimiento en la actual Bosnia, también está vinculada a la región de Ródano en Francia, donde tuvo la posibilidad de ser desarrollada ampliamente. Es una variedad de uvas de reciente aparición en el mercado argentino. Existen en la actualidad unas 200 hectáreas cultivadas de esta variedad, de las cuales 110 están en Mendoza y el resto en la vecina provincia de San Juan. Al ser "novedosa" en nuestro medio, da vinos muy jóvenes. Utiliza temperaturas mucho mas bajas de cultivos que otros blancos. En su sabor y cuerpo, posee una estructura más bien vigorosa, con aromas frutales a damasco y durazno; y otros florales como la magnolia y la madreselva



 Chenin
Tiene sus cultivos en San Rafael (sur mendocino) y sus orígenes en Francia. Posee un selecto y característico aroma a durazno, damasco y manzana verde. Dueño de una suavidad y frescura, acompaña ensaladas, berenjenas asadas, pescados de mar y queso parmesano.


 Sauvignon Blanc
De origen localizado en el sudoeste de Francia, esta cepa que etimológicamente debe su nombre a una derivación de: "sauvage" (salvaje) y "Vignon" (Viña); es básicamente eso: la adaptación de una viña salvaje (blanca) francesa. En Mendoza, encontramos que se cultiva en Luján de Cuyo, Junín y Maipú. Característicos son, su perfume a cassis, valeriana y almizcle aromáticamente hablando, y un intenso aroma a toronja rosada si de frutales se trata.


 Riesling
Es una uva tradicionalmente Alemana, que tiene no menos de 600 años de existencia de acuerdo a la información que se ha logrado recopilar. Es bastante escasa su producción en Argentina, pero se la produce.


 Semillón
Originario de Burdeos, Francia, la producción de esta variedad era considerada como un vino de mesa y de baja calidad. Pero con el paso del tiempo demostró que no es así, revindicándose y demostrando sus sobradas características que lo convierten en uno de los vinos mas exquisítos, apreciados por su longevidad. En la actualidad, existen 892 hectáreas cultivadas de esta variedad en Mendoza (generalmente en el Valle de Uco), del total de 1027 que existen en Argentina. Esta variedad se utiliza también para producir varietales, dando excelente resultados. Es básicamente dulce y de consistencia cremosa y adquiere un sabor interesante al almacenarse y añejarse.



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