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Edición #4866 |  Ecuador, lunes, 10 de diciembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
urgente

Investigación peruana: Corrupción impidió bombardear Ecuador ( 2da Parte)

2005-03-28 10:26:13
Política Exterior
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Un fraude de corrupción en la compra de armamento hizo fracasar invasión peruana

Otra farsa se descubre en el reportaje de investigación del periodista Angel Páez, en el Diario La República: Fujimori tuvo que firmar la Paz, porque le fracasó la invasión peruana en 1996 y en 1998, por corrupto. La compra de aviones fue un fracaso y gigantesco fraude por cerca de 500 millones de dólares.
Los ejércitos peruano y ecuatoriano estuvieron a punto de chocar a principios de 1998. Tropas enemigas habían sido detectadas dentro del territorio nacional y se debía proceder al inmediato desalojo. Pero Alberto Fujimori prefirió el camino diplomático. Hasta ahora alardea de su decisión de haber evitado la guerra. Documentos secretos desclasificados por la Fuerza Aérea del Perú (FAP), y que son parte del proceso por traición a la patria seguido en el fuero militar, demuestran que no se pudo pasar a la ofensiva sobre Ecuador porque las aeronaves que se compraron para esa finalidad no estaban en condiciones de cumplir el plan previsto por Fujimori, Vladimiro Montesinos y la cúpula militar.

Se gastaron 402 millones de dólares por 36 aeronaves MiG-29 y Sukhoi-25 para asestar un feroz ataque sobre territorio ecuatoriano, y cuando era la hora del despliegue masivo, Fujimori reculó. Los documentos obtenidos por La República demuestran que eligió negociar porque la FAP le remitió reportes informando que no estaban listos para salir a volar: los aviones de guerra habían llegado con una serie de deficiencias.

Pura pantalla

Entre los documentos que prueban la inutilidad de las aeronaves a la hora de la verdad se consignan las evaluaciones del inspector general de la FAP, teniente general Miguel Ángel Medina, quien en la última semana de noviembre de 1997 visitó las bases aéreas de Chiclayo y Talara para verificar la situación de los MiG-29 y los SU-25. Los reportes de Medina, redactados muy poco antes de que se descubriera la presencia de tropas ecuatorianas en territorio peruano, revelan que las aeronaves no podían salir a combatir.

A noviembre de 1997, los pilotos de los MiG-29 solo podían “realizar interceptaciones diurnas, no están capacitados para realizar interceptaciones noctunas”, cuando el plan de ataque aprobado por Fujimori señala con absoluta precisión que, para destruir eficazmente los objetivos en territorio ecuatoriano, eran imprescindibles ambas capacidades: vuelos diurnos y nocturnos.

Todavía peor, Medina encontró “un elevado índice de indisponibilidad de aviones: del total de aeronaves adquiridas (18), sólo se cuenta con seis (6) operativas”. Ni la mitad. Y después de haber realizado algunas horas de vuelo, se reportaron daños en cuatro motores, “lo cual es considerado un índice muy elevado”. Además, halló “dos casos de falla en la caja de accesorios del avión (...). Esta falla es considerada como emergencia crítica, porque de ocurrir esta en el aire es mandatoria la eyección (del piloto)”. Es decir, las máquinas carecían de seguridad de vuelo.

Nadie estaba listo

Había otro problema mayor que mermaba considerablemente la operatividad y eficiencia de los MiG-29: carecían de un sistema de identificación compatible con el sistema de la FAP, por lo tanto era altamente probable que los MiG-29 atacaran por equivocación naves peruanas. “Es una limitación que podría traer como consecuencia el derribo de un avión propio por parte de los aviones interceptores (MiG-29) (...) y reduce la ventaja de disparar más lejos”, señala Medina. Para colmo de males, “a la fecha los MiG-29 no pueden disparar sus cañones debido a la falta de iniciadores para la munición y accesorios para el armado”. Y para 18 aeron, sólo se contaba con dos visores de casco. ¿En esas condiciones Fujimori y la cúpula militar pretendían derrotar a la Fuerza Aérea de Ecuador? Lo más probable es que nos vencieran otra vez. Los reportes de Medina echan por tierra el ardid de Fujimori de que la sola presencia en Perú de los MiG-29 y SU-25 “disuadió” a Ecuador de atacar nuestro país.

La situación era peor en Talara porque los SU-25 llegaron de Bielorrusia con retraso, en una flagrante violación del contrato suscrito en octubre de 1996 con los vendedores, que contemplaba el rápido envío de las máquinas debido a la caliente situación en la frontera. La falta de los bielorrusos generó problemas considerables, como el entrenamiento de los pilotos.

Declaraciones claves

“Sólo nueve (de 18 pilotos) completaron su entrenamiento”, señala el inspector Medina en su informe: “(Pero) no se ha realizado aún el entrenamiento en el TON (Teatro de Operaciones Norte, en la frontera con Ecuador), esto es las misiones de superioridad aérea y (tampoco) con el Ejército las misiones de Segunda y Tercera Tarea Aerotáctica”. Es decir, el apoyo aéreo para el desplazamiento de las tropas sobre territorio ecuatoriano, como estaba previsto en el plan aprobado por Fujimori.

Pero la mala situación de los MiG-29 y SU-25 no se superó ni siquiera después de que Perú y Ecuador firmaron la paz, el 26 de octubre de 1998. La compra de las modernas aeronaves no le dio ventaja a nuestro país frente a su enemigo de entonces, según los informes de los jefes de las unidades que tuvieron bajo su responsabilidad las máquinas.

No servían para atacar

Consta en el tribunal militar el informe que en 2001 emitió el entonces comandante de Operaciones de la FAP, mayor general Jorge Kisic Wagner, quien a la pregunta de si los MiG-29 y SU-25 comprados a Bielorrusia “cumplieron con los requerimientos de la FAP, respondió: “No, porque la misión constitucional de la FAP exige que la capacidad de operaciones de las flotas de combate debe adaptarse a las necesidades que se originen de hacer frente a cualquier posible enemigo en el frente externo”. Y a la interrogante de si la compra “nos colocó a la vanguardia frente a Ecuador”, Kisic dijo: “No, porque la adquisición de los MiG-29 y SU-25 constituyó una solución parcial debido a que el problema estratégico con Ecuador radicaba en su eficiente y efectiva disposición defensiva, la cual exigía una mayor capacidad ofensiva (...), tarea que no se realizaría a cabalidad con aviones interceptores MiG-29 (...) ni con aviones de apoyo a las fuerzas terrestres SU-25”.

Por su parte, el comandante del Grupo Aéreo Nº 11, coronel FAP Óscar Revilla Almansa, a cargo de los SU-25, reportó que “durante todos estos años, si se hubiera tenido que operar en caso de conflicto, la FAP no hubiera estado en condiciones de pasar a la ofensiva con eficiencia contra Ecuador”. Es más, Revilla anotó que los pilotos, a pesar de haber recibido instrucción en Bielorrusia, “no se puede considerar (que estos se) encontraban en estado operativo para afrontar un conflicto”. De lo que se desprende que la compra de las aeronaves solo fue un millonario negociado aprobado por Fujimori, porque ni siquiera había personal entrenado para emprender una guerra con las costosas máquinas.

Demasiado tarde

Una de los argumentos del prófugo ex dictador para justificar la compra a Bielorrusia es que ese país entregaba los aparatos según un calendario rígido. Pero ni siquiera eso ocurrió.

El comandante de Material de Guerra, teniente general Jorge Del Carpio Rivera, informó que los 18 MiG-29 fueron recibidos por la FAP “en un lapso de 20 meses (...), (con lo que) el criterio estratégico político de entrega entre 6 y 12 meses no se cumplió”.

Y no solo a principios de enero de 1998 casi se produce una guerra. Hasta mediados de ese año se mantuvo la situación de conflicto. Obviamente ahora se entiende por qué Fujimori no quiso dar la orden de combate: sus famosos aviones de combate MiG-29 y SU-25 no estaban en condiciones de actuar. Así ha quedado demostrado en la justicia militar que procesa a los responsables. “En agosto de 1998, ¿ya no recuerdan?, los ejércitos peruano y ecuatoriano estaban frente a frente, esperando una orden para disparar”, escribió Fujimori desde Japón.

Si estallaba la guerra, ni siquiera los poderosos y temidos misiles R-77 podían ser utilizados. El responsable de los MiG-29, el comandante del Grupo Aéreo Nº 6, coronel Luis Muller Mayer, lo reportó así: “En caso de conflicto bélico no se hubieran podido disparar los misiles R-77 puesto que el banco (calibrador) estaba inoperativo y sus parámetros no se podían comprobar”. Y cuando llegaron los motores de los MiG-29, “se determinó la inoperatividad de 31”, una cifra inaceptable.

Por el contrario, el ex dictador hasta hoy afirma, con un increíble cinismo, y para perplejidad de los pilotos de la FAP, que en 1998 las aeronaves presentaban un “récord mundial de operatividad”.

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