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2010-03-14
09:11:45

Sociedad

EL TELÉGRAFO (Guayaquil) 2 mil afiliados fronterizos saldrán del IESS

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Falta de atención, medicamentos, jubilaciones causa malestar en el resto de campesinos

De los 10 000 afiliados al Seguro Social Campesino (SSC) que están registrados en la frontera norte, cerca de 2 000, que son colombianos, serán desafiliados por parte del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), por la falta de la cédula de ciudadanía ecuatoriana.

El 26 de abril de 2008, la Secretaría Técnica del Plan Ecuador (que nace como una alternativa de paz, desarrollo humano y sustentable de la Frontera Norte frente a los efectos no deseados del Plan Colombia) y el SSC del IESS suscribieron un convenio.

En este acuerdo específico se planteó como objetivo primordial coordinar el  levantamiento de información y el proceso de afiliación al sistema del SSC, de los agricultores fronterizos.

Sin embargo, hasta la fecha, y por la falta del citado documento, los colombianos que por años han estado radicados en la frontera norte del país, serán eliminados de los beneficios que presta el IESS a través del SSC.

En este sentido, Fausto Dután, director nacional del SSC, indica que hay una dificultad con los  colombianos  radicados en el país, que se han casado con ecuatorianas y que han tenido hijos.

El dirigente explica que ellos fueron afiliados con una cédula ‘ficticia’ (ficha que registra sus datos igual que una cédula), pero que ahora,  por la falta de  la nacionalidad ecuatoriana, serán desafiliados.

Dután indica que actualmente  los afiliados tienen que ingresar a  la Historia Laboral del IESS y necesitan de la cédula ecuatoriana.

“Alguien tiene que resolver este problema, el Ministerio de Relaciones Laborales o Exteriores, pero alguien tiene que ayudar...”, precisa el funcionario.

Según Dután, en la zona de frontera, especialmente en la provincia de  Sucumbíos, hay dos dispensarios médicos, donde la atención no ha sido permanente por la inseguridad que existe.

La presencia de paramilitares -precisa el dirigente-, sumada a la de sicarios ha dificultado la atención en salud en este sector.

Además hay la necesidad de vías de comunicación que “casi no existen” y la carencia de otros servicios.

Pero la falta de atención médica permanente, escasez de medicinas, retraso en las citas médicas y  en las jubilaciones de los afiliados, son situaciones que causan malestar en el sector de 900 000 afiliados (más de 200 000 familias) que se benefician de este régimen especial en el país.

Ante esta problemática, María Lara, presidenta de la Federación Única Nacional de Afiliados al Seguro Social Campesino (Feunassc), considera que la desafiliación de los campesinos al SSC ha sido considerable y obedece a una “depuración” que ha hecho el IESS con los socios en mora.

 Así, el gremio tiene  una tabla donde se evidencia que desde 2000 han disminuido los miembros.

 En ese año, el número de beneficiarios campesinos o jefes de familia era de 954663, los que tenían acceso a este servicio creado en 1968.

En  2000, el aporte que realizaba el campesino era  de 1 000 sucres, pero con la dolarización, a partir de esa fecha, el desembolso que debía hacer cada agremiado era de US$ 0,96.

Esto hizo que entre  2007 y 2008 la cifra de afiliados bajara a 944.163. Así 10.500 campesinos abandonaron el seguro; unos por voluntad propia y  otros, porque cayeron en mora de aportación, la cual era  de US$ 0,96 (2007) y US$ 1,13 (2008) mensuales, respectivamente. 

Entre 2009 y en lo que va de 2010   han quedado fuera del SSC 54.734 personas. Ahora se registran 889.429 beneficiarios que aportan US$ 1,35 este año, mientras que en 2009 era de US$ 1,23.

“Se trata de   un aporte, con una base referencial de acuerdo al salario mínimo vital, que ahora es de  US$ 1,35 al mes. Pero, a medida que  sube   el sueldo,  el aporte se incrementa y, por consiguiente, muchos afiliados, que no conocen acerca de los aumentos, caen en mora de 2 a 3 meses e inmediatamente la entidad los expulsa”, asegura Lara.

En este sentido, Edilberto Morán, presidente de la organización Las Peñas de Salitre, resalta que es responsabilidad de cada dirigente   poner al tanto de los cambios con respecto al incremento de salarios y  de las aportaciones que debe hacer cada socio a su organización, que en el país son más de 2.000.

Morán, al contrario de lo que dice Lara, indica que en el dispensario Laurel-Salitre, donde se atienden   1.175 jefes de familia, existe  el personal que necesitan (2 médicos generales, 1 odontólogo, 1 enfermera) y hay medicina suficiente.

Con respecto a las desafiliaciones que ha hecho el IESS, Morán precisa que “el egreso se lo da uno mismo, no el personal operativo... Ellos se egresan solos porque hay que pagar. Hay que dar el aporte a la institución. Todo depende de ellos,  de nadie más”.

Lo que sí destaca  Morán es la falta de infraestructura. En ese dispensario hay 3 consultorios pequeños que no presentan las adecuaciones de una unidad médica.

Por eso, manifiesta, presentaron un oficio a la Prefectura del Guayas, para que los ayude a construir un segundo piso y un muro de contención a la orilla del río Pula, que se desbordó hace más de 8 días y  anegó las calles y casas del sector.

En este centro, según el médico Jorge Rivera, atienden a 40 pacientes diarios, que presentan generalmente problemas diarreicos, respiratorios y síndromes febriles. También casos de enfermedades catastróficas como diabetes e hipertensión arterial.

Rivera precisa que a este dispensario han llegado 42 ítems de medicina (fármacos), de los 134 que están contemplados dentro del cuadro básico que estipula la ley.

“Los medicamentos enviados son solo un avance y  el resto están por enviarlos”, asegura el médico.

Morán indica que cuando una enfermedad es compleja son derivados al dispensario del IESS, ubicado en la ciudadela Martha de Roldós, al norte de Guayaquil, o al hospital Teodoro Maldonado Carbo, al sur de la ciudad.

Asimismo, resalta que en el dispensario norte actualmente no se hacen ecografías ni radiografías porque los equipos, según los responsables, están dañados.

En lo que respecta a  Guayas, los afiliados al SSC, que son cerca de 120.000, están distribuidos en los 35 dispensarios que hay  (antes eran 47, pero al convertirse Santa Elena  en la provincia 24, esta se quedó con 12). 

Por ejemplo, los afiliados de los cantones Daule, Pedro Carbo y otros de la zona norte, son derivados al dispensario del IESS, en la Martha de Roldós; otros, los que no pueden conseguir cita ahí, son enviados al dispensario Valdivia; y, otro grupo, al Nº 23, que queda en la Bahía de Guayaquil.

“Los compañeros que no pueden ser atendidos en estos centros por la falta de implementos son derivados al Teodoro Maldonado Carbo”, precisa Julio Barzola, presidente del gremio en Guayas.

Mientras que los afiliados de Milagro, Yaguachi y Naranjito, indica Barzola, son atendidos en el hospital del IESS, ubicado en la ciudadela Cien Camas del cantón.

Arturo Macías, un beneficiario del SSC, vive en el sector Las Yucas, en el recinto San Nicolás de Salitre. Él reconoce que no siempre la atención es la adecuada en el dispensario de San Nicolás.

“No nos atienden bien pero cuando somos derivados a los dispensarios del IESS, sí. Allá (en el dispensario de su zona) no nos quieren recibir. Solo atienden hasta las 11:30 o  12:00, y tres veces a la semana”, sostiene Macías.

Dice que en el caso del dispensario de San Nicolás, donde Macías acude con su familia,  generalmente solo les dan medicinas para la fiebre, pero  si es un caso  complejo tienen que buscar la ayuda de  un médico particular.

El agricultor  reconoce que hay carencia de medicinas en el centro.

Otro de los problemas que causa malestar y que ha sido motivo para el egreso voluntario (desafiliación) de  los beneficiarios al SSC es la obtención de citas médicas a través del Call Center, un sistema que entró en vigencia desde abril del año anterior.

El representante del Guayas, Julio Barzola, exterioriza la negativa  que le transmiten sus compañeros cuando llega el momento de sacar una cita a través del Call Center (140, 1800-1000000, para citas, y 161, asistencia médica), porque, asegura, tardan 2 y 3 meses en dárselas.

Indica que el campesino,  en el momento que necesita de una cita médica en un dispensario del IESS, una vez que ya ha obtenido la interconsulta en el centro de su comuna, compra, por ejemplo, una tarjeta  prepago de US$ 3 para hacer la llamada.

Cuando se comunica con la central, la persona que lo atiende, dice, hace una serie de preguntas, entre ellas, nombre del afiliados, número de cédula,  el dispensario donde le dieron la interconsulta. En ese lapso “al afiliado se le acabó el saldo y no pudo obtener la cita”.

Barzola manifiesta que cuando  ya se ha logrado obtener la  cita médica se presenta otro problema y es que “el médico que le asignaron al afiliado no tiene abierta su agenda y si  a este le da la gana de abrirla, entonces conseguimos la cita de lo contrario no”.

“Anteriormente (cuando no existía el Call Center) éramos atendidos con dificultades, con problemas”, fustiga Barzola.

Pero los inconvenientes que se advierten entre los afiliados al SSC dejan entrever que hay una división dentro de la organización, ya que mientras unos critican la atención de parte del IESS para el campesino, otros, del mismo gremio, se sienten satisfechos.

Al respecto, el director del Consejo Directivo del IESS, Ramiro González, asegura que están al día con las medicinas.

“Estamos comprando equipos de odontología y unos  dopplers (ultrasonido) para detectar problemas en el útero y durante los embarazos. A más de los sueros antiofídicos”, sostiene el funcionario.

González  asegura que dentro de la organización (SSC) “hay una bronca”. Indica que  el Movimiento Popular Democrático (MPD) siempre había manejado esto  y entonces “sus organizaciones siempre tratan de hacer problema”.

Especifica que los 603 dispensarios del país son equipados y han contratado 370 médicos más, que se suman a los 314   que ya habían.

Concerniente al retraso en  las citas médicas de los campesinos, el principal del IESS menciona que “no dicen lo mismo los 280.000 afiliados que se los atiende mensualmente.  Siempre habrá déficit de salud, pero se  atiende a 280.000 personas al mes, eso no se ha hecho nunca antes”.

González afirma que  “lo que no dicen, por ejemplo, es que se pueden   operar en la clínica Kennedy de Guayaquil  con un seguro de US$ 1,35, eso es lo que ellos pagan”, sostiene González, quien añade que del 20,5% del sueldo de cada afiliado, el 1% va  a parar  al SSC “por eso es seguro solidario”.

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