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Edición #4501 |  Ecuador, domingo, 22 de octubre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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PHILIP AGEE, EL HOMBRE QUE "TORCIÓ" LA HISTORIA DEL ECUADOR

2008-03-15 08:55:49
Entrevistas
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Documentos

Por Francisco Herrera Aráuz

Fue en 1977, tiempo en que cursaba mis estudios en las aulas del "Mejía", que uno de los compañeros que más influyó en mi formación política, Pedro Saad Vargas, hoy destacadísimo intelectual y dramaturgo teatral, me facilitaría un libro "clandestino", que circulaba por los ámbitos de la política en Quito, se trataba un extracto de "La CIA por dentro – Objetivo Ecuador".

Fue en 1977, tiempo en que cursaba mis estudios en las aulas del “Mejía”, que uno de los compañeros que más influyó en mi formación política, Pedro Saad Vargas, hoy destacadísimo intelectual y dramaturgo teatral, me facilitaría un libro “clandestino”, que circulaba por los ámbitos de la política en Quito, se trataba un extracto de “La CIA por dentro – Objetivo Ecuador”..

El libro “Inside of the Company” escrito en 1975 por el norteamericano Phillip Agee, había llegado a Ecuador de manera subrepticia, pese a que una buena parte del mismo le competía a nuestra nación, porque relataba en forma impresionante como se había “torcido” la historia del país.

Fue repugnante leer en esos días como caían en forma baja y ruin los que habían vendido a su patria, y en ese momento eran nombres que sonaban actuales, que intervenían en la política ecuatoriana; ellos eran los rectores de la moral y promovían el “retorno al orden constituido”.

Como muchos conocen, me inicié como reportero de televisión en 1979, y mi actividad periodística me llevó a acercarme a muchos de quienes eran o habían sido “contactos” o vulgarmente conocidos como “agentes de la CIA”. A varios de ellos tuve la entereza de reclamarles por su triste pasado, y las respuestas eran marcadas por la cobardía de haberse visto descubiertos, pero trataban de justificarse diciendo que en “el momento que se vivía... usted comprenderá, quizás nos entiendan”, pero admitieron que se “vendieron a la CIA”, y que traicionaron a su patria.

Hoy, la mayoría están muertos, creo que de todos los nombrados sobreviven dos o tres, quienes deben cargar, junto con su vejez, el pesado fardo de la traición, el gesto más innoble del ser humano, y no hay pena en divulgar sus nombres, como tampoco acusar a la memoria de los muertos, porque con su actitud hicieron daño, provocaron asesinatos, destruyeron honras ajenas y dividieron al país. Es decir, ellos, junto a este agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés), “torcieron” la historia del Ecuador, y eso debe conocerse.

Por ese motivo, para corroborar lo dicho, comenzó mi interés por entrevistar a Phillip Agee, porque de lo que había escrito se desprendieron luego una serie de hechos históricos para Ecuador, y porque mi afán por la verdadera historia de la nación ameritaba que se documente con su propio testimonio, para que no se pierda o se esfume el rastro.

Lo busqué por años. Extrañamente se habían desvanecido, tanto el libro como el agente.

El libro en sí fue “prohibido” en Ecuador, por ponerle un término. Casi nadie lo ha leído en su versión en inglés, pese al impacto mundial que produjeron las revelaciones de Phillip Agee. Nunca ha constado, ni siquiera por asomo, en las grandes o pequeñas librerías del país, y ni se diga en la lista tan subjetiva como comercialista de “los 10 más leídos” que se publican con frecuencia en los diarios ecuatorianos; sin embargo, el libro fue traducido a seis idiomas y, sirve todavía como una especie de texto de estudio para quienes desean conocer de las operaciones de la CIA en nuestras naciones.

En cuanto a la versión “clandestina” de 1.500 ejemplares, que editó con la debida autorización de Agee el Movimiento “Segunda Independencia”, dirigido por el respetable escritor Jaime Galarza Zabala, en 1975, se perdió fácilmente. No había manera de ubicar un ejemplar; parecía que “alguien” que suele controlar la circulación del papel en Quito se había apropiado del escrito y no quería que se lea, porque los nombres e instituciones que constaban en el libro de Agee no debían ser conocidos. Pero, fue en el 2000 que mi hermano Nelson halló un ejemplar en los arrumacos del “mercado barato” de la Plaza Arenas, de Quito, a un valor ínfimo de $0,50 centavos de dólar.

En la década de los 80´s le seguí la pista a Phillip Agee, mas no era posible ubicarle. Estados Unidos le retiró el pasaporte y tuvo que refugiarse en Cuba, donde comenzó su conversión a la difusión de la verdad. Escribió otros libros más como “Acoso y fuga”, que lo compré en Madrid, donde da a luz toda la persecución que sufrió por haber descubierto a los agentes de la CIA en Ecuador como en otros países.

En cuanto al destino de Agee, fue en México, con ocasión de mi trabajo diplomático, que pude obtener una primera pista al conversar del tema con el embajador de Cuba, Jorge Bolaños, grato amigo, quien me dio a luz datos tales como que Agee vivía en tiempos divididos, entre La Habana y Suecia; que su convicción a favor de la revolución cubana, que tanto combatió como agente, le había llevado a convertirse en su promotor a través de una agencia de viajes denominada “Cuba Linda”, con la cual lograba reivindicarse, al tiempo de dictar conferencias contra la acción de Estados Unidos y su política exterior de intervención en nuestras naciones.

A mi retorno me ganó el vértigo del trabajo en crear Ecuadorinmediato.com, hasta que a finales del 2006 me llegó la noticia de Phillip Agee. Estaba enfermo e iba a pasar en Cuba una temporada, donde dictaría una serie de conferencias; consideré entonces que había llegado la hora de entrevistarlo.

Tras los contactos previos con la Embajada de Cuba en Quito, Agee dio su aceptación a conversar conmigo. Desde esa delegación diplomática recibí toda la ayuda, se me otorgó la visa sin ninguna restricción, como pudiese pensarse que sucedería cuando la pide un periodista, y en cuestión de una semana aterricé en La Habana a fines de febrero, previo al carnaval en nuestro país, mientras en la isla la vida era normal.

Tuve que esperar tres días en el “Habana Libre”, mientras se me daba respuesta de la ubicación del personaje a entrevistar. La espera fue tensa, larga; me daba la impresión de que se había agravado en su salud o había cambiado de idea. Pero fue ese lunes 27 que me pude comunicar personalmente con él, por vía telefónica. Irónicamente estaba a diez calles de donde estaba alojado y me esperaba en su departamento, ubicado en el barrio de Vedado, en el lado sureste de La Habana nueva.

El personal del Centro Internacional de la Prensa de Cuba me llevó hasta el sitio, y yo, cargando mi cámara filmadora, un equipo de audio, mis libretas de notas y la famosa edición “clandestina”, pude arribar al lugar.

Agee vivió en un departamento especial que le había dado el gobierno cubano. Eran las tres de la tarde de ese lunes cuando timbré en el número tres del piso donde vivió el ex agente. De su imagen solo tenía una foto en blanco y negro, muy antigua, que había publicado en 1977 la desaparecida revista “Nueva”, que hizo mención al tema, la única quizás que lo reseñó en Ecuador.

No tuve que pasar por ningún filtro de seguridad, no había señas de algún operativo especial para proteger a este hombre, que fuera considerado hasta su muerte como uno de los enemigos más grandes que tuvo Estados Unidos.

Quiero partir entonces haciendo una clara advertencia que, para entender este diálogo, el último de Phillip Agee en su vida, y quizás el único que se dio sobre Ecuador (no sé si algún colega periodista difundió alguna otra entrevista con el ex agente en el país; no tengo datos precisos), y la advertencia es que para entender este diálogo debe leerse el extracto del libro “La CIA por dentro – Objetivo Ecuador”, que hemos procedido desde este sistema informativo a digitalizarlo con la debida autorización que me diera Agee para hacerlo, con el fin de que se entienda el contexto de la entrevista, conociendo de cerca que su libro no se difundió en Ecuador lo
suficiente como para hacer mella en la historia nacional.

El extracto citado del libro es revelador. Le pido que lo lea con precisión, y asimile para su criterio todos los datos que en el mismo constan, para que pueda leer el diálogo que presento a continuación.

EL ENCUENTRO CON PHILLIP AGEE

Tras tomar el ascensor, uno viejo de esos que todavía funcionan en Cuba, llego al piso asignado. De pronto me abre la puerta un hombre anciano, muy afectado en su rostro, todavía en pie, pero con sentido peso de su enfermedad.

Tras treinta años de espera, finalmente, tenía al frente al hombre que “torció” la historia del Ecuador.

La conversación previa a la entrevista fue más bien explicativa de parte de los dos: yo, para contarle de lo que se trataba Ecuadorinmediato.com; él, para pedirme que cuente esta verdad, su verdad, tal cual la asume en la entrevista.

Sentí en el peso de su mirada: que si algo conservó Phillip Agee, como agente de inteligencia, fue su frialdad y cálculo prolijo de sus expresiones. A veces, cuando hablaba con mucho énfasis, no expresaba en su rostro el impacto de sus palabras; así fue la entrevista: fría, directa, sin que le perturbe una sola de mis preguntas, como tampoco le afectaron las acusaciones que pesan todavía por sus actos en contra de nuestro país.

Puedo afirmar que Phillip Agee fue lúcido y muy claro en sus respuestas. Pese a las condiciones de su vida,
recordó con precisión y exactitud muchos de los datos, nombres y hasta circunstancias de su paso por Ecuador, y ello se puede comprobar, tanto en el audio como en el vídeo de este diálogo, y que están a su disposición en el sistema de descargas de www.ecuadorinmediato.com/radio.

Debo confesarle a usted que es muy difícil entrevistar a un personaje que ya había revelado todo, y que para colmo, estaba al borde de morir. Por ello, esta entrevista, como suelo hacerlas, no es un juzgamiento ni un acto inquisitorial. Es un diálogo para reconfirmar su acto de valentía por revelar lo que se había ocultado, y de mi parte, el sentimiento de entregar un aporte a la historia del Ecuador, con la necesaria comprobación del equilibrio necesario en el periodismo, para conocer la verdad en un plano estricto de justicia informativa.

Philip Agee, el agente de la CIA, el hombre que “torció la historia del Ecuador”, murió el 7 de enero de 2008 en La Habana. Tenía 72 años.

Entrevista con Phillip Agee

FHA: Primero, muchas gracias por recibirme y permitirme esta entrevista con usted

Phillip Agee: Encantado.

Partamos de su decisión, más la decisión de la CIA, de trasladarlo a Ecuador a su primera misión. ¿Por qué Ecuador en los planes de la CIA?

Bueno, cada país latinoamericano estaba y ha estado siempre en los planes de la CIA. La CIA es una organización que recolecta información acerca de las posibles amenazas a los intereses de Estados Unidos, de manera que la CIA está en todas partes. En América Latina, en cada embajada, hay una oficina de la CIA que se llama una “Estación”, con un jefe y subjefe y varios oficiales trabajando como yo trabajaba en Ecuador, así es que son programas que datan de los años 40’s, realmente. En América Latina lo que pasó cuando se fundó la CIA, en el año 1947, fue que muchos Oficiales del FBI, que habían controlado la situación en América Latina durante la segunda guerra mundial, se trasladaron a la CIA, para continuar en América Latina y la división de América Latina en operaciones de la CIA fue muy conocida por la cantidad de ex oficiales del FBI que habían cambiado a la CIA cuando se fundó, porque la CIA tomo control sobre la inteligencia de los Estados Unidos en América Latina. Así que estos programas, que llevaba acabó yo y otros trabajando conmigo, fueron programas que tienen su origen muchos años atrás, en los años 40’s, 50’s, así que supongo que hay todo indicio de que continúan hasta ahora mismo.

Hagamos un recuento de la historia de su paso por Ecuador. ¿Cómo calificaría su misión en el Ecuador, usted, históricamente?

Bueno, yo no he tenido una misión personal, yo fui allá para formar o para ser miembro de un equipo de oficiales. Cada uno de los cuales estaban manejando sus propias operaciones, o sea, operaciones en la “Estación”. Todo eso está bien definido y detallado en el primer libro mío: la misión principal, cuando yo llegué, era el aislamiento de la revolución cubana, eso fue la misión principal, la más alta prioridad en toda América Latina.

¿Vieron en el caso del Ecuador, por ejemplo en los 60’s, como un país cercano a caer en manos del comunismo internacional?

No. En cuanto el partido comunista no era muy fuerte, era, es decir, realmente débil, pero esos fueron los años de Kennedy y hubo un énfasis en lo que se llamaba en aquel tiempo “contrainsurgencia” y esto fue para evitar la toma de poder por otro movimiento parecido a lo que había pasado en Cuba y hubo, como todo mundo en aquel tiempo sabía, hubo movimientos revolucionarios armados, en varios países de América Latina. El papel de la CIA en aquel entonces fue de penetrarlos y de suprimirlos, es decir, reprimir, utilizando los servicios de seguridad, servicios militares, policías locales; y este programa tenía cierto éxito, porque en Argentina, en Uruguay con los Tupamaros, en Brasil, en Perú, en distintos países, hubo movimientos de cierta importancia que fueron reprimidos en los años, sobre todo en los años 60’s y 70’s.

En el caso ecuatoriano no se da, pero en ese ínterin en el que usted está tienen que verse caer a dos gobiernos: Velasco y Arosemena.

Exactamente.

¿Para ustedes Velasco era peligroso y Arosemena comunista?

No, no. No, el problema era que la izquierda en Ecuador estaba creciendo en importancia e influencia durante esos dos gobiernos, y cuando hubo el golpe contra Arosemena resultó una junta militar de cuatro oficiales, creo, y eso estuvimos bastante satisfechos con eso, porque comenzaron de inmediato a reprimir la izquierda.

¿El objetivo era reprimir a la izquierda?

Sí, y forzarles en exilio también.

Pero entonces, ahí el punto es: ¿eran los presidentes o sus entornos los que llevaban a que ustedes conspiren en su contra?

No era exactamente así. Nosotros llevamos a cabo estudios constantes de lo que era la amenaza de la izquierda y esto, por supuesto, incluyo el partido comunista, incluyo otros partidos de izquierda, de la Unión Revolucionaria de la Juventud (URJE), allá en aquel tiempo, y también la penetración por la izquierda de los Gobiernos, es decir, el Gobierno de Arosemena fue bastante penetrado por gente de la extrema izquierda, como escribí en mi libro (La Compañía por dentro), y eso vimos con mucho temor.

¿Eran para ustedes peligrosos los movimientos estudiantiles, los indios, los movimientos obreros o los estudiantes ecuatorianos en general?

En general, nosotros postulamos nuestros candidatos para las elecciones en la FEUE, y nosotros también financiamos candidatos del Partido Liberal, del Partido Conservador, sobre todo, y también del movimiento Social Cristiano. De manera que, como queda bien claro en el libro, habíamos tenido la vida política del país altamente penetrado.

¿El objetivo era solo la izquierda, o el objetivo era país frente a la izquierda?

El objetivo era lograr nuestras metas en cada país de la América Latina, y en el caso de Ecuador eso fue, como dije: Primero, aislar la revolución cubana, esto quiere decir, que estuvimos obrando para el rompimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba por todos los países de América Latina. Y cuando llegue allá, Velasco Ibarra había sido reelegido, creo que por cuatro veces o algo así, y él no quiso romper con Cuba, ni tampoco sus más importantes Ministros, ni tampoco Arosemena, cuando él sucedió a Velasco, así que tuvimos que luchar continuamente, intentando causar las provocaciones que resultaría en un rompimiento y a través de la propaganda, sobre todo la acción política, a través de estos partidos políticos, y por fin lo conseguimos, no me acuerdo exactamente, quizás marzo del 62 o por ahí, cuando el gobierno de Arosemena…

¡Subió al poder!...

No, ya estaba en el poder por varios meses, pero hubo una revuelta en Cuenca, creo, por los militares, en ese sector, y Cuenca fue muy importante en aquel tiempo en cuanto a los servicios militares.

Ahora, ¿ustedes logran dividir, debilitar, casi desaparecer al partido comunista ecuatoriano, lo logran fragmentar ustedes, al punto casi de anularlo?

Yo no creo que eso pasó en el tiempo en que yo estuve allá. Como en todo el Ecuador, hay divisiones entre la Sierra y la Costa, y el partido estuvo dividido más o menos así: el Comité Provincial de Pichincha fue casi como un Comité Central de la Sierra y en la Costa estuvo la Dirección bajo Pedro Saad, en aquellos años.

¿Usted logra entonces penetrar más al de la Sierra, al de Pichincha, al de Rafael Echeverría Flores?

Yo no me acuerdo muy bien ahora, hace tantos años que no reviso esto, pero el partido en ambos lugares, o sea, tanto en la Costa como en la Sierra, fue penetrado. Tuvimos nosotros agentes que estaban militando en el partido y también tuvimos operaciones técnicas: de escuche, de fotografía, etc. De manera que nosotros sabíamos, conocimos bastante bien, lo que estaba pasando dentro del partido, pero iba a decir, que llevamos a cabo continuamente estudios sobre la posibilidad de un brote de violencia, es decir, las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos, basados en Panamá, harían visitas regulares a Ecuador y a Perú y a Bolivia etc., estudiando también el problema, o sea, el nivel de amenaza que representaba la izquierda, tanto por la vía electoral, como por la lucha armada.

Tras su acción, tras lo que ustedes hacen, ¿creen que lograron debilitar a la izquierda ecuatoriana?

Yo creo que hasta cierto punto sí, en aquellos momentos, porque hubo mucha represión después de que la Junta Militar entró en el poder, eso sería como en julio del 63 y muchos, varios de los dirigentes fueron exiliados, o sea tuvieron que ir al exterior, y esa represión sí creo que debilitó hasta cierto punto a la izquierda, pero la izquierda no iba a desaparecer nunca, porque las condiciones objetivas en Ecuador eran tan extremas, en ese sentido quiero decir, con la distribución de la riqueza, de los ingresos, del analfabetismo, de toda situación de las comunidades Indígenas en Ecuador, esas fueron condiciones que por sí mismo fomentaba el crecimiento de la izquierda. Y estamos viendo hoy mismo lo que ha pasado años después, en un país como Venezuela por ejemplo, como Bolivia, Uruguay.

Casi similares condiciones…

Bueno, eso para mí es la prueba de que, a pesar de todo lo que hicimos y lo que otros han venido haciendo a través de todos estos años y que siguen haciendo hoy desde la embajada en Quito, desde el Consulado en Guayaquil, esas son realidades que no desaparecen, porque tienen que seguir esa lucha, para preservar intereses norteamericanos.

Esa división contra la izquierda, con operaciones preparadas, fragmentadas, ¿sigue hasta ahora siendo un objetivo de la CIA?

Bueno, una táctica era de dividir y penetrar la izquierda.

¿Y fundar partidos paralelos?

Sí. Nosotros vimos la situación en tal o cual país, incluso Ecuador, entre los enemigos y los amigos, los aliados y los enemigos, y desde el Partido Socialista hacia la izquierda fueron evaluados como enemigos de nuestros intereses, de los intereses de Estados Unidos, y desde el Partido Social Demócrata, fundado por Naranjo,(Manuel Naranjo Toro), este partido era una creación nuestra, y desde ese partido hacia la derecha, hasta incluso ARNE, que era semi-fascista, una organización cuasi-fascista, todas esas fueron las fuerzas políticas que apoyamos y que utilizamos en nuestras campañas contra la izquierda. Las operaciones fueron para penetrar las instituciones de poder, es decir, los partidos políticos, los sindicatos, los gobiernos mismos, las organizaciones de jóvenes, de estudiantes, de mujeres, comunidades religiosas, organizaciones de profesionales y de cultura, también los medios de comunicación, muy importante, y pudimos nosotros colocar nuestros materiales a través de periodistas, a quienes pagamos, para publicar nuestros materiales, como si fuera del mismo periodista.

O del partido, o del frente político que aparecía, supuestamente…

Sí, nosotros logramos la formación de algunos frentes: frente anticomunista, me acuerdo era uno, y no me acuerdo, dependía de la situación del momento.

Ahora, la pregunta es: ¿en el Ecuador, por qué se vendían con tanta facilidad los ecuatorianos para convertirse en agentes o informantes de la CIA?

Bueno, algunos sí acordaron a trabajar con nosotros y otros no. Yo me acuerdo bien el haber intentado reclutar a ciertas personas que me rechazaban.

Y los que aceptaban, ¿por qué aceptaban?

Dinero.

¿La mayor razón era dinero?

Yo creo que, en la mayoría de los casos, era dinero. En algunos casos también era desilusión con el partido. Hubo distintos motivos, pero, por debajo de todo eso, siempre era motivo económico.

¿Cómo le trataba la CIA a ese tipo de personas que estaban traicionando a su país y traicionando a su Patria? ¿No les trataba como traidores a la Patria?

Dependía de quién era la persona. Por ejemplo: hubo políticos que no veían su colaboración con nosotros como traición, ellos estaban teniendo la idea de que estaban apoyando a la preservación del sistema, y estos serían los partidos tradicionales, porque era una cosa muy natural, que tuvimos relaciones, por ejemplo, con el ministro de Interior o subsecretario del Interior (Manuel Córdoba Galarza), oficiales del Gobierno de cualquier tipo, con militares también, con policías, y esos fueron contactos permanentes.

¿Nunca se cruzó en el debate el factor moral de que ellos estaban haciendo daño a una Nación y que ustedes, como parte de la CIA, estaban contribuyendo hacer daño a una Nación?

Bueno, no. Porque se identificaban con nosotros o con los intereses de Estados Unidos, de manera que eso de ninguna manera, en sus ojos, era traición al país, a Ecuador. Por otro lado, hubo los espías en un partido de izquierda, por ejemplo, que sí estaba traicionando al partido, y hay que distinguir entre lo que hacía una persona y en lo que hacía otra, pero no era difícil lograr esa identificación de la persona con nosotros.

La penetración que ustedes lograban con más facilidad, los que más fácilmente se entregaban a esas presiones, ¿eran solo sectores políticos, eran solo sectores de izquierda o eran sectores de la derecha política y de otros tipos de agrupación en el Ecuador?

Bueno, como ha visto en mi libro, de todos los sectores, sobre todo la sociedad civil tradicional. Entre los jóvenes y estudiantes, por ejemplo, los partidos políticos tradicionales, estas fueron operaciones en la sociedad civil, y es muy interesante saber que este fue el campo de operaciones de la CIA, en acciones encubiertas hasta el año 1985, más o menos. Lo que pasa es que la CIA tenía estas operaciones, y eran bastas por todo el mundo, y hubo un desastre en al año 1967, en febrero, cuando Washington Post publicó una denuncia, un reportaje, sobre las fundaciones que utilizaba la CIA para pasar dinero al exterior. Hubo algunas fundaciones verdaderas, o sea, legítimas y otras que no eran más que papel.

¿En ello estaba incluido el Ecuador, las operaciones trabajaban en Ecuador?

A veces sí. Yo no me acuerdo de un caso exacto ahora, pero el problema siempre era el encubrimiento del dinero que le dimos a las organizaciones o a los dirigentes de las organizaciones. Ellos siempre tenían problemas en encubrirlo, no podían explicar de dónde vino o vinieron estos $10 mil dólares, o algo así. Y en el año 1967, como dije, hubo este reportaje que condujo a otros reportajes, y todo lo que era ese mundo de operaciones internacionales de la CIA, vino para abajo. Unos dos meses después de ese escándalo, que fue reportado por todo mundo, el congresista Dante Fashell, de Miami, muy bien vinculado con los cubanos extremistas allá en Miami, él propuso el establecimiento de una fundación legitima, pública, para canalizar todo ese dinero, como si fuera dinero limpio y abierto de todo eso. Pues esa propuesta de Fashell no marcho en aquel tiempo, por la guerra en Vietnam y otras cosas. Pero en los años 70’s ocurrió entre los dirigentes de la clase política en los Estados Unidos, sobre todo la política exterior, lo que llamaron un Nuevo Pensamiento, y esto fue la época de las terribles dictaduras militares en el Cono Sur, en Brasil, en Centroamérica. Y el nuevo consenso en las opiniones de esas personas era que quizás estos regímenes tan represivos no fueron la mejor manera de conservar los intereses de Estados Unidos, y habría que promover la democracia, y esto condujo a varias etapas, pero en 1984 el Congreso estableció la Fundación o Fondo Nacional para la Democracia, National Endowment for Democracy, en inglés, y esta organización comenzó con un presupuesto de $16 millones y creo que ahora es $80 y pico.

¿Pero es el que canaliza los fondos ahora?

Sí. En ese año 84, 85, fueron establecidas cuatro nuevas fundaciones que recibirían el dinero del Fondo Nacional para la Democracia. Una de esas fundaciones es el Partido Demócrata, otro el Partido Republicano, otro de la Cámara de Comercio Nacional y otro del Movimiento Sindical. Estas cuatro fundaciones reciben el dinero del Fondo o de la Fundación Nacional para la Democracia y lo canalizan a organizaciones en el exterior. Pero hay también varias ONG’s también que reciben dinero, por ejemplo: en caso de Cuba.

¿La Fundación Cubano -Americana?

Bueno, ese es uno. Y uno de los primeros pagos de este Fondo Nacional para la Democracia fue hecho a la Fundación Nacional Cubano Americana, y han recibido dinero todos los años.

Toda la cantidad que han podido...

Pero ahí también canalizan fondos enormes. Y actualmente en Venezuela, el gobierno de los Estados Unidos está financiando y fomentando el desarrollo de organizaciones de oposición, a través de fondos, dinero de la Agencia Internacional de Desarrollo “USAID”, a través del Fondo Nacional para la Democracia, directamente a veces del departamento de Estado, y su plan es el tratar de lograr la derrota de Chávez en diciembre.

En el caso concreto Venezuela…

Sí. En el caso de Cuba, del que iba a decir, hay una pequeña industria en Miami, donde estas ONG’s, se han organizado desde hace unos años, y ellos tratan de fomentar organizaciones idóneas llamadas “Disidentes en Cuba”. El presupuesto de 2005, 2006, eran de $59 mil millones de dólares: eran $36 millones para “fomentar la democracia y promover derechos humanos”, todo esto entre comillas, por supuesto.

Si nos retraemos un poco, y quiero detenerme un momento en lo que sucedió con las dictaduras militares, ¿qué paso en el caso ecuatoriano entre las operaciones de la CIA y los militares en nuestro país y las fuerzas de seguridad y fuerzas policiales? ¿Eran fáciles de penetrar, lograron llegar con un proceso ideológico en ellos, concretamente en el caso de Ecuador, con los militares?

Bueno, yo creo que de inmediato, cuando hubo el golpe contra Arosemena. No me acuerdo de los nombres actualmente de los cuatro militares.

Gándara, Freire, Castro Jijón y había otro más…

Bueno, era Gándara (Gral. Marcos Gándara Enríquez, miembro de la Junta Militar) con quien establecimos contacto. Es posible que hayamos tenido contacto con Gándara antes del golpe, pero él fue el miembro de la Junta Militar con quien tratamos asuntos continuamente.

¿Cómo consideraban ustedes a las Fuerzas Armadas, a propósito en ese momento en el que usted actúa? ¿Las Fuerzas Armadas del Ecuador eran progresistas o eran retrogradas? ¿Eran pro-gorilistas o eran de una actitud abierta y democrática? ¿Cómo les tomaron a las Fuerzas Armadas ecuatorianas?

Bueno, en aquel tiempo, yo no me acuerdo que eran democráticos, porque establecieron una dictadura, casi fascista y comenzaron de inmediato la represión de la izquierda, gente que no habían cometido ningún crimen, simplemente ha militado en alguna que otra organización revolucionaria.

Pero si estaba propiciado esto para atacarles, por la CIA, evidentemente iban a responder, iban actuar de esa manera, era lógico.

Sí, sí era lógico. Y nosotros pensamos en aquel tiempo que la represión y el debilitamiento de la izquierda era muy importante hacerlo, y seguimos con los intentos de aislar a la revolución y su influencia en América Latina, y la revolución cubana tenía bastante importancia en Ecuador en aquel tiempo y también en el resto de América Latina. Nosotros tratamos de impedir viajes de ecuatorianos a Cuba, para conocer la revolución o cualquier cosa y logramos, hasta el año 1964, el rompimiento de cada país de América Latina con Cuba, salvo México. Hubo un acuerdo secreto entre Días Ordaz y nosotros, porque Días Ordaz, el presidente de México, trabajaba íntimamente con la CIA y también antes de él, López Mateos, y después, Echeverría, todos. Entonces hubo un acuerdo secreto de que se mantendría abierta la embajada mexicana en la Habana, como un puesto de escucha, de observación, y diplomáticos mexicanos que trabajaban con nosotros fueron enviados aquí, a la embajada de México en la Habana. De manera que el hecho de que México no rompió con Cuba, mientras que todos los demás sí, eran simplemente porque hubo un acuerdo secreto para mantener algún puesto de escucha aquí en la Habana, a través de una embajada.

Señor Agee, ¿cómo consideraba el presidente Kennedy a Ecuador?, (porque es el tiempo que Agee actuó como agente en nuestro país) ¿Cuál era su visión con relación al país?

Para ser honesto yo no sé qué pensó de Ecuador, pero lo que sí sé es que cuando él entro como presidente, y poco tiempo después, creo que era en marzo de 1961, Kennedy se reunió con los embajadores latinoamericanos en Washington y anunció lo que se nombró la Alianza para el Progreso. Ahora, esto fue para una serie de reformas, para eliminar las peores injusticias que existían, comenzando con la tierra. Fue un programa algo progresista en aquel tiempo, yo estuve muy a favor de todo eso, porque había estudiado al Ecuador antes de ir. Conocí el problema de latifundio, minifundio y varias otras cosas, incluso la distribución de los ingresos y la riqueza, sabía que hubo grandes injusticias y uno no tenía que hacer más que circular por la ciudad de Quito o ir a Latacunga y ver todo eso.

Y todo eso comenzó una transición política mía, en mí, es decir, que mientras pasaban los meses y años, no vi las reformas materializar, es decir, que los Estados Unidos tenía un dilema en América Latina, incluso Ecuador, porque si ellos fomentaban estas reformas podría abrir la puerta hacia gobiernos izquierdistas y los cubanos estaban dando el ejemplo, por ejemplo, en mayo del 59, la primera Reforma Agraria. Y todo el mundo sabía que mucha de la injusticia en la América Latina tuvo como raíz la distribución de tierra, y yo, como estuve a favor de todos estos programas y reformas que había iniciado Kennedy, mientras me di cuenta que no se iban a realizar efectivamente, me causó una cierta desilusión.

El hecho es que yo entre en la CIA y fui a Quito como un estudiante exitoso pero sin ninguna educación política. Eso no ocurría en los años 50’s, de manera que yo recibí la educación política una vez que estuve en América Latina, primero en Ecuador, después en Uruguay y después en México y era un procesamiento de cambio de ideas que condujo a mi renuncia de la CIA, pero eso fue como ocho años después que fui a Quito.

Cuando usted llega, se encuentra con Velasco Ibarra. ¿Qué tan ubicable políticamente era para usted Velasco Ibarra?

Yo no entendí francamente a Velasco Ibarra, él hablaba de muchas cosas y yo me acuerdo solamente que la gente lo llamaba “El Loco”, en aquel tiempo. Él cambio sus colores políticos varias veces durante esa larga, larga carrera, así que yo no tengo una impresión de Velasco Ibarra, solamente que él no quiso romper con Cuba y era algo inestable.

Y en el caso de Arosemena, ¿cómo le ubica usted políticamente a Carlos Julio Arosemena?

Pues de él, todo mundo sabía de su problema con el alcohol y hubo varios cuentos que recibimos, historias acerca de su comportamiento raro. La causa inmediata de su caída, se sabe, era esa cena con el presidente del Resh Bank, así es que a Arosemena no lo apreciamos mucho, no lo respetamos mucho.

Pero entonces, ¿la CIA le tumbo a Arosemena?, ¿por qué dieron el golpe en contra de Arosemena con los militares que ejercían en ese caso el mando principal?

Bueno, lo que paso es que nosotros teníamos una campaña constante, continua, acerca de la necesidad de reprimir la izquierda en todos los países de América Latina, incluso Ecuador, y esa campaña se llevo a cabo a través de la prensa, a través de partidos políticos, a través de frentes, a través de organizaciones que tuvimos penetrados, siempre para mantener ese nivel de atención, y de, vamos a decir, de miedo y por supuesto, estuvimos llegando a la oficialidad militar y a los militares más altos, y estuvimos trabajando continuamente con la inteligencia militar, con la inteligencia y otros de la Policía Nacional, creo que era, así que estuvimos en contacto íntimo con los sectores, digamos, más delicados del gobierno.

¿Fueron entonces las Fuerzas Armadas las que dan el golpe?

Sí.

¿Son ellos?

Son los militares quienes dan el golpe, pero hubo una serie de provocaciones que ocurrieron que prepararon el terreno para el golpe militar.

¿Provocaciones de ustedes desde la CIA o provocaciones externas a las Fuerzas Armadas?

No, nosotros fabricamos provocaciones, creamos provocaciones para preparar el terreno para una eventual golpe militar contra Arosemena.

¿Provocaciones de que tipo por ejemplo, incentivando los incidentes de Arosemena, haciéndolos crecer frente a la prensa?

Habría que revisar lo que escribí sobre eso, pero el libro está basado en lo que recordé al revisar todos los diarios. El Comercio por ejemplo, lo leí cada día de los tres años que estuve allá, en el Museo Británico en Londres, y no hubo un día al revisar ese microfilm de El Comercio, que no encontrase un artículo de oro, es decir, casi todo lo que hicimos de importancia estuvo en los diarios, pero sin el conocimiento de que estuvimos detrás de esos eventos.

Es decir, ¿no lo sabía el país, nunca lo conoció?

No, nadie debe haberlo sabido.

Pero, vamos hombre, dígame una cosa, ¿es que nadie reaccionó, es que nadie les dijo frontalmente “lo que ustedes están haciendo, no es justo, no es creíble”?, ¿Nunca hubo una voz que se alzara en el país diciendo “lo que ustedes están haciendo es dando un golpe de Estado”?

No, lo que hicimos era llevar a cabo una serie de acciones de operaciones y continuamente tratando de denigrar a la revolución cubana, denigrar a los que apoyaban a Cuba allá en Ecuador, subrayando siempre el peligro de que Cuba se repitiera en Ecuador.

¿Se da cuenta usted el nivel de contactos que manejó la CIA en ese tiempo? Vea: un Vicepresidente de la República, todo el alto mando militar, oficiales de Fuerzas Armadas y Policía, cúpula de políticos nacionales, un presidente de la Cámara de Diputados, ¿en verdad ese es el nivel normal del manejo de la CIA en intervención en países como Ecuador?

Puede ser, es diferente de país en país.

¿Pero en el caso de nuestro país?

Pero en el caso de Ecuador esa fue la realidad en aquellos años.

¡Pero es un nivel altísimo!

Es muy alto y hubo muy poco de lo que pasaba de interés nuestro que no sabíamos, es decir, tuvimos las instituciones y el gobierno tan penetrados que recibíamos información continuamente acerca de lo que estaba pasando. Pero en el caso del golpe contra Arosemena, nosotros no sugerimos, no dimos una orden, ni nada de eso, no dijimos a los generales: “ahora es el momento”. Nada de eso, es decir, se prepara el terreno sabiendo que en el momento dado va a darse un golpe.

¿Era el general Marcos Gándara Enríquez entonces uno de los de más alto éxito, tras haberlo captado, el que les da ustedes los resultados y termina dando el golpe de Estado?

Nosotros no estuvimos en contra de un golpe contra Arosemena, porque queríamos ver la represión de la izquierda, una cosa que Arosemena se abstuvo de hacer, y también Velasco Ibarra se había abstenido de hacer. De manera que pensamos que una Junta Militar estaría a nuestro favor, es decir, estaría a favor de nuestros intereses, que fue la represión de la izquierda en el país y creo que eso pasó. Yo deje, me fui de Ecuador en diciembre del mismo año 63, y no trabaje más que cinco meses, quizás, cuando la Junta Militar había tomado el poder.

Pero vea usted, fíjese, aparte de que llega la Junta, previo con los días de Arosemena, primero le preguntaría: ¿qué tan molestoso era tener a Arosemena de Presidente para los Estados Unidos?

Pues Arosemena era simpatizante, hasta cierto sentido, con Cuba.

Bueno, viaja a la Unión Soviética, también…

Si, de manera que Arosemena no fue un hombre confiable para los Estados Unidos y acuérdese que en la embajada de Estados Unidos hay bastante gente trabajando en distintas cosas, todo parte de un equipo, y la CIA es una sola parte de eso. Hay oficiales del departamento de Estado, de la Agencia Internacional para el Desarrollo, etc. Y esta otra gente está trabajando en un programa también que tienen los mismos fines que tiene la CIA, así que no se debe considerar a la CIA como cosa aparte de lo que es la misión en general.

Reinaldo Varea Donoso: le doy este nombre porque ese señor es el Vicepresidente de la República y es también su agente y recibe sueldo de la CIA. Por favor, estamos hablando de la segunda autoridad del Estado infiltrada por la CIA. ¿Se dio esos niveles? Reinaldo Varea Donoso terminaría acusado por el Escándalo de la Chatarra, pero, ¿llegaron ustedes tan lejos? Estamos hablando de la segunda autoridad de un país.

Bueno, pero él ya estuvo trabajando con nosotros antes de subir como Vicepresidente. Él estuvo trabajando no sé cuantos años antes, de manera que, simplemente, cuando se convirtió en Vicepresidente continuó lo que había venido haciendo por algunos años.

¿Quiere decir que la CIA puso ese Vicepresidente?

En cierto sentido sí. Habría que revisar esto muy bien, pero según mi memoria, Varea necesitaba el apoyo de Aurelio Dávila Cajas, dirigente del Partido Conservador.

Uno de sus principales agentes…

Sí, él estaba trabajando con nosotros. Y el jefe de la Estación, que era jefe mío, James Noland, arregló para que Dávila Cajas apoyara a Varea Donoso como Vicepresidente y así resultó, pero hay más detalles de eso que no me acuerdo, pero en términos generales eso es lo que pasó.

Hay una oleada de eventos, de atentados, de bombas puestas en las iglesias en Ecuador, de ataques a determinadas instalaciones que usted denomina que eran hechas por bandas Social Cristianas para luego culpar a la izquierda. Mi pregunta es: ¿cuán fácil era penetrar a esas bandas Social Cristianas de jóvenes para, por ejemplo, inventarse hechos tan graves como colocar bombas en las iglesias?

No fue difícil, porque hubo dirigentes Social Cristianos que trabajaban ya con nosotros y nosotros fomentamos la formación y entrenamiento de estas bandas de acciones militantes. Y yo estuve en eso también, y hasta entrené en el campo a un dirigente Social Cristiano en el uso de explosivos y de materiales incendiarios, de manera que nosotros estuvimos fomentando esas acciones y nosotros también financiamos a las demostraciones, después, no me acuerdo exactamente donde ocurrieron, pero Loja, creo, Cuenca, Guayaquil y Quito, y después de cada acción, cada una de esas bombas, nos asegurábamos de que dejaran atrás propaganda, por ejemplo de URJE (Unión Revolucionaria Juvenil del Ecuador).

¿Que era hecha por ustedes?

Sí, nosotros imprimimos las hojas volantes, pero fueron atribuidas a URJE o al Partido Comunista, no me acuerdo que, y se dejarían detrás cuando hubiera la bomba. Luego nosotros financiamos estas enormes manifestaciones, dando dinero para el alquiler de camiones y de ómnibus y lo demás para concentrar a los campesinos en una manifestación de apoyo a la Iglesia Católica. Y eventualmente el mismo Cardenal, la casa de él, fue bombardeada en Quito, pero él no estuvo. Él estaba en la Curia Arzobispal ese día.

¿Con qué facilidad se logra, en el caso ecuatoriano, intervenir sindicatos, intervenir sedes diplomáticas, teléfonos, activar organizaciones políticas fantasmas? ¿En realidad usted le ve fácil, se le hizo fácil ese momento?

No, no fue difícil. Conocimos a ingenieros en la compañía de teléfonos que cooperaron con nosotros en la intervención de teléfonos. En cuanto al campo sindical, establecimos CEOSL y CEOSL fue afiliado a URIT y a la Confederación Internacional de Sindicatos en Bruselas, todo esto fue una estructura internacional.

Señor Agee, le preguntaba y le decía: ¿qué tan fácil era, por ejemplo, intervenir Sindicatos?

Bueno, la CIA tenía una estructura mundial que tenía organizaciones regionales y luego nacionales. Nosotros establecimos en Ecuador a una organización que se llamaba Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres, y hay que tener cuidado con esa palabra “libre”, porque muchas organizaciones en la CIA la utilizaban.

El término de “libertad”, “libertario”…

“Democrático”, todo eso. Bueno, nosotros estuvimos financiando esta organización de sindicatos ecuatorianos a través de su Secretario General, si no me acuerdo mal, su subsecretario de Educación, que estuvo con nosotros. Realmente era una creación nuestra, y el fin de estas operaciones era de negar al sindicalismo a la izquierda, por ejemplo la CTE, era la cooperación principal y más fuerte, y habíamos trabajado por años en tratar de fomentar una alternativa a la CTE, y por fin lo hicimos en este CEOLS. Ahora yo no sé hasta qué punto el CEOLS logró poder o influencia. No tengo idea.

En los 70’s, a raíz de su publicación, cambia la dirección de la CEOLS. Pasa a manos del Partido Socialista y en este momento encabeza el Frente Unitario de Trabajadores. Sin duda este movimiento sindical está bastante afectado en América Latina. En el caso de Ecuador no es la excepción y en este instante forman parte de las tres centrales sindicales más grandes: la CEOLS, la FEDOC y la CTE.

Bueno, es más o menos igual.

Usted logra encontrar un campo fácil de abonar para dividir. El hecho de que el ecuatoriano tenga que enfrentar tanta fragmentación, ¿es un país fragmentado, dividido y por lo tanto fácil de dividir sus instituciones?

Bueno, no. Nosotros no quisimos exactamente dividir las organizaciones que apoyaban a los intereses de los Estados Unidos, más bien, intentamos dividir y debilitar a las organizaciones de izquierda que tenían programas revolucionarios que claramente hubieran afectado a nuestros intereses. En cuanto a la división de las organizaciones, por supuesto lo intentamos: llevamos a cabo una guerra psicológica contra las organizaciones de izquierda, quisimos implantar desconfianzas, para que nadie sepa quién era el espía, pero que sí hubo. Y así fomentar la desconfianza, fomentar la división, fomentar las sospechas de uno contra otro, cosas así. Pero eso no hicimos con las fuerzas políticas amigas de nuestros intereses, era solamente por la izquierda.

Usted dice en un momento determinado que cuando se echan la culpa entre comunistas como Pedro Saad y Rafael Echeverría Flores de actos que fueron provocados por la CIA, diciéndoles sus palabras: “Que historia de cobertura más ridícula”. ¿En verdad así eran nuestros dirigentes comunistas, eran permeables, eran factibles de provocar celos, crisis, conflictos por la forma tan engañosa y difícil de llevarse?

Depende del nivel y de la agrupación y de muchos factores. Hicimos lo que era posible, pero todo no era posible, de manera que estuvimos siempre en esa lucha de debilitar a la izquierda y fomentar la represión. Eso fue casi diariamente, y a veces ciertas cosas funcionaban, a veces no funcionaban, pero tuvimos que planificar con buena información. No se puede hacer de forma fría: hay que tener la información y planificar detenidamente lo que se va hacer y como digo, a veces con éxitos, a veces con fracasos.

¿Se aprovechó en buena medida el extremo sectarismo y dogmatismo existente en algunos dirigentes de la izquierda de Ecuador?

Bueno, supimos que existía ya, no tuvimos que fomentar nada de eso, porque hubo problemas en todo el mundo, en aquel tiempo, entre la línea Soviética y la línea China, que resultó una formación de estos movimientos de izquierda revolucionaria, los MIR, en distintos países. De manera que hubo un proceso natural, el que no tuvimos que fomentar, pudimos quizás intentar agudizar una situación que ya existía.

¿Se aprovecharon de esa pugna Chino - Soviética?

Sí.

¿Fomentaron la presencia, por ejemplo, en el caso de Ecuador, del ala pro China para dividir al Partido Comunista?

Sí, hicimos varias operaciones para dividir o para causar decisiones en los partidos. En ese tiempo hubo realmente un problema entre los Soviéticos y los Chinos, y ese problema real entre ellos también se filtró a dos partidos nacionales por todo el mundo, y eso creo un terreno fértil para nosotros en nuestros esfuerzos por penetrar y dividir y debilitar a esos partidos, y hasta en cierto sentido se puede decir que fue exitoso. Pero todo eso, en medir el grado de éxito, el grado de fracaso, es muy difícil de evaluar, porque la situación está en flujo, está cambiando continuamente, así que para un oficial de la CIA como yo, o para los que estaban trabajando a mi alrededor, nosotros simplemente tuvimos que seguir día tras día tras día en todo esto. Y lo remarcable para mí, lo realmente llamativo, es que pude hacer lo que escribí en el libro: pude hacer todo eso a través de tres años en Ecuador y nadie sabía quien yo era, ni los otros, es decir, pudimos operar con impunidad, sin riesgo alguno. Yo por ejemplo, a fin del mes, en mi carro saldría y en mi chaqueta tendría quizás diez o doce sobres con dinero, cado uno para personas distintas, y tenía que tener mucho cuidado: no dar a “Raúl” el sobre para “Carlos”, etc. De manera que una vez que comencé a escribir el libro mío en los primeros años 70’s, tuve o tomé la decisión de incluir todos los nombres de las personas que estaban metidas en todo esto.

Por lo menos una parte si se sabe, buena parte si se sabe, no sé si todos. Ese sería un punto a discutir. ¿Están todos?

Son todos los que pude recordar, pero después que salió el libro y fue un best seller en tantos países, salió en treinta idiomas, en Londres estuve viviendo en aquel tiempo en Cambridge, al norte de Londres, y me contactaron periodistas de muchos países, incluso de Ecuador, pero lo que querían ellos era denunciar las identidades de la gente de la CIA en sus países, y esto duró varios años, pero yo había conseguido los directorios de muchas embajadas a través de amigos míos en Washington, y ellos me enviaron estos directorios y trabajando con ciertas publicaciones del Departamento de Estado, se pudo identificar a la gente de la CIA, quiero decir, a parte del Departamento de Estado, de lo demás.

Es decir, la gente de la Estación, propiamente…

Nosotros, un grupo de periodistas y yo, éramos bastante gente, que a través de cuatro, cinco años revelamos las identidades de más de mil.

Fíjese que en el Ecuador casi no se conoce de esto.

Bueno, hay que imaginar la embajada, ahí mismo, con, no me acuerdo cuantos pisos, seis o siete, y ahí mismo, en uno de esos pisos, hay gente como yo trabajando diariamente, muchas veces por la noche y fines de semana.

¿Me está diciendo que ahora están haciendo lo mismo?

Yo diría que sí. Lo que tienen que prevenir ahora es la repetición de lo que pasó en Bolivia, porque yo desconozco francamente el grado de efectividad y de organización de las comunidades indígenas en el país, pero ellos eligieron a Morales, en Bolivia, con el apoyo por supuesto de otros, y yo entendí hace unos años que las comunidades indígenas en el Ecuador se habían organizado bastante bien. No tenían organización cuando yo estuve allá, ninguna organización de importancia.

Bueno, hay un levantamiento indígena muy fuerte: el de Carlos Rodríguez Paredes, en la provincia de Chimborazo, pero es solo un levantamiento de tierras, mas no una organización campesina como tal.

No, pero entiendo que envolvió a una buena organización de comunidades indígenas, creo que ha pasado en Cayambe, o con una fuerte presencia en Cayambe y Otavalo quizás. Yo no pude seguir eso a través de los años, pero la clave de cambiar las estructuras políticas, económicas y sociales en un país como Ecuador es la organización y la transición democrática hacia el socialismo. Eso es una cosa que parece raro que yo lo diga, después de hablar de todo eso que estuve haciendo, pero como le dije también, hubo una evolución política mía que duró varios años.

Usted me mencionaba de que en un momento determinado, por ejemplo, lograban emitir comunicados en favor del Cardenal. ¿Es que utilizaron ustedes la fe religiosa del Ecuador para incidir en los hechos y alterar la situación del país? Usted hace, le digo, frecuentes referencias al Cardenal y sus posiciones anticomunistas manifiestas. ¿Utilizaron la fe religiosa del Ecuador?

Que yo me acuerde, no. No tuvimos contacto directo con el Cardenal en ese tiempo, sí tuvimos contactos con sacerdotes que estaban bien ligados a la jerarquía católica en Ecuador. Yo no me acuerdo mucho en este momento, pero creo que escribí sobre eso y pudimos tener alguna influencia a través de dinero, a través de medios, a través de distintos mecanismos.

¿Cómo era la influencia a través de los medios?, ¿cómo es que lograba la CIA llegar tan fácilmente a los medios de comunicación?

Habría que revisar eso también, pero hubo un periodista de importancia en El Comercio, que tenía una columna...

¿Gustavo Alarcón?

No me acuerdo, habría que verlo. Pero de cualquier manera tuvimos varios periodistas que pagamos para publicar nuestros materiales bajo su nombre. Tanto en Quito en El Comercio, como en Guayaquil, así lo hicimos.

¿Eso es una estrategia común de la CIA?

Es requerido por todo el mundo. Esas son “Operaciones de Medios”, se dice, “Media Operations”. En aquel tiempo, no me acuerdo, creo que la televisión en Ecuador no existía, llegó quizás después, pero el medio de comunicación más importante, por supuesto, fue la prensa plana, y nosotros tuvimos acceso a todos los diarios importantes, tanto en Guayaquil como en Quito.

Cuando usted escribe “Inside The Company” y evalúa el Ecuador, debió haberse dado cuenta, señor Agee, del desastre que provocó. ¿Se dio cuenta?

¿Del desastre de que tipo?

Político, lo que provocó en mi país. De todo el desastre en el que, en esos tres años, fíjese como se da.

He hablado con ciertos ecuatorianos sobre la reacción. Me han contactado algunos y me han dicho que fue un golpe muy duro para el gobierno de Estados Unidos en Ecuador, pero también hubo, no me acuerdo que, otro tipo de problemas. Pero yo intenté, con ese libro, describir cómo opera la CIA en América Latina, porque lo que yo escribí sobre Ecuador o sobre Uruguay o sobre México, esas operaciones fueron típicas en toda la América Latina, y lo que yo quise hacer era dar un conocimiento, es decir, los conocimientos necesarios para que las organizaciones que fueron las víctimas de la represión política pudieran defenderse mejor, eso es lo que quise hacer: para que supieran o conocieran muy bien la metodología.

Menciona usted en “Acoso y Fuga” que no volvió a ver a quienes fueron sus agentes o sus contactos, no los siguió nunca. Algunos de ellos llegaron, aunque usted no lo crea, a manejar, en el caso ecuatoriano, en una u otra forma el destino de la Nación y son considerados prohombres, pese a sus traiciones. Le doy varios nombres: Baquero de la Calle, Arizaga Vega, Dávila Cajas o Córdova Galarza, son considerados prohombres en mi país y sin embargo estuvieron como agentes de la CIA.

Bueno, yo no sé si se pueden llamar agentes.

¿Contactos, Informantes?

Contactos, informantes o colaboradores, se puede decir, pero en el caso de Córdova Galarza yo no creo que le pasé dinero nunca. Él cooperó con nosotros cuando trabajaba para Jaime del Hierro, que era ministro en el Gobierno de Arosemena. Pero hay mil tipos de relaciones que tiene la CIA con gente que colabora con la Agencia.

Pero finalmente termina siendo lo mismo: un acto de traición a su país, al ofrecer información a un país extranjero. Es un acto de traición a la Patria, de cualquier tipo que sea o por cualquiera que sea el objetivo.

Bueno, yo no creo que nunca recibí de algunos de ellos información de tipo reservado, es decir, que era más bien tomar acciones en cuanto a nuestros deseos. En ciertos casos no se puede llamar eso traición, porque como dije antes, hubo una identidad de intereses entre un gobierno de partido tradicional como los Liberales o los Conservadores o los Social Cristianos con los intereses nuestros. Así es que hay muchas distintas relaciones entre la CIA y la gente que son sus contactos, sus colaboradores.

Ahora le doy la vuelta. ¿Usted nunca supo nada de las víctimas que provocó la actuación de los dirigentes comunistas presos, de sus familias destruidas, de las honras afectadas, de historias perversas en persecución? ¿Usted no se preocupó de saber luego de todo ello?

En aquel tiempo no. Después, por supuesto, yo reflexioné bastante en eso y eso fue una de las razones quizás por las que quise escribir el libro, es decir, para que pudieran defenderse mejor y creo que logré.

Ya el daño estaba hecho…

Era a cierto tiempo, pero hubo otra generación, más gente que apareció, así es que espero que en Ecuador y otros países de la América Latina aprovecharan de mi libro para su educación política.

¿Por qué no volvió al Ecuador?

Bueno, yo me enamoré de Ecuador cuando estuve allá. Pude haberme quedado el resto de mi vida en Quito, pero yo fui trasladado, después de tres años en Quito, a Montevideo y después de nuevo a Washington por algunos meses y luego a México. Fue en México donde comencé con el libro mío, como estudiante en la Universidad del Distrito Federal, después me traslade por un año a Paris y seguí trabajando en el libro y de ahí a Londres, donde lo terminé. Después salió y hubo una vida muy agitada siguió por tantas invitaciones y tanta gente que me contactó y muchos viajes. Y por casualidad nunca hubo un viaje a Ecuador.

Ni la oportunidad tampoco… ¿Será bienvenido por cierto?

Bueno, yo no sé si podría entrar ahí.

¿Por qué no? ¿Qué teme?

Es decir, he sido expulsado de cinco países de la OTAN y sin duda los Estados Unidos se opondrían a mis distintos viajes; lo han hecho en el pasado, hasta me quitaron el<

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